Unas elecciones sin grandes sorpresas, al menos en términos generales (han cambiado de color solo cuatro escaños). De esta manera puede resumirse lo ocurrido ayer en Castilla y León, tras unas elecciones autonómicas que dejan claves políticas que trascienden de la política regional y en las que Alfonso Fernández Mañueco vuelve a ser la única opción para presidir el Gobierno de la Junta, de nuevo en manos de Vox.El centroderecha y la derecha ensanchan un poco más su espacio, los partidos de ámbito provincial mantienen su representación y las fuerzas a la izquierda del PSOE se quedan fuera de las Cortes en la nueva legislatura.La derecha ensancha su baseEl paso por las urnas en la comunidad castellanoleonesa sigue la tendencia iniciada hace tres meses en tierras extremeñas: nunca antes las formaciones situadas en la parte derecha del espectro ideológico habían logrado un porcentaje de votos tan alto. En concreto, la suma de PP, Vox y los restos de Cs roza el 55 por ciento de los sufragios (54,7 %), una marca por encima de la de Alianza Popular, con José María Aznar como candidato, y el CDS de Adolfo Suárez, en las elecciones autonómicas de 1987, cuando aunaron casi el 54 % de las papeletas.La misma mirada desde el otro lado del eje ideológico confirma la corriente de fondo que asoma en la política española: la izquierda retrocede hasta alcanzar los peores números de la serie histórica en la comunidad. El PSOE logra mantenerse e incluso crecer levemente. No obstante el apoyo total es de un tercio de los electores (33,7 %). Empeora de este modo los registros de 2011, cuando los socialistas, con el ahora ministro para la Transformación Digital y la Función Pública, Óscar López , como candidato e Izquierda Unida (IU) se quedaron en un 34,6 %. PP y Vox, por debajo de las mayorías absolutas en solitarioLa de Mañueco, que venía de cosechar los dos peores resultados del PP en la comunidad, es la candidatura que más crece con respecto a hace cuatro años (un poco más de 4 puntos). También lo hace Vox, aunque en este caso de manera muy moderada (1,3) en una región en la que ya lograron entonces registros en la línea de los de Extremadura y Aragón recientemente.Aunque ha subido, la mejora del Partido Popular (33 escaños) no le permite sumar más que el PSOE y los regionalistas de Unión del Pueblo Leónes (UPL) y de Soria Ya (34).Pese al récord de apoyos alcanzado por PP y Vox, un eventual Ejecutivo formado o sostenido por ambas formaciones contará con 47 escaños (dos más que hace cuatro años) en las Cortes de Castilla y León, los mismos que PP y Cs en 2015. La cota es inferior a los 48 procuradores con los que gobernaron con mayoría absoluta en su día los populares Juan José Lucas (en la V y VI Legislatura) o Juan Vicente Herrera (en la VII). Herrera llegó a obtener 53 representantes, en la convocatoria de mayo de 2011.La subida de Vox renquea en las ciudadesLa formación presidida por Santiago Abascal continúa rompiendo registros. Como sucediera en la legislatura anterior, el paso por las urnas en Castilla y León le otorga a Vox su mejor resultado hasta la fecha en unas elecciones, rozando el 19 %. Traducido en procuradores, ganan uno de los dos que se deja la candidatura nacida como agrupación de electores Soria ¡YA!La mejora de Vox queda lejos, eso sí, de las que venía cosechando en el ciclo electoral iniciado el pasado diciembre. El partido, que en la campaña electoral llegó a fantasear con superar el 20 %, habría sido víctima de sus propias expectativas. Hablar de que pueden estar llegando a su techo es aventurado, pero sí hay un aspecto a tener en cuenta porque ya sucedió en Aragón: su crecimiento se resiente en las ciudades. Si en la comunidad aragonesa tuvieron peor desempeño en Zaragoza capital (donde se concentraba la mitad del censo autonómico), el rendimiento en los municipios de mayor tamaño de Castilla y León también es discreto. Así, en aquellas plazas que superan los 10.000 habitantes (suponen el 57% de la población de la comunidad) Vox apenas ha crecido 6 décimas frente a los dos puntos que ha ganado con respecto a 2022 en las localidades más rurales.El PSOE mantiene el tipo…Los socialistas