El PP ha recuperado la alcaldía de Lugo tras 27 años en la oposición al salir adelante la moción de censura liderada por la nueva alcaldesa, la popular Elena Candia, con el voto de los 12 concejales de su partido y el de la exsocialista María Reigosa. En su discurso de investidura, la regidora recién elegida ha mostrado su deseo de que la capital lucense «recupere el orgullo de ciudad» y se ha comprometido a hacerlo desde la «cercanía», con «transparencia», «ilusión», «ganas» y «sin rencor». Candia ha asegurado que llega al cargo «agradecida, pero muy consciente de la responsabilidad» que asume y con la «profunda convicción de que otro Lugo es posible» y de que la ciudad «merece más». Ante las acusaciones vertidas en las últimas semanas, ha querido dejar claro que «nunca he trapicheado, ni trapicheo, ni trapichearé» y ha defendido «absolutamente» la «legalidad» y la «honestidad» de la moción, además de recordar que viene avalada por un plan de acción con 50 medidas para la ciudad. «Sabemos que un año -el tiempo que queda para las próximas elecciones municipales- es mucho o poco, según se interprete, pero suficiente para dejar una profunda huella», ha pronosticado.Tras los incidentes de la semana pasada, el equipo del ya exalcalde socialista Miguel Fernández ha decidido impedir que hubiese público en el salón de plenos, lo que ha sido criticado desde la bancada popular y por la propia Candia en su primera intervención, aún como candidata de la moción: «No puedo saludar a mi familia porque no ha podido entrar», ha lamentado. Amparándose en una cuestión de aforo, a pesar de que en el pleno anterior se permitió el acceso de muchas más personas, el gobierno saliente ha querido evitar así cualquier foto incómoda.La nueva alcaldesa defiende la «legalidad» de la moción: «Nunca he trapicheado, ni trapicheo, ni trapichearé»Tampoco se ha producido la tradicional imagen del intercambio del bastón de mando entre el alcalde censurado y su sucesora. Los concejales del PSOE y del BNG han optado por abandonar el salón de plenos nada más perder la votación, sin quedarse a escuchar el discurso de Candia, que ha sido más bien breve y que ha iniciado reivindicando dos ideas principales: que el PP ganó «claramente» las elecciones de 2023 y que «otro Lugo es posible» porque la ciudad «merece más».Menos manifestantesDe fondo se escuchaban cánticos de «Candia, escucha, Lugo está en lucha» o «La culpa de quién es, de la mafia del PP» en la voz de las decenas de personas que se congregaron en la Plaza Mayor de la ciudad, a las puertas del Ayuntamiento, para mostrar su rechazo a la moción. Eran menos que las que se movilizaron la semana pasada, y esta vez se encontraron enfrente con simpatizantes del PP, más discretos, que solo levantaron la voz para jalear «Elena, Elena» cuando la nueva alcaldesa salió a saludarles tras finalizar el pleno.La comitiva popular la ha encabezado la propia Paula Prado, secretaria general del PPdeG. La Policía, con mucha presencia tanto en los soportales del Consistorio como en el resto de la plaza, ha tenido que identificar a una mujer que llegó a tocar a la dirigente popular tras increparla. Sin embargo, Prado ha querido quitarle peso a este incidente, más allá de recordar que llevaba días advirtiendo de que «la escalada de violencia que estaban instigando el BNG y el PSOE podía acabar en algo malo». Sí ha querido defender la moción como una «herramienta constitucional, democrática y legal y, por tanto, Elena Candia es la alcaldesa legítima de Lugo».Prado había advertido de que «la escalada de violencia que estaban instigando el BNG y el PSOE podía acabar en algo malo»En su última intervención como alcalde, Fernández ha vuelto a echar mano del fallecimiento de tres ediles socialistas en lo que llevamos de mandato para acusar a los populares de «pretender convertir ese dolor en una oportunidad política» lo que, a su juicio, resulta «moralmente reprobable». «El PP vio en esta tragedia una oportunidad para alcanzar por vías indirectas de poder lo que la ciudadanía no le concedió en las urnas», ha incidido. También ha calificado de «mentira» uno de los principales argumentos del PP para presentar la moción: «que Lugo está paralizada». Según el exregidor, en cambio, la ciudad «lleva años experimentando una transformación». En la misma línea, aunque en otro tono, se ha pronunciado Rubén Arroxo, el hasta ahora teniente de alcalde nacionalista. Se ha referido a la moción como el «pacto de las ‘trapalleiras’», ha defendido la «tremenda transformación» de la ciudad en los últimos años y ha acabado su intervención recurriendo a la manida cita que Unamuno dirigió al general Millán-Astray en el 36: «Venceréis, pero no convenceréis». Antes le había