El reto de la gestión de personas en el ámbito empresarial y su impacto en la salud mental de los trabajadores ha sido el tema central del ‘I Organizational Mental Health Summi’t, organizado por Avanta . Durante la jornada celebrada esta semana, el médico y conferenciante Mario Alonso Puig defendió que cuidar el bienestar de los empleados es uno de los desafíos de la sociedad actual. «Si el cambio no se produce en las compañías, no esperemos a que desde las universidades o desde la política se produzcan medidas que beneficien a la salud mental de las personas. El objetivo principal está en fomentar una vida laboral y familiar más sostenible, saludable y adaptada a los nuevos retos del mundo actual. Sin duda -añadió- el bienestar emocional de las personas debe estar en el centro de la estrategia empresarial».Puig insistió en que las compañías tienen una enorme responsabilidad en la salud mental de sus empleados debido al tiempo que pasan en el entorno laboral. «A ello se suma que hoy en día cualquier persona está sometida a una enorme presión porque el mundo entero está pasando por una gran incertidumbre y una gran complejidad», señaló.En este contexto, defendió que las empresas deben ir más allá de la productividad y generar espacios donde las personas encuentren propósito y crecimiento personal. «Queremos encontrar un sitio donde no solo nuestro trabajo tenga sentido , sino donde además notemos que vamos creciendo y evolucionando».Noticia relacionada general No No Jefes tóxicos: el alto coste en la salud del empleado Laura PeraitaEl especialista advirtió, además, de que muchas organizaciones han dejado de lado el componente humano en favor exclusivamente de los resultados económicos. «En general en la sociedad hemos perdido un poco ese humanismo tan necesario -lamentó-. Sin embargo, el bienestar emocional no solo repercute en la salud de los trabajadores, también lo hace directamente en los resultados empresariales. Una persona que se sienta bien, ilusionada, no solo va a estar más sana y tener un mayor bienestar, sino que inevitablemente va a ser más creativa, más productiva y va a tomar mejores decisiones. Sin embargo -lamentó- el 70% de los trabajadores no sienten compromiso con su empresa, por lo que no pueden ir contentos a trabajar, sino verdaderamente fastidiados».En su opinión, las organizaciones atraviesan un momento decisivo para acometer cambios reales y no meramente cosméticos. «Estamos en un momento crítico para transformar estructuralmente las empresas. Es necesario que no sean cambios superficiales, sino que vayan a lo profundo», subrayó.Pasar de las palabras a las accionesEn este sentido, apeló a la necesidad de convertir los discursos en medidas concretas dentro de las compañías. «Necesitamos pasar de las palabras a las acciones. No es necesario comenzar con grandes transformaciones, pueden ser acciones sencillas que marquen que se ha empezado un nuevo camino».Finalmente, valoró positivamente la evolución de muchos departamentos de recursos humanos hacia áreas centradas en bienestar y personas. «El ser humano entendido como recurso y como persona que anhela bienestar es un giro muy importante», destacó.Durante una de las mesas redonda celebradas en este evento, Ana Ávila, directora de prevención, salud y bienestar de Mahou San Miguel, defendió la necesidad de actuar en las compañías antes de que aparezcan patologías graves. «No quiero hablar de salud mental, prefiero hablar de un paso antes, porque los problemas de salud mental ya tenemos muy poca capacidad de actuación ante ellos», afirmó. En este sentido, subrayó que el papel de las organizaciones debe centrarse en « la prevención , la identificación y el acompañamiento».Ávila insistió en que el bienestar de las personas forma parte de la estrategia empresarial. «Si las personas de la organización no disfrutan creando sus productos, vendiéndolos o distribuyéndolos, no vamos a ser capaces de trasladar ese propósito a nuestros clientes».Asimismo, destacó la importancia del liderazgo y de dotar de herramientas tanto a empleados como a mandos intermedios para afrontar situaciones de estrés, ansiedad o desgaste emocional.