Juanma Moreno ha apretado el botón rojo. Elecciones autonómicas en Andalucía el 17 de mayo. El presidente de la Junta dispone de ese privilegio y lo ha ejercido cuando lo ha considerado oportuno. Con la legislatura prácticamente agotada y finiquitada tras aprobar los presupuestos de 2026, sólo quedaba fijar una fecha en los meses de la primavera. Sus adversarios no podrán esgrimir la sorpresa como ventaja pues desde hace meses, incluso años, activaron sus mecanismos de cara a una campaña electoral que ya es permanente en los comicios de este país. Todos los partidos ya han presentado a sus candidatos para alcanzar el sillón de San Telmo, con la única salvedad de Vox, a la espera de que Santiago Abascal otorgue su bendición al portavoz Manuel Gavira. La mayoría absoluta del Partido Popular y la confección actual de la Cámara, con el PP en el centro atacado por los extremos, convertirá estas votaciones en un plebiscito, un ‘todos contra Juanma’. El objetivo no es ganar, sino arrebatarle precisamente esa hegemonía, y desde este punto de partida arranca una carrera de fondo a la que muchos llegan agotados de inicio por tanto exceso de frenesí.Juanma Moreno (Partido Popular)Juan Manuel Moreno Bonilla (Barcelona, 1 de mayo de 1970) se presenta por cuarta vez a las elecciones autonómicas en Andalucía con una tendencia claramente ascendente: perdió en su estreno con Susana Díaz, gobernó en coalición en su primera legislatura y culmina ahora su segundo mandato, esta vez con mayoría absoluta. Aunque muy ligado a sus siglas, tiene su propia marca y más en esta región. Malagueño, nieto de jornaleros e hijo de dos vecinos de Alhaurín el Grande que emigraron a Cataluña (por ello nació en la Ciudad Condal), se crio en Málaga capital, donde fue concejal en Málaga con Celia Villalobos como alcaldesa.Diputado en el Congreso y posteriormente secretario de Estado, tomó el relevo de Javier Arenas como candidato popular y culminó con el dominio histórico de los socialistas en la comunidad, 39 años después. Moreno es el ingeniero de lo que se ha denominado ‘vía andaluza’: una transformación del modelo económico que permite crecer cada año a nivel presupuestario y que ha convertido a Andalucía en líder de creación de autónomos y caída del paro, superando los 3,5 millones de empleados y batiendo récords de exportaciones. Para ello ha aplicado fórmulas fomentadas principalmente en las reducciones fiscales sin renunciar al escudo social, con ampliación de partidas para Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Todo ello, además, desde la moderación, la mesura y el talante que expuso en su ‘Manual de Convivencia’, en contraste con el de supervivencia de Pedro Sánchez.Juanma Moreno Tras la crisis de los cribados, ha recuperado grandes dosis de popularidad después de la gestión de los temporales y del trágico accidente ferroviario en Adamuz. Candidato del PPCuenta con el respaldo unánime de su partido como se comprobó en el último congreso, donde fue elegido con el 99,95% de los votos de los militantes. Sufre el desgaste de ocho años de Gobierno, agravado con el caso Mascarillas en la Diputación de Almería y, sobre todo, la crisis de los cribados de cáncer de mama de finales de 2025, lo que le obligó a tomar medidas drásticas como el cese de la consejera de Salud y parte de la cúpula directiva del Virgen del Rocío, además de la aprobación de un plan de choque para atajar el problema. Ha recuperado grandes dosis de popularidad entre los ciudadanos después de la gestión tanto de los temporales que azotaron Andalucía a principios de año como del trágico accidente ferroviario en Adamuz. Las estadísticas le señalan como el líder mejor valorado de la comunidad y parte con el objetivo de revalidar esa mayoría absoluta, cuestionada por el auge de Vox.María Jesús Montero (PSOE)María Jesús Montero Cuadrado (Sevilla, 4 de febrero de 1966) suma una dilatadísima experiencia en la gestión pública, incluida en la Junta, donde fue consejera de Sanidad y Hacienda. La plenipotenciaria escudera de Pedro Sánchez es ahora mismo vicepresidenta primera del Gobierno de España, Ministra de Hacienda y secretaria general del PSOE andaluz. Y, además, candidata a las elecciones autonómicas por el Partido Socialista.Aunque por su trayectoria representa parte de ese pasado vinculado a Chaves, Griñán y Susana Díaz, la realidad es que está profundamente marcada por esta última etapa en el Ejecutivo nacional junto a Sánchez. Sigue la estela de Salvador Illa, Óscar López y Pilar Alegría, ministros enviados por el presidente para competir en los comicios regionales. Fue nombrada lideresa socialista a inicios de 2025, desbancando a Juan Espadas, pero nunca ha dejado su cartera ministerial y su voz preeminente en el Congreso, al entender que desde esa posición puede ayudar más a su tierra.Hasta sus críticos reconocen su capacidad negociadora, si