La prevención de los problemas de salud mental entre adolescentes empieza en las aulas. Fortalecer la resiliencia, mejorar las estrategias para afrontar las dificultades y proporcionar herramientas para gestionar las emociones tiene un impacto directo sobre el bienestar de los jóvenes . Así lo apuntan los resultados preliminares de la evaluación de Henka, un programa de promoción del bienestar emocional desarrollado por el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y la Z Zurich Foundation que, después de cuatro cursos académicos, ha llegado a más de 82.000 estudiantes de once comunidades autónomas.Desde su puesta en marcha en 2022, la iniciativa se ha extendido a cerca de 500 centros de enseñanza y ha ido incorporando progresivamente a toda la comunidad educativa. Solo durante el curso 2025-2026 participaron cerca de 4.300 profesores , 750 profesionales sanitarios y casi 2.500 familias. El objetivo es integrar la promoción de la salud mental en la vida cotidiana de los centros y dotar a los adolescentes de recursos para «afrontar los desafíos emocionales» de esta etapa, señalan desde el Hospital Sant Joan de Déu. Patricia Jiménez , jefa de estudios del IES Juan Carlos I de Ciempozuelos (Madrid) y una de las docentes que participa en el programa desde hace años, subraya en declaraciones a ABC la importancia de la iniciativa.«Los profesores recibimos una formación para poder realizar estas sesiones al alumnado. Esa formación, que es voluntaria y realizamos fuera del horario lectivo, en nuestro tiempo de tutoría, nos hace ser mejores profesores porque nos permite dar una atención al alumnado de más calidad», indica Jiménez. En las sesiones que realizan en su centro, dirigidas a alumnos de 1º, 2º y 3º de ESO, se les ayuda a trabajar el autonocimiento, la asertividad -habilidad social para expresar opiniones, deseos y límites de forma clara y respetuosa-, la comunicación entre iguales, el autocontrol, la autoestima, la empatía, etc….. «Les ayudamos a conocerse mejor y a reaccionar ante situaciones adversas. También a trabajar la cohesión grupal», indica la profesora. Y destaca la importancia de fomentar todas estas habilidades entre los alumnos de estas edades. «En la adolescencia es cuando se desarrolla la capacidad de inserción social por eso es vital procurarles estas habilidades», puntualiza Jiménez.La docente destaca la importancia de este tipo de acciones, especialmente en momentos cruciales como los años post pandemia. «Después del año 2021 los casos de autolesiones y conductas suicidas aumentaron de forma alarmante y se activaron numerosos protocolos a nivel de comunidad porque el impacto de la pandemia en la salud mental de los jóvenes fue muy importante», recuerda la profesora de Ciempozuelos.Los primeros resultados de la evaluación del programa Henka apuntan a mejoras significativas en siete de los diez indicadores analizados. Entre los cambios observados destacan el incremento de la resiliencia global, las estrategias de afrontamiento, la asertividad y la resiliencia escolar. Al mismo tiempo, se registra una disminución del malestar emocional, la ansiedad y los síntomas depresivos.El programa parte así de una idea central: la prevención no debe limitarse a actuar cuando aparece un problema de salud mental, sino que puede comenzar antes, reforzando aquellos factores que ayudan a los adolescentes a enfrentarse a situaciones adversas. La escuela se convierte en este modelo en un espacio privilegiado para trabajar esas capacidades, al permitir llegar de forma universal a los jóvenes y hacerlo con la implicación de profesores y familias.«Los docentes recibimos una formación, que es voluntaria y se hace fuera del horario de trabajo, para poder realizar estas sesiones al alumnado. Esta formación nos hace ser mejores profesores» Patricia Jiménez Jefa de estudios del IES Juan Carlos I de Ciempozuelos (Madrid)La valoración que realizan los propios participantes sobre el programa refleja también un elevado grado de aceptación. El 84% del alumnado considera útil la experiencia y el 98% asegura que seguirá cuidando activamente su bienestar emocional. Entre el profesorado, el porcentaje alcanza el 99,5%, mientras que el 79,1% de las familias considera que el programa beneficia a sus