Poco antes de las once de la noche de este martes y con la plaza de San Vicente a rebosar de toledanos y turistas, comenzaba el trasiego a la puerta del convento de las religiosas Agustinas de la Inmaculada Concepción, las Gaitanas. La puerta se abría y cerraba y entraban y salían penitentes de la Cofradía del Cristo de los Ángeles, creada en el año 2001.A las once, el alboroto de los cientos de personas reunidas en la plaza para presenciar el ritual de la salida del Cristo de los Ángeles, pasó a ser un silencio sepulcral. La carroza articulada, cubierta de claveles rojos, se abría paso hacia la calle para esperar al Cristo, que sale portado a hombros por los penitentes, y se eleva lentamente sobre la carroza al repique de tambores, una emotiva ceremonia que acaba con aplausos.Es una imagen del siglo XVII de un Cristo muerto en la cruz, una talla en madera con policromía y paño dorado, de autor anónimo, a la que acompañan seis ángeles que portan cálices y los atributos de la Pasión.La procesión a su paso por la Plaza Mayor. M.V.Los más de 60 penitentes visten hábito y verdugo rojo púrpura con escapulario blanco. En el centro va bordado el emblema de San Agustín y sobre el verdugo, la medalla con la imagen del Cristo, además de guantes blancos y cinturones negros. Portan antorchas y llevan su propia banda de tambores.Ya dispuesto el cortejo procesional ante la atenta y entusiamada mirada de las monjas desde la puerta del convento, la procesión comenzó su recorrido por la calle Cardenal Lorenzana, Navarro Ledesma, Alfonso X y plaza Juan de Mariana, una primera parte del recorrido en la que se agolpó el público, pero fue disminuyendo a medida que avanzaba el recorrido tras salir del callejón de Jesús y María y discurrir por la calle Trinidad.Fue una noche de silencio, fe y devoción , que invitaba a presenciar la procesión por la buena temperatura, aunque a medida que discurría la noche, con algo de viento, parece que la gente apostada junto a los edificios del Casco Histórico, se iba retirando. Cuando la imagen llegó a la calle Arco de Palacio y la plaza del Ayuntamiento, apenas quedaba público en el corazón de Toledo y la procesión fue mucho más íntima.Los penitentes pasaron por la céntrica plaza de Zocodover con muy poca compañía, mientras cerraban los establecimientos hosteleros, y al filo de la una de la madrugada, se producía un encuentro en la plaza de San Vicente frente al convento de las Gaitanas entre el Cristo de los Ángeles y el Santo Cristo del Amor, que iba camino de regreso a su sede en la parroquia de San Juan de la Cruz.En el cortejo procesional desfilaron el concejal de Festejos y Juventud, José Vicente García-Toledano y los concejales de la oposición, Teo García y Marta Medina. En Arco de Palacio, entre el público, estaba la presidenta de la Diputación de Toledo, Concepción Cedillo. Poco antes de las once de la noche de este martes y con la plaza de San Vicente a rebosar de toledanos y turistas, comenzaba el trasiego a la puerta del convento de las religiosas Agustinas de la Inmaculada Concepción, las Gaitanas. La puerta se abría y cerraba y entraban y salían penitentes de la Cofradía del Cristo de los Ángeles, creada en el año 2001.A las once, el alboroto de los cientos de personas reunidas en la plaza para presenciar el ritual de la salida del Cristo de los Ángeles, pasó a ser un silencio sepulcral. La carroza articulada, cubierta de claveles rojos, se abría paso hacia la calle para esperar al Cristo, que sale portado a hombros por los penitentes, y se eleva lentamente sobre la carroza al repique de tambores, una emotiva ceremonia que acaba con aplausos.Es una imagen del siglo XVII de un Cristo muerto en la cruz, una talla en madera con policromía y paño dorado, de autor anónimo, a la que acompañan seis ángeles que portan cálices y los atributos de la Pasión.La procesión a su paso por la Plaza Mayor. M.V.Los más de 60 penitentes visten hábito y verdugo rojo púrpura con escapulario blanco. En el centro va bordado el emblema de San Agustín y sobre el verdugo, la medalla con la imagen del Cristo, además de guantes blancos y cinturones negros. Portan antorchas y llevan su propia banda de tambores.Ya dispuesto el cortejo procesional ante la atenta y entusiamada mirada de las monjas desde la