bien se ha mostrado incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales desde 2023 (va llegando a los terceros congelados). Es la política andaluza con más poder, y por tanto influencia, en el Reino de España. No obstante, en estos meses ha evidenciado dos puntos flacos en los que ha sido golpeada por sus adversarios. El primero es su pasado, pues representa la más oscura época socialista en Andalucía, la de los EREs y el colapso en Sanidad, lo que costó la salida del partido de la Administración, y no hay más que mirar a su etapa para contrastar cualquiera de sus múltiples promesas. El segundo es su presente, marcado por las continuas exigencias independentistas, que sostienen al Gobierno de Sánchez, y que la obligan a defender condonaciones de deuda, financiaciones singulares y principios de ordinalidad que benefician a unos y perjudican a los andaluces. Como accésit, todos los casos de corrupción que la rodean, desde Santos Cerdán (por quien puso la mano en el fuego) a Vicente Fernández Guerrero (SEPI), sin olvidar los EREs, si bien ella no ha sido imputada en ninguna causa.Lo ha fiado todo al problema de la Sanidad y la crisis de los cribados de cáncer de mama. Las encuestas le hacen pensar, y temer, en el peor resultado de la historia socialista en Andalucía, por lo que el primer reto es no contar con menos apoyo que Juan Espadas.Manuel Gavira (Vox)Manuel Gavira Florentino (Cádiz, y de mayo de 1969) es el único que aún no ha sido designado oficialmente como candidato para las elecciones autonómicas. Ha de reunirse el Comité Ejecutivo Nacional y finalmente será Santiago Abascal quien decida si este gaditano es el rostro visible de Vox en los comicios autonómicos. Ha sido el portavoz todos estos años, la imagen más conocida, posee el aval de la dirección nacional y su no designación sería una sorpresa morrocotuda, máxime después del batacazo anterior de Macarena Olona.Funcionario de carrera (ámbito administrativo), con menor foco mediático, disciplinado, duro pero educado en las formas, da prevalencia a la marca por encima de la persona. Tiene experiencia en el Parlamento, no es muy dado a la polémica interna, no es un agitador ni provoca disensos en una formación con enemigos tanto fuera como en casa. En definitiva, no resta. Que en Vox es más que importante en su tiempo efervescente.En estos meses previos a las votaciones, ha protagonizado una furibunda oposición a Juanma Moreno, consciente de que debe pescar entre los simpatizantes decepcionados del PP, de que por ahí pasan sus opciones de triunfo. Sus aportaciones en la Cámara han sido más bien escasas pero las encuestas lo suben en la ola nacional que impulsa a su partido y que se ha frenado un tanto en Castilla y León. Parte de su estrategia aún es inexistente pues dependerá en parte de las negociaciones nacionales con el Partido Popular. De momento, representa el mayor factor de inestabilidad a la política andaluza actual y con la fuerza de las urnas espera tener mayor o menor capacidad de influencia sobre el futuro presidente de la Junta. Ser la llave es la clave.Antonio Maíllo (Por Andalucía)Antonio Maíllo Cañadas (Lucena, 2 de noviembre de 1966), coordinador federal de IU, se erigía por sorpresa como el candidato de Por Andalucía, la coalición formada por Izquierda Unida, Sumar e incluso Podemos, que se subió al carro en las últimas elecciones. Sorpresa porque quien fuera diputado en el Parlamento andaluz ya volvió a la política tras superar felizmente una grave enfermedad, pero no se esperaba un retorno a la primera línea en el mismo papel que en 2015, en la refriega cotidiana.Filólogo, profesor de instituto, muy bien valorado tanto en el seno del partido como entre los adversarios por su coherencia política y su buen talante personal, afronta una misión imposible salpicada de numerosos dilemas políticos, estratégicos e ideológicos. Ese espacio alternativo ha sido devorado por el PSOE, que ha escupido sus huesos en los últimos comicios regionales. Su función de muleta en el Gobierno, sin voz propia y figuras calcinadas, es una muerte agónica, y en su estertor arrastra a agrupaciones regionales, provinciales y locales. Cuanto más dure en el poder, mayor será el descalabro por mor de este ‘hara-kiri’, pero ya no le queda tiempo para la ruptura antes de las andaluzas.Damnificada en su relación con los socialistas, IU (en Andalucía es la voz hegemónica de la izquierda) debe definir su vínculo con esos iguales tan diferentes como pueden ser Podemos y Adelante Andalucía, escisiones del mismo espacio. Con estos últimos no existe posibilidad de alianza preelectoral por el espíritu regionalista de los herederos de Teresa y Kichi. Y con los morados necesita no desangrarse aún más, aunque comprobada su mínima dimensión en Andalucía, más que un pacto sería una OPA con escaso rédito. No obstante, Izquierda Unida sigue teniendo