cortan la racha negativa de las últimas citas e incluso mejoran levemente: 7 décimas respecto a 2022 y dos escaños más que en los anteriores comicios. Los datos apuntan a que el resultado de Carlos Martínez responde a dos fenómenos. Por una parte, concentraría el voto útil de la izquierda (Podemos e IU se dejan por separado 2,1 puntos sobre el resultado de hace cuatro años, cuando concurrieron en coalición.) Por otro lado, pese a perder un escaño en Burgos en favor del PP, el candidato socialista, Carlos Martínez, habría sido el gran beneficiado del desplome de Soria ¡YA! (se dejan 23 puntos y dos diputados) en la provincia, donde se ha alzado como primera fuerza. Martínez todavía es alcalde de la capital soriana, donde lleva media vida como concejal (desde 1999) y en la que es primer edil desde hace 19 años, con cuatro mayorías absolutas a sus espaldas. Mientras que en 2022 el PSOE fue primera fuerza en 504 municipios (cuatro de ellos capitales de provincia), ahora lo consiguen en 463 y sólo mantienen el liderazgo en Palencia y Soria. Los socialistas se hacen también con el nuevo escaño que gana Segovia por su crecimiento en población respecto a la anterior legislatura….y el resto de la izquierda desapareceLa izquierda alternativa al PSOE sale malparada. Podemos-Alianza Verde pierde el procurador que consiguió en 2022 cuando los morados fueron en coalición junto a IU y Alianza Verde. Lo mismo ocurre con la coalición formada por Izquierda Unida, Sumar y Verdes-Equo, que también se queda fuera. Los votantes de estos partidos se han quedado por debajo del tres por ciento en el escrutinio. Tras su irrupción con 10 escaños en 2015, Podemos vuelve a quedar fuera de un parlamento autonómico en el que hasta ahora estaba representado por el secretario de Organización de la formación morada, Pablo Fernández. El que fuera líder del partido en la comunidad hasta diciembre, aguarda ahora a dar el salto al Parlamento Europeo, cuando Irene Montero vuelva a la política nacional en las próximas elecciones generales (Fernández fue el número tres en la lista a las elecciones al europarlamento). El corrimiento de voto hacia la derecha¿Sufre España una derechización del electorado o lo vivido en Extremadura, Aragón y Castilla y León obedece a una desmovilización entre quienes antes habían optado por opciones de izquierdas?A falta de conocer estudios poslectorales para el caso castellanoleonés, los datos disponibles de sondeos previos a la jornada de ayer y los de los estudios poselectorales del CIS para los comicios extremeños y aragoneses apuntan en el mismo sentido: María Guardiola, Jorge Azcón (y posiblemente Mañueco) estarían logrando lo que no consiguió Alberto Núñez Feijóo en las generales de 2023, captar antiguos votantes del PSOE .Así, la matriz de transferencia (lo que dicen los encuestados que votaron en los anteriores comicios y lo que aseguraban que iban a votar en esta ocasión) del estudio demoscópico de GAD3 para ABC reflejaba una intención de cambiar la papeleta del PSOE por la del PP en el 5 % de quienes optaron por el socialistas Luis Tudanca hace cuatro años en Castilla y León. Ese mismo flujo ya se anticipaba en Extremadura (donde el CIS confirmó que había sucedido en más de un 10% de los antiguos votantes socialistas) y en Aragón (un 7,5 % de los apoyos de Lambán en 2023 se habría ido al PP hace un mes).Los posibles pactos de GobiernoAtendiendo a posiciones ideológicas, el resultado de las elecciones a las Cortes de Castilla y León se puede sintetizar, en clave de gobernabilidad, de la siguiente manera: Mañueco es la única alternativa a una repetición electoral. Eso sí, como en Extremadura y Aragón, todo depende de un acuerdo con Vox.PP+Vox. La región fue la primera en ensayar una coalición de Gobierno entre los populares y los de Abascal, hace cuatro años. La experiencia no fue fácil con un Juan García-Gallardo (Vox) que acostumbró a marcar perfil político e ideológico desde la vicepresidencia de la Junta. Ahora, Mañueco tendría que cohabitar en el Ejecutivo con quien ha presidido las Cortes en la anterior legislatura, Carlos Pollán (Vox).PP+regionalistas. Cualquier combinación