Muchísima gente en Granada sabe cuál es la Virgen de la Soledad y del Descendimiento. Pero los que no lo tengan muy claro, saldrán de dudas cuando se les diga que es la cofradía de Las Chías. Son figuras consustanciales a la Semana Santa de la capital, auténticos iconos. Las chías son cuatro y salen el Viernes Santo con la Hermandad de la Soledad y el Descendimiento, una cofradía que se fundó nada menos que en 1561, así que se aproxima a sus los cinco siglos de historia. El nombre completo es Pontificia y Real Cofradía y Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor y pasa por ser la tercera más antigua de cuantas hay en Granada. La talla del Cristo se le atribuye a Diego de Aranda y hay cierta controversia sobre cuándo se hizo, si en el siglo XVI o en el XVII, mientras que la de la virgen es del XVII y es obra del muy afamado Pedro de Mena.La cofradía es, por estos detalles y por otros muchos, una de las más conocidas y admiradas de Granada. En su origen, las chías fueron personajes históricos que pedían limosna por el luto de una persona que había fallecido. Probablemente se trataba de alguien que había estado en prisión, lo que explicaría que la cofradía sea la única de Granada que tiene la potestad de conceder la libertad a un reo cada año. La Virgen de la Soledad y el Descendimiento, durante su procesión en Granada antonio l. juárezLa tradición, que tiene siglos de historia, se perdió en el año 1928 y reapareció en 2010, manda que sea una persona condenada por la vía judicial pero que no haya entrado aún en prisión, por lo que, por así decirlo, la cofradía lo estaría librando de ese trance. Este año, la persona indultada -con el visto bueno del Consejo de Ministros y del Rey Felipe VI- es un hombre que fue condenado por la Audiencia Provincial de Granada a tres años y medio de prisión por un delito contra la salud pública. La decisión, como de costumbre, se hizo firme unos días antes del inicio de la Semana Santa.Las chías son cuatro. Debajo de una vestimenta un poco sombría que no permite revelar su identidad, porque tienen tapada la cabeza , se esconden cuatro hombres que acompañan al paso. Los de delante van vestidos de negro y morado y tocan la fanfarria (de ahí que muchos fieles que los ven en las calles les insten a «tocar la trompeta») y los de detrás van de blanco y rojo y tocan el tambor. Anuncian la procesión de la Soledad. Su estrafalario aspecto es un signo de identidad no ya sólo de la mencionada hermandad, sino de la Semana Santa de Granada. Ni que decir tiene que ese paso es uno de los más vistos del Viernes Santo. Y que no se concibe la Soledad sin las Chías, lo uno va irremisiblemente unido a lo otro. Es una tradición centenaria que se respeta a rajatabla y, para las cuatro personas que van debajo de ese traje, hacer la estación de penitencia es un orgullo. Muchísima gente en Granada sabe cuál es la Virgen de la Soledad y del Descendimiento. Pero los que no lo tengan muy claro, saldrán de dudas cuando se les diga que es la cofradía de Las Chías. Son figuras consustanciales a la Semana Santa de la capital, auténticos iconos. Las chías son cuatro y salen el Viernes Santo con la Hermandad de la Soledad y el Descendimiento, una cofradía que se fundó nada menos que en 1561, así que se aproxima a sus los cinco siglos de historia. El nombre completo es Pontificia y Real Cofradía y Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor y pasa por ser la tercera más antigua de cuantas hay en Granada. La talla del Cristo se le atribuye a Diego de Aranda y hay cierta controversia sobre cuándo se hizo, si en el siglo XVI o en el XVII, mientras que la de la virgen es del XVII y es obra del muy afamado Pedro de Mena.La cofradía es, por estos detalles y por otros muchos, una de las más conocidas y admiradas de Granada. En su origen, las chías fueron personajes históricos que pedían limosna por el luto de una persona que había fallecido. Probablemente se trataba de alguien que había estado en prisión, lo que explicaría que la cofradía sea la única de Granada que tiene la potestad de conceder la libertad a un reo cada año. La Virgen de la Soledad y el Descendimiento, durante su procesión en Granada antonio l. juárezLa tradición, que tiene siglos de historia, se perdió