Quinto día ya de lucha contra el fuego declarado el pasado miércoles, 22 de julio, en el término de Burgohondo (Ávila) y que ya se extiende por una superficie que se mide por miles de hectáreas sin que todavía haya podido darse siquiera por estabilizado. Unas 50.000 han sido carbonizadas por la fuerza destructora del fuego, lo que le convierte ya en el «mayor» de la historia de España, según apuntaba la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, desde el Puesto de Mando de Navalcarnero (Madrid). Desde allí se coordina también el fuego de San Martín de Valdeiglesias (Madrid), a su vez fusionado con el de Almorox (Toledo), en ese triángulo crítico en el que confluyen en poco terreno los tres incendios que han elevado desde el pasado viernes a 3 la emergencia nacional, que se coordina bajo un «mando único» para su extinción. Con un perímetro total de 280 kilómetros, este megaincendio abarca en total a 77.000 hectáreas, de las que 25.000 han sido pasto de las llamas en territorio madrileño y otras 2.000 en el machego.Esa confluencia ha complicado aún más los trabajos del operativo, que ni siquiera había podido aprovechar hasta ahora esas «ventanas de oportunidad» que se supone da la noche, cuando las temperaturas aflojan. Pero la pasada, ha sido «la primera» en la que las condiciones meteorológicas han sido «favorables» y el dispositivo sí podía realizar «importantes labores de extinción», según apuntaba el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, tras la nueva reunión del Cecopi activado, con base en Navaluenga (Ávila).«Hoy ya hay una situación más favorable que no teníamos ayer», reconocía Sen al filo del mediodía con un alivio contenido, consciente de que durante estos días ni las predicciones se han cumplido y el propio incendio «genera unas dinámicas internas» que condicionan los trabajos. Y que la posibilidad de las reactivaciones sigue viva. De hecho, por la tarde, nuevo susto, con las llamas cogiendo virulencia sobre todo en Castillas y Mijares, dos de los quince pueblos evacuados.Aunque el negro escenario dejado por el fuego apunte a una cierta esperanza, por el momento no se levantará la evacuación de los quince pueblos (Sotillo de la Adrada, Navahondilla, Casillas, Santa María del Tiétar, La Adrada, Piedralaves, Casavieja, Burgohondo, Hoyo de Pinares, Villanueva de Ávila, Pedro Bernardo, Mijares, Gavilanes, Fresnedilla e Higueras de las Dueñas), así como diversas urbanizaciones y casas y complejos rurales que han tenido que ser evacuados. Tampoco el confinamiento de los 8.000 habitantes de El Tiemblo, Cebreros y Navaluenga.Las más de 30.000 personas -según las cifras del Ministerio del Interior, algo más de 25.000- que han tenido que ir saliendo estos días de sus casas deberán permanecer fuera todavía sin fecha de vuelta, subrayaba Sen. «Por seguridad» se acordó el desalojo y es el motivo por el que no se autoriza aún su regreso, recalcaba, pues se actúa «priorizando la vida de las personas», siendo «plenamente conscientes» de lo que implica estar fuera del hogar de forma forzosa. Pero, añadía, con una superficie tan extensa sobre la que se extiende el incendio -sin dar aún cifras ni siquiera aproximadas- sin estar todavía ni estabilizado y el riesgo que supone el cambio de viento que se ha venido sufriendo no se acuerda de momento su regreso . Se hará, incidía el delegado del Gobierno, «con las mayores medidas de seguridad», lo mismo que se hizo con las evacuaciones, que llevaron a que este sábado se acordase la «más grande» de forma simultánea vivida hasta ahora en Castilla y León, con esas más de 30.000 personas llamadas a salir de sus pueblos. El realojo, advertía Sen, se hará también «con la misma seguridad».Se trata de un fuego, apuntaba, en el que «desde el inicio se ha priorizado la defensa» de las localidades y con los ciudadanos como «principal objetivo a proteger».