«Mira cómo está ya. Y falta una hora». Este comentario se escuchaba en la noche de este Miércoles Santo en la calle del Convento Santo Domingo El Real de Toledo, donde sobre las 22:30 horas centenares de personas esperaban, algunos sentados en el suelo , la salida de la procesión de Cristo Redentor, programada para las 23:30 horas. Muchos aguardaban en su sitio cuando ni bastantes de los propios nazarenos habían llegado al lugar para prepararse.El interés por el Capítulo de los Caballeros, a pesar de coincidir con otra de las procesiones más esperadas en Toledo como es la Humildad, era máximo. Apenas diez minutos antes de su inicio, el murmullo de la gente se encogió y se hizo el silencio. A la hora prevista, uno de los nazarenos, que portaba un tambor destemplado, se colocó en la puerta principal y comenzó a tocarlo para marcar el ritmo y dar inicio a la procesión.Mientras, a los costados de la puerta del Convento de Santo Domingo El Real, varios Caballeros comenzaron a entonar el Miserere , mientras el resto salía del edificio religioso para sumarse a la procesión, cargando una cruz o llevando un candil, que terminaron con la salida de Cristo Redentor, llevado a hombros por doce cargadores.Noticia relacionada general No No La Humildad encumbra en Toledo a la Virgen de la Esperanza en su Soledad entre la multitud Valle SánchezLa imagen es una talla completa policromada del siglo XVIII y de autor anónimo donada a la comunidad de monjas dominicas por un canónigo de la Catedral Primada, y representa a Jesús Nazareno con la cruz a cuestas en una de sus caídas.Tal era la expectación por ver cómo avanzaba la procesión que, tras ver su salida del Convento de Santo Domingo El Real, muchos se desplazaron a las calles colindantes, como Aljibes o Los Cobertizos, provocando auténticos tapones , que desencadenaron comentarios sarcásticos e irónicos de los allí presentes: «Esta es otra procesión» o «¿Esta que hay aquí cuál es?».Tapón en Los Cobertizos de Toledo. F. M.La estrechez de las calles seleccionadas en el Casco para el recorrido de Cristo Redentor hacía realmente difícil seguir la misma. De hecho, más de uno se confundió de trazado y se sumó a la gente que estaba esperando ver la otra procesión. Sin embargo, la diferencia era significativa. Mientras los Caballeros entonaban de vez en cuando el Miserere y callaban el resto del tiempo, de fondo se sentían la música y los tambores de la Humildad.El silencio sepulcral de los nazarenos de Cristo Redentor recorrió el Casco histórico entre la multitud que se agolpaba a los rincones más estrechos para verlos llegar. El sonido de la campana marcaba el ritmo, es decir, parar o continuar. Y este sonido fue lo que se empezó a escuchar, cerca de la 1:00 horas, en las inmediaciones de la Catedral de Toledo.Por primera vez, la procesión de Cristo Redentor pasó por Arco de Palacio y la Plaza del Ayuntamiento , donde el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, celebró una alocución a los pies de la Catedral, ante la mirada de los fieles y de los Caballeros Penitentes.Tras su novedad en el itinerario, subiendo de nuevo por el Callejón de Jesús y María, los nazarenos se vieron obligados a detenerse para no toparse con la procesión de la Humildad , que de nuevo se hacía notar con su agrupación musical. Tras un receso de 15 minutos, continuaron la marcha pasando por la Plaza de San Vicente, donde aguardaban los fieles cerca de la 1:45 horas.En los instantes finales, con más pausas ante el físico castigado, se pudo ver cómo varios Caballeros que portaban las cruces iban descalzos , como una forma de penitencia, sacrificio y cumplimiento de promesas. Sobre las 2:08 de la madrugada del Jueves Santo , tras pasar por la estrechez del barrio de Los Cobertizos, el Cristo Redentor se guardó de nuevo en el Convento de Santo Domingo El Real.El Capitulo de Caballeros Penitentes de Cristo Redentor fue fundado en la primera mitad del pasado S. XX y sale por primera vez a las calles toledanas en la noche del Miércoles Santo de 1947. Desde entonces, sin haber variado nada en todos estos años, realiza un Vía Crucis de catorce estaciones portando una imagen de Cristo. Las tandas de caballeros que por turnos cargaran con las andas están separadas por un caballero penitente que porta sobre sus hombros una pesada cruz de madera. «Mira