en el año 1928 y reapareció en 2010, manda que sea una persona condenada por la vía judicial pero que no haya entrado aún en prisión, por lo que, por así decirlo, la cofradía lo estaría librando de ese trance. Este año, la persona indultada -con el visto bueno del Consejo de Ministros y del Rey Felipe VI- es un hombre que fue condenado por la Audiencia Provincial de Granada a tres años y medio de prisión por un delito contra la salud pública. La decisión, como de costumbre, se hizo firme unos días antes del inicio de la Semana Santa.Las chías son cuatro. Debajo de una vestimenta un poco sombría que no permite revelar su identidad, porque tienen tapada la cabeza , se esconden cuatro hombres que acompañan al paso. Los de delante van vestidos de negro y morado y tocan la fanfarria (de ahí que muchos fieles que los ven en las calles les insten a «tocar la trompeta») y los de detrás van de blanco y rojo y tocan el tambor. Anuncian la procesión de la Soledad. Su estrafalario aspecto es un signo de identidad no ya sólo de la mencionada hermandad, sino de la Semana Santa de Granada. Ni que decir tiene que ese paso es uno de los más vistos del Viernes Santo. Y que no se concibe la Soledad sin las Chías, lo uno va irremisiblemente unido a lo otro. Es una tradición centenaria que se respeta a rajatabla y, para las cuatro personas que van debajo de ese traje, hacer la estación de penitencia es un orgullo.
Muchísima gente en Granada sabe cuál es la Virgen de la Soledad y del Descendimiento. Pero los que no lo tengan muy claro, saldrán de dudas cuando se les diga que es la cofradía de Las Chías. Son figuras consustanciales a la Semana Santa de … la capital, auténticos iconos.
Las chías son cuatro y salen el Viernes Santo con la Hermandad de la Soledad y el Descendimiento, una cofradía que se fundó nada menos que en 1561, así que se aproxima a sus los cinco siglos de historia. El nombre completo es Pontificia y Real Cofradía y Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Descendimiento del Señor y pasa por ser la tercera más antigua de cuantas hay en Granada.
La talla del Cristo se le atribuye a Diego de Aranda y hay cierta controversia sobre cuándo se hizo, si en el siglo XVI o en el XVII, mientras que la de la virgen es del XVII y es obra del muy afamado Pedro de Mena.La cofradía es, por estos detalles y por otros muchos, una de las más conocidas y admiradas de Granada.
En su origen, las chías fueron personajes históricos que pedían limosna por el luto de una persona que había fallecido. Probablemente se trataba de alguien que había estado en prisión, lo que explicaría que la cofradía sea la única de Granada que tiene la potestad de conceder la libertad a un reo cada año.

(antonio l. juárez)
La tradición, que tiene siglos de historia, se perdió en el año 1928 y reapareció en 2010, manda que sea una persona condenada por la vía judicial pero que no haya entrado aún en prisión, por lo que, por así decirlo, la cofradía lo estaría librando de ese trance.
Este año, la persona indultada -con el visto bueno del Consejo de Ministros y del Rey Felipe VI- es un hombre que fue condenado por la Audiencia Provincial de Granada a tres años y medio de prisión por un delito contra la salud pública. La decisión, como de costumbre, se hizo firme unos días antes del inicio de la Semana Santa.
Las chías son cuatro. Debajo de una vestimenta un poco sombría que no permite revelar su identidad, porque tienen tapada la cabeza, se esconden cuatro hombres que acompañan al paso. Los de delante van vestidos de negro y morado y tocan la fanfarria (de ahí que muchos fieles que los ven en las calles les insten a «tocar la trompeta») y los de detrás van de blanco y rojo y tocan el tambor. Anuncian la procesión de la Soledad.
Su estrafalario aspecto es un signo de identidad no ya sólo de la mencionada hermandad, sino de la Semana Santa de Granada. Ni que decir tiene que ese paso es uno de los más vistos del Viernes Santo. Y que no se concibe la Soledad sin las Chías, lo uno va irremisiblemente unido a lo otro. Es una tradición centenaria que se respeta a rajatabla y, para las cuatro personas que van debajo de ese traje, hacer la estación de penitencia es un orgullo.
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