peso en diferentes zonas de la comunidad, con un granero de votos en el campo, y un poder territorial que le otorga un suelo mayor que a sus ‘colegas’ castellanoleoneses. Maíllo es, pues, víctima absoluta de circunstancias exógenas que le ofrecen un mínimo margen de éxito.José Ignacio García (Adelante Andalucía)José Ignacio García Sánchez (Jerez de la Frontera, 12 de noviembre de 1987), psicólogo, es el más joven de los candidatos y esa frescura, descarada, tierna y un tanto adolescente, se advierte en su propio forma de comunicar. Se involucraba en las fuerzas de la izquierda en su etapa en la universidad, participando de los movimientos ‘anticapi’ y afiliándose al SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores). Eran los agitados tiempos del 15-M y se implicaba en la creación de Podemos en esta tierra, bajo el paraguas de Pablo Iglesias, Monedero, Errejón y compañía.Su encuentro con Teresa Rodríguez se antoja fundamental en esa ruptura con los morados para crear una confluencia propia de marcado carácter andalucista: Adelante Andalucía es la marca formada en 2018 que no sólo mantiene sus pulsiones vitales sino que respira con cierta energía. Ese espíritu regionalista (no es nacionalismo excluyente) le diferencia del resto de las izquierdas, le libera de las bridas de sus camaradas para poder criticar al Gobierno de España cuando considera que existe un agravio, y hasta para aplaudir alguna buena acción (excepcional) de Juanma Moreno. Es la agrupación más compleja de detectar porque posee un escasísimo poder territorial (un puñado de concejales en la provincia de Cádiz) y a la par una enorme visibilidad en el Parlamento con sus dos parlamentarios y en las redes sociales. Andalucismo de izquierda radical, uno de los fragmentos de este espacio dividido y el asidero de los desencantados con los palmeros de Sánchez. García es, además, un buen candidato que moviliza, agradable en distancias cortas y largas, sin cargas en su trayectoria, con un sentido del humor nada desdeñable en épocas de gresca y certero tanto en la emisión de su mensaje como en la elección de los destinatarios. Este pentágono recoge la representación actual en la Cámara andaluza. Otros candidatos que han anunciado su presencia son Christopher Rivas, la opción de Andalucistas (con presencia en varios ayuntamientos de la comunidad), y Juan Antonio Delgado, si finalmente Podemos se embarca en su aventura en solitario. Juanma Moreno ha apretado el botón rojo. Elecciones autonómicas en Andalucía el 17 de mayo. El presidente de la Junta dispone de ese privilegio y lo ha ejercido cuando lo ha considerado oportuno. Con la legislatura prácticamente agotada y finiquitada tras aprobar los presupuestos de 2026, sólo quedaba fijar una fecha en los meses de la primavera. Sus adversarios no podrán esgrimir la sorpresa como ventaja pues desde hace meses, incluso años, activaron sus mecanismos de cara a una campaña electoral que ya es permanente en los comicios de este país. Todos los partidos ya han presentado a sus candidatos para alcanzar el sillón de San Telmo, con la única salvedad de Vox, a la espera de que Santiago Abascal otorgue su bendición al portavoz Manuel Gavira. La mayoría absoluta del Partido Popular y la confección actual de la Cámara, con el PP en el centro atacado por los extremos, convertirá estas votaciones en un plebiscito, un ‘todos contra Juanma’. El objetivo no es ganar, sino arrebatarle precisamente esa hegemonía, y desde este punto de partida arranca una carrera de fondo a la que muchos llegan agotados de inicio por tanto exceso de frenesí.Juanma Moreno (Partido Popular)Juan Manuel Moreno Bonilla (Barcelona, 1 de mayo de 1970) se presenta por cuarta vez a las elecciones autonómicas en Andalucía con una tendencia claramente ascendente: perdió en su estreno con Susana Díaz, gobernó en coalición en su primera legislatura y culmina ahora su segundo mandato, esta vez con mayoría absoluta. Aunque muy ligado a sus siglas, tiene su propia marca y más en esta región. Malagueño, nieto de jornaleros e hijo de dos vecinos de Alhaurín el Grande que emigraron a Cataluña (por ello nació en la Ciudad Condal), se crio en Málaga capital, donde fue concejal en Málaga con Celia Villalobos como alcaldesa.Diputado en el Congreso y posteriormente secretario de Estado, tomó el relevo de Javier Arenas como candidato popular y culminó con el dominio histórico de los socialistas en la comunidad, 39 años después. Moreno es el ingeniero de lo que se ha denominado ‘vía andaluza’: una transformación del modelo económico que permite crecer cada año a nivel presupuestario y que ha convertido a Andalucía en líder de creación de autónomos y caída del paro, superando los 3,5 millones de empleados y batiendo récords de exportaciones. Para ello ha aplicado fórmulas fomentadas principalmente en las reducciones fiscales sin renunciar al