«Virulencia, fuerza y rapidez»Un incendio caracterizado por su «virulencia, fuerza y rapidez» en el que incluso las pavesas desprendidas «crean otro frente» que adelanta al operativo y hace «que en es camino quedan zonas no quemadas y tenemos que tener mucho cuidado con las reproducciones donde no ha dado tiempo a enfriarlo». También la consejera de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral, valoraba la «coordinación entre todas las administraciones» . En una llamada a ser «prudentes y cautos» ante la posible evolución de este incendio forestal, reconocía que se ha de «seguir trabajando» e insistía «en empatizar con toda la población» de esos núcleos que ha tenido que ser desalojada o confinada. «Gran parte, estabilizado»Al caer la tarde, aunque todavía sin poder darse por controlado, al menos domingo «se ha podido trabajar» y «con resultados evidentes» , valoraba José Miguel Gutiérrez, asistente al director técnico de extinción, logrando «estabilizar gran parte del perímetro». Aún así, la evolución en la amplia extensión del fuego, es desigual. La zona «más peligrosa» es la que se encuentra entre El Tiemblo y su Castañar, también por Castillas hay un «frente bastante activo», entre La Adrada y Nahondilla se han sufrido «pequeñas reproducciones» y «problemas» en viviendas y edificaciones. En la zona más al sur, el Valle del Tiétar si bien la labor del operativo «ha sido muy efectiva» , también se han tenido que hacer frente a reproducciones en entorno urbanos. El entorno «más activo» es el de Mijares, con un cañón «bastante peligrosos» y entre Navahondilla y Castrejón, tampoco es fácil, apuntaba Pablo Montejo, director de extinción. Quemas controladas, como la prevista en el Valle de Iruales, más trabajo manual tras un día en el que sí se ha podido aplicar mucho «ataque aéreo» centrarán la labor en las próximas horas. Quinto día ya de lucha contra el fuego declarado el pasado miércoles, 22 de julio, en el término de Burgohondo (Ávila) y que ya se extiende por una superficie que se mide por miles de hectáreas sin que todavía haya podido darse siquiera por estabilizado. Unas 50.000 han sido carbonizadas por la fuerza destructora del fuego, lo que le convierte ya en el «mayor» de la historia de España, según apuntaba la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Sara Aagesen, desde el Puesto de Mando de Navalcarnero (Madrid). Desde allí se coordina también el fuego de San Martín de Valdeiglesias (Madrid), a su vez fusionado con el de Almorox (Toledo), en ese triángulo crítico en el que confluyen en poco terreno los tres incendios que han elevado desde el pasado viernes a 3 la emergencia nacional, que se coordina bajo un «mando único» para su extinción. Con un perímetro total de 280 kilómetros, este megaincendio abarca en total a 77.000 hectáreas, de las que 25.000 han sido pasto de las llamas en territorio madrileño y otras 2.000 en el machego.Esa confluencia ha complicado aún más los trabajos del operativo, que ni siquiera había podido aprovechar hasta ahora esas «ventanas de oportunidad» que se supone da la noche, cuando las temperaturas aflojan. Pero la pasada, ha sido «la primera» en la que las condiciones meteorológicas han sido «favorables» y el dispositivo sí podía realizar «importantes labores de extinción», según apuntaba el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, tras la nueva reunión del Cecopi activado, con base en Navaluenga (Ávila).