En medio de una borrasca de proporciones bíblicas, cuando más agonizaba un Barça carente de proyecto futuro tras el portazo de Xavi Pascual y con una plantilla repleta de incógnitas, apareció el orgullo que tantas veces se ha echado de menos este curso para asaltar de forma extraordinaria el Palacio de los Deportes de Murcia. Se dio una oportunidad a lo grande el Barça, equipo sólido en defensa por un día, solidario en el esfuerzo y excelso desde la línea de tres contra todo pronóstico, para volver a creer que todo es posible en estos playoffs de la Liga Endesa. Fue un ejercicio de convicción el que llevó a los de Pascual a cambiar de piel en solo 48 horas y sobreponerse a todo en una de las pistas más hostiles del campeonato (68-91). Esta exhibición deja al Barça a un paso de las semifinales si logran la victoria el próximo jueves en el Palau Blaugrana. Brillaron Marcos, Clyburn y, sobre todo, Brizuela, autor de 16 puntos solo en el segundo cuarto. Aunque fue el compromiso coral lo que le llevó a resistir las embestidas de un rival muy agresivo.
Los de Pascual ofrecen su mejor cara a domicilio y recuperan el factor campo
En medio de una borrasca de proporciones bíblicas, cuando más agonizaba un Barça carente de proyecto futuro tras el portazo de Xavi Pascual y con una plantilla repleta de incógnitas, apareció el orgullo que tantas veces se ha echado de menos este curso para asaltar de forma extraordinaria el Palacio de los Deportes de Murcia. Se dio una oportunidad a lo grande el Barça, equipo sólido en defensa por un día, solidario en el esfuerzo y excelso desde la línea de tres contra todo pronóstico, para volver a creer que todo es posible en estos playoffs de la Liga Endesa. Fue un ejercicio de convicción el que llevó a los de Pascual a cambiar de piel en solo 48 horas y sobreponerse a todo en una de las pistas más hostiles del campeonato (68-91). Esta exhibición deja al Barça a un paso de las semifinales si logran la victoria el próximo jueves en el Palau Blaugrana. Brillaron Marcos, Clyburn y, sobre todo, Brizuela, autor de 16 puntos solo en el segundo cuarto. Aunque fue el compromiso coral lo que le llevó a resistir las embestidas de un rival muy agresivo.
Apeado de la Euroliga en la fase de liga y quinto en la Liga Endesa tras encajar la mayor derrota como local de su historia en ACB, el de Murcia era un partido a vida o muerte. Con el factor campo perdido, se obligaron los de Pascual a ser el equipo de las grandes citas. Y desde el comienzo se notó un cambio de registro en todos los aspectos, fundamentalmente en lo psicológico. Los nervios iniciales, ambos equipos tardaron más de dos minutos en anotar, dieron paso a un Barça más equilibrado, capaz de defender con agresividad y correr el contragolpe, pero también de tener paciencia para encontrar el tiro correcto, casi siempre aprovechando la superioridad física en los duelos individuales. Juani Marcos, imprescindible en el primer acto con 7 puntos, y el trabajo de Vesely en la pintura dieron las primeras ventajas a los azulgranas, que se consolidaron en el segundo cuarto gracias a un formidable Brizuela, autor de 16 puntos solo en ese periodo. Cuatro triples consecutivos suyos y la conexión con Fall (10 puntos) abrieron una brecha en el electrónico de quince puntos (27-42) que resultaría decisiva.
Los malos porcentajes del Murcia desde la línea de tres (30% frente al 60% del Barça) y la seriedad defensiva de los azulgranas para cerrar el rebote defensivo (32 en el global del partido) permitieron al Barça ir aumentando la distancia hasta los 20 puntos (39-59).
Pero si difícil fue lograr esa ventaja, más lo fue mantenerla en un tercer cuarto en el que Sito Alonso, entrenador local, subió los decibelios del Palacio de los Deportes de Murcia con protestas constantes. La agitación permitió a su equipo elevar el nivel en ambos lados de la cancha, pero resistió el Barça, en el que todos sus jugadores (10), fueron capaces de anotar a lo largo del partido. Sin embargo, la distancia se redujo hasta los 14 puntos al comienzo del último cuarto (52-66).
Un buen arranque en la manga definitiva, con un parcial de 4-14, fue el golpe definitivo para un Murcia que había gastado todas sus balas en el tercer cuarto. Muy pronto quedó claro que la victoria no se le escaparía a los blaugrana, que cerraron el partido con la seriedad que les acompañó durante toda la tarde. Los 23 puntos de diferencia al final (68-91) son el reflejo de que este equipo todavía tiene amor propio para competir en esta recta final de temporada.
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