En el juicio del caso Mascarillas que se desarrolla en el Tribunal Supremo, al igual que sucedió con la vista oral en la que se juzgó al fiscal general del Estado, los acusados son los que más se juegan, por razones obvias. Ahora bien; inmediatamente detrás de ellos, los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, con el teniente coronel Antonio Balas a la cabeza, también se jugaban mucho: nada menos que su credibilidad. Pues bien, en la Guardia Civil hay una «enorme satisfacción» porque el prestigio del Instituto Armado no sólo no se ha visto afectado, sino que ha aumentado porque los agentes han conseguido trasladar la idea de que sus investigaciones eran «sólidas, concienzudas y coherentes», según fuentes del Instituto Armado consultadas por ABC.La preocupación por cómo se desarrollaran las declaraciones de Balas y sus agentes del Departamento de Delitos Económicos de la UCO estaba ampliamente extendida entre los mandos de la Guardia Civil. «Tanto el del fiscal general como el que sienta en el banquillo a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama son juicios muy sensibles, por la personalidad de los acusados y las implicaciones políticas. Haber dado una imagen de debilidad, de incapacidad de responder a las defensas hubiese sido letal para la imagen no sólo de la unidad, sino también de la Guardia Civil». Y habría tenido consecuencias para el resto de juicios que aún están pendientes y que son de la misma entidad que los anteriores.«Era la primera vez que la UCO se examinaba ante el Tribunal Supremo y ha sacado muy buena nota», explican otros responsables del Instituto Armado consultados por ABC. «Los investigadores han sido capaces de trasladar a los magistrados que sus afirmaciones estaban basadas en datos sólidos, que no habían hecho inferencias, sino sólo análisis coherentes con los hechos que habían podido demostrar», añaden.Noticia relacionada general No No Ábalos y Koldo García llegan al día clave de su declaración cercados por Aldama y los testigos Carmen Lucas-Torres«Los investigadores fueron capaces de desmenuzar los distintos informes que se incorporaron al caso, descendieron hasta el más mínimo detalle y demostraron un dominio total de la materia», se felicita otro alto responsable del Instituto Armado.«Nerviosismo»Lo más difícil para un investigador es dar una imagen de solvencia ante las ‘trampas’ que de forma continua ponen los abogados defensores para intentar introducir dudas en el ánimo de los jueces. Pues bien, el teniente coronel Balas fue capaz de responder con suficiencia a cada una de ellas con un discurso coherente y firme.No era una tarea fácil, porque empezando por el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, que quiso con su interrogatorio apuntalar cada dato de la acusación, como las defensas, que buscaron justo lo contrario, alargaron la comparecencia de los investigadores hasta pasada la medianoche. «El nerviosismo de Ábalos y Koldo fue la mejor prueba de que los testimonios de Balas y su gente les estaba haciendo muchísimo daño», explican distintos mandos.«Era un trance muy complicado, y lo han salvado con mucha nota -insisten esas mismas fuentes-. No nos engañemos; si el juicio del fiscal general o las declaraciones de ayer hubiesen salido mal, el prestigio de la Guardia Civil se habría resentido, en un momento que es delicado por los juicios que quedan por delante, en especial el que afecta a Santos Cerdán». «¿Alguien se imagina qué se hubiese dicho de la UCO y de todos nosotros en los medios de comunicación en ese supuesto? La posición de Balas y el resto no era nada fácil, pero demostraron que se sabían la lección de la primera a la última letra. Y sobre todo, que habían hecho un buen trabajo».El resultado de estas declaraciones, además, tienen un efecto balsámico de cara al futuro. «Suponen una inyección de moral en la UCO, que ha trabajado con rigor a pesar de los intentos de presionar que llegaban desde el exterior. Eso confirma que la línea de trabajo es buena, lo que no es poca cosa». En el juicio del caso Mascarillas que se desarrolla en el Tribunal Supremo, al igual que sucedió con la vista oral en la que se juzgó al fiscal general del Estado, los acusados son los que más se juegan, por razones obvias. Ahora bien; inmediatamente detrás de ellos, los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, con el teniente coronel Antonio Balas a la cabeza, también se jugaban mucho: nada menos que su credibilidad. Pues bien, en la Guardia Civil hay una «enorme satisfacción» porque el prestigio del Instituto Armado no sólo no se ha visto afectado, sino que ha aumentado porque los agentes han conseguido trasladar la idea de que sus investigaciones eran «sólidas, concienzudas y coherentes», según fuentes del Instituto Armado consultadas por ABC.La preocupación por cómo se desarrollaran las declaraciones de Balas y sus agentes del Departamento de Delitos Económicos de la UCO estaba ampliamente extendida entre los mandos de la Guardia Civil. «Tanto el del fiscal general como el que sienta en el banquillo a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama son juicios muy sensibles, por la personalidad de los acusados y las implicaciones políticas. Haber dado una imagen de debilidad, de incapacidad de responder a las defensas hubiese sido letal para la imagen no sólo de la unidad, sino también de la Guardia Civil». Y habría tenido consecuencias para el resto de juicios que aún están pendientes y que son de la misma entidad que los anteriores.«Era la primera vez que la UCO se examinaba ante el Tribunal Supremo y ha sacado muy buena nota», explican otros responsables del Instituto Armado consultados por ABC. «Los investigadores han sido capaces de trasladar a los magistrados que sus afirmaciones estaban basadas en datos sólidos, que no habían hecho inferencias, sino sólo análisis coherentes con los hechos que habían podido demostrar», añaden.Noticia relacionada general No No Ábalos y Koldo García llegan al día clave de su declaración cercados por Aldama y los testigos Carmen Lucas-Torres«Los investigadores fueron capaces de desmenuzar los distintos informes que se incorporaron al caso, descendieron hasta el más mínimo detalle y demostraron un dominio total de la materia», se felicita otro alto responsable del Instituto Armado.