escudo social, con ampliación de partidas para Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Todo ello, además, desde la moderación, la mesura y el talante que expuso en su ‘Manual de Convivencia’, en contraste con el de supervivencia de Pedro Sánchez.Juanma Moreno Tras la crisis de los cribados, ha recuperado grandes dosis de popularidad después de la gestión de los temporales y del trágico accidente ferroviario en Adamuz. Candidato del PPCuenta con el respaldo unánime de su partido como se comprobó en el último congreso, donde fue elegido con el 99,95% de los votos de los militantes. Sufre el desgaste de ocho años de Gobierno, agravado con el caso Mascarillas en la Diputación de Almería y, sobre todo, la crisis de los cribados de cáncer de mama de finales de 2025, lo que le obligó a tomar medidas drásticas como el cese de la consejera de Salud y parte de la cúpula directiva del Virgen del Rocío, además de la aprobación de un plan de choque para atajar el problema. Ha recuperado grandes dosis de popularidad entre los ciudadanos después de la gestión tanto de los temporales que azotaron Andalucía a principios de año como del trágico accidente ferroviario en Adamuz. Las estadísticas le señalan como el líder mejor valorado de la comunidad y parte con el objetivo de revalidar esa mayoría absoluta, cuestionada por el auge de Vox.María Jesús Montero (PSOE)María Jesús Montero Cuadrado (Sevilla, 4 de febrero de 1966) suma una dilatadísima experiencia en la gestión pública, incluida en la Junta, donde fue consejera de Sanidad y Hacienda. La plenipotenciaria escudera de Pedro Sánchez es ahora mismo vicepresidenta primera del Gobierno de España, Ministra de Hacienda y secretaria general del PSOE andaluz. Y, además, candidata a las elecciones autonómicas por el Partido Socialista.Aunque por su trayectoria representa parte de ese pasado vinculado a Chaves, Griñán y Susana Díaz, la realidad es que está profundamente marcada por esta última etapa en el Ejecutivo nacional junto a Sánchez. Sigue la estela de Salvador Illa, Óscar López y Pilar Alegría, ministros enviados por el presidente para competir en los comicios regionales. Fue nombrada lideresa socialista a inicios de 2025, desbancando a Juan Espadas, pero nunca ha dejado su cartera ministerial y su voz preeminente en el Congreso, al entender que desde esa posición puede ayudar más a su tierra.Hasta sus críticos reconocen su capacidad negociadora, si bien se ha mostrado incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales desde 2023 (va llegando a los terceros congelados). Es la política andaluza con más poder, y por tanto influencia, en el Reino de España. No obstante, en estos meses ha evidenciado dos puntos flacos en los que ha sido golpeada por sus adversarios. El primero es su pasado, pues representa la más oscura época socialista en Andalucía, la de los EREs y el colapso en Sanidad, lo que costó la salida del partido de la Administración, y no hay más que mirar a su etapa para contrastar cualquiera de sus múltiples promesas. El segundo es su presente, marcado por las continuas exigencias independentistas, que sostienen al Gobierno de Sánchez, y que la obligan a defender condonaciones de deuda, financiaciones singulares y principios de ordinalidad que benefician a unos y perjudican a los andaluces. Como accésit, todos los casos de corrupción que la rodean, desde Santos Cerdán (por quien puso la mano en el fuego) a Vicente Fernández Guerrero (SEPI), sin olvidar los EREs, si bien ella no ha sido imputada en ninguna causa.Lo ha fiado todo al problema de la Sanidad y la crisis de los cribados de cáncer de mama. Las encuestas le hacen pensar, y temer, en el peor resultado de la historia socialista en Andalucía, por lo que el primer reto es no contar con menos apoyo que Juan Espadas.Manuel Gavira (Vox)Manuel Gavira Florentino (Cádiz, y de mayo de 1969) es el único que aún no ha sido designado oficialmente como candidato para las elecciones autonómicas. Ha de reunirse el Comité Ejecutivo Nacional y finalmente será Santiago Abascal quien decida si este gaditano es el rostro visible de Vox en los comicios autonómicos. Ha sido el portavoz todos estos años, la imagen más conocida, posee el aval de la dirección nacional y su no designación sería una sorpresa morrocotuda, máxime después del batacazo anterior de Macarena Olona.Funcionario de carrera (ámbito administrativo), con menor foco mediático, disciplinado, duro pero educado en las formas, da prevalencia a la marca por encima de la persona. Tiene experiencia en el Parlamento, no es muy dado a la polémica interna, no es un agitador ni provoca disensos en una formación con enemigos tanto fuera como en casa. En definitiva, no resta. Que en Vox es más que importante en su tiempo efervescente.En estos meses previos a las votaciones, ha protagonizado una furibunda oposición a Juanma