47 segundos . En menos de un minuto las personas cambian su atención, según una investigación de la Universidad de California dirigida por la profesora de Informática Gloria Mark. Lo más llamativo de este dato, y que tampoco es un secreto, es que la situación empeora considerablemente con el paso de los años: en 2004 el tiempo de atención era de 2,5 minutos y en 2012 ya bajó a unos 75 segundos. Con esta cifra como gancho, y conscientes de que los problemas de salud mental entre los jóvenes están aumentando, la Universidad CEU San Pablo ha lanzado esta semana, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, una iniciativa para animar a regalar más tiempo a quien tenemos delante. La campaña se ha bautizado como ’47 segundos más’ e invita abiertamente a « escuchar más ». «Hay personas que necesitan que te quedes un poco más», claman en uno los vídeos publicados en redes sociales, en el que se ve a un joven fingiendo que está bien ante una amiga. Su cara no dice precisamente esto y ella parece atenta, pero un cronómetro marca cómo estos 47 segundos no dan para indagar más en si a él le pasa algo y cambian de temática de conversación. «A veces las personas necesitamos más tiempo», insisten los impulsores de la campaña, que parten de la idea de que «detenerse y dedicar unos segundos más a escuchar a los demás puede ayudarnos a percibir señales que, con frecuencia, pasan desapercibidas». Por este mismo motivo, en esta ocasión se ha querido poner el foco en el valor de la escucha y el acompañamiento en el cuidado de la salud mental. Los expertos son conscientes de que la inmediatez, el uso de dispositivos electrónicos o el ajetreo en el que vivimos tienen que ver con esta rapidez en prestar atención y creen que «la respuesta no pasa necesariamente por renunciar a la tecnología, sino por recuperar espacios en los que ésta no interfiera en las relaciones personales». «Dejar a un lado el teléfono móvil, conversar sin interrupciones y escuchar con atención permite cuidar tanto los vínculos como el propio bienestar», instan.Un problema que afecta especialmente a jóvenesTodo ello porque precisamente los trastornos de salud mental constituyen uno de los principales desafíos sanitarios y sociales en todo el mundo. Un análisis del Global Burden of Disease 2023, publicado en ‘The Lancet’, estima que en ese año alrededor de 1.170 millones de personas sufrían algún trastorno de salud mental. Son el doble que en 1990, cuando eran 599 millones.La mayor incidencia, además, se observa entre los 15 y los 19 años , un dato que refuerza la importancia de actuar desde la prevención y prestar un apoyo específico durante la adolescencia, puesto que la salud mental puede cuidarse desde los primeros años de vida. Así, es importante no acabar actuando cuando aparecen las dificultades, sino también de proporcionar a niños y adolescentes entornos seguros, referentes adultos y recursos que les permitan comprender lo que les sucede.Reducir el tiempo en pantallas y redes en favor del trato humano, reconocer las emociones y ponerles nombre y valorar tu salud mental también es recomendable. No basta con comprobar la ausencia de enfermedad, sino que los expertos inciden también en la autonomía, las relaciones sanas y una vida con propósito, así como, en caso de sufrir algún problema de salud mental, poder romper el estigma y hablar de ello. Los trastornos de salud mental constituyen uno de los principales desafíos sanitarios y sociales en todo el mundoPrecisamente por ello, los colegios del CEU cuentan desde hace años con el programa Mentis, que trabaja la prevención, la detección precoz y el acompañamiento de los alumnos mediante una intervención coordinada de toda la comunidad educativa. «Hay que poner límites y respetar los de los demás, pedir ayuda, asumir pequeñas responsabilidades, expresar lo que necesitamos, afrontar aquello que nos cuesta», expone la la coordinadora del programa, Macarena Borrega.«Necesitamos ofrecer a nuestros niños y adolescentes un entorno seguro y adultos de referencia que les ayuden a comprender lo que les sucede, conocerse y desenvolverse en el mundo», remarca. El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato, también apunta que «la dimensión mental no puede separarse de la física, la social, la anímica o la espiritual», es decir que « no podemos separar la salud mental de la salud física porque atendemos y cuidamos personas, no solo enfermedades».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los tres ingredientes que pueden hacer que una relación esté condenada al fracaso noticia Si Sí, la astenia otoñal también existe y afecta más a las mujeres: así puedes combatirla noticia Si El error más común al volver al gimnasio en septiembre: «No podemos recuperar en una semana lo que hemos dejado de hacer en dos meses»Por todo ello, los expertos que ven a diario a los jóvenes recuerdan la importancia de dormir bien, realizar ejercicio, cuidar la alimentación, evitar los tóxicos y la hiperconexión, conservar las relaciones familiares y sociales y recurrir a otras personas cuando resulta necesario, ya que todo ello forma parte de ese cuidado. Y recuerdan que «tener que pedir ayuda no es una debilidad ». 