El papel de los servicios de inteligencia en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 ha sido una de las incógnitas que ha permanecido en el aire durante estos más de 40 años en los que los documentos clave sobre el suceso protagonizado por Antonio Tejero han permanecido secretos; hasta que han salido a la luz este miércoles por decisión del Gobierno de Pedro Sánchez.El entonces Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), después reconvertido en el actual Centro Nacional de Inteligencia (CNI), es una pieza clave de los documentos que revelan las costuras del 23-F y protagonizan una parte importante de los informes que se han hecho públicos. Y en concreto la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del Cesid, al mando de la cual estaba José Luis Cortina Prieto.Cortina fue absuelto en el juicio que dirimió las responsabilidades del intento de golpe de estado tras pasar un año en prisión. Un informe interno del centro constata no tener conocimiento de «ninguna actividad directa del comandante Cortina en relación con los hechos del 23 (ese día)», aunque no descarta que tuviera conocimiento previo de lo que iba a suceder.Noticia relacionada general No No De la «tensa» conversación de Don Juan Carlos con Armada, al mandato «por España» a Milans: así lo vivió Zarzuela Angie CaleroSin embargo, los documentos sí que revelan la participación de otros agentes del Cesid, en concreto de la Aome. «De las investigaciones realizadas se ha podido comprobar que algunos miembros de esta unidad participaron activamente en los hechos del 23 de febrero», decreta el documento.En concreto, señala a seis personas que «o bien conocían los hechos antes del 23 o que planificaron un apoyo operativo que lo llevaron a efecto que posteriormente trataron de encubrir su participación activando una operación que justificara sus movimientos del día 23». El informe también apunta la exigencia de «algunos otros miembros» de la unidad de los servicios de inteligencia que «posteriormente adoptaron posturas de solidaridad con los miembros que participaron en el 23 de febrero».El documento pone nombre a los agentes que asegura que tuvieron «conocimiento previo» de los hechos. Se trata del capitán García Almenta, el capitán Gómez Iglesias, el sargento Miguel Sales y el cabo Monge Segura. «No se sabe de otros miembros de la unidad que lo superan con antelación», asume. De los señalados, solo el capitán de la Guardia Civil Gómez Iglesias fue procesado y condenado; otros dos causaron baja del Cesid y el cuarto abandonó la unidad.Operación MísterUna vez fracasado el golpe de estado, en el Cesid se activó la denominada ‘operación Míster’. «Se corrigieron fechas, con lo que se justificaban los movimientos del personal de la unidad el día 23 de febrero», explica. Cortina fue el responsable de reunir a tres de sus agentes (los señalados como conocedores del golpe) el mismo día 24 de febrero para activar la Operación Míster.Además, la dirección del Centro ordenó la elaboración de un informe no judicial para tratar de aclarar lo ocurrido en la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) el 23-F. Como resultado de ese informe, y de las posteriores declaraciones ante el juez, «se comprobó contradicciones en las declaraciones» de Sales Maroto y de Monge Segura; así como en las de los capitales Almenta y Gómez Iglesias.Sumado a eso, en la unidad se produjeron con posterioridad «faltas de disciplina y lealtad» con los nuevos mandos de la unidad, al solidarizarse con los agentes que habían sido dados de baja y reuniéndose con ellos «a pesar de la orden expresa de no hacerlo».»Actitud irreductible»Sobre las actuaciones del mismo 23 de febrero de 1981, cuando el intento de golpe estaba en marcha y los uniformados dentro del Congreso, otros documentos desclasificados dan cuenta de los movimientos de los servicios de inteligencia para conocer lo que estaba sucediendo.En concreto, «dos directivos» del CESID lograron entrar en el Congreso y hablar con los jefes allí encerrados (Tejero, Méndez y Pardo Zancada). «Estos explicaron su actitud, que en aquel momento parecía irreductible, y no pusieron ninguna dificultad para la salida posterior del personal del CESID».Otros miembros del centro de inteligencia entraron también en la Cámara Baja y consiguieron hablar con algunos de los miembros de la guardia civil que participaban en el intento de golpe. «Se supo enseguida que el núcleo verdaderamente comprometido era una minoría, y el resto habían ido engañados», decreta un informe. El papel de los servicios de inteligencia en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 ha sido una de las incógnitas que ha permanecido en el aire durante estos más de 40 años en los que los documentos clave sobre el suceso protagonizado por Antonio Tejero han permanecido secretos; hasta que han salido a la luz este miércoles por decisión del Gobierno de Pedro Sánchez.El entonces Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), después reconvertido en el actual Centro Nacional de Inteligencia (CNI), es una pieza clave de los documentos que revelan las costuras del 23-F y protagonizan una parte importante de los informes que se han hecho públicos. Y en concreto la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del Cesid, al mando de la cual estaba José Luis Cortina Prieto.Cortina fue absuelto en el juicio que dirimió las responsabilidades del intento de golpe de estado tras pasar un año en prisión. Un informe interno del centro