En el centro social de la parroquia de San Pedro de Busto, en la frontera norte del municipio de Santiago de Compostela, los vecinos han participado este domingo en una de sus asambleas más multitudinarias de su historia. Unos 78 hogares estaban llamados a votar para tomar cartas ante el «abandono» que sufren por parte del ayuntamiento, tras constatar que serán la única parroquia compostelana sin servicio de autobús.Es la «gota que colma el vaso», explican los vecinos, ya que a este varapalo se suman otros obstáculos para los habitantes de Busto, como la falta de servicios que les obliga a desplazarse a poblaciones cercanas para sacar dinero, tener una consulta médica o incluso recoger el correo que no llega hasta sus casas. Y ante este desamparo, cada vez son más los que miran al municipio de Trazo, separado únicamente por el río Tambre, en busca de una adhesión a este municipio rural del que esperan una mayor sensibilidad hacia sus demandas.Desde el mediodía, bajo un sol primaveral, decenas de vecinos de todas las edades comenzaron a llegar al punto de votación, sorprendidos por la presencia de medios de comunicación. Allí mostraron que el deterioro de la parroquia afecta también al mobiliario en el que celebran las juntas e incluso a inmuebles enteros. Justo enfrente al centro social, el edificio municipal que antes albergaba la escuela permanece precintado después de que se derrumbase parte del tejado. Un ejemplo más del aislamiento que denuncia Busto.«Es una situación de abandono histórica. Somos la parroquia más alejada de la ciudad de Santiago y aquí no se invierte absolutamente nada», ha resumido el secretario general de la asociación de vecinos momentos antes de que comenzase la asamblea extraordinaria. Pese a que el Ayuntamiento de Santiago se había comprometido a establecer un servicio de autobús en la parroquia, los vecinos de Busto comprobaron con indignación como su aldea quedaba fuera del trazado en el pliego de condiciones técnicas para este servicio, que gestiona la empresa municipal Tussa. El motivo esgrimido por el ayuntamiento fue que las carreteras de Busto no reunían las condiciones para establecer el servicio, a pesar de que sí cuentan con un autobús escolar fletado por la Consellería de Educación. No fue hasta que los habitantes comenzaron a movilizarse y obtener atención cuando la alcaldesa nacionalistas, Goretti Sanmartín, contactó con ellos para asegurarles que sí habría autobús, aunque a falta de un compromiso concreto o escrito, Busto continúa en lucha.Durante la asamblea, los vecinos votaron de forma unánime solicitar las dimisiones del concelleiro de Mobilidade, Xan Duro, y del gerente de Tussa , la empresa municipal de autobuses. Además, reclaman que la exclusión de su parroquia en las líneas de bus sea debatida en un pleno municipal, para que cada partido explique su postura. Y pese a que la posible segregación del Ayuntamiento de Santiago -y la consecuente adhesión a Trazo- era el punto a tratar que generaba más expectativas, los vecinos de Busto han optado por aplazar esta cuestión para dar un voto de confianza a la alcaldesa. Eso sí, condicionado al cumplimiento de una serie de peticiones básicas que los vecinos reclaman desde años.Recorrido legalPese a las dificultades que implica iniciar un proceso de segregación, el presidente de la asociación de vecinos de Busto, José Antonio Montaos, explica a este diario que «legalmente, es posible», aunque suponga todo «un reto». Un proceso que podría dilatarse durante años y que requiere de varios procedimientos y la implicación de varias administraciones.Además de contar con una memoria justificativa para cambiar los límites municipales, los dos ayuntamientos implicados (Santiago y Trazo) tendrían que emitir un informe al respecto. Aunque no sea estrictamente necesario la validación de ambos municipios, un informe adverso dificultaría en gran medida el proceso. En cualquier caso, la decisión última corresponde a la Xunta, que podría justificar la segregación de Busto amparándose en una eventual mejora de la cohesión territorial o la prestación de servicios. Una decisión por parte de la Xunta que tendría importante consecuencias, abriendo la puerta a otras parroquias que también busquen cambiar de ayuntamiento. Pero, pase lo que pase, los vecinos de Busto advierten que continuarán con sus reclamaciones hasta que finalice el «maltrato» por parte del ayuntamiento. En