puerta del convento, la procesión comenzó su recorrido por la calle Cardenal Lorenzana, Navarro Ledesma, Alfonso X y plaza Juan de Mariana, una primera parte del recorrido en la que se agolpó el público, pero fue disminuyendo a medida que avanzaba el recorrido tras salir del callejón de Jesús y María y discurrir por la calle Trinidad.Fue una noche de silencio, fe y devoción , que invitaba a presenciar la procesión por la buena temperatura, aunque a medida que discurría la noche, con algo de viento, parece que la gente apostada junto a los edificios del Casco Histórico, se iba retirando. Cuando la imagen llegó a la calle Arco de Palacio y la plaza del Ayuntamiento, apenas quedaba público en el corazón de Toledo y la procesión fue mucho más íntima.Los penitentes pasaron por la céntrica plaza de Zocodover con muy poca compañía, mientras cerraban los establecimientos hosteleros, y al filo de la una de la madrugada, se producía un encuentro en la plaza de San Vicente frente al convento de las Gaitanas entre el Cristo de los Ángeles y el Santo Cristo del Amor, que iba camino de regreso a su sede en la parroquia de San Juan de la Cruz.En el cortejo procesional desfilaron el concejal de Festejos y Juventud, José Vicente García-Toledano y los concejales de la oposición, Teo García y Marta Medina. En Arco de Palacio, entre el público, estaba la presidenta de la Diputación de Toledo, Concepción Cedillo.
Poco antes de las once de la noche de este martes y con la plaza de San Vicente a rebosar de toledanos y turistas, comenzaba el trasiego a la puerta del convento de las religiosas Agustinas de la Inmaculada Concepción, las Gaitanas. La puerta se … abría y cerraba y entraban y salían penitentes de la Cofradía del Cristo de los Ángeles, creada en el año 2001.
A las once, el alboroto de los cientos de personas reunidas en la plaza para presenciar el ritual de la salida del Cristo de los Ángeles, pasó a ser un silencio sepulcral. La carroza articulada, cubierta de claveles rojos, se abría paso hacia la calle para esperar al Cristo, que sale portado a hombros por los penitentes, y se eleva lentamente sobre la carroza al repique de tambores, una emotiva ceremonia que acaba con aplausos.
Es una imagen del siglo XVII de un Cristo muerto en la cruz, una talla en madera con policromía y paño dorado, de autor anónimo, a la que acompañan seis ángeles que portan cálices y los atributos de la Pasión.

(M.V.)
Los más de 60 penitentes visten hábito y verdugo rojo púrpura con escapulario blanco. En el centro va bordado el emblema de San Agustín y sobre el verdugo, la medalla con la imagen del Cristo, además de guantes blancos y cinturones negros. Portan antorchas y llevan su propia banda de tambores.
Ya dispuesto el cortejo procesional ante la atenta y entusiamada mirada de las monjas desde la puerta del convento, la procesión comenzó su recorrido por la calle Cardenal Lorenzana, Navarro Ledesma, Alfonso X y plaza Juan de Mariana, una primera parte del recorrido en la que se agolpó el público, pero fue disminuyendo a medida que avanzaba el recorrido tras salir del callejón de Jesús y María y discurrir por la calle Trinidad.
Fue una noche de silencio, fe y devoción, que invitaba a presenciar la procesión por la buena temperatura, aunque a medida que discurría la noche, con algo de viento, parece que la gente apostada junto a los edificios del Casco Histórico, se iba retirando. Cuando la imagen llegó a la calle Arco de Palacio y la plaza del Ayuntamiento, apenas quedaba público en el corazón de Toledo y la procesión fue mucho más íntima.
Los penitentes pasaron por la céntrica plaza de Zocodover con muy poca compañía, mientras cerraban los establecimientos hosteleros, y al filo de la una de la madrugada, se producía un encuentro en la plaza de San Vicente frente al convento de las Gaitanas entre el Cristo de los Ángeles y el Santo Cristo del Amor, que iba camino de regreso a su sede en la parroquia de San Juan de la Cruz.
En el cortejo procesional desfilaron el concejal de Festejos y Juventud, José Vicente García-Toledano y los concejales de la oposición, Teo García y Marta Medina. En Arco de Palacio, entre el público, estaba la presidenta de la Diputación de Toledo, Concepción Cedillo.
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