tocado el turno a Reigosa, que ha renunciado a tomar la palabra.Un mandato convulsoCandia será la cuarta regidora lucense en lo que llevamos de mandato. La primera fue la socialista Lara Méndez, que abandonó la alcaldía a los pocos meses para concurrir a las elecciones autonómicas como número dos del cabeza de cartel del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro. La segunda fue Paula Alvarellos, que falleció en el cargo y fue sustituida por quien este jueves ha perdido el bastón de mando, Miguel Fernández. En las elecciones municipales de 2023, el PP se quedó a pocos votos de alcanzar la mayoría absoluta. El PSOE, con 8 concejales, y el BNG, con 5, consiguieron sumar por la mínima para formar gobierno.El nuevo ejecutivo de Lugo contará con los 12 ediles del PP, entre los que Candia ya ha repartido las diferentes tareas. Para ella se reservará las áreas de Medio Ambiente, Gestión Integral de Recursos Humanos y Seguridad. En cumplimiento de la ley, Reigosa se mantendrá como concejala no adscrita. Es decir, no llevará una cartera como tal aunque, según ha remitido a los medios el equipo de la nueva alcaldesa, la exsocialista se encargará de la «supervisión política y programática de las actuaciones municipales en materia de infraestructuras de manera transversal». Es decir, por fin podrá poner en valor el conocimiento que se corresponde con su formación y experiencia laboral y que, según ha reprochado, el anterior equipo de gobierno no le permitió aprovechar. El PP ha recuperado la alcaldía de Lugo tras 27 años en la oposición al salir adelante la moción de censura liderada por la nueva alcaldesa, la popular Elena Candia, con el voto de los 12 concejales de su partido y el de la exsocialista María Reigosa. En su discurso de investidura, la regidora recién elegida ha mostrado su deseo de que la capital lucense «recupere el orgullo de ciudad» y se ha comprometido a hacerlo desde la «cercanía», con «transparencia», «ilusión», «ganas» y «sin rencor». Candia ha asegurado que llega al cargo «agradecida, pero muy consciente de la responsabilidad» que asume y con la «profunda convicción de que otro Lugo es posible» y de que la ciudad «merece más». Ante las acusaciones vertidas en las últimas semanas, ha querido dejar claro que «nunca he trapicheado, ni trapicheo, ni trapichearé» y ha defendido «absolutamente» la «legalidad» y la «honestidad» de la moción, además de recordar que viene avalada por un plan de acción con 50 medidas para la ciudad. «Sabemos que un año -el tiempo que queda para las próximas elecciones municipales- es mucho o poco, según se interprete, pero suficiente para dejar una profunda huella», ha pronosticado.Tras los incidentes de la semana pasada, el equipo del ya exalcalde socialista Miguel Fernández ha decidido impedir que hubiese público en el salón de plenos, lo que ha sido criticado desde la bancada popular y por la propia Candia en su primera intervención, aún como candidata de la moción: «No puedo saludar a mi familia porque no ha podido entrar», ha lamentado. Amparándose en una cuestión de aforo, a pesar de que en el pleno anterior se permitió el acceso de muchas más personas, el gobierno saliente ha querido evitar así cualquier foto incómoda.La nueva alcaldesa defiende la «legalidad» de la moción: «Nunca he trapicheado, ni trapicheo, ni trapichearé»Tampoco se ha producido la tradicional imagen del intercambio del bastón de mando entre el alcalde censurado y su sucesora. Los concejales del PSOE y del BNG han optado por abandonar el salón de plenos nada más perder la votación, sin quedarse a escuchar el discurso de Candia, que ha sido más bien breve y que ha iniciado reivindicando dos ideas principales: que el PP ganó «claramente» las elecciones de 2023 y que «otro Lugo es posible» porque la ciudad «merece más».Menos manifestantesDe fondo se escuchaban cánticos de «Candia, escucha, Lugo está en lucha» o «La culpa de quién es, de la mafia del PP» en la voz de las decenas de personas que se congregaron en la Plaza Mayor de la ciudad, a las puertas del Ayuntamiento, para mostrar su rechazo a la moción. Eran menos que las que se movilizaron la semana pasada, y esta vez se encontraron enfrente con simpatizantes del PP, más discretos, que solo levantaron la voz para jalear «Elena, Elena» cuando la nueva alcaldesa salió a saludarles tras finalizar el pleno.La comitiva popular la ha encabezado la propia Paula Prado, secretaria general del PPdeG. La Policía, con mucha presencia tanto en los soportales del Consistorio como en el resto de la plaza, ha tenido que identificar a una mujer que llegó a tocar a la dirigente popular tras increparla. Sin embargo, Prado ha querido quitarle peso a este incidente, más allá de recordar