La Confederación de Comercio de Castilla y León (CONFERCO) cierra la campaña de rebajas de verano de 2026 con un «balance desigual por provincias y actividad» pero, en términos generales, «por debajo de las expectativas y resultados inferiores» a los del pasado año. Pese a que los comercios afrontaban este periodo con buenas perspectivas y con un importante stock acumulado, las cifras no han acompañado.CONFERCO atribuye los resultados de la campaña a una combinación de factores. Los establecimientos consultados apuntan nuevamente a la menor capacidad de gasto de las familias por el incremento continuado de los costes de la vida, así como al cambio en los hábitos de consumo.«No hay dinero para todo y el consumidor es más selectivo en sus gastos, de modo que, cuando no existe una necesidad inmediata, determinados productos como ropa, calzado o complementos quedan relegados», argumenta el presidente de CONFERCO, Adolfo Sainz. Además, «los clientes priorizan hoy más el ocio. La gente no ha renunciado a sus vacaciones de verano, así que el recorte se ha producido en el consumo. El resultado es que hay menos tráfico de gente en las tiendas», sentencia.La climatología también ha tenido un peso importante este verano. Las temperaturas extremadamente elevadas han reducido el tránsito por las calles durante buena parte de la jornada y, con ello, las compras asociadas al paseo y a la visita espontánea a los establecimientos.A esta situación se suman otras cuestiones como la transformación de la propia campaña de rebajas y el incremento continuado de las compras por internet. La liberalización de los periodos de descuentos y la sucesión constante de promociones durante todo el año han diluido el efecto de las rebajas tradicionales. Las grandes cadenas, franquicias y plataformas de comercio electrónico marcan hoy en buena medida el calendario comercial, denuncia CONFERCO.Saiz recuerda que el comercio de proximidad «afronta estructuras de costes que limitan su capacidad para mantener descuentos elevados durante periodos prolongados», así como para aplicar los «descuentos excesivos» que ofrecen las grandes superficies y la venta por internet, de modo que, en este escenario, el pequeño comercio, con un margen mucho más limitado para competir en precio, queda «desprotegido».Además, Adolfo Sainz considera que se han aplicado descuentos que, de forma general, se han situado entre el 20 y el 50 por ciento, con mayores reducciones en determinados artículos y en las últimas fases de la campaña.En cuanto a la evolución de la campaña, el mes de julio concentró las «principales dificultades para los establecimientos», mientras que el comportamiento de agosto ha estado más condicionado por las características de cada territorio. En provincias con una importante presencia de población estacional, la llegada de visitantes y especialmente de personas vinculadas a la provincia que regresan durante sus vacaciones y que ya conocen el comercio local y son usuarios del mismo, ha permitido mantener la actividad. En otros casos, el turismo de paso ha tenido un impacto más limitado sobre determinados establecimientos y sectores comerciales.En el cierre de campaña desde CONFERCO se señala que «todo apunta a una reactivación de las ventas en los últimos días vinculada a la mejora de las temperaturas, así como al regreso de los clientes habituales y al tirón de los últimos descuentos. No obstante, a pesar del comportamiento más favorable de agosto, este cambio positivo «no ha permitido compensar el peor inicio de campaña».CONFERCO confía en que el último trimestre del año y la proximidad de las Navidades permitan mejorar la evolución de las ventas, aunque considera necesario recuperar una mayor regularidad en el consumo y evitar que la actividad comercial quede excesivamente concentrada en campañas concretas. La Confederación de Comercio de Castilla y León (CONFERCO) cierra la campaña de rebajas de verano de 2026 con un «balance desigual por provincias y actividad» pero, en términos generales, «por debajo de las expectativas y resultados inferiores» a los del pasado año. Pese a que los comercios afrontaban este periodo con buenas perspectivas y con un importante stock acumulado, las cifras no han acompañado.CONFERCO atribuye los resultados de la campaña a una combinación de factores. Los establecimientos consultados apuntan nuevamente a la menor capacidad de gasto de las familias por el incremento continuado de los costes de la vida, así como al cambio en los hábitos de consumo.«No hay dinero para todo y el consumidor es más selectivo en sus gastos, de modo que, cuando no existe una necesidad inmediata, determinados productos como ropa, calzado o complementos quedan relegados», argumenta el presidente de CONFERCO, Adolfo Sainz. Además, «los clientes priorizan hoy más el ocio. La gente no ha renunciado a sus vacaciones de verano, así que el recorte se ha producido en el consumo. El resultado es que hay menos tráfico de gente en las tiendas», sentencia.La climatología también ha tenido un peso importante este verano. Las temperaturas extremadamente elevadas han reducido el tránsito por las calles durante buena parte de la jornada y, con ello, las compras asociadas al paseo y a la visita espontánea a los establecimientos.A esta situación se suman otras cuestiones como la transformación de la propia campaña de rebajas y el incremento continuado de las compras por internet. La liberalización de los periodos de descuentos y la sucesión constante de promociones durante todo el año han diluido el efecto de las rebajas tradicionales. Las grandes cadenas, franquicias y plataformas de comercio electrónico marcan hoy en buena medida el calendario comercial, denuncia CONFERCO.Saiz recuerda que el comercio de proximidad «afronta estructuras de costes que limitan