«Hoy ya hay una situación más favorable que no teníamos ayer», reconocía Sen al filo del mediodía con un alivio contenido, consciente de que durante estos días ni las predicciones se han cumplido y el propio incendio «genera unas dinámicas internas» que condicionan los trabajos. Y que la posibilidad de las reactivaciones sigue viva. De hecho, por la tarde, nuevo susto, con las llamas cogiendo virulencia sobre todo en Castillas y Mijares, dos de los quince pueblos evacuados.Aunque el negro escenario dejado por el fuego apunte a una cierta esperanza, por el momento no se levantará la evacuación de los quince pueblos (Sotillo de la Adrada, Navahondilla, Casillas, Santa María del Tiétar, La Adrada, Piedralaves, Casavieja, Burgohondo, Hoyo de Pinares, Villanueva de Ávila, Pedro Bernardo, Mijares, Gavilanes, Fresnedilla e Higueras de las Dueñas), así como diversas urbanizaciones y casas y complejos rurales que han tenido que ser evacuados. Tampoco el confinamiento de los 8.000 habitantes de El Tiemblo, Cebreros y Navaluenga.Las más de 30.000 personas -según las cifras del Ministerio del Interior, algo más de 25.000- que han tenido que ir saliendo estos días de sus casas deberán permanecer fuera todavía sin fecha de vuelta, subrayaba Sen. «Por seguridad» se acordó el desalojo y es el motivo por el que no se autoriza aún su regreso, recalcaba, pues se actúa «priorizando la vida de las personas», siendo «plenamente conscientes» de lo que implica estar fuera del hogar de forma forzosa. Pero, añadía, con una superficie tan extensa sobre la que se extiende el incendio -sin dar aún cifras ni siquiera aproximadas- sin estar todavía ni estabilizado y el riesgo que supone el cambio de viento que se ha venido sufriendo no se acuerda de momento su regreso . Se hará, incidía el delegado del Gobierno, «con las mayores medidas de seguridad», lo mismo que se hizo con las evacuaciones, que llevaron a que este sábado se acordase la «más grande» de forma simultánea vivida hasta ahora en Castilla y León, con esas más de 30.000 personas llamadas a salir de sus pueblos. El realojo, advertía Sen, se hará también «con la misma seguridad».Se trata de un fuego, apuntaba, en el que «desde el inicio se ha priorizado la defensa» de las localidades y con los ciudadanos como «principal objetivo a proteger».«Virulencia, fuerza y rapidez»Un incendio caracterizado por su «virulencia, fuerza y rapidez» en el que incluso las pavesas desprendidas «crean otro frente» que adelanta al operativo y hace «que en es camino quedan zonas no quemadas y tenemos que tener mucho cuidado con las reproducciones donde no ha dado tiempo a enfriarlo». También la consejera de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral, valoraba la «coordinación entre todas las administraciones» . En una llamada a ser «prudentes y cautos» ante la posible evolución de este incendio forestal, reconocía que se ha de «seguir trabajando» e insistía «en empatizar con toda la población» de esos núcleos que ha tenido que ser desalojada o confinada. «Gran parte, estabilizado»Al caer la tarde, aunque todavía sin poder darse por controlado, al menos domingo «se ha podido trabajar» y «con resultados evidentes» , valoraba José Miguel Gutiérrez, asistente al director técnico de extinción, logrando «estabilizar gran parte del perímetro». Aún así, la evolución en la amplia extensión del fuego, es desigual. La zona «más peligrosa» es la que se encuentra entre El Tiemblo y su Castañar, también por Castillas hay un «frente bastante activo», entre La Adrada y Nahondilla se han sufrido «pequeñas reproducciones» y «problemas» en viviendas y edificaciones. En la zona más al sur, el Valle del Tiétar si bien la labor del operativo «ha sido muy efectiva» , también se han tenido que hacer frente a reproducciones en entorno urbanos. El entorno «más activo» es el de Mijares, con un cañón «bastante peligrosos» y entre Navahondilla y Castrejón, tampoco es fácil, apuntaba Pablo Montejo, director de extinción. Quemas controladas, como la prevista en el Valle de Iruales, más trabajo manual tras un día en el que sí se ha podido aplicar mucho «ataque aéreo» centrarán la labor en las próximas horas.