que incluya a UPL, Por Ávila o Soria ¡YA! exigiría la abstención de Vox, una posibilidad a descartar si se atiende a las declaraciones de Pollán en la noche electoral, en la que ha abogado por «influir de manera determinante» en las políticas del próximo Gobierno.PP en solitario. Una hipotética abstención de Vox (algo descartado por los de Abascal) exigiría que también lo hiciera UPL. De lo contrario, la suma de los regionalistas leoneses, sorianos y abulenses junto al PSOE supera en dos escaños al PP.Renovación del SenadoComo al resto de parlamentos autonómicos, a las Cortes de Castilla y León les corresponde elegir tres senadores (cada Cámara elige un representante más otro adicional por cada millón de habitantes en la comunidad).El color de estos asientos lo determinan los resultados electorales, por lo que dos serán para el PP y el otro para el PSOE , según el reparto mediante la regla d’Hondt que establece la ley autonómica que lo regula. En la práctica no habría que descartar que alguno de los asientos pueda formar parte de las negociaciones con Vox (la normativa regional da un plazo de dos meses para la designación), como ya sucediera en 2023 en la Comunidad Valenciana y en Extremadura.En estos momentos, uno de los senadores designados del PP por las Cortes castellanoleonesas es el vicepresidente primero del Senado , el exalcalde de Vitoria Javier Maroto . Por el PSOE está en la Cámara Alta el exsecretario general de los socialistas en la comunidad Luis Tudanca, a quien ofrecieron la salida hacia la Cámara Alta para que no presentara batalla en las últimas primarias del partido por las que se eligió a Carlos Martínez.Nuevo presidente o repetición electoralLa nueva legislatura arrancará el próximo 14 de marzo, cuando está prevista la constitución de las Cortes, a las 11:30 de la mañana. La sesión servirá para medir el estado de las negociaciones entre el PP y Vox, cuando se elijan los puestos que forman la Mesa de la asamblea legislativa y donde se verá si el PP cede de nuevo la presidencia de la Cámara a su posible socio de Gobierno.A partir de ese momento, el Reglamento del parlamento autonómico (art. 135.1) establece un plazo de 15 días hábiles (hasta el 6 de mayo) para que la Presidencia de las Cortes, tras una ronda de consultas con los portavoces de los grupos, proponga un candidato a la presidencia de la Junta de Castilla y León.Sin fechas fijas para el debate de investidura, el Estatuto de Autonomía da un plazo de dos meses, a contar desde la primera votación fallida de investidura, para elegir al presidente de la comunidad. Transcurrido ese tiempo, si nadie consigue los apoyos para ser investido, las Cortes se disuelven automáticamente y se repetirían las elecciones. Unas elecciones sin grandes sorpresas, al menos en términos generales (han cambiado de color solo cuatro escaños). De esta manera puede resumirse lo ocurrido ayer en Castilla y León, tras unas elecciones autonómicas que dejan claves políticas que trascienden de la política regional y en las que Alfonso Fernández Mañueco vuelve a ser la única opción para presidir el Gobierno de la Junta, de nuevo en manos de Vox.El centroderecha y la derecha ensanchan un poco más su espacio, los partidos de ámbito provincial mantienen su representación y las fuerzas a la izquierda del PSOE se quedan fuera de las Cortes en la nueva legislatura.La derecha ensancha su baseEl paso por las urnas en la comunidad castellanoleonesa sigue la tendencia iniciada hace tres meses en tierras extremeñas: nunca antes las formaciones situadas en la parte derecha del espectro ideológico habían logrado un porcentaje de votos tan alto. En concreto, la suma de PP, Vox y los restos de Cs roza el 55 por ciento de los sufragios (54,7 %), una marca por encima de la de Alianza Popular, con José María Aznar como candidato, y el CDS de Adolfo Suárez, en las elecciones autonómicas de 1987, cuando aunaron casi el 54 % de las papeletas.La misma mirada desde el otro lado del eje ideológico confirma la corriente de fondo que asoma en la política española: la izquierda retrocede hasta alcanzar los peores números de la serie histórica en la comunidad. El PSOE