El 15 de agosto era el día anunciado en las redes sociales para tratar de vulnerar, de nuevo, la integridad territorial de España, con un nuevo asalto a la frontera de Ceuta , que en este caso se frustró a apenas dos kilómetros del perímetro fronterizo.Aunque hace más de diez días que los servicios de inteligencia monitorizaban esta convocatoria, dándole naturaleza de alta posibilidad, y pese al fuerte despliegue policial, especialmente en el lado marroquí —imagen radicalmente distinta a la del 30 de julio—, centenares de personas corrieron por las calles de Castillejos (Marruecos) para intentar traspasar de nuevo a España de forma ilegal. A media mañana de este sábado, a la misma hora que se produjo la gran invasión de finales del mes pasado, una horda de subsaharianos perfectamente escondidos en los montes marroquíes entre Castillejos y Ceuta descubrieron sus planes de volver a intentar el acceso a la ciudad autónoma. En esta ocasión, el refuerzo policial, mucho más visible en el lado marroquí que en el español, frenó la intentona.Las fuerzas de seguridad del reino alauí, horas después de este nuevo desafío, comunicaron la supuesta detención de un centenar de ilegales por haber participado en la convocatoria. Antes de ese momento de tensión, tal vez el más preocupante de la mañana, las autoridades de Marruecos ya alardeaban de presuntamente haber parado otra intentona de madrugada. De esta forma, y tras del cuestionamiento a nivel internacional por su actuación en la invasión del 30 de julio, las fuerzas del servicio del Rey Mohamed Vl han tratado de recuperar el relato mediático transmitiendo una firmeza que en ningún caso plantearon durante la entrada de al menos 72.000 personas a la ciudad española.Pocas fuerzas españolasCon la amenaza sobre la mesa de una nueva violación territorial, la imagen que presentaban este viernes de madrugada las zonas fronterizas por el lado español, incluso los puntos más calientes, distaba mucho de la tensión que se palpaba en el lado marroquí.Aunque solo hace falta darse un breve paseo por Ceuta para notar un incremento de la seguridad, un refuerzo demandado a nivel local para atender la propia seguridad ciudadana, con agentes procedentes de Sevilla y Zaragoza, así como con los militares, desplegados por las principales calles, la situación en la frontera es otra.La noche previa ningún agente vigilaba el espigón de Benzú, una de las zonas donde más cruces a nado hay, pero por la mañana había efectivos de la Guardia Civil y del EjércitoLas cámaras de ABC fueron testigo de cómo pasada la una de la madrugada ni un coche patrulla ni ningún agente vigilaban presencialmente el espigón de Benzú, una de las zonas más utilizadas para cruzar a nado. Una imagen que cambió, este sábado por la mañana, con el despliegue de efectivos de la Guardia Civil y del Ejército dispuestos sobre la arena y en barcas surcando el mar.Lo mismo ocurría en la zona de la frontera del Tarajal, donde se encuentra el puesto fronterizo tanto rodado como de viandantes, donde a medianoche únicamente eran viables los efectivos habituales en este punto. Dos de la decena de agentes allí situados, dedicados únicamente a vigilar una puerta abierta por la que, todavía hoy, veinte días después de la invasión, y de forma muy escalonada, siguen saliendo algunos inmigrantes que vuelven a su país.A esa misma hora, los funcionarios que vigilaban esta frontera recibieron la visita del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. Tras descubrirse este sábado por la mañana los centenares de subsaharianos que pretendían volver a entrar a la ciudad a través de Castillejos, el Ejecutivo ha reforzado la seguridad en el punto que separa ambos países con el envío de una decena de blindados del Ejército de Tierra. Ha sido una reacción casi inmediata, con apenas cuarenta minutos de diferencia entre ambas escenas. El 15 de agosto era el día anunciado en las redes sociales para tratar de vulnerar, de nuevo, la integridad territorial de España, con un nuevo asalto a la frontera de Ceuta , que en este caso se frustró a apenas dos kilómetros del perímetro fronterizo.Aunque hace más de diez días que los servicios de inteligencia monitorizaban esta convocatoria, dándole naturaleza de alta posibilidad, y pese al fuerte despliegue policial, especialmente en el lado marroquí —imagen radicalmente distinta a la del 30 de julio—, centenares de personas corrieron por las calles de Castillejos (Marruecos) para intentar traspasar de nuevo a España de forma ilegal. A media mañana de este sábado, a la misma hora que se produjo la gran invasión de finales del mes pasado, una horda de subsaharianos perfectamente escondidos en los montes marroquíes entre Castillejos y Ceuta descubrieron sus planes de volver a intentar el acceso a la ciudad autónoma. En esta ocasión, el refuerzo policial, mucho más visible en el lado marroquí que en el español, frenó la intentona.Las fuerzas de seguridad del reino alauí, horas después de este nuevo desafío, comunicaron la supuesta detención de un centenar de ilegales por haber participado en la convocatoria. Antes de ese momento de tensión, tal vez el más preocupante de la mañana, las autoridades de Marruecos ya alardeaban de presuntamente haber parado otra intentona de madrugada. De esta forma, y tras del cuestionamiento a nivel internacional por su actuación en la invasión del 30 de julio, las fuerzas del servicio del Rey Mohamed Vl han tratado de recuperar el relato mediático transmitiendo una firmeza que en ningún caso plantearon durante la entrada de al menos 72.000 personas a la ciudad española.Pocas fuerzas españolasCon la amenaza sobre la mesa de una nueva violación territorial, la imagen que presentaban este viernes de madrugada las zonas fronterizas por el lado español, incluso los puntos más calientes, distaba mucho