el centro social de la parroquia de San Pedro de Busto, en la frontera norte del municipio de Santiago de Compostela, los vecinos han participado este domingo en una de sus asambleas más multitudinarias de su historia. Unos 78 hogares estaban llamados a votar para tomar cartas ante el «abandono» que sufren por parte del ayuntamiento, tras constatar que serán la única parroquia compostelana sin servicio de autobús.Es la «gota que colma el vaso», explican los vecinos, ya que a este varapalo se suman otros obstáculos para los habitantes de Busto, como la falta de servicios que les obliga a desplazarse a poblaciones cercanas para sacar dinero, tener una consulta médica o incluso recoger el correo que no llega hasta sus casas. Y ante este desamparo, cada vez son más los que miran al municipio de Trazo, separado únicamente por el río Tambre, en busca de una adhesión a este municipio rural del que esperan una mayor sensibilidad hacia sus demandas.Desde el mediodía, bajo un sol primaveral, decenas de vecinos de todas las edades comenzaron a llegar al punto de votación, sorprendidos por la presencia de medios de comunicación. Allí mostraron que el deterioro de la parroquia afecta también al mobiliario en el que celebran las juntas e incluso a inmuebles enteros. Justo enfrente al centro social, el edificio municipal que antes albergaba la escuela permanece precintado después de que se derrumbase parte del tejado. Un ejemplo más del aislamiento que denuncia Busto.«Es una situación de abandono histórica. Somos la parroquia más alejada de la ciudad de Santiago y aquí no se invierte absolutamente nada», ha resumido el secretario general de la asociación de vecinos momentos antes de que comenzase la asamblea extraordinaria. Pese a que el Ayuntamiento de Santiago se había comprometido a establecer un servicio de autobús en la parroquia, los vecinos de Busto comprobaron con indignación como su aldea quedaba fuera del trazado en el pliego de condiciones técnicas para este servicio, que gestiona la empresa municipal Tussa. El motivo esgrimido por el ayuntamiento fue que las carreteras de Busto no reunían las condiciones para establecer el servicio, a pesar de que sí cuentan con un autobús escolar fletado por la Consellería de Educación. No fue hasta que los habitantes comenzaron a movilizarse y obtener atención cuando la alcaldesa nacionalistas, Goretti Sanmartín, contactó con ellos para asegurarles que sí habría autobús, aunque a falta de un compromiso concreto o escrito, Busto continúa en lucha.Durante la asamblea, los vecinos votaron de forma unánime solicitar las dimisiones del concelleiro de Mobilidade, Xan Duro, y del gerente de Tussa , la empresa municipal de autobuses. Además, reclaman que la exclusión de su parroquia en las líneas de bus sea debatida en un pleno municipal, para que cada partido explique su postura. Y pese a que la posible segregación del Ayuntamiento de Santiago -y la consecuente adhesión a Trazo- era el punto a tratar que generaba más expectativas, los vecinos de Busto han optado por aplazar esta cuestión para dar un voto de confianza a la alcaldesa. Eso sí, condicionado al cumplimiento de una serie de peticiones básicas que los vecinos reclaman desde años.Recorrido legalPese a las dificultades que implica iniciar un proceso de segregación, el presidente de la asociación de vecinos de Busto, José Antonio Montaos, explica a este diario que «legalmente, es posible», aunque suponga todo «un reto». Un proceso que podría dilatarse durante años y que requiere de varios procedimientos y la implicación de varias administraciones.Además de contar con una memoria justificativa para cambiar los límites municipales, los dos ayuntamientos implicados (Santiago y Trazo) tendrían que emitir un informe al respecto. Aunque no sea estrictamente necesario la validación de ambos municipios, un informe adverso dificultaría en gran medida el proceso. En cualquier caso, la decisión última corresponde a la Xunta, que podría justificar la segregación de Busto amparándose en una eventual mejora de la cohesión territorial o la prestación de servicios. Una decisión por parte de la Xunta que tendría importante consecuencias, abriendo la puerta a otras parroquias que también busquen cambiar de ayuntamiento. Pero, pase lo que pase, los vecinos de Busto advierten que continuarán con sus reclamaciones hasta que finalice el «maltrato» por parte del ayuntamiento.