constata no tener conocimiento de «ninguna actividad directa del comandante Cortina en relación con los hechos del 23 (ese día)», aunque no descarta que tuviera conocimiento previo de lo que iba a suceder.Noticia relacionada general No No De la «tensa» conversación de Don Juan Carlos con Armada, al mandato «por España» a Milans: así lo vivió Zarzuela Angie CaleroSin embargo, los documentos sí que revelan la participación de otros agentes del Cesid, en concreto de la Aome. «De las investigaciones realizadas se ha podido comprobar que algunos miembros de esta unidad participaron activamente en los hechos del 23 de febrero», decreta el documento.En concreto, señala a seis personas que «o bien conocían los hechos antes del 23 o que planificaron un apoyo operativo que lo llevaron a efecto que posteriormente trataron de encubrir su participación activando una operación que justificara sus movimientos del día 23». El informe también apunta la exigencia de «algunos otros miembros» de la unidad de los servicios de inteligencia que «posteriormente adoptaron posturas de solidaridad con los miembros que participaron en el 23 de febrero».El documento pone nombre a los agentes que asegura que tuvieron «conocimiento previo» de los hechos. Se trata del capitán García Almenta, el capitán Gómez Iglesias, el sargento Miguel Sales y el cabo Monge Segura. «No se sabe de otros miembros de la unidad que lo superan con antelación», asume. De los señalados, solo el capitán de la Guardia Civil Gómez Iglesias fue procesado y condenado; otros dos causaron baja del Cesid y el cuarto abandonó la unidad.Operación MísterUna vez fracasado el golpe de estado, en el Cesid se activó la denominada ‘operación Míster’. «Se corrigieron fechas, con lo que se justificaban los movimientos del personal de la unidad el día 23 de febrero», explica. Cortina fue el responsable de reunir a tres de sus agentes (los señalados como conocedores del golpe) el mismo día 24 de febrero para activar la Operación Míster.Además, la dirección del Centro ordenó la elaboración de un informe no judicial para tratar de aclarar lo ocurrido en la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) el 23-F. Como resultado de ese informe, y de las posteriores declaraciones ante el juez, «se comprobó contradicciones en las declaraciones» de Sales Maroto y de Monge Segura; así como en las de los capitales Almenta y Gómez Iglesias.Sumado a eso, en la unidad se produjeron con posterioridad «faltas de disciplina y lealtad» con los nuevos mandos de la unidad, al solidarizarse con los agentes que habían sido dados de baja y reuniéndose con ellos «a pesar de la orden expresa de no hacerlo».»Actitud irreductible»Sobre las actuaciones del mismo 23 de febrero de 1981, cuando el intento de golpe estaba en marcha y los uniformados dentro del Congreso, otros documentos desclasificados dan cuenta de los movimientos de los servicios de inteligencia para conocer lo que estaba sucediendo.En concreto, «dos directivos» del CESID lograron entrar en el Congreso y hablar con los jefes allí encerrados (Tejero, Méndez y Pardo Zancada). «Estos explicaron su actitud, que en aquel momento parecía irreductible, y no pusieron ninguna dificultad para la salida posterior del personal del CESID».Otros miembros del centro de inteligencia entraron también en la Cámara Baja y consiguieron hablar con algunos de los miembros de la guardia civil que participaban en el intento de golpe. «Se supo enseguida que el núcleo verdaderamente comprometido era una minoría, y el resto habían ido engañados», decreta un informe.
El papel de los servicios de inteligencia en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 ha sido una de las incógnitas que ha permanecido en el aire durante estos más de 40 años en los que los documentos clave sobre … el suceso protagonizado por Antonio Tejero han permanecido secretos; hasta que se han hecho públicos este miércoles por decisión del Gobierno de Pedro Sánchez.
El entonces Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), después reconvertido en el actual Centro Nacional de Inteligencia (CNI), es una pieza clave de los documentos que revelan las costuras del 23F y protagonizan una parte importante de los informes que han salido a la luz. Y en concreto la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del Cesid, al mando de la cual estaba José Luis Cortina Prieto.
Cortina fue absuelto en el juicio que dirimió responsabilidades del intento de golpe de estado tras pasar un año en prisión. Y un informe interno del centro constata esta idea: «No se conoce ninguna actividad directa del comandante Cortina en relación con los hechos del 23 (ese día)».
Sin embargo, los documentos sí que revelan la participación de algunos agentes del Cesid, en concreto de la Aome. «De las investigaciones realizadas se ha podido comprobar que algunos miembros de esta unidad participaron activamente en los hechos del 23 de febrero», decreta el documento.
En concreto, señala a seis personas que «o bien conocían los hechos antes del 23 o que planificaron un apoyo operativo que lo llevaron a efecto que posteriormente trataron de encubrir su participación activando una operación que justificara sus movimientos del día 23».
El informe también apunta la exigencia de «algunos otros miembros» de la unidad de los servicios de inteligencia que «posteriormente adoptaron posturas de solidaridad con los miembros que participaron en el 23 de febrero».
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