«Nerviosismo»Lo más difícil para un investigador es dar una imagen de solvencia ante las ‘trampas’ que de forma continua ponen los abogados defensores para intentar introducir dudas en el ánimo de los jueces. Pues bien, el teniente coronel Balas fue capaz de responder con suficiencia a cada una de ellas con un discurso coherente y firme.No era una tarea fácil, porque empezando por el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, que quiso con su interrogatorio apuntalar cada dato de la acusación, como las defensas, que buscaron justo lo contrario, alargaron la comparecencia de los investigadores hasta pasada la medianoche. «El nerviosismo de Ábalos y Koldo fue la mejor prueba de que los testimonios de Balas y su gente les estaba haciendo muchísimo daño», explican distintos mandos.«Era un trance muy complicado, y lo han salvado con mucha nota -insisten esas mismas fuentes-. No nos engañemos; si el juicio del fiscal general o las declaraciones de ayer hubiesen salido mal, el prestigio de la Guardia Civil se habría resentido, en un momento que es delicado por los juicios que quedan por delante, en especial el que afecta a Santos Cerdán». «¿Alguien se imagina qué se hubiese dicho de la UCO y de todos nosotros en los medios de comunicación en ese supuesto? La posición de Balas y el resto no era nada fácil, pero demostraron que se sabían la lección de la primera a la última letra. Y sobre todo, que habían hecho un buen trabajo».El resultado de estas declaraciones, además, tienen un efecto balsámico de cara al futuro. «Suponen una inyección de moral en la UCO, que ha trabajado con rigor a pesar de los intentos de presionar que llegaban desde el exterior. Eso confirma que la línea de trabajo es buena, lo que no es poca cosa».
En el juicio del caso Mascarillas que se desarrolla en el Tribunal Supremo, al igual que sucedió con la vista oral en la que se juzgó al fiscal general del Estado, los acusados son los que más se juegan, por razones obvias. Ahora bien; inmediatamente … detrás de ellos, los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, con el teniente coronel Antonio Balas a la cabeza, también se jugaban mucho: nada menos que su credibilidad. Pues bien, en la Guardia Civil hay una «enorme satisfacción» porque el prestigio del Instituto Armado no sólo no se ha visto afectado, sino que ha aumentado porque los agentes han conseguido trasladar la idea de que sus investigaciones eran «sólidas, concienzudas y coherentes», según fuentes del Instituto Armado consultadas por ABC.
La preocupación por cómo se desarrollaran las declaraciones de Balas y sus agentes del Departamento de Delitos Económicos de la UCO estaba ampliamente extendida entre los mandos de la Guardia Civil. «Tanto el del fiscal general como el que sienta en el banquillo a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama son juicios muy sensibles, por la personalidad de los acusados y las implicaciones políticas. Haber dado una imagen de debilidad, de incapacidad de responder a las defensas hubiese sido letal para la imagen no sólo de la unidad, sino también de la Guardia Civil». Y habría tenido consecuencias para el resto de juicios que aún están pendientes y que son de la misma entidad que los anteriores.
«Era la primera vez que la UCO se examinaba ante el Tribunal Supremo y ha sacado muy buena nota», explican otros responsables del Instituto Armado consultados por ABC. «Los investigadores han sido capaces de trasladar a los magistrados que sus afirmaciones estaban basadas en datos sólidos, que no habían hecho inferencias, sino sólo análisis coherentes con los hechos que habían podido demostrar», añaden.
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«Los investigadores fueron capaces de desmenuzar los distintos informes que se incorporaron al caso, descendieron hasta el más mínimo detalle y demostraron un dominio total de la materia», se felicita otro alto responsable del Instituto Armado.
«Nerviosismo»
Lo más difícil para un investigador es dar una imagen de solvencia ante las ‘trampas’ que de forma continua ponen los abogados defensores para intentar introducir dudas en el ánimo de los jueces. Pues bien, el teniente coronel Balas fue capaz de responder con suficiencia a cada una de ellas con un discurso coherente y firme.
No era una tarea fácil, porque empezando por el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, que quiso con su interrogatorio apuntalar cada dato de la acusación, como las defensas, que buscaron justo lo contrario, alargaron la comparecencia de los investigadores hasta pasada la medianoche. «El nerviosismo de Ábalos y Koldo fue la mejor prueba de que los testimonios de Balas y su gente les estaba haciendo muchísimo daño», explican distintos mandos.
«Era un trance muy complicado, y lo han salvado con mucha nota -insisten esas mismas fuentes-. No nos engañemos; si el juicio del fiscal general o las declaraciones de ayer hubiesen salido mal, el prestigio de la Guardia Civil se habría resentido, en un momento que es delicado por los juicios que quedan por delante, en especial el que afecta a Santos Cerdán». «¿Alguien se imagina qué se hubiese dicho de la UCO y de todos nosotros en los medios de comunicación en ese supuesto? La posición de Balas y el resto no era nada fácil, pero demostraron que se sabían la lección de la primera a la última letra. Y sobre todo, que habían hecho un buen trabajo».
El resultado de estas declaraciones, además, tienen un efecto balsámico de cara al futuro. «Suponen una inyección de moral en la UCO, que ha trabajado con rigor a pesar de los intentos de presionar que llegaban desde el exterior. Eso confirma que la línea de trabajo es buena, lo que no es poca cosa».
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