No eran todavía las nueve de la mañana cuando efectivos de la Guardia Civil y la Policía Local de Mutxamel, en la provincia de Alicante, avisaron a la grúa municipal para que retirara un Ford Fiesta que se había estrellado contra la fachada de una sucursal bancaria, en lo que a todas luces era un accidente de circulación. Algún conductor ebrio que había abandonado después el lugar, pensaron quienes observaban la escena con la que el municipio iniciaba el curso escolar aquel 16 de septiembre de 1991.No sabían entonces, ni los agentes que habitaban la casa cuartel, ni los que regulaban el acceso a un colegio a muy pocos metros, que el coche había sido lanzado por terroristas de ETA contra el acuartelamiento de la Benemérita, cargado de explosivos que no habían detonado.El vehículo robado meses antes en el País Vasco -con una matrícula falsa- no siguió la trayectoria esperada por los asesinos. Y, sin embargo, terminó matando, cuando explotó minutos después de ser descubierto, al empleado de la grúa y a los dos policías locales que trabajaban en su retirada y traslado al depósito municipal.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Guerra al terrorismo en ValenciaLas crónicas de la época explican la incomprensión de las autoridades y de los vecinos ante la sinrazón. ¿Por qué en Mutxamel?, se preguntaban. El clima del terror ya estaba instaurado. Las madres decidieron no llevar a sus hijos al colegio en los días posteriores y reclamaron que el cuartel de la Guardia Civil se trasladara a otro lugar, ante el peligro del que ya habían escapado sus hijos una vez.Francisco Cebrián Cabeza (40 años), Víctor Puertas Viera (21) y José Luis Jiménez Vargas (28) murieron en el acto y la onda expansiva dejó una treintena de heridos, algunos de gravedad. Tres monolitos y tres calles de la localidad recuerdan a las víctimas del atentado más sangriento del medio centenar que la banda terrorista perpetró en la Comunidad Valenciana. El habitual acto en su memoria que se celebra cada año allí será diferente en esta ocasión.El Gobierno de Juanfran Pérez Llorca aprobó a finales de julio la declaración del 16 de septiembre -por su significado simbólico- como Día de las Víctimas del Terrorismo en la Comunidad Valenciana, que cuenta con una ley de ayuda a los damnificados desde 2004. Era una de las principales reivindicaciones de las asociaciones de afectados. También el País Vasco y la Comunidad de Madrid tienen una jornada propia dedicada «a preservar el legado de quienes sufrieron un ataque terrorista y a reafirmar el compromiso indiscutible de la sociedad valenciana con los pilares fundamentales para la convivencia democrática». El primer acto central autonómico, precisamente, se celebrará este miércoles en Mutxamel, cuando se cumplen 35 años de aquel ataque. «Durante la conmemoración se rendirá homenaje a todas las personas que perdieron la vida como consecuencia del terrorismo, con un recuerdo especial para las 44 víctimas mortales de atentados terroristas en la Comunidad Valenciana, así como para los valencianos y valencianas que fueron asesinados en atentados perpetrados fuera del territorio valenciano», explican desde la Conselleria de Justicia, organizadora del encuentro.Defensa de la convivenciaReunirá a los principales representantes del Gobierno valenciano -entre ellos el presidente Juanfran Pérez Llorca-, ayuntamientos, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, asociaciones de víctimas del terrorismo, familiares y miembros de la sociedad civil.La consellera de Justicia, Transparencia y Participación, Nuria Martínez, califica como «especialmente significativo que el primer Día de las Víctimas del Terrorismo de la Comunitat Valenciana se celebre en Mutxamel, un municipio cuya memoria está directamente vinculada a la historia del terrorismo en nuestra tierra y, sobre todo, al recuerdo de quienes perdieron la vida y de sus familias».Martínez subraya que esta jornada busca que «la memoria de las víctimas permanezca viva y ocupe el lugar que merece en nuestra sociedad. »Recordar a las víctimas no es solo un ejercicio de memoria, sino también una forma de defender los valores democráticos, la libertad y la convivencia frente a cualquier forma de violencia», asevera. No