Irán se marcha de Islamabad sin un acuerdo de paz con Estados Unidos, pero con un escenario muy distinto a Ginebra, donde se produjo la última ronda de negociaciones previas a la ofensiva norteamericana e israelí sobre el régimen de los ayatolás. Tras cuarenta días de intercambio de misiles, Teherán tiene como rehén el estrecho de Ormuz, donde ha impuesto un peaje a los barcos que quieran cruzarlo, una tarifa que no existía antes del conflicto.
Teherán amenaza con atacar si Estados Unidos comete “un error de cálculo” en el Golfo
Irán se marcha de Islamabad sin un acuerdo de paz con Estados Unidos, pero con un escenario muy distinto a Ginebra, donde se produjo la última ronda de negociaciones previas a la ofensiva norteamericana e israelí sobre el régimen de los ayatolás. Tras cuarenta días de intercambio de misiles, Teherán tiene como rehén el estrecho de Ormuz, donde ha impuesto un peaje a los barcos que quieran cruzarlo, una tarifa que no existía antes del conflicto.
La cabeza del equipo diplomático persa, el presidente del Parlamento Mohamed Bager Galibaf, aseguró a su regreso del encuentro que la propuesta norteamericana “no logró ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”. A pesar de ello, el político declaró que ha habido “iniciativas muy positivas para demostrar la buena voluntad de Irán, que han permitido avances en las negociaciones” con Estados Unidos, según medios estatales iraníes citados por Reuters.
Netanyahu visita el sur ocupado de Líbano y el ejército israelí se prepara para volver a la guerra con Irán
Galibaf también restó importancia a las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, al asegurar que “no tienen ningún efecto sobre la nación iraní”, y añadió: “Si ustedes luchan, nosotros lucharemos; y si actúan con lógica, responderemos con lógica”.
El aparato del régimen intentó dar una imagen de firmeza ante su población, después de que el recuento de víctimas en el país durante la guerra haya ascendido a más de 3.000, según las autoridades locales. En ese sentido, el mando militar iraní advirtió de que “cualquier error de cálculo atrapará al enemigo en los mortales remolinos del estrecho”, e insistió en que mantiene el control total de esta vía estratégica pese a la amenaza de bloqueo naval estadounidense.
Mientras Ormuz sigue siendo la pieza clave en la negociación, Irán insiste en que Líbano debe estar incluido en el acuerdo. Sin embargo, Israel y la milicia chií Hizbulah siguen enzarzados en la guerra, con un diálogo pendiente con el Gobierno libanés esta semana en Washington.
El primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, visitó este domingo el sur del Líbano ocupado, desde donde aseguró que “la guerra continúa” y que aún “queda trabajo por hacer”. Acompañado por el ministro de Defensa, Israel Katz, y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, defendió la creación de una “zona de seguridad” en la franja meridional del país, que, según afirmó, ha permitido frustrar una posible infiltración desde territorio libanés y contener la amenaza de misiles y proyectiles antitanque.
El mismo domingo, Hizbulah aseguró haber lanzado cohetes contra el cuartel de la 146.ª división israelí en Gaton y contra otro objetivo en Nahariya, en el norte de Israel. En paralelo, intensos bombardeos israelíes y fuego de artillería golpearon múltiples puntos del sur de Líbano –desde Srifa hasta el distrito de Nabatiya–, donde varios ataques destruyeron viviendas. En Beit Yahun, un ataque con dron alcanzó a miembros de la Cruz Roja y provocó la muerte de un rescatista.
El mando militar iraní ordenó elevar el nivel de alerta y preparar al ejército para una posible reanudación de la ofensiva contra Irán. Según el diario israelí Yedioth Ahronoth , las fuerzas armadas han adoptado una postura de “preparación estructurada para la guerra”, similar a la que precedió a los ataques sobre Teherán en febrero.
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