cómo está ya. Y falta una hora». Este comentario se escuchaba en la noche de este Miércoles Santo en la calle del Convento Santo Domingo El Real de Toledo, donde sobre las 22:30 horas centenares de personas esperaban, algunos sentados en el suelo , la salida de la procesión de Cristo Redentor, programada para las 23:30 horas. Muchos aguardaban en su sitio cuando ni bastantes de los propios nazarenos habían llegado al lugar para prepararse.El interés por el Capítulo de los Caballeros, a pesar de coincidir con otra de las procesiones más esperadas en Toledo como es la Humildad, era máximo. Apenas diez minutos antes de su inicio, el murmullo de la gente se encogió y se hizo el silencio. A la hora prevista, uno de los nazarenos, que portaba un tambor destemplado, se colocó en la puerta principal y comenzó a tocarlo para marcar el ritmo y dar inicio a la procesión.Mientras, a los costados de la puerta del Convento de Santo Domingo El Real, varios Caballeros comenzaron a entonar el Miserere , mientras el resto salía del edificio religioso para sumarse a la procesión, cargando una cruz o llevando un candil, que terminaron con la salida de Cristo Redentor, llevado a hombros por doce cargadores.Noticia relacionada general No No La Humildad encumbra en Toledo a la Virgen de la Esperanza en su Soledad entre la multitud Valle SánchezLa imagen es una talla completa policromada del siglo XVIII y de autor anónimo donada a la comunidad de monjas dominicas por un canónigo de la Catedral Primada, y representa a Jesús Nazareno con la cruz a cuestas en una de sus caídas.Tal era la expectación por ver cómo avanzaba la procesión que, tras ver su salida del Convento de Santo Domingo El Real, muchos se desplazaron a las calles colindantes, como Aljibes o Los Cobertizos, provocando auténticos tapones , que desencadenaron comentarios sarcásticos e irónicos de los allí presentes: «Esta es otra procesión» o «¿Esta que hay aquí cuál es?».Tapón en Los Cobertizos de Toledo. F. M.La estrechez de las calles seleccionadas en el Casco para el recorrido de Cristo Redentor hacía realmente difícil seguir la misma. De hecho, más de uno se confundió de trazado y se sumó a la gente que estaba esperando ver la otra procesión. Sin embargo, la diferencia era significativa. Mientras los Caballeros entonaban de vez en cuando el Miserere y callaban el resto del tiempo, de fondo se sentían la música y los tambores de la Humildad.El silencio sepulcral de los nazarenos de Cristo Redentor recorrió el Casco histórico entre la multitud que se agolpaba a los rincones más estrechos para verlos llegar. El sonido de la campana marcaba el ritmo, es decir, parar o continuar. Y este sonido fue lo que se empezó a escuchar, cerca de la 1:00 horas, en las inmediaciones de la Catedral de Toledo.Por primera vez, la procesión de Cristo Redentor pasó por Arco de Palacio y la Plaza del Ayuntamiento , donde el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, celebró una alocución a los pies de la Catedral, ante la mirada de los fieles y de los Caballeros Penitentes.Tras su novedad en el itinerario, subiendo de nuevo por el Callejón de Jesús y María, los nazarenos se vieron obligados a detenerse para no toparse con la procesión de la Humildad , que de nuevo se hacía notar con su agrupación musical. Tras un receso de 15 minutos, continuaron la marcha pasando por la Plaza de San Vicente, donde aguardaban los fieles cerca de la 1:45 horas.En los instantes finales, con más pausas ante el físico castigado, se pudo ver cómo varios Caballeros que portaban las cruces iban descalzos , como una forma de penitencia, sacrificio y cumplimiento de promesas. Sobre las 2:08 de la madrugada del Jueves Santo , tras pasar por la estrechez del barrio de Los Cobertizos, el Cristo Redentor se guardó de nuevo en el Convento de Santo Domingo El Real.El Capitulo de Caballeros Penitentes de Cristo Redentor fue fundado en la primera mitad del pasado S. XX y sale por primera vez a las calles toledanas en la noche del Miércoles Santo de 1947. Desde entonces, sin haber variado nada en todos estos años, realiza un Vía Crucis de catorce estaciones portando una imagen de Cristo. Las tandas de caballeros que por turnos cargaran con las andas están separadas por un caballero penitente que porta sobre sus hombros una pesada cruz de madera.
