Moha Attaoui cambió de táctica. Moha Attaoui sorprendió. Y Moha Attaoui atrapó un bronce en la final de los 800 metros del Europeo para firmar la segunda medalla de España en la competición. Acostumbrado a salir siempre en el furgón de cola para acelerar en el último 300 en esta ocasión el atleta criado en Torrelavega decidió tomar el mando de las operaciones de entrada para marcar el ritmo. Le funcionó aunque es muy ambicioso y no terminó feliz del todo. “He llegado a la final de la mejor manera posible tras una temporada con muchos contratiempos. Aunque quería algo más he conseguido la medalla. Podía haber quedado mejor aunque este bronce lo habría firmado hace un mes y medio”, valoró Attaoui, que logró un tiempo de 1m45s71.
El atleta criado en Torrelavega consigue la segunda medalla española al firmar un tercer puesto muy trabajado, con David Barroso cuarto
Moha Attaoui cambió de táctica. Moha Attaoui sorprendió. Y Moha Attaoui atrapó un bronce en la final de los 800 metros del Europeo para firmar la segunda medalla de España en la competición. Acostumbrado a salir siempre en el furgón de cola para acelerar en el último 300 en esta ocasión el atleta criado en Torrelavega decidió tomar el mando de las operaciones de salida para marcar el ritmo. Le funcionó aunque es muy ambicioso y no terminó feliz del todo. “He llegado a la final de la mejor manera posible tras una temporada con muchos contratiempos. Aunque quería algo más he conseguido la medalla. Podía haber quedado mejor aunque este bronce lo habría firmado hace un mes y medio”, valoró Attaoui, que firmó un tiempo de 1m45s71.
Le convenía a Attaoui un ritmo que no fuera suicida. Sabedor de que tiene un buen final intentó templar las operaciones de una distancia que en los últimos años ha subido el nivel. Se ha convertido, salvo excepciones, en una carrera sin cadena. En un sprint de dos vueltas en el que se sufre de principio a fin. No hay especulaciones, ni mucho ahorro de energía. Es una contrarreloj de poco más de cien segundos desde el primer al último metro. En esta tesitura la final del Europeo fue un poco distinta gracias a la estrategia de Attaoui, cansado quizás de llevarse golpes y empellones al intentar avanzar en los últimos metros de la mayoría de pruebas.
Al final de la primera vuelta 53s39. Un ritmo correcto para no desfondarse. Al paso del ecuador de la carrera el irlandés Mark English, favorito por derribar en las semifinales un récord de los campeonatos que databa de 1978, se puso al mando y ya no lo abandonó para ganar con 1m45s26. Por detrás le seguía el croata Marino Bloudek, que se llevó la plata (1m45s62). Pero el último lugar del podio estaba muy abierto. Por allí trataban de asomarse los españoles Attaoui y David Barroso, que terminaría cuarto a solo cuatro centésimas de su compatriota. “Le dedico la medalla a mis entrenadores que me han ayudado a continuar con la temporada y también a mi mamá. Te quiero mamá”, afirmó, entre lágrimas el medallista.
Compañeros, rivales y amigos desde la infancia, cuando Attaoui no se metía ni en las finales y Barroso ganaba, compartiendo habitación y confidencias en Birmingham, ambos querían subir al cajón. No en vano son el primer y el segundo español de todos los tiempos en la especialidad y querían demostrar su calidad.
Lo hicieron porque no pudieron ni con English ni con Bloudek, pero no se fueron de vacío. Vaya el que se marchó con premio fue Attaoui, aunque piensa que su nueva táctica no le funcionó del todo. “Creo que lo he pagado al final pero qué se le va a hacer”, dijo un hombre que suele decir que partir desde atrás es un riesgo pero que le va mejor.
Mientras, Barroso terminó con un sabor agridulce. “Me voy con la espinita clavada de haber visto la medalla tan cerca, pero con el paso de los días seguro que lo valoro porque estoy haciendo una gran temporada”. A pesar de que Attaoui le derrotó Barroso se abrazó a su amigo.
Después del 800 restaba la final de 200 metros femenina, con la catalana Jaël Bestué.
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