eran todavía las nueve de la mañana cuando efectivos de la Guardia Civil y la Policía Local de Mutxamel, en la provincia de Alicante, avisaron a la grúa municipal para que retirara un Ford Fiesta que se había estrellado contra la fachada de una sucursal bancaria, en lo que a todas luces era un accidente de circulación. Algún conductor ebrio que había abandonado después el lugar, pensaron quienes observaban la escena con la que el municipio iniciaba el curso escolar aquel 16 de septiembre de 1991.No sabían entonces, ni los agentes que habitaban la casa cuartel, ni los que regulaban el acceso a un colegio a muy pocos metros, que el coche había sido lanzado por terroristas de ETA contra el acuartelamiento de la Benemérita, cargado de explosivos que no habían detonado.El vehículo robado meses antes en el País Vasco -con una matrícula falsa- no siguió la trayectoria esperada por los asesinos. Y, sin embargo, terminó matando, cuando explotó minutos después de ser descubierto, al empleado de la grúa y a los dos policías locales que trabajaban en su retirada y traslado al depósito municipal.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Guerra al terrorismo en ValenciaLas crónicas de la época explican la incomprensión de las autoridades y de los vecinos ante la sinrazón. ¿Por qué en Mutxamel?, se preguntaban. El clima del terror ya estaba instaurado. Las madres decidieron no llevar a sus hijos al colegio en los días posteriores y reclamaron que el cuartel de la Guardia Civil se trasladara a otro lugar, ante el peligro del que ya habían escapado sus hijos una vez.Francisco Cebrián Cabeza (40 años), Víctor Puertas Viera (21) y José Luis Jiménez Vargas (28) murieron en el acto y la onda expansiva dejó una treintena de heridos, algunos de gravedad. Tres monolitos y tres calles de la localidad recuerdan a las víctimas del atentado más sangriento del medio centenar que la banda terrorista perpetró en la Comunidad Valenciana. El habitual acto en su memoria que se celebra cada año allí será diferente en esta ocasión.El Gobierno de Juanfran Pérez Llorca aprobó a finales de julio la declaración del 16 de septiembre -por su significado simbólico- como Día de las Víctimas del Terrorismo en la Comunidad Valenciana, que cuenta con una ley de ayuda a los damnificados desde 2004. Era una de las principales reivindicaciones de las asociaciones de afectados. También el País Vasco y la Comunidad de Madrid tienen una jornada propia dedicada «a preservar el legado de quienes sufrieron un ataque terrorista y a reafirmar el compromiso indiscutible de la sociedad valenciana con los pilares fundamentales para la convivencia democrática». El primer acto central autonómico, precisamente, se celebrará este miércoles en Mutxamel, cuando se cumplen 35 años de aquel ataque. «Durante la conmemoración se rendirá homenaje a todas las personas que perdieron la vida como consecuencia del terrorismo, con un recuerdo especial para las 44 víctimas mortales de atentados terroristas en la Comunidad Valenciana, así como para los valencianos y valencianas que fueron asesinados en atentados perpetrados fuera del territorio valenciano», explican desde la Conselleria de Justicia, organizadora del encuentro.Defensa de la convivenciaReunirá a los principales representantes del Gobierno valenciano -entre ellos el presidente Juanfran Pérez Llorca-, ayuntamientos, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, asociaciones de víctimas del terrorismo, familiares y miembros de la sociedad civil.La consellera de Justicia, Transparencia y Participación, Nuria Martínez, califica como «especialmente significativo que el primer Día de las Víctimas del Terrorismo de la Comunitat Valenciana se celebre en Mutxamel, un municipio cuya memoria está directamente vinculada a la historia del terrorismo en nuestra tierra y, sobre todo, al recuerdo de quienes perdieron la vida y de sus familias».Martínez subraya que esta jornada busca que «la memoria de las víctimas permanezca viva y ocupe el lugar que merece en nuestra sociedad. »Recordar a las víctimas no es solo un ejercicio de memoria, sino también una forma de defender los valores democráticos, la libertad y la convivencia frente a cualquier forma de violencia», asevera.