Moreno, consciente de que debe pescar entre los simpatizantes decepcionados del PP, de que por ahí pasan sus opciones de triunfo. Sus aportaciones en la Cámara han sido más bien escasas pero las encuestas lo suben en la ola nacional que impulsa a su partido y que se ha frenado un tanto en Castilla y León. Parte de su estrategia aún es inexistente pues dependerá en parte de las negociaciones nacionales con el Partido Popular. De momento, representa el mayor factor de inestabilidad a la política andaluza actual y con la fuerza de las urnas espera tener mayor o menor capacidad de influencia sobre el futuro presidente de la Junta. Ser la llave es la clave.Antonio Maíllo (Por Andalucía)Antonio Maíllo Cañadas (Lucena, 2 de noviembre de 1966), coordinador federal de IU, se erigía por sorpresa como el candidato de Por Andalucía, la coalición formada por Izquierda Unida, Sumar e incluso Podemos, que se subió al carro en las últimas elecciones. Sorpresa porque quien fuera diputado en el Parlamento andaluz ya volvió a la política tras superar felizmente una grave enfermedad, pero no se esperaba un retorno a la primera línea en el mismo papel que en 2015, en la refriega cotidiana.Filólogo, profesor de instituto, muy bien valorado tanto en el seno del partido como entre los adversarios por su coherencia política y su buen talante personal, afronta una misión imposible salpicada de numerosos dilemas políticos, estratégicos e ideológicos. Ese espacio alternativo ha sido devorado por el PSOE, que ha escupido sus huesos en los últimos comicios regionales. Su función de muleta en el Gobierno, sin voz propia y figuras calcinadas, es una muerte agónica, y en su estertor arrastra a agrupaciones regionales, provinciales y locales. Cuanto más dure en el poder, mayor será el descalabro por mor de este ‘hara-kiri’, pero ya no le queda tiempo para la ruptura antes de las andaluzas.Damnificada en su relación con los socialistas, IU (en Andalucía es la voz hegemónica de la izquierda) debe definir su vínculo con esos iguales tan diferentes como pueden ser Podemos y Adelante Andalucía, escisiones del mismo espacio. Con estos últimos no existe posibilidad de alianza preelectoral por el espíritu regionalista de los herederos de Teresa y Kichi. Y con los morados necesita no desangrarse aún más, aunque comprobada su mínima dimensión en Andalucía, más que un pacto sería una OPA con escaso rédito. No obstante, Izquierda Unida sigue teniendo peso en diferentes zonas de la comunidad, con un granero de votos en el campo, y un poder territorial que le otorga un suelo mayor que a sus ‘colegas’ castellanoleoneses. Maíllo es, pues, víctima absoluta de circunstancias exógenas que le ofrecen un mínimo margen de éxito.José Ignacio García (Adelante Andalucía)José Ignacio García Sánchez (Jerez de la Frontera, 12 de noviembre de 1987), psicólogo, es el más joven de los candidatos y esa frescura, descarada, tierna y un tanto adolescente, se advierte en su propio forma de comunicar. Se involucraba en las fuerzas de la izquierda en su etapa en la universidad, participando de los movimientos ‘anticapi’ y afiliándose al SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores). Eran los agitados tiempos del 15-M y se implicaba en la creación de Podemos en esta tierra, bajo el paraguas de Pablo Iglesias, Monedero, Errejón y compañía.Su encuentro con Teresa Rodríguez se antoja fundamental en esa ruptura con los morados para crear una confluencia propia de marcado carácter andalucista: Adelante Andalucía es la marca formada en 2018 que no sólo mantiene sus pulsiones vitales sino que respira con cierta energía. Ese espíritu regionalista (no es nacionalismo excluyente) le diferencia del resto de las izquierdas, le libera de las bridas de sus camaradas para poder criticar al Gobierno de España cuando considera que existe un agravio, y hasta para aplaudir alguna buena acción (excepcional) de Juanma Moreno. Es la agrupación más compleja de detectar porque posee un escasísimo poder territorial (un puñado de concejales en la provincia de Cádiz) y a la par una enorme visibilidad en el Parlamento con sus dos parlamentarios y en las redes sociales. Andalucismo de izquierda radical, uno de los fragmentos de este espacio dividido y el asidero de los desencantados con los palmeros de Sánchez. García es, además, un buen candidato que moviliza, agradable en distancias cortas y largas, sin cargas en su trayectoria, con un sentido del humor nada desdeñable en épocas de gresca y certero tanto en la emisión de su mensaje como en la elección de los destinatarios. Este pentágono recoge la representación actual en la Cámara andaluza. Otros candidatos que han anunciado su presencia son Christopher Rivas, la opción de Andalucistas (con presencia en varios ayuntamientos de la comunidad), y Juan Antonio Delgado, si finalmente Podemos se embarca en su aventura en solitario.
