El consumo de lácteos ha sido parte esencial de la alimentación humana desde hace miles de años, sin embargo su relación con la salud sigue generando debate a día de hoy. Pese a todo, investigaciones recientes sugieren que el consumo de lácteos, incluso enteros, podría reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y obesidad, destacando beneficios de productos fermentados como el yogur.La evidencia científica actual ha dado un giro significativo en la última década respecto al consumo de lácteos enteros frente a los desnatados, bajos en grasa. Estudios recientes indican que los lácteos enteros no aumentan el riesgo de obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares en comparación con los desnatados, desmontando la creencia de que la grasa láctea es perjudicial por sí misma.Tirar o no el líquido del yogur, he ahí la cuestión¿Y qué pasa con el líquido que se forma en los yogures? Le quitas la tapa al bote y ahí está, sobre la superficie del yogur, ese líquido transparente y de forma no muy agradable, que solemos tirar en muchas ocasiones mientras pensamos cuánto de sano tendrá eso para que nos lo terminemos comiendo.En este contexto se ha pronunciado el nutricionista y divulgador de hábitos saludables Manuel Viso, que ha querido aclarar en uno de sus últimos vídeos uno de los errores frecuentes al consumir yogur: tirar el líquido que aparece en la superficie del envase.«Sé que la mayoría lo hace, pero es un error», cuenta el experto en la grabación, donde explica que ese líquido -conocido como suero natural- no significa que el yogur esté «malo» o en mal estado. «Es un elixir nutricional», afirma el especialista, que ahonda en que este suerte contiene agua, proteínas, calcio, fósforo y otros minerales esenciales, además de buena parte de los nutrientes del propio yogur que se separan de forma natural, especialmente durante el transporte o el almacenamiento.El yogur se vuelve más seco y pierde cremosidadLejos de ser un signo de caducidad, esa capa de suero indica que el producto es más natural y menos manipulado. «Sucede sobre todo en yogures más artesanales o con menos espesantes», aclara el especialista, en referencia a los productos que no incluyen estabilizantes ni aditivos que impidan la separación del líquido.Detalla el doctor que al eliminar el suero, no solo se pierde una parte importante de los nutrientes, sino que además el yogur se vuelve más seco y pierde cremosidad. «No hay que desecharlo, simplemente removerlo y mezclarlo con el resto antes de comer», aconseja. De este modo, se aprovechan todas sus propiedades y se mantiene la textura original. El consumo de lácteos ha sido parte esencial de la alimentación humana desde hace miles de años, sin embargo su relación con la salud sigue generando debate a día de hoy. Pese a todo, investigaciones recientes sugieren que el consumo de lácteos, incluso enteros, podría reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y obesidad, destacando beneficios de productos fermentados como el yogur.La evidencia científica actual ha dado un giro significativo en la última década respecto al consumo de lácteos enteros frente a los desnatados, bajos en grasa. Estudios recientes indican que los lácteos enteros no aumentan el riesgo de obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares en comparación con los desnatados, desmontando la creencia de que la grasa láctea es perjudicial por sí misma.Tirar o no el líquido del yogur, he ahí la cuestión¿Y qué pasa con el líquido que se forma en los yogures? Le quitas la tapa al bote y ahí está, sobre la superficie del yogur, ese líquido transparente y de forma no muy agradable, que solemos tirar en muchas ocasiones mientras pensamos cuánto de sano tendrá eso para que nos lo terminemos comiendo.En este contexto se ha pronunciado el nutricionista y divulgador de hábitos saludables Manuel Viso, que ha querido aclarar en uno de sus últimos vídeos uno de los errores frecuentes al consumir yogur: tirar el líquido que aparece en la superficie del envase.«Sé que la mayoría lo hace, pero es un error», cuenta el experto en la grabación, donde explica que ese líquido -conocido como suero natural- no significa que el yogur esté «malo» o en mal estado. «Es un elixir nutricional», afirma el especialista, que ahonda en que este suerte contiene agua, proteínas, calcio, fósforo y otros minerales esenciales, además de buena parte de los nutrientes del propio yogur que se separan de forma natural, especialmente durante el transporte o el almacenamiento.El yogur se vuelve más seco y pierde cremosidadLejos de ser un signo de caducidad, esa capa de suero indica que el producto es más natural y menos manipulado. «Sucede sobre todo en yogures más artesanales o con menos espesantes», aclara el especialista, en referencia a los productos que no incluyen estabilizantes ni aditivos que impidan la separación del líquido.Detalla el doctor que al eliminar el suero, no solo se pierde una parte importante de los nutrientes, sino que además el yogur se vuelve más seco y pierde cremosidad. «No hay que desecharlo, simplemente removerlo y mezclarlo con el resto antes de comer», aconseja. De este modo, se aprovechan todas sus propiedades y se mantiene la textura original.
El consumo de lácteos ha sido parte esencial de la alimentación humana desde hace miles de años, sin embargo su relación con la salud sigue generando debate a día de hoy. Pese a todo, investigaciones recientes sugieren que el consumo de lácteos, incluso enteros, podría … reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y obesidad, destacando beneficios de productos fermentados como el yogur.
La evidencia científica actual ha dado un giro significativo en la última década respecto al consumo de lácteos enteros frente a los desnatados, bajos en grasa. Estudios recientes indican que los lácteos enteros no aumentan el riesgo de obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares en comparación con los desnatados, desmontando la creencia de que la grasa láctea es perjudicial por sí misma.
Tirar o no el líquido del yogur, he ahí la cuestión
¿Y qué pasa con el líquido que se forma en los yogures? Le quitas la tapa al bote y ahí está, sobre la superficie del yogur, ese líquido transparente y de forma no muy agradable, que solemos tirar en muchas ocasiones mientras pensamos cuánto de sano tendrá eso para que nos lo terminemos comiendo.
En este contexto se ha pronunciado el nutricionista y divulgador de hábitos saludables Manuel Viso, que ha querido aclarar en uno de sus últimos vídeos uno de los errores frecuentes al consumir yogur: tirar el líquido que aparece en la superficie del envase.
«Sé que la mayoría lo hace, pero es un error», cuenta el experto en la grabación, donde explica que ese líquido -conocido como suero natural- no significa que el yogur esté «malo» o en mal estado. «Es un elixir nutricional», afirma el especialista, que ahonda en que este suerte contiene agua, proteínas, calcio, fósforo y otros minerales esenciales, además de buena parte de los nutrientes del propio yogur que se separan de forma natural, especialmente durante el transporte o el almacenamiento.
El yogur se vuelve más seco y pierde cremosidad
Lejos de ser un signo de caducidad, esa capa de suero indica que el producto es más natural y menos manipulado. «Sucede sobre todo en yogures más artesanales o con menos espesantes», aclara el especialista, en referencia a los productos que no incluyen estabilizantes ni aditivos que impidan la separación del líquido.
Detalla el doctor que al eliminar el suero, no solo se pierde una parte importante de los nutrientes, sino que además el yogur se vuelve más seco y pierde cremosidad. «No hay que desecharlo, simplemente removerlo y mezclarlo con el resto antes de comer», aconseja. De este modo, se aprovechan todas sus propiedades y se mantiene la textura original.
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