La pérdida de masa muscular la hemos asociado durante muchos años a un envejecimiento ya avanzado (sarcopenia). Pero lo cierto es que tras los últimos estudios se ha asociado esta pérdida de masa muscular a edades más tempranas, de hecho a partir de los 30 – 35 años se puede empezar a perder tejido muscular entre un 3 y un 8% por cada década. Una cifra que pegará un acelerón a partir de los los 60 años si no consumimos la cantidad suficiente de proteínas y practicamos ejercicio físico de fuerza .No es algo que pasa de la noche a la mañana, ni que se percibe de una manera abrupta. Ya que si nos fijamos solo en nuestro peso corporal (el que nos marca la báscula) puede que se mantenga de forma estable, mientras la composición corporal va cambiando lentamente, aumenta la cantidad de masa grasa y se va perdiendo masa muscular. Pero esto no solo implica cambios en la composición corporal, sino que también afecta a nuestro metabolismo.Cuando pensamos en el músculo lo asociamos directamente como un tejido que nos permite el movimiento, pero además también es un órgano que regula nuestro sistema metabólico, ya que regula el uso de glucosa influye en la sensibilidad a la insulina y además contribuye activamente al gasto energético basal. Y si disminuye la masa muscular el cuerpo pierde parte de su capacidad para gestionar eficazmente los nutrientes. Por eso muchas personas tienen la sensación de estar comiendo de la misma manera que lo han hecho siempre pero no entienden porque acumulan más masa grasa y ganan peso si no han hecho cambios en su alimentación.Entre la peri y menopausia se puede acelerar la pérdida de masa muscular. ABCEn el caso de las mujeres esta situación puede intensificarse por la disminución progresiva de estrógenos, que no solo incrementa los cambios en la distribución de la grasa corporal, sino que además también se asocia a una mayor dificultad en mantener el tejido muscular.Una pérdida silenciosaSegún distintas investigaciones se ha observado que entre la peri y menopausia se puede acelerar la pérdida de masa muscular si no se realiza ejercicio físico de fuerza y una alimentación adaptada a cada mujer.Esta pérdida de masa muscular es silenciosa, no duele, no vemos un síntoma claro, pero si puede manifestarse como una pérdida de fuerza, una recuperación más lenta después del ejercicio o sentir más fatiga después de un día normal.De los factores más que favorecen la pérdida de masa muscular debemos de destacar el sedentarismo , e incluso no practicar el suficiente ejercicio físico de fuerza, se añade a esta lista el realizar dietas demasiado restrictivas, un aporte de proteínas insuficiente y un descanso de poca calidad.El sedentarismo favorece la pérdida de masa muscular. ABCEl músculo, necesita un estímulo mecánico regular y los nutrientes necesarios para mantenerse, si uno de estos factores falla de manera continuada, el organismo va a priorizar la supervivencia energética y reducirá el tejido que considera prescindible.Esto no significa que debamos darnos un atracón de entrenamientos de fuerza, de hecho la evidencia apunta a que el músculo responde mucho mejor a un entrenamiento de fuerza progresio y adaptado a la edad y condición física. Caminar sigue siendo saludable, pero no suficiente para mantener la masa muscular. Si incorporamos a los ejercicios de resistencia algo de fuerza (incluso con el propio peso corporal o gomas elásticas) la diferencia a medio y corto plazo va a ser positiva.Hace fala una dieta equilibrada con hidratos de carbono de absorción lenta. ABcY como no, la alimentación desempeña un papel fundamental, no solo es centrarse en el consumo de proteínas, sino que debemos asegurarnos de que esté distribuido a lo largo del día y acompañado de una dieta equilibrada, rica en fibra, grasas saludables e hidratos de carbono de absorción lenta en la medida necesaria.De esta manera, cada vez son más los estudios que consideran la masa muscular como un indicador de salud a futuro. Cuanto menos masa muscular, más fragilidad, peor control metabólico y mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas. Así que no subestimes ni pierdas de vista tu masa muscular, porque aunque sea discretamente puede hacernos spoiler de lo que será nuestra salud a futuro. La