No eran todavía las nueve de la mañana cuando efectivos de la Guardia Civil y la Policía Local de Mutxamel, en la provincia de Alicante, avisaron a la grúa municipal para que retirara un Ford Fiesta que se había estrellado contra la fachada de una … sucursal bancaria, en lo que a todas luces era un accidente de circulación. Algún conductor ebrio que había abandonado después el lugar, pensaron quienes observaban la escena con la que el municipio iniciaba el curso escolar aquel 16 de septiembre de 1991.
No sabían entonces, ni los agentes que habitaban la casa cuartel, ni los que regulaban el acceso a un colegio a muy pocos metros, que el coche había sido lanzado por terroristas de ETA contra el acuartelamiento de la Benemérita, cargado de explosivos que no habían detonado.
El vehículo robado meses antes en el País Vasco -con una matrícula falsa- no siguió la trayectoria esperada por los asesinos. Y, sin embargo, terminó matando, cuando explotó minutos después de ser descubierto, al empleado de la grúa y a los dos policías locales que trabajaban en su retirada y traslado al depósito municipal.
Las crónicas de la época explican la incomprensión de las autoridades y de los vecinos ante la sinrazón. ¿Por qué en Mutxamel?, se preguntaban. El clima del terror ya estaba instaurado. Las madres decidieron no llevar a sus hijos al colegio en los días posteriores y reclamaron que el cuartel de la Guardia Civil se trasladara a otro lugar, ante el peligro del que ya habían escapado sus hijos una vez.
Francisco Cebrián Cabeza (40 años), Víctor Puertas Viera (21) y José Luis Jiménez Vargas (28) murieron en el acto y la onda expansiva dejó una treintena de heridos, algunos de gravedad. Tres monolitos y tres calles de la localidad recuerdan a las víctimas del atentado más sangriento del medio centenar que la banda terrorista perpetró en la Comunidad Valenciana. El habitual acto en su memoria que se celebra cada año allí será diferente en esta ocasión.
El Gobierno de Juanfran Pérez Llorca aprobó a finales de julio la declaración del 16 de septiembre -por su significado simbólico- como Día de las Víctimas del Terrorismo en la Comunidad Valenciana, que cuenta con una ley de ayuda a los damnificados desde 2004. Era una de las principales reivindicaciones de las asociaciones de afectados. También el País Vasco y la Comunidad de Madrid tienen una jornada propia dedicada «a preservar el legado de quienes sufrieron un ataque terrorista y a reafirmar el compromiso indiscutible de la sociedad valenciana con los pilares fundamentales para la convivencia democrática».
El primer acto central autonómico, precisamente, se celebrará este miércoles en Mutxamel, cuando se cumplen 35 años de aquel ataque. «Durante la conmemoración se rendirá homenaje a todas las personas que perdieron la vida como consecuencia del terrorismo, con un recuerdo especial para las 44 víctimas mortales de atentados terroristas en la Comunidad Valenciana, así como para los valencianos y valencianas que fueron asesinados en atentados perpetrados fuera del territorio valenciano», explican desde la Conselleria de Justicia, organizadora del encuentro.
Defensa de la convivencia
Reunirá a los principales representantes del Gobierno valenciano -entre ellos el presidente Juanfran Pérez Llorca-, ayuntamientos, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, asociaciones de víctimas del terrorismo, familiares y miembros de la sociedad civil.
La consellera de Justicia, Transparencia y Participación, Nuria Martínez, califica como «especialmente significativo que el primer Día de las Víctimas del Terrorismo de la Comunitat Valenciana se celebre en Mutxamel, un municipio cuya memoria está directamente vinculada a la historia del terrorismo en nuestra tierra y, sobre todo, al recuerdo de quienes perdieron la vida y de sus familias».
Martínez subraya que esta jornada busca que «la memoria de las víctimas permanezca viva y ocupe el lugar que merece en nuestra sociedad. »Recordar a las víctimas no es solo un ejercicio de memoria, sino también una forma de defender los valores democráticos, la libertad y la convivencia frente a cualquier forma de violencia», asevera.
RSS de noticias de espana