que llevaba días advirtiendo de que «la escalada de violencia que estaban instigando el BNG y el PSOE podía acabar en algo malo». Sí ha querido defender la moción como una «herramienta constitucional, democrática y legal y, por tanto, Elena Candia es la alcaldesa legítima de Lugo».Prado había advertido de que «la escalada de violencia que estaban instigando el BNG y el PSOE podía acabar en algo malo»En su última intervención como alcalde, Fernández ha vuelto a echar mano del fallecimiento de tres ediles socialistas en lo que llevamos de mandato para acusar a los populares de «pretender convertir ese dolor en una oportunidad política» lo que, a su juicio, resulta «moralmente reprobable». «El PP vio en esta tragedia una oportunidad para alcanzar por vías indirectas de poder lo que la ciudadanía no le concedió en las urnas», ha incidido. También ha calificado de «mentira» uno de los principales argumentos del PP para presentar la moción: «que Lugo está paralizada». Según el exregidor, en cambio, la ciudad «lleva años experimentando una transformación». En la misma línea, aunque en otro tono, se ha pronunciado Rubén Arroxo, el hasta ahora teniente de alcalde nacionalista. Se ha referido a la moción como el «pacto de las ‘trapalleiras’», ha defendido la «tremenda transformación» de la ciudad en los últimos años y ha acabado su intervención recurriendo a la manida cita que Unamuno dirigió al general Millán-Astray en el 36: «Venceréis, pero no convenceréis». Antes le había tocado el turno a Reigosa, que ha renunciado a tomar la palabra.Un mandato convulsoCandia será la cuarta regidora lucense en lo que llevamos de mandato. La primera fue la socialista Lara Méndez, que abandonó la alcaldía a los pocos meses para concurrir a las elecciones autonómicas como número dos del cabeza de cartel del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro. La segunda fue Paula Alvarellos, que falleció en el cargo y fue sustituida por quien este jueves ha perdido el bastón de mando, Miguel Fernández. En las elecciones municipales de 2023, el PP se quedó a pocos votos de alcanzar la mayoría absoluta. El PSOE, con 8 concejales, y el BNG, con 5, consiguieron sumar por la mínima para formar gobierno.El nuevo ejecutivo de Lugo contará con los 12 ediles del PP, entre los que Candia ya ha repartido las diferentes tareas. Para ella se reservará las áreas de Medio Ambiente, Gestión Integral de Recursos Humanos y Seguridad. En cumplimiento de la ley, Reigosa se mantendrá como concejala no adscrita. Es decir, no llevará una cartera como tal aunque, según ha remitido a los medios el equipo de la nueva alcaldesa, la exsocialista se encargará de la «supervisión política y programática de las actuaciones municipales en materia de infraestructuras de manera transversal». Es decir, por fin podrá poner en valor el conocimiento que se corresponde con su formación y experiencia laboral y que, según ha reprochado, el anterior equipo de gobierno no le permitió aprovechar.
El PP ha recuperado la alcaldía de Lugo tras 27 años en la oposición al salir adelante la moción de censura liderada por la nueva alcaldesa, la popular Elena Candia, con el voto de los 12 concejales de su partido y el de la exsocialista … María Reigosa. En su discurso de investidura, la regidora recién elegida ha mostrado su deseo de que la capital lucense «recupere el orgullo de ciudad» y se ha comprometido a hacerlo desde la «cercanía», con «transparencia», «ilusión», «ganas» y «sin rencor».
Candia ha asegurado que llega al cargo «agradecida, pero muy consciente de la responsabilidad» que asume y con la «profunda convicción de que otro Lugo es posible» y de que la ciudad «merece más». Ante las acusaciones vertidas en las últimas semanas, ha querido dejar claro que «nunca he trapicheado, ni trapicheo, ni trapichearé» y ha defendido «absolutamente» la «legalidad» y la «honestidad» de la moción, además de recordar que viene avalada por un plan de acción con 50 medidas para la ciudad. «Sabemos que un año -el tiempo que queda para las próximas elecciones municipales- es mucho o poco, según se interprete, pero suficiente para dejar una profunda huella», ha pronosticado.
Tras los incidentes de la semana pasada, el equipo del ya exalcalde socialista Miguel Fernández ha decidido impedir que hubiese público en el salón de plenos, lo que ha sido criticado desde la bancada popular y por la propia Candia en su primera intervención, aún como candidata de la moción: «No puedo saludar a mi familia porque no ha podido entrar», ha lamentado. Amparándose en una cuestión de aforo, a pesar de que en el pleno anterior se permitió el acceso de muchas más personas, el gobierno saliente ha querido evitar así cualquier foto incómoda.