logra mantenerse e incluso crecer levemente. No obstante el apoyo total es de un tercio de los electores (33,7 %). Empeora de este modo los registros de 2011, cuando los socialistas, con el ahora ministro para la Transformación Digital y la Función Pública, Óscar López , como candidato e Izquierda Unida (IU) se quedaron en un 34,6 %. PP y Vox, por debajo de las mayorías absolutas en solitarioLa de Mañueco, que venía de cosechar los dos peores resultados del PP en la comunidad, es la candidatura que más crece con respecto a hace cuatro años (un poco más de 4 puntos). También lo hace Vox, aunque en este caso de manera muy moderada (1,3) en una región en la que ya lograron entonces registros en la línea de los de Extremadura y Aragón recientemente.Aunque ha subido, la mejora del Partido Popular (33 escaños) no le permite sumar más que el PSOE y los regionalistas de Unión del Pueblo Leónes (UPL) y de Soria Ya (34).Pese al récord de apoyos alcanzado por PP y Vox, un eventual Ejecutivo formado o sostenido por ambas formaciones contará con 47 escaños (dos más que hace cuatro años) en las Cortes de Castilla y León, los mismos que PP y Cs en 2015. La cota es inferior a los 48 procuradores con los que gobernaron con mayoría absoluta en su día los populares Juan José Lucas (en la V y VI Legislatura) o Juan Vicente Herrera (en la VII). Herrera llegó a obtener 53 representantes, en la convocatoria de mayo de 2011.La subida de Vox renquea en las ciudadesLa formación presidida por Santiago Abascal continúa rompiendo registros. Como sucediera en la legislatura anterior, el paso por las urnas en Castilla y León le otorga a Vox su mejor resultado hasta la fecha en unas elecciones, rozando el 19 %. Traducido en procuradores, ganan uno de los dos que se deja la candidatura nacida como agrupación de electores Soria ¡YA!La mejora de Vox queda lejos, eso sí, de las que venía cosechando en el ciclo electoral iniciado el pasado diciembre. El partido, que en la campaña electoral llegó a fantasear con superar el 20 %, habría sido víctima de sus propias expectativas. Hablar de que pueden estar llegando a su techo es aventurado, pero sí hay un aspecto a tener en cuenta porque ya sucedió en Aragón: su crecimiento se resiente en las ciudades. Si en la comunidad aragonesa tuvieron peor desempeño en Zaragoza capital (donde se concentraba la mitad del censo autonómico), el rendimiento en los municipios de mayor tamaño de Castilla y León también es discreto. Así, en aquellas plazas que superan los 10.000 habitantes (suponen el 57% de la población de la comunidad) Vox apenas ha crecido 6 décimas frente a los dos puntos que ha ganado con respecto a 2022 en las localidades más rurales.El PSOE mantiene el tipo…Los socialistas cortan la racha negativa de las últimas citas e incluso mejoran levemente: 7 décimas respecto a 2022 y dos escaños más que en los anteriores comicios. Los datos apuntan a que el resultado de Carlos Martínez responde a dos fenómenos. Por una parte, concentraría el voto útil de la izquierda (Podemos e IU se dejan por separado 2,1 puntos sobre el resultado de hace cuatro años, cuando concurrieron en coalición.) Por otro lado, pese a perder un escaño en Burgos en favor del PP, el candidato socialista, Carlos Martínez, habría sido el gran beneficiado del desplome de Soria ¡YA! (se dejan 23 puntos y dos diputados) en la provincia, donde se ha alzado como primera fuerza. Martínez todavía es alcalde de la capital soriana, donde lleva media vida como concejal (desde 1999) y en la que es primer edil desde hace 19 años, con cuatro mayorías absolutas a sus espaldas. Mientras que en 2022 el PSOE fue primera fuerza en 504 municipios (cuatro de ellos capitales de provincia), ahora lo consiguen en 463 y sólo mantienen el liderazgo en Palencia y Soria. Los socialistas se hacen también con el nuevo escaño que gana Segovia por su crecimiento en población respecto a la anterior legislatura….y el resto de la izquierda desapareceLa izquierda alternativa al PSOE sale malparada. Podemos-Alianza Verde pierde el procurador que consiguió en 2022 cuando los morados fueron en coalición junto a IU y Alianza Verde. Lo mismo ocurre con