«La mochila emocional no puede volver llena a casa tras salir del trabajo» Paula Barrigá Cruz RojaEn su turno de palabra, Paula Barrigá , directora nacional de prevención de riesgos laborales de Cruz Roja, fue tajante al asegurar que «la mochila emocional no puede volver llena a casa tras salir del trabajo». Puso el foco en el impacto emocional que supone trabajar diariamente con colectivos vulnerables y en situaciones de emergencia, y explicó que las organización debe responder tanto de forma reactiva ante situaciones traumáticas como de manera preventiva mediante recursos y acompañamiento psicológico.Barrigá describió el desafío emocional al que se enfrentan sus equipos tras intervenciones complejas, como catástrofes naturales o fallecimientos de menores en recursos asistenciales. «El mayor reto para nosotros es poder dar garantías y herramientas a nuestros profesionales para que este tipo de intervenciones no les afecten, o lo hagan mínimamente», señaló.Celia Núñez , ejecutiva de salud y prevención de riesgos laborales de Consum explicó cómo la cooperativa afrontó el fuerte impacto humano y organizativo provocado por la DANA, que afectó directamente a cerca de 1.800 empleados. «Se destruyeron centros de trabajo, pero también la vida de esas personas. Por ello, la compañía activó permisos especiales, talleres psicológicos y múltiples ayudas logísticas y materiales para facilitar la recuperación emocional y laboral de las plantillas«.Núñez defendió además la integración del bienestar dentro de la estrategia corporativa, al considerar que «la salud mental está dentro de la estrategia de personas y bienestar. Un cambio que refleja también una transformación cultural, puesto que antes hablábamos de recursos humanos y ahora de personas y bienestar».Desde Repsol, Cristina Ordóñez , gerente de salud y bienestar, apostó por un enfoque integral y predictivo de la salud, apoyado en tecnología y análisis de datos. «La salud emocional y la salud mental no se pueden abordar de forma aislada, sino dentro de una salud integral . Por ello -matizó- trabajamos con modelos analíticos e inteligencia artificial para identificar patrones y anticiparnos a posibles problemas de salud. Tenemos muchísima cantidad de información que nos permite comprender lo que está ocurriendo y actuar en consecuencia«.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La regla del ‘5-4-3-2-1-0’, la fórmula para lograr una longevidad más saludable noticia Si Xavier Guix, psicólogo: «Hay siete claves que te ayudan a liberarte de tu pasado para vivir plenamente» noticia Si Francesc Torralba, filósofo: «Nada se hace real si no lo has soñado antes»Por último, José María Navarrete , head of health, safety and emergencies de Volkswagen Iberia, aseguró que llevan más de dos décadas desarrollando un modelo integral de salud y seguridad para una plantilla de más de 11.000 empleados y 32.000 trabajadores externos. «Realizamos un abordaje integral y hemos reforzado especialmente la atención psicológica y psiquiátrica tras la pandemia, ampliando canales de asistencia y apoyo emocional. La salud mental ya no puede abordarse únicamente desde la reacción ante la enfermedad, sino como un elemento estratégico ligado a la cultura corporativa, la prevención y el bienestar integral de las personas», concluyó. El reto de la gestión de personas en el ámbito empresarial y su impacto en la salud mental de los trabajadores ha sido el tema central del ‘I Organizational Mental Health Summi’t, organizado por Avanta . Durante la jornada celebrada esta semana, el médico y conferenciante Mario Alonso Puig defendió que cuidar el bienestar de los empleados es uno de los desafíos de la sociedad actual. «Si el cambio no se produce en las compañías, no esperemos a que desde las universidades o desde la política se produzcan medidas que beneficien a la salud mental de las personas. El objetivo principal está en fomentar una vida laboral y familiar más sostenible, saludable y adaptada a los nuevos retos del mundo actual. Sin duda -añadió- el bienestar emocional de las personas debe estar en el centro de la estrategia empresarial».Puig insistió en que las compañías tienen una enorme responsabilidad en la salud mental de sus empleados debido al tiempo que pasan en el entorno laboral. «A ello se suma que hoy en día cualquier persona está sometida a una enorme presión porque el mundo entero está pasando por una gran incertidumbre y una gran complejidad», señaló.En este contexto, defendió que las empresas deben ir más allá de la productividad y generar espacios donde las personas encuentren propósito y crecimiento personal. «Queremos encontrar un sitio donde no solo nuestro trabajo tenga sentido , sino donde además notemos que vamos creciendo y