Quinto día ya de lucha contra el fuego declarado el pasado miércoles, 22 de julio, en el término de Burgohondo (Ávila) y que ya se extiende por una superficie que se mide por miles de hectáreas. Con puntos en los que se ha … llegado a unir con el de San Martín de Valdeiglesias (Madrid), a su vez fusionado con el de Almorox (Toledo), elevando desde el pasado viernes a 3 la emergencia nacional por estos fuegos, ya bajo un «mando único» para su extinción, con un perímetro de 280 kilómetros y 77.000 hectáreas pasto de las llamas en total en su interior. De las que aproximadamente 50.000 corresponderían a la provincia abulense, según los datos aportados por la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. Un escenario que complica aún más los trabajos del operativo, que ni siquiera había podido aprovechar hasta ahora esas «ventanas de oportunidad» que se supone da la noche, cuando las temperaturas aflojan. Pero la pasada, ha sido «la primera» en la que las condiciones meteorológicas han sido «favorables» y el dispositivo sí podía realizar «importantes labores de extinción», según apuntaba el delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, tras la nueva reunión del Cecopi activado.
«Hoy ya hay una situación más favorable que no teníamos ayer», reconocía Sen con un alivio contenido, consciente de que durante estos días ni las predicciones se han cumplido y el propio incendio «genera unas dinámicas internas» que condicionan los trabajos.
Aunque el negro escenario dejado por el fuego apunte a una cierta esperanza, por el momento no se levantará la evacuación de los quince pueblos (Sotillo de la Adrada, Navahondilla, Casillas, Santa María del Tiétar, La Adrada, Piedralaves, Casavieja, Burgohondo, Hoyo de Pinares, Villanueva de Ávila, Pedro Bernardo, Mijares, Gavilanes, Fresnedilla e Higueras de las Dueñas), así como diversas urbanizaciones y casas y complejos rurales que han tenido que ser evacuados. Tampoco el confinamiento de los 8.000 habitantes de El Tiemblo, Cebreros y Navaluenga.
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Las más de 30.000 personas -según las cifras del Ministerio del Interior, algo más de 25.000- que han tenido que ir saliendo estos días de sus casas deberán permanecer fuera todavía sin fecha de vuelta, subrayaba Sen. «Por seguridad» se acordó el desalojo y es el motivo por el que no se autoriza aún su regreso, recalcaba, pues se actúa «priorizando la vida de las personas», siendo «plenamente conscientes» de lo que implica estar fuera del hogar de forma forzosa.
Pero, añadía, con una superficie tan extensa sobre la que se extiende el incendio -sin dar aún cifras ni siquiera aproximadas- sin estar todavía ni estabilizado y el riesgo que supone el cambio de viento que se ha venido sufriendo no se acuerda de momento su regreso. Se hará, incidía el delegado del Gobierno, «con las mayores medidas de seguridad», lo mismo que se hizo con las evacuaciones, que llevaron a que este sábado se acordase la «más grande» de forma simultánea vivida hasta ahora en Castilla y León, con esas más de 30.000 personas llamadas a salir de sus pueblos. El realojo, advertía Sen, se hará también «con la misma seguridad».
Se trata de un fuego, apuntaba, en el que «desde el inicio se ha priorizado la defensa» de las localidades y con los ciudadanos como «principal objetivo a proteger».
«Virulencia, fuerza y rapidez»
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Un incendio caracterizado por su «virulencia, fuerza y rapidez» en el que incluso las pavesas desprendidas «crean otro frente» que adelanta al operativo y hace «que en es camino quedan zonas no quemadas y tenemos que tener mucho cuidado con las reproducciones donde no ha dado tiempo a enfriarlo».
También la consejera de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León, María González Corral, valoraba la «coordinación entre todas las administraciones». En una llamada a ser «prudentes y cautos» ante la posible evolución de este incendio forestal, reconocía que se ha de «seguir trabajando» e insistía «en empatizar con toda la población» de esos núcleos que ha tenido que ser desalojada o confinada.
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