Juanma Moreno ha apretado el botón rojo. Elecciones autonómicas en Andalucía el 17 de mayo. El presidente de la Junta dispone de ese privilegio y lo ha ejercido cuando lo ha considerado oportuno. Con la legislatura prácticamente agotada y finiquitada tras aprobar los presupuestos de … 2026, sólo quedaba fijar una fecha en los meses de la primavera. Sus adversarios no podrán esgrimir la sorpresa como ventaja pues desde hace meses, incluso años, activaron sus mecanismos de cara a una campaña electoral que ya es permanente en los comicios de este país.
Todos los partidos ya han presentado a sus candidatos para alcanzar el sillón de San Telmo, con la única salvedad de Vox, a la espera de que Santiago Abascal otorgue su bendición al portavoz Manuel Gavira. La mayoría absoluta del Partido Popular y la confección actual de la Cámara, con el PP en el centro atacado por los extremos, convertirá estas votaciones en un plebiscito, un ‘todos contra Juanma’. El objetivo no es ganar, sino arrebatarle precisamente esa hegemonía, y desde este punto de partida arranca una carrera de fondo a la que muchos llegan agotados de inicio por tanto exceso de frenesí.
Juanma Moreno (Partido Popular)
Juan Manuel Moreno Bonilla (Barcelona, 1 de mayo de 1970) se presenta por cuarta vez a las elecciones autonómicas en Andalucía con una tendencia claramente ascendente: perdió en su estreno con Susana Díaz, gobernó en coalición en su primera legislatura y culmina ahora su segundo mandato, esta vez con mayoría absoluta. Aunque muy ligado a sus siglas, tiene su propia marca y más en esta región. Malagueño, nieto de jornaleros e hijo de dos vecinos de Alhaurín el Grande que emigraron a Cataluña (por ello nació en la Ciudad Condal), se crio en Málaga capital, donde fue concejal en Málaga con Celia Villalobos como alcaldesa.

Diputado en el Congreso y posteriormente secretario de Estado, tomó el relevo de Javier Arenas como candidato popular y culminó con el dominio histórico de los socialistas en la comunidad, 39 años después. Moreno es el ingeniero de lo que se ha denominado ‘vía andaluza’: una transformación del modelo económico que permite crecer cada año a nivel presupuestario y que ha convertido a Andalucía en líder de creación de autónomos y caída del paro, superando los 3,5 millones de empleados y batiendo récords de exportaciones. Para ello ha aplicado fórmulas fomentadas principalmente en las reducciones fiscales sin renunciar al escudo social, con ampliación de partidas para Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Todo ello, además, desde la moderación, la mesura y el talante que expuso en su ‘Manual de Convivencia’, en contraste con el de supervivencia de Pedro Sánchez.
Juanma Moreno
Candidato del PP
Tras la crisis de los cribados, ha recuperado grandes dosis de popularidad después de la gestión de los temporales y del trágico accidente ferroviario en Adamuz
Cuenta con el respaldo unánime de su partido como se comprobó en el último congreso, donde fue elegido con el 99,95% de los votos de los militantes. Sufre el desgaste de ocho años de Gobierno, agravado con el caso Mascarillas en la Diputación de Almería y, sobre todo, la crisis de los cribados de cáncer de mama de finales de 2025, lo que le obligó a tomar medidas drásticas como el cese de la consejera de Salud y parte de la cúpula directiva del Virgen del Rocío, además de la aprobación de un plan de choque para atajar el problema. Ha recuperado grandes dosis de popularidad entre los ciudadanos después de la gestión tanto de los temporales que azotaron Andalucía a principios de año como del trágico accidente ferroviario en Adamuz. Las estadísticas le señalan como el líder mejor valorado de la comunidad y parte con el objetivo de revalidar esa mayoría absoluta, cuestionada por el auge de Vox.
