Al descanso, Real Madrid TV ya lloraba . “¿Cómo que amarilla? Qué vergüenza, qué asco, qué mugre”, decían en la propagandística televisión blanca a cuenta de que el colegiado no hubiera expulsado al Cuti Romero en una acción con Bellingham. Mientras sigan en esta línea de lloriqueo, bueno para el Barça. Mientras no miren solo hacia dentro en busca de sus carencias, bueno para el campeón. Mientras insistan en sus quejas, excelente noticia para los muchachos de Hansi Flick. Porque después Mourinho, cómo no, tomó el testigo y entonó el recital de críticas al estamento arbitral. Vaya, como si no se hubiera marchado. Como si el fútbol siguiera en aquella época de sus pulsos con el Barça de Guardiola.
Al descanso, Real Madrid TV ya lloraba . “¿Cómo que amarilla? Qué vergüenza, qué asco, qué mugre”, decían en la propagandística televisión blanca a cuenta de que el colegiado no hubiera expulsado al Cuti Romero en una acción con Bellingham. Mientras sigan en esta línea de lloriqueo, bueno para el Barça. Mientras no miren solo hacia dentro en busca de sus carencias, bueno para el campeón. Mientras insistan en sus quejas, excelente noticia para los muchachos de Hansi Flick. Porque después Mourinho, cómo no, tomó el testigo y entonó el recital de críticas al estamento arbitral. Vaya, como si no se hubiera marchado. Como si el fútbol siguiera en aquella época de sus pulsos con el Barça de Guardiola.Seguir leyendo…
Al descanso, Real Madrid TV ya lloraba . “¿Cómo que amarilla? Qué vergüenza, qué asco, qué mugre”, decían en la propagandística televisión blanca a cuenta de que el colegiado no hubiera expulsado al Cuti Romero en una acción con Bellingham. Mientras sigan en esta línea de lloriqueo, bueno para el Barça. Mientras no miren solo hacia dentro en busca de sus carencias, bueno para el campeón. Mientras insistan en sus quejas, excelente noticia para los muchachos de Hansi Flick. Porque después Mourinho, cómo no, tomó el testigo y entonó el recital de críticas al estamento arbitral. Vaya, como si no se hubiera marchado. Como si el fútbol siguiera en aquella época de sus pulsos con el Barça de Guardiola.
Cuando las cosas fueron mal dadas, Mbappé hizo mutis por el foro
Viven el equipo madridista y su entrenador anclados en el pasado. Porque es tan verdad que el Madrid jugó cuarenta minutos con diez como que el equipo blanco no mostró brillantez alguna hasta ese momento. Sus fichajes o fueron suplentes o no dieron la talla, sin que se vea por ningún lado el salto de calidad que debían proporcionar al equipo. Su entrenador no aportó ninguna solución para que el Madrid desequilibrara al Atlético con igualdad numérica. Y, cuando las cosas fueron mal dadas, el que hizo mutis por el foro a pesar de jugar todo el partido fue un Mbappé que suele ahuecar el ala cuando los encuentros se tornan batallas. Mientras, Vinícius no era protagonista en nada. Ni en el juego ni en las polémicas. Un futbolista totalmente anodino en el derbi. No le fue mejor a un Bellingham al que habría que leerle los labios porque cada vez que le enfocaban las cámaras estaba mascullando, encarándose con rivales y con el colegiado. El Mourinho de siempre y un Madrid de pena.
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