El polémico proyecto del hotel de La Cava vuelve al debate de la ciudad de Toledo y lo hace con la oposición frontal de los vecinos, que este martes acudieron de forma inusual a la Comisión de Planeamiento del Ayuntamiento de Toledo para seguir de primera mano la tramitación. El órgano municipal aprobó abrir un nuevo proceso de información pública después de que los promotores introdujeran modificaciones respecto al planteamiento inicial de 2022, especialmente en la altura de los módulos de uso terciario, su impacto visual y la protección del arbolado existente.La decisión no implica la aprobación del hotel, pero sí reactiva un expediente que ya fue frenado hace dos años y que ahora vuelve a abrirse paso administrativo. Tras la información pública, el proyecto deberá recabar informes de la Junta de Comunidades y de la Confederación Hidrográfica del Tajo, entre otros organismos, antes de regresar a la comisión para una eventual votación definitiva.Para los vecinos, sin embargo, el fondo del asunto no ha cambiado. «Esto es un trámite administrativo, pero queríamos hacer acto de presencia para que políticos y técnicos sepan que vamos a seguir encima del proyecto y en contra de este proyecto», afirmó Carlos Gutiérrez, de la asociación vecinal La Cava. «Nos parece el mismo perro con distinto collar», resumió.Noticia relacionada general No No Proyecto del Valle de Toledo: «No nos gusta que se enfoque al turismo en vez de a los ciudadanos» Mercedes VegaGutiérrez insistió en que el enclave afectado constituye «el punto de mayor riqueza de biodiversidad del cauce urbano del Tajo» y expresó la preocupación de «muchísimos ciudadanos». A su juicio, la rebaja de alturas no altera la esencia del plan: «La planta del edificio no ha cambiado y aunque hayan reducido alturas, lo que proponían era desmesurado. Parece una negociación: voy a máximos y luego quito dos o tres detalles a ver si sale adelante».El representante vecinal también puso el foco en los intereses económicos vinculados al suelo . «El día que se apruebe el PERI, este terreno multiplica su valor por diez o por veinte», advirtió, al tiempo que anunció nuevas movilizaciones, mesas informativas y la preparación de alegaciones junto a la Plataforma del Tajo y otras entidades ciudadanas.En la misma línea crítica se pronunciaron los grupos de la oposición. El concejal de IU, Txema Fernández, calificó la sesión de «muy triste» y sostuvo que el proyecto responde a un modelo de ciudad orientado al turismo en detrimento de la vivienda. «No necesitamos más hoteles que no se llenan todo el año; necesitamos vivienda asequible», defendió, alertando de la pérdida de espacios naturales frente a usos «artificiales».La portavoz del PSOE, Noelia de la Cruz, subrayó la presencia de representantes vecinales en la comisión como síntoma de «la incertidumbre que genera la gestión del urbanismo». Criticó que actuaciones con impacto medioambiental y patrimonial se tramiten «sin contar con la sociedad civil» y denunció un clima de crispación en el órgano municipal.Desde el equipo de gobierno, el concejal del PP José Manuel Velasco recalcó que lo aprobado es «un trámite administrativo» y que el Ayuntamiento está obligado a continuar la tramitación si el promotor lo solicita. «La pregunta no es si me gusta o no me gusta el proyecto, sino si es realizable jurídicamente», señaló. Insistió en que el procedimiento es garantista y permitirá la participación ciudadana a través de alegaciones.El concejal de Urbanismo y presidente de la comisión, Florentino Delgado, evitó valorar el fondo del proyecto. «No voy a pronunciarme sobre algo que está en tramitación. No puedo prever si va a salir o no», declaró. El polémico proyecto del hotel de La Cava vuelve al debate de la ciudad de Toledo y lo hace con la oposición frontal de los vecinos, que este martes acudieron de forma inusual a la Comisión de Planeamiento del Ayuntamiento de Toledo para seguir de primera mano la tramitación. El órgano municipal aprobó abrir un nuevo proceso de información pública después de que los promotores introdujeran modificaciones respecto al planteamiento inicial de 2022, especialmente en la altura de los módulos de uso terciario, su impacto visual y la protección del arbolado existente.La decisión no implica la aprobación del hotel, pero sí reactiva un expediente que ya fue frenado hace dos años y que ahora vuelve a abrirse paso administrativo. Tras la información pública, el proyecto deberá recabar informes de la Junta de Comunidades y de la Confederación Hidrográfica del Tajo, entre otros organismos, antes de regresar a la comisión para una eventual votación definitiva.Para los vecinos, sin embargo, el fondo del asunto no ha cambiado. «Esto es un trámite administrativo, pero queríamos hacer acto de presencia para que políticos y técnicos sepan que vamos a seguir encima del proyecto y en contra de este proyecto», afirmó Carlos Gutiérrez, de la asociación vecinal La Cava. «Nos parece el mismo perro con distinto collar», resumió.Noticia relacionada general No No Proyecto del Valle de Toledo: «No nos gusta que se enfoque al turismo en vez de a los ciudadanos» Mercedes VegaGutiérrez insistió en que el enclave afectado constituye «el punto de mayor riqueza de biodiversidad del cauce urbano del Tajo» y expresó la preocupación de «muchísimos ciudadanos». A su juicio, la rebaja de alturas no altera la esencia del plan: «La planta del edificio no ha cambiado y aunque hayan reducido alturas, lo que proponían era desmesurado. Parece