hijos.Para Cristina Molina , referente del ámbito de Salud Mental Provincial de la Orden de San Juan de Dios España, estos resultados muestran la eficacia de Henka y su potencial como modelo universal de promoción de la salud mental.Beneficia también a los docentesLa iniciativa no se dirige únicamente a los alumnos, sino que incorpora también a los profesionales de la educación, las familias y el ámbito sanitario. Durante el último curso, cerca de 4.300 profesionales de la educación y 750 sanitarios participaron en el programa, junto con casi 2.500 familias. La dimensión alcanzada permite, según sus impulsores, consolidar una red de prevención que trasciende la intervención individual y busca generar entornos educativos más preparados para detectar y afrontar situaciones de riesgo.La experiencia se desarrolla en un contexto de creciente preocupación por la salud mental de niños y adolescentes. Frente a un modelo centrado exclusivamente en la atención cuando aparece el trastorno, Henka apuesta por reforzar previamente los factores de protección, entre ellos la resiliencia y las redes de apoyo.La metodología de Henka se fundamenta en recomendaciones de organismos internacionales y está alineada con la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022-2026 . El programa toma como referencia las recomendaciones de la Unión Europea y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la guía ‘Helping Adolescents Thrive Initiative de Unicef’.Su expansión por once comunidades autónomas ha contado con el apoyo de las Consejerías de Educación y Salud y se ha articulado mediante un modelo de colaboración público-privada. Esta red ha permitido ampliar progresivamente el número de centros participantes y consolidar una estructura de colaboración entre los ámbitos educativo, sanitario y social.Vicente Cancio , CEO del Grupo Zurich en España y miembro del Consejo de Administración de la Z Zurich Foundation, destaca precisamente la importancia de invertir en prevención desde edades tempranas. Según señala, la iniciativa busca fortalecer la resiliencia de los adolescentes, mejorar la convivencia escolar, reforzar el papel de las familias y facilitar la detección precoz de situaciones de riesgo.Unicef se sumaEl balance de estos cuatro primeros cursos abre ahora una nueva etapa para el programa. Los resultados obtenidos y su capacidad de extensión han favorecido la incorporación de nuevos socios institucionales que permitirán ampliar su implantación durante los próximos tres cursos académicos.Unicef España se suma a Henka a través de la alianza ‘NTP: Coméntalo’, con el objetivo de contribuir a una nueva fase de crecimiento y facilitar que el programa llegue a un mayor número de centros educativos. La segunda incorporación es la de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario La Paz, que participará como socio de implementación en la Comunidad de Madrid. La Fundación actuará como nodo de gestión descentralizado y coordinará su trabajo con el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, que continuará como centro coordinador del programa.La incorporación permitirá reforzar el despliegue territorial de Henka en Madrid junto con el programa Enlace Clínico en Salud Mental para centros escolares. La intención es mantener una metodología, unos recursos y unos estándares de calidad comunes entre los centros participantes.Para Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental y jefe del Servicio de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Universitario La Paz, la coordinación entre los ámbitos sanitario, científico y educativo resulta esencial para fortalecer el bienestar emocional de los adolescentes, evaluar los resultados y avanzar hacia un modelo sostenible y escalable.Con esta nueva fase, Henka afronta el reto de ampliar una experiencia que, tras cuatro cursos, ya ha alcanzado a más de 82.000 estudiantes. El balance preliminar apunta a que trabajar la resiliencia en el propio entorno escolar puede contribuir a mejorar el bienestar emocional y reducir indicadores como la ansiedad, el malestar emocional y los síntomas depresivos. El siguiente objetivo será extender este modelo a más centros y comunidades, manteniendo una evaluación que permita medir su impacto. La