evolucionando».Noticia relacionada general No No Jefes tóxicos: el alto coste en la salud del empleado Laura PeraitaEl especialista advirtió, además, de que muchas organizaciones han dejado de lado el componente humano en favor exclusivamente de los resultados económicos. «En general en la sociedad hemos perdido un poco ese humanismo tan necesario -lamentó-. Sin embargo, el bienestar emocional no solo repercute en la salud de los trabajadores, también lo hace directamente en los resultados empresariales. Una persona que se sienta bien, ilusionada, no solo va a estar más sana y tener un mayor bienestar, sino que inevitablemente va a ser más creativa, más productiva y va a tomar mejores decisiones. Sin embargo -lamentó- el 70% de los trabajadores no sienten compromiso con su empresa, por lo que no pueden ir contentos a trabajar, sino verdaderamente fastidiados».En su opinión, las organizaciones atraviesan un momento decisivo para acometer cambios reales y no meramente cosméticos. «Estamos en un momento crítico para transformar estructuralmente las empresas. Es necesario que no sean cambios superficiales, sino que vayan a lo profundo», subrayó.Pasar de las palabras a las accionesEn este sentido, apeló a la necesidad de convertir los discursos en medidas concretas dentro de las compañías. «Necesitamos pasar de las palabras a las acciones. No es necesario comenzar con grandes transformaciones, pueden ser acciones sencillas que marquen que se ha empezado un nuevo camino».Finalmente, valoró positivamente la evolución de muchos departamentos de recursos humanos hacia áreas centradas en bienestar y personas. «El ser humano entendido como recurso y como persona que anhela bienestar es un giro muy importante», destacó.Durante una de las mesas redonda celebradas en este evento, Ana Ávila, directora de prevención, salud y bienestar de Mahou San Miguel, defendió la necesidad de actuar en las compañías antes de que aparezcan patologías graves. «No quiero hablar de salud mental, prefiero hablar de un paso antes, porque los problemas de salud mental ya tenemos muy poca capacidad de actuación ante ellos», afirmó. En este sentido, subrayó que el papel de las organizaciones debe centrarse en « la prevención , la identificación y el acompañamiento».Ávila insistió en que el bienestar de las personas forma parte de la estrategia empresarial. «Si las personas de la organización no disfrutan creando sus productos, vendiéndolos o distribuyéndolos, no vamos a ser capaces de trasladar ese propósito a nuestros clientes».Asimismo, destacó la importancia del liderazgo y de dotar de herramientas tanto a empleados como a mandos intermedios para afrontar situaciones de estrés, ansiedad o desgaste emocional.«La mochila emocional no puede volver llena a casa tras salir del trabajo» Paula Barrigá Cruz RojaEn su turno de palabra, Paula Barrigá , directora nacional de prevención de riesgos laborales de Cruz Roja, fue tajante al asegurar que «la mochila emocional no puede volver llena a casa tras salir del trabajo». Puso el foco en el impacto emocional que supone trabajar diariamente con colectivos vulnerables y en situaciones de emergencia, y explicó que las organización debe responder tanto de forma reactiva ante situaciones traumáticas como de manera preventiva mediante recursos y acompañamiento psicológico.Barrigá describió el desafío emocional al que se enfrentan sus equipos tras intervenciones complejas, como catástrofes naturales o fallecimientos de menores en recursos asistenciales. «El mayor reto para nosotros es poder dar garantías y herramientas a nuestros profesionales para que este tipo de intervenciones no les afecten, o lo hagan mínimamente», señaló.Celia Núñez , ejecutiva de salud y prevención de riesgos laborales de Consum explicó cómo la cooperativa afrontó el fuerte impacto humano y organizativo provocado por la DANA, que afectó directamente a cerca de 1.800 empleados. «Se destruyeron centros de trabajo, pero también la vida de esas personas. Por ello, la compañía activó permisos especiales, talleres psicológicos y múltiples ayudas logísticas y materiales para facilitar la recuperación emocional y laboral de las plantillas«.Núñez defendió además la integración del bienestar dentro de la estrategia corporativa, al considerar que «la salud mental está dentro de la estrategia de personas y bienestar. Un cambio que refleja también una transformación cultural, puesto que antes hablábamos de recursos humanos y ahora de personas y bienestar».Desde Repsol, Cristina Ordóñez , gerente de salud y bienestar, apostó por un enfoque integral y predictivo de la salud, apoyado en tecnología y análisis de datos. «La salud emocional y la salud mental no se pueden abordar de forma aislada, sino dentro de una salud integral . Por ello -matizó- trabajamos con modelos analíticos e inteligencia artificial para identificar patrones y anticiparnos a posibles problemas de salud. Tenemos muchísima cantidad de información que nos permite comprender lo que está ocurriendo y actuar en consecuencia«.