María Jesús Montero (PSOE)
María Jesús Montero Cuadrado (Sevilla, 4 de febrero de 1966) suma una dilatadísima experiencia en la gestión pública, incluida en la Junta, donde fue consejera de Sanidad y Hacienda. La plenipotenciaria escudera de Pedro Sánchez es ahora mismo vicepresidenta primera del Gobierno de España, Ministra de Hacienda y secretaria general del PSOE andaluz. Y, además, candidata a las elecciones autonómicas por el Partido Socialista.

Aunque por su trayectoria representa parte de ese pasado vinculado a Chaves, Griñán y Susana Díaz, la realidad es que está profundamente marcada por esta última etapa en el Ejecutivo nacional junto a Sánchez. Sigue la estela de Salvador Illa, Óscar López y Pilar Alegría, ministros enviados por el presidente para competir en los comicios regionales. Fue nombrada lideresa socialista a inicios de 2025, desbancando a Juan Espadas, pero nunca ha dejado su cartera ministerial y su voz preeminente en el Congreso, al entender que desde esa posición puede ayudar más a su tierra.
María Jesús Montero
Candidata del PSOE
El pasado, ligado a la época más oscura del PSOE andaluz con el caso ERE, y el presente, vinculado a Pedro Sánchez, marcan a una candidata que ha fiado todo a la gestión de la sanidad pública
Hasta sus críticos reconocen su capacidad negociadora, si bien se ha mostrado incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales desde 2023 (va llegando a los terceros congelados). Es la política andaluza con más poder, y por tanto influencia, en el Reino de España. No obstante, en estos meses ha evidenciado dos puntos flacos en los que ha sido golpeada por sus adversarios. El primero es su pasado, pues representa la más oscura época socialista en Andalucía, la de los EREs y el colapso en Sanidad, lo que costó la salida del partido de la Administración, y no hay más que mirar a su etapa para contrastar cualquiera de sus múltiples promesas. El segundo es su presente, marcado por las continuas exigencias independentistas, que sostienen al Gobierno de Sánchez, y que la obligan a defender condonaciones de deuda, financiaciones singulares y principios de ordinalidad que benefician a unos y perjudican a los andaluces. Como accésit, todos los casos de corrupción que la rodean, desde Santos Cerdán (por quien puso la mano en el fuego) a Vicente Fernández Guerrero (SEPI), sin olvidar los EREs, si bien ella no ha sido imputada en ninguna causa.
Lo ha fiado todo al problema de la Sanidad y la crisis de los cribados de cáncer de mama. Las encuestas le hacen pensar, y temer, en el peor resultado de la historia socialista en Andalucía, por lo que el primer reto es no contar con menos apoyo que Juan Espadas.
Manuel Gavira (Vox)
Manuel Gavira Florentino (Cádiz, y de mayo de 1969) es el único que aún no ha sido designado oficialmente como candidato para las elecciones autonómicas. Ha de reunirse el Comité Ejecutivo Nacional y finalmente será Santiago Abascal quien decida si este gaditano es el rostro visible de Vox en los comicios autonómicos. Ha sido el portavoz todos estos años, la imagen más conocida, posee el aval de la dirección nacional y su no designación sería una sorpresa morrocotuda, máxime después del batacazo anterior de Macarena Olona.

Funcionario de carrera (ámbito administrativo), con menor foco mediático, disciplinado, duro pero educado en las formas, da prevalencia a la marca por encima de la persona. Tiene experiencia en el Parlamento, no es muy dado a la polémica interna, no es un agitador ni provoca disensos en una formación con enemigos tanto fuera como en casa. En definitiva, no resta. Que en Vox es más que importante en su tiempo efervescente.
Manuel Gavira
Portavoz de Vox en Andalucía
Tiene experiencia en el Parlamento, no es dado a la polémica interna, no es agitador ni provoca disensos en una formación con enemigos fuera y en casa. En definitiva, no resta a la figura de Santiago Abascal
En estos meses previos a las votaciones, ha protagonizado una furibunda oposición a Juanma Moreno, consciente de que debe pescar entre los simpatizantes decepcionados del PP, de que por ahí pasan sus opciones de triunfo. Sus aportaciones en la Cámara han sido más bien escasas pero las encuestas lo suben en la ola nacional que impulsa a su partido y que se ha frenado un tanto en Castilla y León. Parte de su estrategia aún es inexistente pues dependerá en parte de las negociaciones nacionales con el Partido Popular. De momento, representa el mayor factor de inestabilidad a la política andaluza actual y con la fuerza de las urnas espera tener mayor o menor capacidad de influencia sobre el futuro presidente de la Junta. Ser la llave es la clave.