«Mira cómo está ya. Y falta una hora». Este comentario se escuchaba en la noche de este Miércoles Santo en la calle del Convento Santo Domingo El Real de Toledo, donde sobre las 22:30 horas centenares de personas esperaban, algunos sentados en el … suelo, la salida de la procesión de Cristo Redentor, programada para las 23:30 horas. Muchos aguardaban en su sitio cuando ni bastantes de los propios nazarenos habían llegado al lugar para prepararse.
El interés por el Capítulo de los Caballeros, a pesar de coincidir con otra de las procesiones más esperadas en Toledo como es la Humildad, era máximo. Apenas diez minutos antes de su inicio, el murmullo de la gente se encogió y se hizo el silencio. A la hora prevista, uno de los nazarenos, que portaba un tambor destemplado, se colocó en la puerta principal y comenzó a tocarlo para marcar el ritmo y dar inicio a la procesión.
Mientras, a los costados de la puerta del Convento de Santo Domingo El Real, varios Caballeros comenzaron a entonar el Miserere, mientras el resto salía del edificio religioso para sumarse a la procesión, cargando una cruz o llevando un candil, que terminaron con la salida de Cristo Redentor, llevado a hombros por doce cargadores.
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La imagen es una talla completa policromada del siglo XVIII y de autor anónimo donada a la comunidad de monjas dominicas por un canónigo de la Catedral Primada, y representa a Jesús Nazareno con la cruz a cuestas en una de sus caídas.
Tal era la expectación por ver cómo avanzaba la procesión que, tras ver su salida del Convento de Santo Domingo El Real, muchos se desplazaron a las calles colindantes, como Aljibes o Los Cobertizos, provocando auténticos tapones, que desencadenaron comentarios sarcásticos e irónicos de los allí presentes: «Esta es otra procesión» o «¿Esta que hay aquí cuál es?».

(F. M.)
La estrechez de las calles seleccionadas en el Casco para el recorrido de Cristo Redentor hacía realmente difícil seguir la misma. De hecho, más de uno se confundió de trazado y se sumó a la gente que estaba esperando ver la otra procesión. Sin embargo, la diferencia era significativa. Mientras los Caballeros entonaban de vez en cuando el Miserere y callaban el resto del tiempo, de fondo se sentían la música y los tambores de la Humildad.
El silencio sepulcral de los nazarenos de Cristo Redentor recorrió el Casco histórico entre la multitud que se agolpaba a los rincones más estrechos para verlos llegar. El sonido de la campana marcaba el ritmo, es decir, parar o continuar. Y este sonido fue lo que se empezó a escuchar, cerca de la 1:00 horas, en las inmediaciones de la Catedral de Toledo.
Por primera vez, la procesión de Cristo Redentor pasó por Arco de Palacio y la Plaza del Ayuntamiento, donde el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro, celebró una alocución a los pies de la Catedral, ante la mirada de los fieles y de los Caballeros Penitentes.
Tras su novedad en el itinerario, subiendo de nuevo por el Callejón de Jesús y María, los nazarenos se vieron obligados a detenerse para no toparse con la procesión de la Humildad, que de nuevo se hacía notar con su agrupación musical. Tras un receso de 15 minutos, continuaron la marcha pasando por la Plaza de San Vicente, donde aguardaban los fieles cerca de la 1:45 horas.
En los instantes finales, con más pausas ante el físico castigado, se pudo ver cómo varios Caballeros que portaban las cruces iban descalzos, como una forma de penitencia, sacrificio y cumplimiento de promesas. Sobre las 2:08 de la madrugada del Jueves Santo, tras pasar por la estrechez del barrio de Los Cobertizos, el Cristo Redentor se guardó de nuevo en el Convento de Santo Domingo El Real.
El Capitulo de Caballeros Penitentes de Cristo Redentor fue fundado en la primera mitad del pasado S. XX y sale por primera vez a las calles toledanas en la noche del Miércoles Santo de 1947. Desde entonces, sin haber variado nada en todos estos años, realiza un Vía Crucis de catorce estaciones portando una imagen de Cristo. Las tandas de caballeros que por turnos cargaran con las andas están separadas por un caballero penitente que porta sobre sus hombros una pesada cruz de madera.
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