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La regla del ‘5-4-3-2-1-0’, la fórmula para lograr una longevidad más saludable noticia Si Xavier Guix, psicólogo: «Hay siete claves que te ayudan a liberarte de tu pasado para vivir plenamente» noticia Si Francesc Torralba, filósofo: «Nada se hace real si no lo has soñado antes»Por último, José María Navarrete , head of health, safety and emergencies de Volkswagen Iberia, aseguró que llevan más de dos décadas desarrollando un modelo integral de salud y seguridad para una plantilla de más de 11.000 empleados y 32.000 trabajadores externos. «Realizamos un abordaje integral y hemos reforzado especialmente la atención psicológica y psiquiátrica tras la pandemia, ampliando canales de asistencia y apoyo emocional. La salud mental ya no puede abordarse únicamente desde la reacción ante la enfermedad, sino como un elemento estratégico ligado a la cultura corporativa, la prevención y el bienestar integral de las personas», concluyó.
El reto de la gestión de personas en el ámbito empresarial y su impacto en la salud mental de los trabajadores ha sido el tema central del ‘I Organizational Mental Health Summi’t, organizado por Avanta. Durante la jornada celebrada esta semana, el médico … y conferenciante Mario Alonso Puig defendió que cuidar el bienestar de los empleados es uno de los desafíos de la sociedad actual. «Si el cambio no se produce en las compañías, no esperemos a que desde las universidades o desde la política se produzcan medidas que beneficien a la salud mental de las personas. El objetivo principal está en fomentar una vida laboral y familiar más sostenible, saludable y adaptada a los nuevos retos del mundo actual. Sin duda -añadió- el bienestar emocional de las personas debe estar en el centro de la estrategia empresarial».
Puig insistió en que las compañías tienen una enorme responsabilidad en la salud mental de sus empleados debido al tiempo que pasan en el entorno laboral. «A ello se suma que hoy en día cualquier persona está sometida a una enorme presión porque el mundo entero está pasando por una gran incertidumbre y una gran complejidad», señaló.
En este contexto, defendió que las empresas deben ir más allá de la productividad y generar espacios donde las personas encuentren propósito y crecimiento personal. «Queremos encontrar un sitio donde no solo nuestro trabajo tenga sentido, sino donde además notemos que vamos creciendo y evolucionando».
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Laura Peraita
El especialista advirtió, además, de que muchas organizaciones han dejado de lado el componente humano en favor exclusivamente de los resultados económicos. «En general en la sociedad hemos perdido un poco ese humanismo tan necesario -lamentó-. Sin embargo, el bienestar emocional no solo repercute en la salud de los trabajadores, también lo hace directamente en los resultados empresariales. Una persona que se sienta bien, ilusionada, no solo va a estar más sana y tener un mayor bienestar, sino que inevitablemente va a ser más creativa, más productiva y va a tomar mejores decisiones. Sin embargo -lamentó- el 70% de los trabajadores no sienten compromiso con su empresa, por lo que no pueden ir contentos a trabajar, sino verdaderamente fastidiados».
En su opinión, las organizaciones atraviesan un momento decisivo para acometer cambios reales y no meramente cosméticos. «Estamos en un momento crítico para transformar estructuralmente las empresas. Es necesario que no sean cambios superficiales, sino que vayan a lo profundo», subrayó.
Pasar de las palabras a las acciones
En este sentido, apeló a la necesidad de convertir los discursos en medidas concretas dentro de las compañías. «Necesitamos pasar de las palabras a las acciones. No es necesario comenzar con grandes transformaciones, pueden ser acciones sencillas que marquen que se ha empezado un nuevo camino».