Antonio Maíllo (Por Andalucía)
Antonio Maíllo Cañadas (Lucena, 2 de noviembre de 1966), coordinador federal de IU, se erigía por sorpresa como el candidato de Por Andalucía, la coalición formada por Izquierda Unida, Sumar e incluso Podemos, que se subió al carro en las últimas elecciones. Sorpresa porque quien fuera diputado en el Parlamento andaluz ya volvió a la política tras superar felizmente una grave enfermedad, pero no se esperaba un retorno a la primera línea en el mismo papel que en 2015, en la refriega cotidiana.

Filólogo, profesor de instituto, muy bien valorado tanto en el seno del partido como entre los adversarios por su coherencia política y su buen talante personal, afronta una misión imposible salpicada de numerosos dilemas políticos, estratégicos e ideológicos. Ese espacio alternativo ha sido devorado por el PSOE, que ha escupido sus huesos en los últimos comicios regionales. Su función de muleta en el Gobierno, sin voz propia y figuras calcinadas, es una muerte agónica, y en su estertor arrastra a agrupaciones regionales, provinciales y locales. Cuanto más dure en el poder, mayor será el descalabro por mor de este ‘hara-kiri’, pero ya no le queda tiempo para la ruptura antes de las andaluzas.
Antonio Maíllo
Candidato de Por Andalucía
Profesor de instituto, bien valorado en el partido y por los adversarios por su coherencia política y su buen talante, afronta una misión imposible salpicada de numerosos dilemas políticos, estratégicos e ideológicos
Damnificada en su relación con los socialistas, IU (en Andalucía es la voz hegemónica de la izquierda) debe definir su vínculo con esos iguales tan diferentes como pueden ser Podemos y Adelante Andalucía, escisiones del mismo espacio. Con estos últimos no existe posibilidad de alianza preelectoral por el espíritu regionalista de los herederos de Teresa y Kichi. Y con los morados necesita no desangrarse aún más, aunque comprobada su mínima dimensión en Andalucía, más que un pacto sería una OPA con escaso rédito. No obstante, Izquierda Unida sigue teniendo peso en diferentes zonas de la comunidad, con un granero de votos en el campo, y un poder territorial que le otorga un suelo mayor que a sus ‘colegas’ castellanoleoneses. Maíllo es, pues, víctima absoluta de circunstancias exógenas que le ofrecen un mínimo margen de éxito.
José Ignacio García (Adelante Andalucía)
José Ignacio García Sánchez (Jerez de la Frontera, 12 de noviembre de 1987), psicólogo, es el más joven de los candidatos y esa frescura, descarada, tierna y un tanto adolescente, se advierte en su propio forma de comunicar. Se involucraba en las fuerzas de la izquierda en su etapa en la universidad, participando de los movimientos ‘anticapi’ y afiliándose al SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores). Eran los agitados tiempos del 15-M y se implicaba en la creación de Podemos en esta tierra, bajo el paraguas de Pablo Iglesias, Monedero, Errejón y compañía.

Su encuentro con Teresa Rodríguez se antoja fundamental en esa ruptura con los morados para crear una confluencia propia de marcado carácter andalucista: Adelante Andalucía es la marca formada en 2018 que no sólo mantiene sus pulsiones vitales sino que respira con cierta energía. Ese espíritu regionalista (no es nacionalismo excluyente) le diferencia del resto de las izquierdas, le libera de las bridas de sus camaradas para poder criticar al Gobierno de España cuando considera que existe un agravio, y hasta para aplaudir alguna buena acción (excepcional) de Juanma Moreno.
José Ignacio García
Candidato Adelante Andalucía
Representa al andalucismo de izquierda radical; su libertad para criticar a Gobierno y Junta, la visibilidad y la cercanía le dan opciones en un espacio repleto de simpatizantes desencantados
Es la agrupación más compleja de detectar porque posee un escasísimo poder territorial (un puñado de concejales en la provincia de Cádiz) y a la par una enorme visibilidad en el Parlamento con sus dos parlamentarios y en las redes sociales. Andalucismo de izquierda radical, uno de los fragmentos de este espacio dividido y el asidero de los desencantados con los palmeros de Sánchez. García es, además, un buen candidato que moviliza, agradable en distancias cortas y largas, sin cargas en su trayectoria, con un sentido del humor nada desdeñable en épocas de gresca y certero tanto en la emisión de su mensaje como en la elección de los destinatarios.
Este pentágono recoge la representación actual en la Cámara andaluza. Otros candidatos que han anunciado su presencia son Christopher Rivas, la opción de Andalucistas (con presencia en varios ayuntamientos de la comunidad), y Juan Antonio Delgado, si finalmente Podemos se embarca en su aventura en solitario.
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