47 segundos . En menos de un minuto las personas cambian su atención, según una investigación de la Universidad de California dirigida por la profesora de Informática Gloria Mark. Lo más llamativo de este dato, y que tampoco es un secreto, es que la situación empeora considerablemente con el paso de los años: en 2004 el tiempo de atención era de 2,5 minutos y en 2012 ya bajó a unos 75 segundos. Con esta cifra como gancho, y conscientes de que los problemas de salud mental entre los jóvenes están aumentando, la Universidad CEU San Pablo ha lanzado esta semana, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, una iniciativa para animar a regalar más tiempo a quien tenemos delante. La campaña se ha bautizado como ’47 segundos más’ e invita abiertamente a « escuchar más ». «Hay personas que necesitan que te quedes un poco más», claman en uno los vídeos publicados en redes sociales, en el que se ve a un joven fingiendo que está bien ante una amiga. Su cara no dice precisamente esto y ella parece atenta, pero un cronómetro marca cómo estos 47 segundos no dan para indagar más en si a él le pasa algo y cambian de temática de conversación. «A veces las personas necesitamos más tiempo», insisten los impulsores de la campaña, que parten de la idea de que «detenerse y dedicar unos segundos más a escuchar a los demás puede ayudarnos a percibir señales que, con frecuencia, pasan desapercibidas». Por este mismo motivo, en esta ocasión se ha querido poner el foco en el valor de la escucha y el acompañamiento en el cuidado de la salud mental. Los expertos son conscientes de que la inmediatez, el uso de dispositivos electrónicos o el ajetreo en el que vivimos tienen que ver con esta rapidez en prestar atención y creen que «la respuesta no pasa necesariamente por renunciar a la tecnología, sino por recuperar espacios en los que ésta no interfiera en las relaciones personales». «Dejar a un lado el teléfono móvil, conversar sin interrupciones y escuchar con atención permite cuidar tanto los vínculos como el propio bienestar», instan.Un problema que afecta especialmente a jóvenesTodo ello porque precisamente los trastornos de salud mental constituyen uno de los principales desafíos sanitarios y sociales en todo el mundo. Un análisis del Global Burden of Disease 2023, publicado en ‘The Lancet’, estima que en ese año alrededor de 1.170 millones de personas sufrían algún trastorno de salud mental. Son el doble que en 1990, cuando eran 599 millones.La mayor incidencia, además, se observa entre los 15 y los 19 años , un dato que refuerza la importancia de actuar desde la prevención y prestar un apoyo específico durante la adolescencia, puesto que la salud mental puede cuidarse desde los primeros años de vida. Así, es importante no acabar actuando cuando aparecen las dificultades, sino también de proporcionar a niños y adolescentes entornos seguros, referentes adultos y recursos que les permitan comprender lo que les sucede.Reducir el tiempo en pantallas y redes en favor del trato humano, reconocer las emociones y ponerles nombre y valorar tu salud mental también es recomendable. No basta con comprobar la ausencia de enfermedad, sino que los expertos inciden también en la autonomía, las relaciones sanas y una vida con propósito, así como, en caso de sufrir algún problema de salud mental, poder romper el estigma y hablar de ello. Los trastornos de salud mental constituyen uno de los principales desafíos sanitarios y sociales en todo el mundoPrecisamente por ello, los colegios del CEU cuentan desde hace años con el programa Mentis, que trabaja la prevención, la detección precoz y el acompañamiento de los alumnos mediante una intervención coordinada de toda la comunidad educativa. «Hay que poner límites y respetar los de los demás, pedir ayuda, asumir pequeñas responsabilidades, expresar lo que necesitamos, afrontar aquello que nos cuesta», expone la la coordinadora del programa, Macarena Borrega.«Necesitamos ofrecer a nuestros niños y adolescentes un entorno seguro y adultos de referencia que les ayuden a comprender lo que les sucede, conocerse y desenvolverse en el mundo», remarca. El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato, también apunta que «la dimensión mental no puede separarse de la física, la social, la anímica o la espiritual», es decir que « no podemos separar la salud mental de la salud física porque atendemos y cuidamos personas, no solo enfermedades».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los tres ingredientes que pueden hacer que una relación esté condenada al fracaso noticia Si Sí, la astenia otoñal también existe y afecta más a las mujeres: así puedes combatirla noticia Si El error más común al volver al gimnasio en septiembre: «No podemos recuperar en una semana lo que hemos dejado de hacer en dos meses»Por todo ello, los expertos que ven a diario a los jóvenes recuerdan la importancia de dormir bien, realizar ejercicio, cuidar la alimentación, evitar los tóxicos y la hiperconexión, conservar las relaciones familiares y sociales y recurrir a otras personas cuando resulta necesario, ya que todo ello forma parte de ese cuidado. Y recuerdan que «tener que pedir ayuda no es una debilidad ».
