Cuidar la alimentación se ha convertido en el mantra de una sociedad que vela cada vez más por su salud. En el catálogo de productos que la ciencia destaca por sus propiedades beneficiosas para mantenerse sano, destaca una semilla que ha pasado de simple aperitivo a ocupar un lugar relevante entre los alimentos más recomendados por nutricionistas y organismos internacionales, gracias a su extraordinario perfil nutricional. Se trata de la almendra , un fruto seco rico en grasas saludables, proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales, propiedades que las ha convertido en uno de los grandes superalimentos de la dieta mediterránea. Además, Córdoba tiene este ‘tesoro’ nutricional en sus campos, ya que su cultivo se ha consolidado como estratégico y una alternativa rentable al olivar y los cítricos.Cada vez son más los estudios que relacionan su consumo habitual con beneficios para la salud cardiovascular, el control del peso y la protección frente al envejecimiento celular. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ensalza como imprescindible en la dieta. Las almendras destacan por ser una de las mejores fuentes naturales de vitamina E , un potente antioxidante que ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo, uno de los procesos relacionados con el envejecimiento .Basta un pequeño puñado, unos 28 gramos, para cubrir buena parte de las necesidades diarias de esta vitamina. Además, aportan magnesio, calcio, folato, fibra y proteínas vegetales de gran calidad nutricional.Uno de los principales motivos por los que las almendras aparecen de forma habitual en las recomendaciones nutricionales es su elevado contenido en grasas monoinsaturadas , las mismas que caracterizan al aceite de oliva .Cuando sustituyen a las grasas saturadas dentro de una dieta equilibrada, contribuyen a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol ‘malo’, y a mantener el colesterol HDL, favoreciendo así la salud cardiovascular.Más saciedad, menos antojosPese a su fama de alimento muy calórico , las investigaciones muestran que las almendras producen una elevada sensación de saciedad gracias a la combinación de fibra, proteínas y grasas saludables.Eso las convierte en un tentempié mucho más interesante que muchos productos ultraprocesados y ayuda a controlar el apetito entre comidas. Además, su bajo índice glucémico favorece una liberación más estable de la glucosa en sangre.Como recuerdan las principales guías nutricionales, el consumo debe realizarse preferentemente al natural , sin sal y sin azúcares añadidos. Cuidar la alimentación se ha convertido en el mantra de una sociedad que vela cada vez más por su salud. En el catálogo de productos que la ciencia destaca por sus propiedades beneficiosas para mantenerse sano, destaca una semilla que ha pasado de simple aperitivo a ocupar un lugar relevante entre los alimentos más recomendados por nutricionistas y organismos internacionales, gracias a su extraordinario perfil nutricional. Se trata de la almendra , un fruto seco rico en grasas saludables, proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales, propiedades que las ha convertido en uno de los grandes superalimentos de la dieta mediterránea. Además, Córdoba tiene este ‘tesoro’ nutricional en sus campos, ya que su cultivo se ha consolidado como estratégico y una alternativa rentable al olivar y los cítricos.Cada vez son más los estudios que relacionan su consumo habitual con beneficios para la salud cardiovascular, el control del peso y la protección frente al envejecimiento celular. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ensalza como imprescindible en la dieta. Las almendras destacan por ser una de las mejores fuentes naturales de vitamina E , un potente antioxidante que ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo, uno de los procesos relacionados con el envejecimiento .Basta un pequeño puñado, unos 28 gramos, para cubrir buena parte de las necesidades diarias de esta vitamina. Además, aportan magnesio, calcio, folato, fibra y proteínas vegetales de gran calidad nutricional.Uno de los principales motivos por los que las almendras aparecen de forma habitual en las recomendaciones nutricionales es su elevado contenido en grasas monoinsaturadas , las mismas que caracterizan al aceite de oliva .Cuando sustituyen a las grasas saturadas dentro de una dieta equilibrada, contribuyen a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol ‘malo’, y a mantener el colesterol HDL, favoreciendo así la salud cardiovascular.Más saciedad, menos antojosPese a su fama de alimento muy calórico , las investigaciones muestran que las almendras producen una elevada sensación de saciedad gracias a la combinación de fibra, proteínas y grasas saludables.Eso las convierte en un tentempié mucho más interesante que muchos productos ultraprocesados y ayuda a controlar el apetito entre comidas. Además, su bajo índice glucémico favorece una liberación más estable de la glucosa en sangre.Como recuerdan las principales guías nutricionales, el consumo debe realizarse preferentemente al natural , sin sal y sin azúcares añadidos.
Cuidar la alimentación se ha convertido en el mantra de una sociedad que vela cada vez más por su salud. En el catálogo de productos que la ciencia destaca por sus propiedades beneficiosas para mantenerse sano, destaca una semilla que ha pasado de simple aperitivo … a ocupar un lugar relevante entre los alimentos más recomendados por nutricionistas y organismos internacionales, gracias a su extraordinario perfil nutricional.
Se trata de la almendra, un fruto seco rico en grasas saludables, proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales, propiedades que las ha convertido en uno de los grandes superalimentos de la dieta mediterránea. Además, Córdoba tiene este ‘tesoro’ nutricional en sus campos, ya que su cultivo se ha consolidado como estratégico y una alternativa rentable al olivar y los cítricos.
Cada vez son más los estudios que relacionan su consumo habitual con beneficios para la salud cardiovascular, el control del peso y la protección frente al envejecimiento celular. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ensalza como imprescindible en la dieta.
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Las almendras destacan por ser una de las mejores fuentes naturales de vitamina E, un potente antioxidante que ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo, uno de los procesos relacionados con el envejecimiento.
Basta un pequeño puñado, unos 28 gramos, para cubrir buena parte de las necesidades diarias de esta vitamina. Además, aportan magnesio, calcio, folato, fibra y proteínas vegetales de gran calidad nutricional.
Uno de los principales motivos por los que las almendras aparecen de forma habitual en las recomendaciones nutricionales es su elevado contenido en grasas monoinsaturadas, las mismas que caracterizan al aceite de oliva.
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Cuando sustituyen a las grasas saturadas dentro de una dieta equilibrada, contribuyen a reducir el colesterol LDL, conocido como colesterol ‘malo’, y a mantener el colesterol HDL, favoreciendo así la salud cardiovascular.
Más saciedad, menos antojos
Pese a su fama de alimento muy calórico, las investigaciones muestran que las almendras producen una elevada sensación de saciedad gracias a la combinación de fibra, proteínas y grasas saludables.
Eso las convierte en un tentempié mucho más interesante que muchos productos ultraprocesados y ayuda a controlar el apetito entre comidas. Además, su bajo índice glucémico favorece una liberación más estable de la glucosa en sangre.
Como recuerdan las principales guías nutricionales, el consumo debe realizarse preferentemente al natural, sin sal y sin azúcares añadidos.
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