la coalición formada por Izquierda Unida, Sumar y Verdes-Equo, que también se queda fuera. Los votantes de estos partidos se han quedado por debajo del tres por ciento en el escrutinio. Tras su irrupción con 10 escaños en 2015, Podemos vuelve a quedar fuera de un parlamento autonómico en el que hasta ahora estaba representado por el secretario de Organización de la formación morada, Pablo Fernández. El que fuera líder del partido en la comunidad hasta diciembre, aguarda ahora a dar el salto al Parlamento Europeo, cuando Irene Montero vuelva a la política nacional en las próximas elecciones generales (Fernández fue el número tres en la lista a las elecciones al europarlamento). El corrimiento de voto hacia la derecha¿Sufre España una derechización del electorado o lo vivido en Extremadura, Aragón y Castilla y León obedece a una desmovilización entre quienes antes habían optado por opciones de izquierdas?A falta de conocer estudios poslectorales para el caso castellanoleonés, los datos disponibles de sondeos previos a la jornada de ayer y los de los estudios poselectorales del CIS para los comicios extremeños y aragoneses apuntan en el mismo sentido: María Guardiola, Jorge Azcón (y posiblemente Mañueco) estarían logrando lo que no consiguió Alberto Núñez Feijóo en las generales de 2023, captar antiguos votantes del PSOE .Así, la matriz de transferencia (lo que dicen los encuestados que votaron en los anteriores comicios y lo que aseguraban que iban a votar en esta ocasión) del estudio demoscópico de GAD3 para ABC reflejaba una intención de cambiar la papeleta del PSOE por la del PP en el 5 % de quienes optaron por el socialistas Luis Tudanca hace cuatro años en Castilla y León. Ese mismo flujo ya se anticipaba en Extremadura (donde el CIS confirmó que había sucedido en más de un 10% de los antiguos votantes socialistas) y en Aragón (un 7,5 % de los apoyos de Lambán en 2023 se habría ido al PP hace un mes).Los posibles pactos de GobiernoAtendiendo a posiciones ideológicas, el resultado de las elecciones a las Cortes de Castilla y León se puede sintetizar, en clave de gobernabilidad, de la siguiente manera: Mañueco es la única alternativa a una repetición electoral. Eso sí, como en Extremadura y Aragón, todo depende de un acuerdo con Vox.PP+Vox. La región fue la primera en ensayar una coalición de Gobierno entre los populares y los de Abascal, hace cuatro años. La experiencia no fue fácil con un Juan García-Gallardo (Vox) que acostumbró a marcar perfil político e ideológico desde la vicepresidencia de la Junta. Ahora, Mañueco tendría que cohabitar en el Ejecutivo con quien ha presidido las Cortes en la anterior legislatura, Carlos Pollán (Vox).PP+regionalistas. Cualquier combinación que incluya a UPL, Por Ávila o Soria ¡YA! exigiría la abstención de Vox, una posibilidad a descartar si se atiende a las declaraciones de Pollán en la noche electoral, en la que ha abogado por «influir de manera determinante» en las políticas del próximo Gobierno.PP en solitario. Una hipotética abstención de Vox (algo descartado por los de Abascal) exigiría que también lo hiciera UPL. De lo contrario, la suma de los regionalistas leoneses, sorianos y abulenses junto al PSOE supera en dos escaños al PP.Renovación del SenadoComo al resto de parlamentos autonómicos, a las Cortes de Castilla y León les corresponde elegir tres senadores (cada Cámara elige un representante más otro adicional por cada millón de habitantes en la comunidad).El color de estos asientos lo determinan los resultados electorales, por lo que dos serán para el PP y el otro para el PSOE , según el reparto mediante la regla d’Hondt que establece la ley autonómica que lo regula. En la práctica no habría que descartar que alguno de los asientos pueda formar parte de las negociaciones con Vox (la normativa regional da un plazo de dos meses para la designación), como ya sucediera en 2023 en la Comunidad Valenciana y en Extremadura.En estos momentos, uno de los senadores designados del PP por las Cortes castellanoleonesas es el vicepresidente primero del Senado , el exalcalde de Vitoria Javier Maroto . Por el PSOE está en la Cámara Alta el exsecretario