Mask Singer desemascaró anoche a dos nuevos máscaras: Tortuga y Pizza. Fue con esta segunda con la que el programa y la cadena vivieron un momento histórico: Lydia Lozano volvió a Antena 3 24 años después Leer Mask Singer desemascaró anoche a dos nuevos máscaras: Tortuga y Pizza. Fue con esta segunda con la que el programa y la cadena vivieron un momento histórico: Lydia Lozano volvió a Antena 3 24 años después Leer
El primer día que Pizza actuó en Mask Singer, las redes sociales se adelantaron a lo que se descubrió anoche: Lydia Lozano estaba debajo de la máscara. No era difícil adivinarlo, pues por encima de las pistas, de la voz distorsionada, de la altura o de los movimientos estaba el chuminero, el baile que Lydia Lozano convirtió en un hito en Sálvame y que aún hoy, no sé cuántos años después, sigue formando parte de la historia de la televisión. Lydia Lozano fue descubierta por el chuminero.
En esta edición los investigadores no andan demasiado finos. Aciertan poco y se equivocan mucho, pero con Pizza era difícil, casi imposible, que ninguno de ellos hubiese dado en el clavo. El primero, también desde el minuto uno, fue Boris Izaguirre. En el primer programa de Mask Singer, día en el que actuó por primera vez Pizza, Boris Izaguirre lo tenía claro: ese chuminero solo podía ser de Lydia Lozano. Anoche, antes de que Pizza fuera la máscara menos votada por el público, era Ana Milán la que se sumaba a una teoría que dejó de ser teoría y se convirtió en certeza el primer día. Sí, debajo de Pizza, como todo el mundo sabía, estaba Lydia Lozano.
Al ya tradicional grito de «¡quítatela, quítatela!», la máscara ha desvelado el rostro de la periodista, provocando un auténtico terremoto en el plató. Ana Milán y Boris Izaguirre celebraron haber dado con la reina del chuminero. Tampoco es un acierto apoteósico, porque lo raro es lo de Ruth Lorenzo, Juan y Medio y Roberto Brasero (investigador invitado anoche), que era no haberlo acertado ni siquiera haberlo pensado.
La revelación de Lydia Lozano como Pizza ya forma parte del salón de la fama del programa. No solo por haber provocado un acierto doble o por aunar las teorías de los seguidores, sino porque Lydia Lozano llevaba 24 años -sí, 24 años- sin pisar un plató de Antena 3.
Conociendo a Lydia Lozano, si había que volver a Antena 3, Mask Singer era la mejor elección. Ella misma lo dijo: «No me había divertido tanto en mi vida, jugando a ser James Bond para que nadie supiera a dónde iba. Ni siquiera se lo dije a Charlie (su marido). Cuando me iba de casa le decía que iba a grabar un documental sobre Lola Flores para una plataforma».
Su actuación fue al ritmo de «Pedro», de Raffaella Carrà, lo que confundió a algunos investigadores como Roberto Brasero, que creyó tener delante a Penélope Cruz, mientras Ruth Lorenzo pensó que era Pilar Eyre, y Juan y Medio, Marta Sánchez. A quien no confundió fue a Boris y a Ana Milán. «¡Cómo te sabes el chuminero!», le dijo Lydia Lozano nada más quitarse la máscara al que ha sido su compañero en más de un plató de televisión.
Mask Singer tiene todo lo que Lydia Lozano puede desear. Bailar sin ser experta en baile; cantar sin saber cantar; ocultarse bajo una máscara; jugar al despiste, disfrutar con las teorías, cantar por Raffaella Carrà, sentir los aplausos del público, intentar que no te descubran (o intentar que sí lo hagan) y ser descubierta por un grupo de compañeros de los que solo vas a recibir buenas y estupendas palabras.
La última vez que Lydia Lozano trabajó de forma continuada en los platós de Antena 3 fue en el año 2002. Durante esa etapa previa a su extenso fichaje por Mediaset España, la periodista formó parte de la plantilla de colaboradores de la cadena en programas como A plena luz, presentado por Pedro Piqueras, donde ejercía de tertuliana de la crónica social y que anoche sirvió de pista para despistar a los investigadores; y De buena mañana, también en 2002, conducido por Juan Ramón Lucas (y posteriormente por Isabel Gemio), en el que analizaba la actualidad del corazón.
Lydia Lozano abandonó Antena 3 para fichar por Telecinco en el año 2003, debutando en el programa vespertino A tu lado, presentado por Emma García, lo que marcó el inicio de sus más de dos décadas de vinculación exclusiva con el grupo Mediaset. De hecho, tras el parón por el final de Sálvame, Lydia Lozano hace unos meses que ha regresado a Telecinco como colaboradora de ¡De Viernes!, donde se sienta cada semana. Como dice Paz Padilla, «si quieres reírte de Dios, cuéntale tus planes». Con Lydia Lozano, Dios debe estar descojonado.
Lydia Lozano se relajó tanto y lo disfrutó tanto que hasta bromeó con lo que hace unos años no era ninguna broma para ella. El secreto de lo que dirían de ella cuando ya no esté entre nosotros será… «El día que yo muera mi sobrina subirá al tanatorio para decir quién era mi fuente en el caso de Ylenia Carrisi«. Lydia Lozano más Lydia Lozano que nunca.
Su desenmascaramiento recordó mucho al de Cerdita hace ya algunos años, cuando se descubrió que bajo la máscara estaba Terelu Campos. Pasó algo similar a lo que ocurrió con Lydia Lozano, con la diferencia de que a Terelu Campos la descubrió su propia voz. A Lydia fue ese chuminero que ella misma confesó que le era imposible ocultar. Debe de ser que cuando suena la música a Lydia Lozano le sale solo el chuminero. Es su ritmo, con nombre propio.
La noche terminó con pleno al quince, pues todos los investigadores descubrieron quién se escondía debajo de Tortuga: Rappel. Un clásico de este tipo de formatos. Rappel no tuvo escapatoria. Juan y Medio, Ana Milán, Ruth Lorenzo y Boris Izaguirre, junto al invitado de la noche, Roberto Brasero, corearon el nombre del vidente antes incluso de que se quitara la máscara. Histórico, porque en esta edición no se había dado un pleno todavía.
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