La Generalitat de Catalunya está convencida de que la ultraderecha está detrás de los cánticos racistas bochornosos del martes en el RCDE Stadium de Cornellà, durante el amistoso entre España y Egipto. Unas proclamas que obedecerían a una campaña orquestada y “premeditada”, con insultos también al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La Federación Española dice que se puso en contacto con los cabecillas de las proclamas racistas
La Generalitat de Catalunya está convencida de que la ultraderecha está detrás de los cánticos racistas bochornosos del martes en el RCDE Stadium de Cornellà, durante el amistoso entre España y Egipto. Unas proclamas que obedecerían a una campaña orquestada y “premeditada”, con insultos también al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El conseller de Deportes del gobierno catalán, Berni Álvarez, que estuvo presente en el palco de autoridades, explicó en RAC1 que tuvo que pedir él mismo en persona a los responsables de la Federación Española que activaran el protocolo ante los cánticos racistas con mensajes por megafonía; le dijeron que lo harían en el descanso, más de media hora después de los hechos que pueden ser constitutivos de delito de odio.
“Fui directamente a los directivos de la Federación Española y la Catalana y les dije que esto no podía pasar, que como mínimo tenían que avisar que estos comportamientos no están aceptados por el videomarcador y por megafonía. Me respondieron que lo harían en la media parte y les dije que no era suficiente, que iban tarde, que lo tendrían que poner en la segunda parte porque si no podrían haber consecuencias graves”.
Lentitud en reaccionar
Entre la primera oleada de cánticos racistas (minuto 10) y el aviso por videomarcador y por megafonía (en el descanso) transcurrieron más de 35 minutos
El hecho es que la Federación Española actuó tarde, pese a la evidencia abrumadora de los cánticos racistas. Se produjeron tres oleadas de proclamas racistas (el consabido cántico “musulmán el que no bote”): hacia el minuto 10, después del minuto Dani Jarque (hacia el 23) y al inicio de la segunda parte (hacia el 48-50, silenciados por parte de la grada).
La responsabilidad de seguridad del partido amistoso recaía en la Federación Española, que no activó el protocolo habitual (avisos por megafonía y en videomarcadores) hasta la media parte, es decir, más de 35 minutos después de la primera explosión racista y más de 23 minutos después de la segunda oleada.
Según los aficionados y periodistas presentes en el estadio, los avisos por videomarcador se pudieron ver en el descanso, cuando algunos jugadores accedían al terreno de juego, y por megafonía quedó tapado el mensaje por el elevado volumen de la música ambiental.
Un “clima anormal”
“Nunca había sentido este cántico y creo que claramente es premeditado”, dice el conseller Berni Álvarez
Berni Álvarez advirtió que desde un buen comienzo había un clima extraño en las gradas: “El clima y la tensión era totalmente anormal para ser un amistoso. He estado en muchos partidos y que se silbase el himno del rival desde el inicio y que el primer cántico que se hiciese fuese ese (el ‘musulman el que no bote’)… Y más desde el fondo de la grada de una manera muy clara… Nunca había sentido este cántico y creo que claramente es premeditado”.
El conseller de Deportes de la Generalitat considera de manera taxativa que “lo que pasó está orquestado por la ultraderecha; estoy convencido”, explicó Álvarez, que estuvo a punto de marcharse del campo.
La versión de la Federación
La RFEF dice que envió a un ‘grupo de intervención’ a la grada para intermediar con los cabecillas de los cánticos
Según la Federación Española, los responsables del ente presentes en el estadio de Cornellà-El Prat enviaron a miembros de su equipo de seguridad a la zona de la grada donde nacieron los cánticos racistas para que cesaran. Según relata el diario As, la RFEF se puso en contacto con la directora de seguridad del Espanyol, ya que los componentes de la peña ‘Barcelona con la Selección’ pertenecen en su gran mayoría al club blanquiazul y conocen a sus interlocutores.
Según la Federación, su llamado “grupo de intervención” hizo de intermediador con los cabecillas de los grupos de animación, en los sectores 108 y 109, para que no profirieran más cánticos racistas.
La Federación se enfrenta a una posible sanción del Comité de Disciplina de la FIFA que va entre los 35.000 y los 216.000 euros, y en el peor de los casos, a tener que jugar la selección absoluta un partido a puerta cerrada.
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