En el centro social de la parroquia de San Pedro de Busto, en la frontera norte del municipio de Santiago de Compostela, los vecinos han participado este domingo en una de sus asambleas más multitudinarias de su historia. Unos 78 hogares estaban llamados a votar … para tomar cartas ante el «abandono» que sufren por parte del ayuntamiento, tras constatar que serán la única parroquia compostelana sin servicio de autobús.
Es la «gota que colma el vaso», explican los vecinos, ya que a este varapalo se suman otros obstáculos para los habitantes de Busto, como la falta de servicios que les obliga a desplazarse a poblaciones cercanas para sacar dinero, tener una consulta médica o incluso recoger el correo que no llega hasta sus casas. Y ante este desamparo, cada vez son más los que miran al municipio de Trazo, separado únicamente por el río Tambre, en busca de una adhesión a este municipio rural del que esperan una mayor sensibilidad hacia sus demandas.
Desde el mediodía, bajo un sol primaveral, decenas de vecinos de todas las edades comenzaron a llegar al punto de votación, sorprendidos por la presencia de medios de comunicación. Allí mostraron que el deterioro de la parroquia afecta también al mobiliario en el que celebran las juntas e incluso a inmuebles enteros. Justo enfrente al centro social, el edificio municipal que antes albergaba la escuela permanece precintado después de que se derrumbase parte del tejado. Un ejemplo más del aislamiento que denuncia Busto.
«Es una situación de abandono histórica. Somos la parroquia más alejada de la ciudad de Santiago y aquí no se invierte absolutamente nada», ha resumido el secretario general de la asociación de vecinos momentos antes de que comenzase la asamblea extraordinaria. Pese a que el ayuntamiento de Santiago se había comprometido a establecer un servicio de autobús en la parroquia, los vecinos de Busto comprobaron con indignación como su aldea quedaba fuera del trazado en el pliego de condiciones técnicas para este servicio, que gestiona la empresa municipal Tussa.
El motivo esgrimido por el ayuntamiento fue que las carreteras de Busto no reunían las condiciones para establecer el servicio, a pesar de que sí cuentan con un autobús escolar fletado por la Consellería de Educación. No fue hasta que los habitantes comenzaron a movilizarse y obtener atención cuando la alcaldesa compostelana, Goretti Sanmartín, contactó con ellos para asegurarles que sí habría autobús, aunque a falta de un compromiso concreto o escrito, Busto continúa en lucha.
Durante la asamblea, los vecinos votaron de forma unánime solicitar las dimisiones del concelleiro de Mobilidade, Xan Duro, y del gerente de Tussa, la empresa municipal de autobuses. Además, reclaman que la exclusión de su parroquia en las líneas de bus sea debatida en un pleno municipal, para que cada partido político explique su postura. Y pese a que la posible segregación del ayuntamiento de Santiago -y la consecuente adhesión a Trazo- era el punto a tratar que generaba más expectativas, los vecinos de Busto han optado por aplazar esta cuestión para dar un voto de confianza a la alcaldesa. Eso sí, condicionado al cumplimiento de una serie de peticiones básicas que los vecinos reclaman desde años.
Recorrido legal
Pese a las dificultades que implica iniciar un proceso de segregación, el presidente de la asociación de vecinos de Busto, José Antonio Montaos, explica a este diario que «legalmente, es posible», aunque suponga todo «un reto». Un proceso que podría dilatarse durante años y que requiere de varios procedimientos y la implicación de varias administraciones.
Además de contar con una memoria justificativa para cambiar los límites municipales, los dos ayuntamientos implicados (Santiago y Trazo) tendrían que emitir un informe al respecto. Aunque no sea estrictamente necesario la validación de ambos municipios, un informe adverso dificultaría en gran medida el proceso. En cualquier caso, la decisión última corresponde a la Xunta, que podría justificar la segregación de Busto amparándose en una eventual mejora de la cohesión territorial o la prestación de servicios.
Una decisión por parte de la Xunta que tendría importante consecuencias, abriendo la puerta a otras parroquias que también busquen cambiar de ayuntamiento. Pero, pase lo que pase, los vecinos de Busto advierten que continuarán con sus reclamaciones hasta que finalice el «maltrato» por parte del ayuntamiento.
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