general de los socialistas en la comunidad Luis Tudanca, a quien ofrecieron la salida hacia la Cámara Alta para que no presentara batalla en las últimas primarias del partido por las que se eligió a Carlos Martínez.Nuevo presidente o repetición electoralLa nueva legislatura arrancará el próximo 14 de marzo, cuando está prevista la constitución de las Cortes, a las 11:30 de la mañana. La sesión servirá para medir el estado de las negociaciones entre el PP y Vox, cuando se elijan los puestos que forman la Mesa de la asamblea legislativa y donde se verá si el PP cede de nuevo la presidencia de la Cámara a su posible socio de Gobierno.A partir de ese momento, el Reglamento del parlamento autonómico (art. 135.1) establece un plazo de 15 días hábiles (hasta el 6 de mayo) para que la Presidencia de las Cortes, tras una ronda de consultas con los portavoces de los grupos, proponga un candidato a la presidencia de la Junta de Castilla y León.Sin fechas fijas para el debate de investidura, el Estatuto de Autonomía da un plazo de dos meses, a contar desde la primera votación fallida de investidura, para elegir al presidente de la comunidad. Transcurrido ese tiempo, si nadie consigue los apoyos para ser investido, las Cortes se disuelven automáticamente y se repetirían las elecciones.
Unas elecciones sin grandes sorpresas, al menos en términos generales (han cambiado de color solo cuatro escaños). De esta manera puede resumirse lo ocurrido ayer en Castilla y León, tras unas elecciones autonómicas que dejan claves políticas que trascienden de la política regional y en … las que Alfonso Fernández Mañueco vuelve a ser la única opción para presidir el Gobierno de la Junta, de nuevo en manos de Vox.
El centroderecha y la derecha ensanchan un poco más su espacio, los partidos de ámbito provincial mantienen su representación y las fuerzas a la izquierda del PSOE se quedan fuera de las Cortes en la nueva legislatura.
La derecha ensancha su base
El paso por las urnas en la comunidad castellanoleonesa sigue la tendencia iniciada hace tres meses en tierras extremeñas: nunca antes las formaciones situadas en la parte derecha del espectro ideológico habían logrado un porcentaje de votos tan alto. En concreto, la suma de PP, Vox y los restos de Cs roza el 55 por ciento de los sufragios (54,7 %), una marca por encima de la de Alianza Popular, con José María Aznar como candidato, y el CDS de Adolfo Suárez, en las elecciones autonómicas de 1987, cuando aunaron casi el 54 % de las papeletas.
La misma mirada desde el otro lado del eje ideológico confirma la corriente de fondo que asoma en la política española: la izquierda retrocede hasta alcanzar los peores números de la serie histórica en la comunidad. El PSOE logra mantenerse e incluso crecer levemente. No obstante el apoyo total es de un tercio de los electores (33,7 %). Empeora de este modo los registros de 2011, cuando los socialistas, con el ahora ministro para la Transformación Digital y la Función Pública, Óscar López, como candidato e Izquierda Unida (IU) se quedaron en un 34,6 %.
PP y Vox, por debajo de las mayorías absolutas en solitario
La de Mañueco, que venía de cosechar los dos peores resultados del PP en la comunidad, es la candidatura que más crece con respecto a hace cuatro años (un poco más de 4 puntos). También lo hace Vox, aunque en este caso de manera muy moderada (1,3) en una región en la que ya lograron entonces registros en la línea de los de Extremadura y Aragón recientemente.
Aunque ha subido, la mejora del Partido Popular (33 escaños) no le permite sumar más que el PSOE y los regionalistas de Unión del Pueblo Leónes (UPL) y de Soria Ya (34).
Pese al récord de apoyos alcanzado por PP y Vox, un eventual Ejecutivo formado o sostenido por ambas formaciones contará con 47 escaños (dos más que hace cuatro años) en las Cortes de Castilla y León, los mismos que PP y Cs en 2015. La cota es inferior a los 48 procuradores con los que gobernaron con mayoría absoluta en su día los populares Juan José Lucas (en la V y VI Legislatura) o Juan Vicente Herrera (en la VII). Herrera llegó a obtener 53 representantes, en la convocatoria de mayo de 2011.