pérdida de masa muscular la hemos asociado durante muchos años a un envejecimiento ya avanzado (sarcopenia). Pero lo cierto es que tras los últimos estudios se ha asociado esta pérdida de masa muscular a edades más tempranas, de hecho a partir de los 30 – 35 años se puede empezar a perder tejido muscular entre un 3 y un 8% por cada década. Una cifra que pegará un acelerón a partir de los los 60 años si no consumimos la cantidad suficiente de proteínas y practicamos ejercicio físico de fuerza .No es algo que pasa de la noche a la mañana, ni que se percibe de una manera abrupta. Ya que si nos fijamos solo en nuestro peso corporal (el que nos marca la báscula) puede que se mantenga de forma estable, mientras la composición corporal va cambiando lentamente, aumenta la cantidad de masa grasa y se va perdiendo masa muscular. Pero esto no solo implica cambios en la composición corporal, sino que también afecta a nuestro metabolismo.Cuando pensamos en el músculo lo asociamos directamente como un tejido que nos permite el movimiento, pero además también es un órgano que regula nuestro sistema metabólico, ya que regula el uso de glucosa influye en la sensibilidad a la insulina y además contribuye activamente al gasto energético basal. Y si disminuye la masa muscular el cuerpo pierde parte de su capacidad para gestionar eficazmente los nutrientes. Por eso muchas personas tienen la sensación de estar comiendo de la misma manera que lo han hecho siempre pero no entienden porque acumulan más masa grasa y ganan peso si no han hecho cambios en su alimentación.Entre la peri y menopausia se puede acelerar la pérdida de masa muscular. ABCEn el caso de las mujeres esta situación puede intensificarse por la disminución progresiva de estrógenos, que no solo incrementa los cambios en la distribución de la grasa corporal, sino que además también se asocia a una mayor dificultad en mantener el tejido muscular.Una pérdida silenciosaSegún distintas investigaciones se ha observado que entre la peri y menopausia se puede acelerar la pérdida de masa muscular si no se realiza ejercicio físico de fuerza y una alimentación adaptada a cada mujer.Esta pérdida de masa muscular es silenciosa, no duele, no vemos un síntoma claro, pero si puede manifestarse como una pérdida de fuerza, una recuperación más lenta después del ejercicio o sentir más fatiga después de un día normal.De los factores más que favorecen la pérdida de masa muscular debemos de destacar el sedentarismo , e incluso no practicar el suficiente ejercicio físico de fuerza, se añade a esta lista el realizar dietas demasiado restrictivas, un aporte de proteínas insuficiente y un descanso de poca calidad.El sedentarismo favorece la pérdida de masa muscular. ABCEl músculo, necesita un estímulo mecánico regular y los nutrientes necesarios para mantenerse, si uno de estos factores falla de manera continuada, el organismo va a priorizar la supervivencia energética y reducirá el tejido que considera prescindible.Esto no significa que debamos darnos un atracón de entrenamientos de fuerza, de hecho la evidencia apunta a que el músculo responde mucho mejor a un entrenamiento de fuerza progresio y adaptado a la edad y condición física. Caminar sigue siendo saludable, pero no suficiente para mantener la masa muscular. Si incorporamos a los ejercicios de resistencia algo de fuerza (incluso con el propio peso corporal o gomas elásticas) la diferencia a medio y corto plazo va a ser positiva.Hace fala una dieta equilibrada con hidratos de carbono de absorción lenta. ABcY como no, la alimentación desempeña un papel fundamental, no solo es centrarse en el consumo de proteínas, sino que debemos asegurarnos de que esté distribuido a lo largo del día y acompañado de una dieta equilibrada, rica en fibra, grasas saludables e hidratos de carbono de absorción lenta en la medida necesaria.De esta manera, cada vez son más los estudios que consideran la masa muscular como un indicador de salud a futuro. Cuanto menos masa muscular, más fragilidad, peor control metabólico y mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas. Así que no subestimes ni pierdas de vista tu masa muscular, porque aunque sea discretamente puede hacernos spoiler de lo que será nuestra salud a futuro.