prevención de los problemas de salud mental entre adolescentes empieza en las aulas. Fortalecer la resiliencia, mejorar las estrategias para afrontar las dificultades y proporcionar herramientas para gestionar las emociones tiene un impacto directo sobre el bienestar de los jóvenes . Así lo apuntan los resultados preliminares de la evaluación de Henka, un programa de promoción del bienestar emocional desarrollado por el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y la Z Zurich Foundation que, después de cuatro cursos académicos, ha llegado a más de 82.000 estudiantes de once comunidades autónomas.Desde su puesta en marcha en 2022, la iniciativa se ha extendido a cerca de 500 centros de enseñanza y ha ido incorporando progresivamente a toda la comunidad educativa. Solo durante el curso 2025-2026 participaron cerca de 4.300 profesores , 750 profesionales sanitarios y casi 2.500 familias. El objetivo es integrar la promoción de la salud mental en la vida cotidiana de los centros y dotar a los adolescentes de recursos para «afrontar los desafíos emocionales» de esta etapa, señalan desde el Hospital Sant Joan de Déu. Patricia Jiménez , jefa de estudios del IES Juan Carlos I de Ciempozuelos (Madrid) y una de las docentes que participa en el programa desde hace años, subraya en declaraciones a ABC la importancia de la iniciativa.«Los profesores recibimos una formación para poder realizar estas sesiones al alumnado. Esa formación, que es voluntaria y realizamos fuera del horario lectivo, en nuestro tiempo de tutoría, nos hace ser mejores profesores porque nos permite dar una atención al alumnado de más calidad», indica Jiménez. En las sesiones que realizan en su centro, dirigidas a alumnos de 1º, 2º y 3º de ESO, se les ayuda a trabajar el autonocimiento, la asertividad -habilidad social para expresar opiniones, deseos y límites de forma clara y respetuosa-, la comunicación entre iguales, el autocontrol, la autoestima, la empatía, etc….. «Les ayudamos a conocerse mejor y a reaccionar ante situaciones adversas. También a trabajar la cohesión grupal», indica la profesora. Y destaca la importancia de fomentar todas estas habilidades entre los alumnos de estas edades. «En la adolescencia es cuando se desarrolla la capacidad de inserción social por eso es vital procurarles estas habilidades», puntualiza Jiménez.La docente destaca la importancia de este tipo de acciones, especialmente en momentos cruciales como los años post pandemia. «Después del año 2021 los casos de autolesiones y conductas suicidas aumentaron de forma alarmante y se activaron numerosos protocolos a nivel de comunidad porque el impacto de la pandemia en la salud mental de los jóvenes fue muy importante», recuerda la profesora de Ciempozuelos.Los primeros resultados de la evaluación del programa Henka apuntan a mejoras significativas en siete de los diez indicadores analizados. Entre los cambios observados destacan el incremento de la resiliencia global, las estrategias de afrontamiento, la asertividad y la resiliencia escolar. Al mismo tiempo, se registra una disminución del malestar emocional, la ansiedad y los síntomas depresivos.El programa parte así de una idea central: la prevención no debe limitarse a actuar cuando aparece un problema de salud mental, sino que puede comenzar antes, reforzando aquellos factores que ayudan a los adolescentes a enfrentarse a situaciones adversas. La escuela se convierte en este modelo en un espacio privilegiado para trabajar esas capacidades, al permitir llegar de forma universal a los jóvenes y hacerlo con la implicación de profesores y familias.«Los docentes recibimos una formación, que es voluntaria y se hace fuera del horario de trabajo, para poder realizar estas sesiones al alumnado. Esta formación nos hace ser mejores profesores» Patricia Jiménez Jefa de estudios del IES Juan Carlos I de Ciempozuelos (Madrid)La valoración que realizan los propios participantes sobre el programa refleja también un elevado grado de aceptación. El 84% del alumnado considera útil la experiencia y el 98% asegura que seguirá cuidando activamente su bienestar emocional. Entre el profesorado, el porcentaje alcanza el 99,5%, mientras que el 79,1% de las familias considera que el programa beneficia a sus