Finalmente, valoró positivamente la evolución de muchos departamentos de recursos humanos hacia áreas centradas en bienestar y personas. «El ser humano entendido como recurso y como persona que anhela bienestar es un giro muy importante», destacó.
Durante una de las mesas redonda celebradas en este evento, Ana Ávila, directora de prevención, salud y bienestar de Mahou San Miguel, defendió la necesidad de actuar en las compañías antes de que aparezcan patologías graves. «No quiero hablar de salud mental, prefiero hablar de un paso antes, porque los problemas de salud mental ya tenemos muy poca capacidad de actuación ante ellos», afirmó. En este sentido, subrayó que el papel de las organizaciones debe centrarse en «la prevención, la identificación y el acompañamiento».
Ávila insistió en que el bienestar de las personas forma parte de la estrategia empresarial. «Si las personas de la organización no disfrutan creando sus productos, vendiéndolos o distribuyéndolos, no vamos a ser capaces de trasladar ese propósito a nuestros clientes».
Asimismo, destacó la importancia del liderazgo y de dotar de herramientas tanto a empleados como a mandos intermedios para afrontar situaciones de estrés, ansiedad o desgaste emocional.
«La mochila emocional no puede volver llena a casa tras salir del trabajo»
Paula Barrigá
Cruz Roja
En su turno de palabra, Paula Barrigá, directora nacional de prevención de riesgos laborales de Cruz Roja, fue tajante al asegurar que «la mochila emocional no puede volver llena a casa tras salir del trabajo». Puso el foco en el impacto emocional que supone trabajar diariamente con colectivos vulnerables y en situaciones de emergencia, y explicó que las organización debe responder tanto de forma reactiva ante situaciones traumáticas como de manera preventiva mediante recursos y acompañamiento psicológico.
Barrigá describió el desafío emocional al que se enfrentan sus equipos tras intervenciones complejas, como catástrofes naturales o fallecimientos de menores en recursos asistenciales. «El mayor reto para nosotros es poder dar garantías y herramientas a nuestros profesionales para que este tipo de intervenciones no les afecten, o lo hagan mínimamente», señaló.
Celia Núñez, ejecutiva de salud y prevención de riesgos laborales de Consum explicó cómo la cooperativa afrontó el fuerte impacto humano y organizativo provocado por la DANA, que afectó directamente a cerca de 1.800 empleados. «Se destruyeron centros de trabajo, pero también la vida de esas personas. Por ello, la compañía activó permisos especiales, talleres psicológicos y múltiples ayudas logísticas y materiales para facilitar la recuperación emocional y laboral de las plantillas«.
Núñez defendió además la integración del bienestar dentro de la estrategia corporativa, al considerar que «la salud mental está dentro de la estrategia de personas y bienestar. Un cambio que refleja también una transformación cultural, puesto que antes hablábamos de recursos humanos y ahora de personas y bienestar».
Desde Repsol, Cristina Ordóñez, gerente de salud y bienestar, apostó por un enfoque integral y predictivo de la salud, apoyado en tecnología y análisis de datos. «La salud emocional y la salud mental no se pueden abordar de forma aislada, sino dentro de una salud integral. Por ello -matizó- trabajamos con modelos analíticos e inteligencia artificial para identificar patrones y anticiparnos a posibles problemas de salud. Tenemos muchísima cantidad de información que nos permite comprender lo que está ocurriendo y actuar en consecuencia«.
Por último, José María Navarrete, head of health, safety and emergencies de Volkswagen Iberia, aseguró que llevan más de dos décadas desarrollando un modelo integral de salud y seguridad para una plantilla de más de 11.000 empleados y 32.000 trabajadores externos. «Realizamos un abordaje integral y hemos reforzado especialmente la atención psicológica y psiquiátrica tras la pandemia, ampliando canales de asistencia y apoyo emocional. La salud mental ya no puede abordarse únicamente desde la reacción ante la enfermedad, sino como un elemento estratégico ligado a la cultura corporativa, la prevención y el bienestar integral de las personas», concluyó.
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