La pérdida de masa muscular la hemos asociado durante muchos años a un envejecimiento ya avanzado (sarcopenia). Pero lo cierto es que tras los últimos estudios se ha asociado esta pérdida de masa muscular a edades más tempranas, de hecho a partir de los … 30 – 35 años se puede empezar a perder tejido muscular entre un 3 y un 8% por cada década. Una cifra que pegará un acelerón a partir de los los 60 años si no consumimos la cantidad suficiente de proteínas y practicamos ejercicio físico de fuerza.
No es algo que pasa de la noche a la mañana, ni que se percibe de una manera abrupta. Ya que si nos fijamos solo en nuestro peso corporal (el que nos marca la báscula) puede que se mantenga de forma estable, mientras la composición corporal va cambiando lentamente, aumenta la cantidad de masa grasa y se va perdiendo masa muscular. Pero esto no solo implica cambios en la composición corporal, sino que también afecta a nuestro metabolismo.
Cuando pensamos en el músculo lo asociamos directamente como un tejido que nos permite el movimiento, pero además también es un órgano que regula nuestro sistema metabólico, ya que regula el uso de glucosa influye en la sensibilidad a la insulina y además contribuye activamente al gasto energético basal. Y si disminuye la masa muscular el cuerpo pierde parte de su capacidad para gestionar eficazmente los nutrientes. Por eso muchas personas tienen la sensación de estar comiendo de la misma manera que lo han hecho siempre pero no entienden porque acumulan más masa grasa y ganan peso si no han hecho cambios en su alimentación.

(ABC)
En el caso de las mujeres esta situación puede intensificarse por la disminución progresiva de estrógenos, que no solo incrementa los cambios en la distribución de la grasa corporal, sino que además también se asocia a una mayor dificultad en mantener el tejido muscular.
Una pérdida silenciosa
Según distintas investigaciones se ha observado que entre la peri y menopausia se puede acelerar la pérdida de masa muscular si no se realiza ejercicio físico de fuerza y una alimentación adaptada a cada mujer.
Esta pérdida de masa muscular es silenciosa, no duele, no vemos un síntoma claro, pero si puede manifestarse como una pérdida de fuerza, una recuperación más lenta después del ejercicio o sentir más fatiga después de un día normal.
De los factores más que favorecen la pérdida de masa muscular debemos de destacar el sedentarismo, e incluso no practicar el suficiente ejercicio físico de fuerza, se añade a esta lista el realizar dietas demasiado restrictivas, un aporte de proteínas insuficiente y un descanso de poca calidad.

(ABC)
El músculo, necesita un estímulo mecánico regular y los nutrientes necesarios para mantenerse, si uno de estos factores falla de manera continuada, el organismo va a priorizar la supervivencia energética y reducirá el tejido que considera prescindible.
Esto no significa que debamos darnos un atracón de entrenamientos de fuerza, de hecho la evidencia apunta a que el músculo responde mucho mejor a un entrenamiento de fuerza progresio y adaptado a la edad y condición física.
Caminar sigue siendo saludable, pero no suficiente para mantener la masa muscular. Si incorporamos a los ejercicios de resistencia algo de fuerza (incluso con el propio peso corporal o gomas elásticas) la diferencia a medio y corto plazo va a ser positiva.

(ABc)
Y como no, la alimentación desempeña un papel fundamental, no solo es centrarse en el consumo de proteínas, sino que debemos asegurarnos de que esté distribuido a lo largo del día y acompañado de una dieta equilibrada, rica en fibra, grasas saludables e hidratos de carbono de absorción lenta en la medida necesaria.
De esta manera, cada vez son más los estudios que consideran la masa muscular como un indicador de salud a futuro. Cuanto menos masa muscular, más fragilidad, peor control metabólico y mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas. Así que no subestimes ni pierdas de vista tu masa muscular, porque aunque sea discretamente puede hacernos spoiler de lo que será nuestra salud a futuro.
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