hijos.Para Cristina Molina , referente del ámbito de Salud Mental Provincial de la Orden de San Juan de Dios España, estos resultados muestran la eficacia de Henka y su potencial como modelo universal de promoción de la salud mental.Beneficia también a los docentesLa iniciativa no se dirige únicamente a los alumnos, sino que incorpora también a los profesionales de la educación, las familias y el ámbito sanitario. Durante el último curso, cerca de 4.300 profesionales de la educación y 750 sanitarios participaron en el programa, junto con casi 2.500 familias. La dimensión alcanzada permite, según sus impulsores, consolidar una red de prevención que trasciende la intervención individual y busca generar entornos educativos más preparados para detectar y afrontar situaciones de riesgo.La experiencia se desarrolla en un contexto de creciente preocupación por la salud mental de niños y adolescentes. Frente a un modelo centrado exclusivamente en la atención cuando aparece el trastorno, Henka apuesta por reforzar previamente los factores de protección, entre ellos la resiliencia y las redes de apoyo.La metodología de Henka se fundamenta en recomendaciones de organismos internacionales y está alineada con la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022-2026 . El programa toma como referencia las recomendaciones de la Unión Europea y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la guía ‘Helping Adolescents Thrive Initiative de Unicef’.Su expansión por once comunidades autónomas ha contado con el apoyo de las Consejerías de Educación y Salud y se ha articulado mediante un modelo de colaboración público-privada. Esta red ha permitido ampliar progresivamente el número de centros participantes y consolidar una estructura de colaboración entre los ámbitos educativo, sanitario y social.Vicente Cancio , CEO del Grupo Zurich en España y miembro del Consejo de Administración de la Z Zurich Foundation, destaca precisamente la importancia de invertir en prevención desde edades tempranas. Según señala, la iniciativa busca fortalecer la resiliencia de los adolescentes, mejorar la convivencia escolar, reforzar el papel de las familias y facilitar la detección precoz de situaciones de riesgo.Unicef se sumaEl balance de estos cuatro primeros cursos abre ahora una nueva etapa para el programa. Los resultados obtenidos y su capacidad de extensión han favorecido la incorporación de nuevos socios institucionales que permitirán ampliar su implantación durante los próximos tres cursos académicos.Unicef España se suma a Henka a través de la alianza ‘NTP: Coméntalo’, con el objetivo de contribuir a una nueva fase de crecimiento y facilitar que el programa llegue a un mayor número de centros educativos. La segunda incorporación es la de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario La Paz, que participará como socio de implementación en la Comunidad de Madrid. La Fundación actuará como nodo de gestión descentralizado y coordinará su trabajo con el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, que continuará como centro coordinador del programa.La incorporación permitirá reforzar el despliegue territorial de Henka en Madrid junto con el programa Enlace Clínico en Salud Mental para centros escolares. La intención es mantener una metodología, unos recursos y unos estándares de calidad comunes entre los centros participantes.Para Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental y jefe del Servicio de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Universitario La Paz, la coordinación entre los ámbitos sanitario, científico y educativo resulta esencial para fortalecer el bienestar emocional de los adolescentes, evaluar los resultados y avanzar hacia un modelo sostenible y escalable.Con esta nueva fase, Henka afronta el reto de ampliar una experiencia que, tras cuatro cursos, ya ha alcanzado a más de 82.000 estudiantes. El balance preliminar apunta a que trabajar la resiliencia en el propio entorno escolar puede contribuir a mejorar el bienestar emocional y reducir indicadores como la ansiedad, el malestar emocional y los síntomas depresivos. El siguiente objetivo será extender este modelo a más centros y comunidades, manteniendo una evaluación que permita medir su impacto.