de la tensión que se palpaba en el lado marroquí.Aunque solo hace falta darse un breve paseo por Ceuta para notar un incremento de la seguridad, un refuerzo demandado a nivel local para atender la propia seguridad ciudadana, con agentes procedentes de Sevilla y Zaragoza, así como con los militares, desplegados por las principales calles, la situación en la frontera es otra.La noche previa ningún agente vigilaba el espigón de Benzú, una de las zonas donde más cruces a nado hay, pero por la mañana había efectivos de la Guardia Civil y del EjércitoLas cámaras de ABC fueron testigo de cómo pasada la una de la madrugada ni un coche patrulla ni ningún agente vigilaban presencialmente el espigón de Benzú, una de las zonas más utilizadas para cruzar a nado. Una imagen que cambió, este sábado por la mañana, con el despliegue de efectivos de la Guardia Civil y del Ejército dispuestos sobre la arena y en barcas surcando el mar.Lo mismo ocurría en la zona de la frontera del Tarajal, donde se encuentra el puesto fronterizo tanto rodado como de viandantes, donde a medianoche únicamente eran viables los efectivos habituales en este punto. Dos de la decena de agentes allí situados, dedicados únicamente a vigilar una puerta abierta por la que, todavía hoy, veinte días después de la invasión, y de forma muy escalonada, siguen saliendo algunos inmigrantes que vuelven a su país.A esa misma hora, los funcionarios que vigilaban esta frontera recibieron la visita del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. Tras descubrirse este sábado por la mañana los centenares de subsaharianos que pretendían volver a entrar a la ciudad a través de Castillejos, el Ejecutivo ha reforzado la seguridad en el punto que separa ambos países con el envío de una decena de blindados del Ejército de Tierra. Ha sido una reacción casi inmediata, con apenas cuarenta minutos de diferencia entre ambas escenas.
El 15 de agosto era el día anunciado en las redes sociales para tratar de vulnerar, de nuevo, la integridad territorial de España, con un nuevo asalto a la frontera de Ceuta, que en este caso se frustró a apenas dos kilómetros del perímetro … fronterizo.
Aunque hace más de diez días que los servicios de inteligencia monitorizaban esta convocatoria, dándole naturaleza de alta posibilidad, y pese al fuerte despliegue policial, especialmente en el lado marroquí —imagen radicalmente distinta a la del 30 de julio—, centenares de personas corrieron por las calles de Castillejos (Marruecos) para intentar traspasar de nuevo a España de forma ilegal.
A media mañana de este sábado, a la misma hora que se produjo la gran invasión de finales del mes pasado, una horda de subsaharianos perfectamente escondidos en los montes marroquíes entre Castillejos y Nador descubrieron sus planes de volver a intentar el acceso a la ciudad autónoma. En esta ocasión, el refuerzo policial, mucho más visible en el lado marroquí que en el español, frenó la intentona.
Noticia relacionada
Las fuerzas de seguridad del reino alauí, horas después de este nuevo desafío, comunicaron la supuesta detención de un centenar de ilegales por haber participado en la convocatoria. Antes de ese momento de tensión, tal vez el más preocupante de la mañana, las autoridades de Marruecos ya alardeaban de presuntamente haber parado otra intentona de madrugada.
De esta forma, y tras del cuestionamiento a nivel internacional por su actuación en la invasión del 30 de julio, las fuerzas del servicio del Rey Mohamed Vl han tratado de recuperar el relato mediático transmitiendo una firmeza que en ningún caso plantearon durante la entrada de al menos 72.000 personas a la ciudad española.
Pocas fuerzas españolas
Con la amenaza sobre la mesa de una nueva violación territorial, la imagen que presentaban este viernes de madrugada las zonas fronterizas por el lado español, incluso los puntos más calientes, distaba mucho de la tensión que se palpaba en el lado marroquí.
Aunque solo hace falta darse un breve paseo por Ceuta para notar un incremento de la seguridad, un refuerzo demandado a nivel local para atender la propia seguridad ciudadana, con agentes procedentes de Sevilla y Zaragoza, así como con los militares, desplegados por las principales calles, la situación en la frontera es otra.
La noche previa ningún agente vigilaba el espigón de Benzú, una de las zonas donde más cruces a nado hay, pero por la mañana había efectivos de la Guardia Civil y del Ejército
Las cámaras de ABC fueron testigo de cómo pasada la una de la madrugada ni un coche patrulla ni ningún agente vigilaban presencialmente el espigón de Benzú, una de las zonas más utilizadas para cruzar a nado. Una imagen que cambió, este sábado por la mañana, con el despliegue de efectivos de la Guardia Civil y del Ejército dispuestos sobre la arena y en barcas surcando el mar.
Lo mismo ocurría en la zona de la frontera del Tarajal, donde se encuentra el puesto fronterizo tanto rodado como de viandantes, donde a medianoche únicamente eran viables los efectivos habituales en este punto. Dos de la decena de agentes allí situados, dedicados únicamente a vigilar una puerta abierta por la que, todavía hoy, veinte días después de la invasión, y de forma muy escalonada, siguen saliendo algunos inmigrantes que vuelven a su país.
A esa misma hora, los funcionarios que vigilaban esta frontera recibieron la visita del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano. Tras descubrirse este sábado por la mañana los centenares de subsaharianos que pretendían volver a entrar a la ciudad a través de Castillejos, el Ejecutivo ha reforzado la seguridad en el punto que separa ambos países con el envío de una decena de blindados del Ejército de Tierra. Ha sido una reacción casi inmediata, con apenas cuarenta minutos de diferencia entre ambas escenas.
RSS de noticias de espana