su capacidad para mantener descuentos elevados durante periodos prolongados», así como para aplicar los «descuentos excesivos» que ofrecen las grandes superficies y la venta por internet, de modo que, en este escenario, el pequeño comercio, con un margen mucho más limitado para competir en precio, queda «desprotegido».Además, Adolfo Sainz considera que se han aplicado descuentos que, de forma general, se han situado entre el 20 y el 50 por ciento, con mayores reducciones en determinados artículos y en las últimas fases de la campaña.En cuanto a la evolución de la campaña, el mes de julio concentró las «principales dificultades para los establecimientos», mientras que el comportamiento de agosto ha estado más condicionado por las características de cada territorio. En provincias con una importante presencia de población estacional, la llegada de visitantes y especialmente de personas vinculadas a la provincia que regresan durante sus vacaciones y que ya conocen el comercio local y son usuarios del mismo, ha permitido mantener la actividad. En otros casos, el turismo de paso ha tenido un impacto más limitado sobre determinados establecimientos y sectores comerciales.En el cierre de campaña desde CONFERCO se señala que «todo apunta a una reactivación de las ventas en los últimos días vinculada a la mejora de las temperaturas, así como al regreso de los clientes habituales y al tirón de los últimos descuentos. No obstante, a pesar del comportamiento más favorable de agosto, este cambio positivo «no ha permitido compensar el peor inicio de campaña».CONFERCO confía en que el último trimestre del año y la proximidad de las Navidades permitan mejorar la evolución de las ventas, aunque considera necesario recuperar una mayor regularidad en el consumo y evitar que la actividad comercial quede excesivamente concentrada en campañas concretas.
La Confederación de Comercio de Castilla y León (CONFERCO) cierra la campaña de rebajas de verano de 2026 con un «balance desigual por provincias y actividad» pero, en términos generales, «por debajo de las expectativas y resultados inferiores» a los del pasado año. Pese … a que los comercios afrontaban este periodo con buenas perspectivas y con un importante stock acumulado, las cifras no han acompañado.
CONFERCO atribuye los resultados de la campaña a una combinación de factores. Los establecimientos consultados apuntan nuevamente a la menor capacidad de gasto de las familias por el incremento continuado de los costes de la vida, así como al cambio en los hábitos de consumo.
«No hay dinero para todo y el consumidor es más selectivo en sus gastos, de modo que, cuando no existe una necesidad inmediata, determinados productos como ropa, calzado o complementos quedan relegados», argumenta el presidente de CONFERCO, Adolfo Sainz. Además, «los clientes priorizan hoy más el ocio. La gente no ha renunciado a sus vacaciones de verano, así que el recorte se ha producido en el consumo. El resultado es que hay menos tráfico de gente en las tiendas», sentencia.
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La climatología también ha tenido un peso importante este verano. Las temperaturas extremadamente elevadas han reducido el tránsito por las calles durante buena parte de la jornada y, con ello, las compras asociadas al paseo y a la visita espontánea a los establecimientos.
A esta situación se suman otras cuestiones como la transformación de la propia campaña de rebajas y el incremento continuado de las compras por internet. La liberalización de los periodos de descuentos y la sucesión constante de promociones durante todo el año han diluido el efecto de las rebajas tradicionales. Las grandes cadenas, franquicias y plataformas de comercio electrónico marcan hoy en buena medida el calendario comercial, denuncia CONFERCO.
Saiz recuerda que el comercio de proximidad «afronta estructuras de costes que limitan su capacidad para mantener descuentos elevados durante periodos prolongados», así como para aplicar los «descuentos excesivos» que ofrecen las grandes superficies y la venta por internet, de modo que, en este escenario, el pequeño comercio, con un margen mucho más limitado para competir en precio, queda «desprotegido».
Además, Adolfo Sainz considera que se han aplicado descuentos que, de forma general, se han situado entre el 20 y el 50 por ciento, con mayores reducciones en determinados artículos y en las últimas fases de la campaña.
En cuanto a la evolución de la campaña, el mes de julio concentró las «principales dificultades para los establecimientos», mientras que el comportamiento de agosto ha estado más condicionado por las características de cada territorio. En provincias con una importante presencia de población estacional, la llegada de visitantes y especialmente de personas vinculadas a la provincia que regresan durante sus vacaciones y que ya conocen el comercio local y son usuarios del mismo, ha permitido mantener la actividad. En otros casos, el turismo de paso ha tenido un impacto más limitado sobre determinados establecimientos y sectores comerciales.
En el cierre de campaña desde CONFERCO se señala que «todo apunta a una reactivación de las ventas en los últimos días vinculada a la mejora de las temperaturas, así como al regreso de los clientes habituales y al tirón de los últimos descuentos. No obstante, a pesar del comportamiento más favorable de agosto, este cambio positivo «no ha permitido compensar el peor inicio de campaña».
CONFERCO confía en que el último trimestre del año y la proximidad de las Navidades permitan mejorar la evolución de las ventas, aunque considera necesario recuperar una mayor regularidad en el consumo y evitar que la actividad comercial quede excesivamente concentrada en campañas concretas.
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