47 segundos. En menos de un minuto las personas cambian su atención, según una investigación de la Universidad de California dirigida por la profesora de Informática Gloria Mark. Lo más llamativo de este dato, y que tampoco es un secreto, es que la situación … empeora considerablemente con el paso de los años: en 2004 el tiempo de atención era de 2,5 minutos y en 2012 ya bajó a unos 75 segundos.
Con esta cifra como gancho, y conscientes de que los problemas de salud mental entre los jóvenes están aumentando, la Universidad CEU San Pablo ha lanzado esta semana, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, una iniciativa para animar a regalar más tiempo a quien tenemos delante. La campaña se ha bautizado como ’47 segundos más’ e invita abiertamente a «escuchar más». «Hay personas que necesitan que te quedes un poco más», claman en uno los vídeos publicados en redes sociales, en el que se ve a un joven fingiendo que está bien ante una amiga. Su cara no dice precisamente esto y ella parece atenta, pero un cronómetro marca como estos 47 segundos no dan para indagar más en si a él le pasa algo y cambian de temática de conversación.
«A veces las personas necesitamos más tiempo», insisten los impulsores de la campaña, que parten de la idea de que «detenerse y dedicar unos segundos más a escuchar a los demás puede ayudarnos a percibir señales que, con frecuencia, pasan desapercibidas». Por este mismo motivo, en esta ocasión se ha querido poner el foco en el valor de la escucha y el acompañamiento en el cuidado de la salud mental.
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Los expertos son conscientes de que la inmediatez, el uso de dispositivos electrónicos o el ajetreo en el que vivimos tienen que ver con esta rapidez en prestar atención y creen que «la respuesta no pasa necesariamente por renunciar a la tecnología, sino por recuperar espacios en los que ésta no interfiera en las relaciones personales». «Dejar a un lado el teléfono móvil, conversar sin interrupciones y escuchar con atención permite cuidar tanto los vínculos como el propio bienestar», instan.
Un problema que afecta especialmente a jóvenes
Todo ello porque precisamente los trastornos de salud mental constituyen uno de los principales desafíos sanitarios y sociales en todo el mundo. Un análisis del Global Burden of Disease 2023, publicado en ‘The Lancet’, estima que en ese año alrededor de 1.170 millones de personas sufrían algún trastorno de salud mental. Son el doble que en 1990, cuando eran 599 millones.
La mayor incidencia, además, se observa entre los 15 y los 19 años, un dato que refuerza la importancia de actuar desde la prevención y prestar un apoyo específico durante la adolescencia, puesto que la salud mental puede cuidarse desde los primeros años de vida. Así, es importante no acabar actuando cuando aparecen las dificultades, sino también de proporcionar a niños y adolescentes entornos seguros, referentes adultos y recursos que les permitan comprender lo que les sucede.
Reducir el tiempo en pantallas y redes en favor del trato humano, reconocer las emociones y ponerles nombre y valorar tu salud mental también es recomendable. No basta con comprobar la ausencia de enfermedad, sino que los expertos inciden también en la autonomía, las relaciones sanas y una vida con propósito, así como, en caso de sufrir algún problema de salud mental, poder romper el estigma y hablar de ello.
Precisamente por ello, los colegios del CEU cuentan desde hace años con el programa Mentis, que trabaja la prevención, la detección precoz y el acompañamiento de los alumnos mediante una intervención coordinada de toda la comunidad educativa. «Hay que poner límites y respetar los de los demás, pedir ayuda, asumir pequeñas responsabilidades, expresar lo que necesitamos, afrontar aquello que nos cuesta», expone la la coordinadora del programa, Macarena Borrega.
«Necesitamos ofrecer a nuestros niños y adolescentes un entorno seguro y adultos de referencia que les ayuden a comprender lo que les sucede, conocerse y desenvolverse en el mundo», remarca. El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato, también apunta que «la dimensión mental no puede separarse de la física, la social, la anímica o la espiritual», es decir que «no podemos separar la salud mental de la salud física porque atendemos y cuidamos personas, no solo enfermedades».
Por todo ello, los expertos que ven a diario a los jóvenes recuerdan la importancia de dormir bien, realizar ejercicio, cuidar la alimentación, evitar los tóxicos y la hiperconexión, conservar las relaciones familiares y sociales y recurrir a otras personas cuando resulta necesario, ya que todo ello forma parte de ese cuidado. Y recuerdan que «tener que pedir ayuda no es una debilidad».
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