una negociación: voy a máximos y luego quito dos o tres detalles a ver si sale adelante».El representante vecinal también puso el foco en los intereses económicos vinculados al suelo . «El día que se apruebe el PERI, este terreno multiplica su valor por diez o por veinte», advirtió, al tiempo que anunció nuevas movilizaciones, mesas informativas y la preparación de alegaciones junto a la Plataforma del Tajo y otras entidades ciudadanas.En la misma línea crítica se pronunciaron los grupos de la oposición. El concejal de IU, Txema Fernández, calificó la sesión de «muy triste» y sostuvo que el proyecto responde a un modelo de ciudad orientado al turismo en detrimento de la vivienda. «No necesitamos más hoteles que no se llenan todo el año; necesitamos vivienda asequible», defendió, alertando de la pérdida de espacios naturales frente a usos «artificiales».La portavoz del PSOE, Noelia de la Cruz, subrayó la presencia de representantes vecinales en la comisión como síntoma de «la incertidumbre que genera la gestión del urbanismo». Criticó que actuaciones con impacto medioambiental y patrimonial se tramiten «sin contar con la sociedad civil» y denunció un clima de crispación en el órgano municipal.Desde el equipo de gobierno, el concejal del PP José Manuel Velasco recalcó que lo aprobado es «un trámite administrativo» y que el Ayuntamiento está obligado a continuar la tramitación si el promotor lo solicita. «La pregunta no es si me gusta o no me gusta el proyecto, sino si es realizable jurídicamente», señaló. Insistió en que el procedimiento es garantista y permitirá la participación ciudadana a través de alegaciones.El concejal de Urbanismo y presidente de la comisión, Florentino Delgado, evitó valorar el fondo del proyecto. «No voy a pronunciarme sobre algo que está en tramitación. No puedo prever si va a salir o no», declaró.
El polémico proyecto del hotel de La Cava vuelve al debate de la ciudad de Toledo y lo hace con la oposición frontal de los vecinos, que este martes acudieron de forma inusual a la Comisión de Planeamiento del Ayuntamiento de Toledo para seguir de … primera mano la tramitación. El órgano municipal aprobó abrir un nuevo proceso de información pública después de que los promotores introdujeran modificaciones respecto al planteamiento inicial de 2022, especialmente en la altura de los módulos de uso terciario, su impacto visual y la protección del arbolado existente.
La decisión no implica la aprobación del hotel, pero sí reactiva un expediente que ya fue frenado hace dos años y que ahora vuelve a abrirse paso administrativo. Tras la información pública, el proyecto deberá recabar informes de la Junta de Comunidades y de la Confederación Hidrográfica del Tajo, entre otros organismos, antes de regresar a la comisión para una eventual votación definitiva.
Para los vecinos, sin embargo, el fondo del asunto no ha cambiado. «Esto es un trámite administrativo, pero queríamos hacer acto de presencia para que políticos y técnicos sepan que vamos a seguir encima del proyecto y en contra de este proyecto», afirmó Carlos Gutiérrez, de la asociación vecinal La Cava. «Nos parece el mismo perro con distinto collar», resumió.
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Gutiérrez insistió en que el enclave afectado constituye «el punto de mayor riqueza de biodiversidad del cauce urbano del Tajo» y expresó la preocupación de «muchísimos ciudadanos». A su juicio, la rebaja de alturas no altera la esencia del plan: «La planta del edificio no ha cambiado y aunque hayan reducido alturas, lo que proponían era desmesurado. Parece una negociación: voy a máximos y luego quito dos o tres detalles a ver si sale adelante».
El representante vecinal también puso el foco en los intereses económicos vinculados al suelo. «El día que se apruebe el PERI, este terreno multiplica su valor por diez o por veinte», advirtió, al tiempo que anunció nuevas movilizaciones, mesas informativas y la preparación de alegaciones junto a la Plataforma del Tajo y otras entidades ciudadanas.
En la misma línea crítica se pronunciaron los grupos de la oposición. El concejal de IU, Txema Fernández, calificó la sesión de «muy triste» y sostuvo que el proyecto responde a un modelo de ciudad orientado al turismo en detrimento de la vivienda. «No necesitamos más hoteles que no se llenan todo el año; necesitamos vivienda asequible», defendió, alertando de la pérdida de espacios naturales frente a usos «artificiales».
La portavoz del PSOE, Noelia de la Cruz, subrayó la presencia de representantes vecinales en la comisión como síntoma de «la incertidumbre que genera la gestión del urbanismo». Criticó que actuaciones con impacto medioambiental y patrimonial se tramiten «sin contar con la sociedad civil» y denunció un clima de crispación en el órgano municipal.
Desde el equipo de gobierno, el concejal del PP José Manuel Velasco recalcó que lo aprobado es «un trámite administrativo» y que el Ayuntamiento está obligado a continuar la tramitación si el promotor lo solicita. «La pregunta no es si me gusta o no me gusta el proyecto, sino si es realizable jurídicamente», señaló. Insistió en que el procedimiento es garantista y permitirá la participación ciudadana a través de alegaciones.
El concejal de Urbanismo y presidente de la comisión, Florentino Delgado, evitó valorar el fondo del proyecto. «No voy a pronunciarme sobre algo que está en tramitación. No puedo prever si va a salir o no», declaró.
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