La subida de Vox renquea en las ciudades
La formación presidida por Santiago Abascal continúa rompiendo registros. Como sucediera en la legislatura anterior, el paso por las urnas en Castilla y León le otorga a Vox su mejor resultado hasta la fecha en unas elecciones, rozando el 19 %. Traducido en procuradores, ganan uno de los dos que se deja la candidatura nacida como agrupación de electores Soria ¡YA!
La mejora de Vox queda lejos, eso sí, de las que venía cosechando en el ciclo electoral iniciado el pasado diciembre. El partido, que en la campaña electoral llegó a fantasear con superar el 20 %, habría sido víctima de sus propias expectativas.
Hablar de que pueden estar llegando a su techo es aventurado, pero sí hay un aspecto a tener en cuenta porque ya sucedió en Aragón: su crecimiento se resiente en las ciudades.
Si en la comunidad aragonesa tuvieron peor desempeño en Zaragoza capital (donde se concentraba la mitad del censo autonómico), el rendimiento en los municipios de mayor tamaño de Castilla y León también es discreto. Así, en aquellas plazas que superan los 10.000 habitantes (suponen el 57% de la población de la comunidad) Vox apenas ha crecido 6 décimas frente a los dos puntos que ha ganado con respecto a 2022 en las localidades más rurales.
El PSOE mantiene el tipo…
Los socialistas cortan la racha negativa de las últimas citas e incluso mejoran levemente: 7 décimas respecto a 2022 y dos escaños más que en los anteriores comicios.
Los datos apuntan a que el resultado de Carlos Martínez responde a dos fenómenos. Por una parte, concentraría el voto útil de la izquierda (Podemos e IU se dejan por separado 2,1 puntos sobre el resultado de hace cuatro años, cuando concurrieron en coalición.)
Por otro lado, pese a perder un escaño en Burgos en favor del PP, el candidato socialista, Carlos Martínez, habría sido el gran beneficiado del desplome de Soria ¡YA! (se dejan 23 puntos y dos diputados) en la provincia, donde se ha alzado como primera fuerza. Martínez todavía es alcalde de la capital soriana, donde lleva media vida como concejal (desde 1999) y en la que es primer edil desde hace 19 años, con cuatro mayorías absolutas a sus espaldas.
Mientras que en 2022 el PSOE fue primera fuerza en 504 municipios (cuatro de ellos capitales de provincia), ahora lo consiguen en 463 y sólo mantienen el liderazgo en Palencia y Soria. Los socialistas se hacen también con el nuevo escaño que gana Segovia por su crecimiento en población respecto a la anterior legislatura.
…y el resto de la izquierda desaparece
La izquierda alternativa al PSOE sale malparada. Podemos-Alianza Verde pierde el procurador que consiguió en 2022 cuando los morados fueron en coalición junto a IU y Alianza Verde. Lo mismo ocurre con la coalición formada por Izquierda Unida, Sumar y Verdes-Equo, que también se queda fuera. Los votantes de estos partidos se han quedado por debajo del tres por ciento en el escrutinio.
Tras su irrupción con 10 escaños en 2015, Podemos vuelve a quedar fuera de un parlamento autonómico en el que hasta ahora estaba representado por el secretario de Organización de la formación morada, Pablo Fernández. El que fuera líder del partido en la comunidad hasta diciembre, aguarda ahora a dar el salto al Parlamento Europeo, cuando Irene Montero vuelva a la política nacional en las próximas elecciones generales (Fernández fue el número tres en la lista a las elecciones al europarlamento).
El corrimiento de voto hacia la derecha
¿Sufre España una derechización del electorado o lo vivido en Extremadura, Aragón y Castilla y León obedece a una desmovilización entre quienes antes habían optado por opciones de izquierdas?
A falta de conocer estudios poslectorales para el caso castellanoleonés, los datos disponibles de sondeos previos a la jornada de ayer y los de los estudios poselectorales del CIS para los comicios extremeños y aragoneses apuntan en el mismo sentido: María Guardiola, Jorge Azcón (y posiblemente Mañueco) estarían logrando lo que no consiguió Alberto Núñez Feijóo en las generales de 2023, captar antiguos votantes del PSOE.