La nueva alcaldesa defiende la «legalidad» de la moción: «Nunca he trapicheado, ni trapicheo, ni trapichearé»
Tampoco se ha producido la tradicional imagen del intercambio del bastón de mando entre el alcalde censurado y su sucesora. Los concejales del PSOE y del BNG han optado por abandonar el salón de plenos nada más perder la votación, sin quedarse a escuchar el discurso de Candia, que ha sido más bien breve y que ha iniciado reivindicando dos ideas principales: que el PP ganó «claramente» las elecciones de 2023 y que «otro Lugo es posible» porque la ciudad «merece más».
Menos manifestantes
De fondo se escuchaban cánticos de «Candia, escucha, Lugo está en lucha» o «La culpa de quién es, de la mafia del PP» en la voz de las decenas de personas que se congregaron en la Plaza Mayor de la ciudad, a las puertas del Ayuntamiento, para mostrar su rechazo a la moción. Eran menos que las que se movilizaron la semana pasada, y esta vez se encontraron enfrente con simpatizantes del PP, más discretos, que solo levantaron la voz para jalear «Elena, Elena» cuando la nueva alcaldesa salió a saludarles tras finalizar el pleno.
La comitiva popular la ha encabezado la propia Paula Prado, secretaria general del PPdeG. La Policía, con mucha presencia tanto en los soportales del Consistorio como en el resto de la plaza, ha tenido que identificar a una mujer que llegó a tocar a la dirigente popular tras increparla. Sin embargo, Prado ha querido quitarle peso a este incidente, más allá de recordar que llevaba días advirtiendo de que «la escalada de violencia que estaban instigando el BNG y el PSOE podía acabar en algo malo». Sí ha querido defender la moción como una «herramienta constitucional, democrática y legal y, por tanto, Elena Candia es la alcaldesa legítima de Lugo».
Prado había advertido de que «la escalada de violencia que estaban instigando el BNG y el PSOE podía acabar en algo malo»
En su última intervención como alcalde, Fernández ha vuelto a echar mano del fallecimiento de tres ediles socialistas en lo que llevamos de mandato para acusar a los populares de «pretender convertir ese dolor en una oportunidad política» lo que, a su juicio, resulta «moralmente reprobable». «El PP vio en esta tragedia una oportunidad para alcanzar por vías indirectas de poder lo que la ciudadanía no le concedió en las urnas», ha incidido. También ha calificado de «mentira» uno de los principales argumentos del PP para presentar la moción: «que Lugo está paralizada». Según el exregidor, en cambio, la ciudad «lleva años experimentando una transformación».
En la misma línea, aunque en otro tono, se ha pronunciado Rubén Arroxo, el hasta ahora teniente de alcalde nacionalista. Se ha referido a la moción como el «pacto de las ‘trapalleiras’», ha defendido la «tremenda transformación» de la ciudad en los últimos años y ha acabado su intervención recurriendo a la manida cita que Unamuno dirigió al general Millán-Astray en el 36: «Venceréis, pero no convenceréis». Antes le había tocado el turno a Reigosa, que ha renunciado a tomar la palabra.
Un mandato convulso
Candia será la cuarta regidora lucense en lo que llevamos de mandato. La primera fue la socialista Lara Méndez, que abandonó la alcaldía a los pocos meses para concurrir a las elecciones autonómicas como número dos del cabeza de cartel del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro. La segunda fue Paula Alvarellos, que falleció en el cargo y fue sustituida por quien este jueves ha perdido el bastón de mando, Miguel Fernández. En las elecciones municipales de 2023, el PP se quedó a pocos votos de alcanzar la mayoría absoluta. El PSOE, con 8 concejales, y el BNG, con 5, consiguieron sumar por la mínima para formar gobierno.
El nuevo ejecutivo de Lugo contará con los 12 ediles del PP, entre los que Candia ya ha repartido las diferentes tareas. Para ella se reservará las áreas de Medio Ambiente, Gestión Integral de Recursos Humanos y Seguridad. En cumplimiento de la ley, Reigosa se mantendrá como concejala no adscrita. Es decir, no llevará una cartera como tal aunque, según ha remitido a los medios el equipo de la nueva alcaldesa, la exsocialista se encargará de la «supervisión política y programática de las actuaciones municipales en materia de infraestructuras de manera transversal». Es decir, por fin podrá poner en valor el conocimiento que se corresponde con su formación y experiencia laboral y que, según ha reprochado, el anterior equipo de gobierno no le permitió aprovechar.
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