Así, la matriz de transferencia (lo que dicen los encuestados que votaron en los anteriores comicios y lo que aseguraban que iban a votar en esta ocasión) del estudio demoscópico de GAD3 para ABC reflejaba una intención de cambiar la papeleta del PSOE por la del PP en el 5 % de quienes optaron por el socialistas Luis Tudanca hace cuatro años en Castilla y León. Ese mismo flujo ya se anticipaba en Extremadura (donde el CIS confirmó que había sucedido en más de un 10% de los antiguos votantes socialistas) y en Aragón (un 7,5 % de los apoyos de Lambán en 2023 se habría ido al PP hace un mes).
Los posibles pactos de Gobierno
Atendiendo a posiciones ideológicas, el resultado de las elecciones a las Cortes de Castilla y León se puede sintetizar, en clave de gobernabilidad, de la siguiente manera: Mañueco es la única alternativa a una repetición electoral. Eso sí, como en Extremadura y Aragón, todo depende de un acuerdo con Vox.
PP+Vox. La región fue la primera en ensayar una coalición de Gobierno entre los populares y los de Abascal, hace cuatro años. La experiencia no fue fácil con un Juan García-Gallardo (Vox) que acostumbró a marcar perfil político e ideológico desde la vicepresidencia de la Junta. Ahora, Mañueco tendría que cohabitar en el Ejecutivo con quien ha presidido las Cortes en la anterior legislatura, Carlos Pollán (Vox).
PP+regionalistas. Cualquier combinación que incluya a UPL, Por Ávila o Soria ¡YA! exigiría la abstención de Vox, una posibilidad a descartar si se atiende a las declaraciones de Pollán en la noche electoral, en la que ha abogado por «influir de manera determinante» en las políticas del próximo Gobierno.
PP en solitario. Una hipotética abstención de Vox (algo descartado por los de Abascal) exigiría que también lo hiciera UPL. De lo contrario, la suma de los regionalistas leoneses, sorianos y abulenses junto al PSOE supera en dos escaños al PP.
Renovación del Senado
Como al resto de parlamentos autonómicos, a las Cortes de Castilla y León les corresponde elegir tres senadores (cada Cámara elige un representante más otro adicional por cada millón de habitantes en la comunidad).
El color de estos asientos lo determinan los resultados electorales, por lo que dos serán para el PP y el otro para el PSOE, según el reparto mediante la regla d’Hondt que establece la ley autonómica que lo regula. En la práctica no habría que descartar que alguno de los asientos pueda formar parte de las negociaciones con Vox (la normativa regional da un plazo de dos meses para la designación), como ya sucediera en 2023 en la Comunidad Valenciana y en Extremadura.
En estos momentos, uno de los senadores designados del PP por las Cortes castellanoleonesas es el vicepresidente primero del Senado, el exalcalde de Vitoria Javier Maroto . Por el PSOE está en la Cámara Alta el exsecretario general de los socialistas en la comunidad Luis Tudanca, a quien ofrecieron la salida hacia la Cámara Alta para que no presentara batalla en las últimas primarias del partido por las que se eligió a Carlos Martínez.
Nuevo presidente o repetición electoral
La nueva legislatura arrancará el próximo 14 de marzo, cuando está prevista la constitución de las Cortes, a las 11:30 de la mañana. La sesión servirá para medir el estado de las negociaciones entre el PP y Vox, cuando se elijan los puestos que forman la Mesa de la asamblea legislativa y donde se verá si el PP cede de nuevo la presidencia de la Cámara a su posible socio de Gobierno.
A partir de ese momento, el Reglamento del parlamento autonómico (art. 135.1) establece un plazo de 15 días hábiles (hasta el 6 de mayo) para que la Presidencia de las Cortes, tras una ronda de consultas con los portavoces de los grupos, proponga un candidato a la presidencia de la Junta de Castilla y León.
Sin fechas fijas para el debate de investidura, el Estatuto de Autonomía da un plazo de dos meses, a contar desde la primera votación fallida de investidura, para elegir al presidente de la comunidad. Transcurrido ese tiempo, si nadie consigue los apoyos para ser investido, las Cortes se disuelven automáticamente y se repetirían las elecciones.
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