La prevención de los problemas de salud mental entre adolescentes empieza en las aulas. Fortalecer la resiliencia, mejorar las estrategias para afrontar las dificultades y proporcionar herramientas para gestionar las emociones tiene un impacto directo sobre el bienestar de los jóvenes. Así lo apuntan … los resultados preliminares de la evaluación de Henka, un programa de promoción del bienestar emocional desarrollado por el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y la Z Zurich Foundation que, después de cuatro cursos académicos, ha llegado a más de 82.000 estudiantes de once comunidades autónomas.
Desde su puesta en marcha en 2022, la iniciativa se ha extendido a cerca de 500 centros de enseñanza y ha ido incorporando progresivamente a toda la comunidad educativa. Solo durante el curso 2025-2026 participaron cerca de 4.300 profesores, 750 profesionales sanitarios y casi 2.500 familias. El objetivo es integrar la promoción de la salud mental en la vida cotidiana de los centros y dotar a los adolescentes de recursos para «afrontar los desafíos emocionales» de esta etapa, señalan desde el Hospital Sant Joan de Déu. Patricia Jiménez, jefa de estudios del IES Juan Carlos I de Ciempozuelos (Madrid) y una de las docentes que participa en el programa desde hace años, subraya en declaraciones a ABC la importancia de la iniciativa.
«Los profesores recibimos una formación para poder realizar estas sesiones al alumnado. Esa formación, que es voluntaria y realizamos fuera del horario lectivo, en nuestro tiempo de tutoría, nos hace ser mejores profesores porque nos permite dar una atención al alumnado de más calidad», indica Jiménez. En las sesiones que realizan en su centro, dirigidas a alumnos de 1º, 2º y 3º de ESO, se les ayuda a trabajar el autonocimiento, la asertividad -habilidad social para expresar opiniones, deseos y límites de forma clara y respetuosa-, la comunicación entre iguales, el autocontrol, la autoestima, la empatía, etc….. «Les ayudamos a conocerse mejor y a reaccionar ante situaciones adversas. También a trabajar la cohesión grupal», indica la profesora. Y destaca la importancia de fomentar todas estas habilidades entre los alumnos de estas edades. «En la adolescencia es cuando se desarrolla la capacidad de inserción social por eso es vital procurarles estas habilidades», puntualiza Jiménez.
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La docente destaca la importancia de este tipo de acciones, especialmente en momentos cruciales como los años post pandemia. «Después del año 2021 los casos de autolesiones y conductas suicidas aumentaron de forma alarmante y se activaron numerosos protocolos a nivel de comunidad porque el impacto de la pandemia en la salud mental de los jóvenes fue muy importante», recuerda la profesora de Ciempozuelos.
Los primeros resultados de la evaluación del programa Henka apuntan a mejoras significativas en siete de los diez indicadores analizados. Entre los cambios observados destacan el incremento de la resiliencia global, las estrategias de afrontamiento, la asertividad y la resiliencia escolar. Al mismo tiempo, se registra una disminución del malestar emocional, la ansiedad y los síntomas depresivos.
El programa parte así de una idea central: la prevención no debe limitarse a actuar cuando aparece un problema de salud mental, sino que puede comenzar antes, reforzando aquellos factores que ayudan a los adolescentes a enfrentarse a situaciones adversas. La escuela se convierte en este modelo en un espacio privilegiado para trabajar esas capacidades, al permitir llegar de forma universal a los jóvenes y hacerlo con la implicación de profesores y familias.
«Los docentes recibimos una formación, que es voluntaria y se hace fuera del horario de trabajo, para poder realizar estas sesiones al alumnado. Esta formación nos hace ser mejores profesores»
Patricia Jiménez
Jefa de estudios del IES Juan Carlos I de Ciempozuelos (Madrid)
La valoración que realizan los propios participantes sobre el programa refleja también un elevado grado de aceptación. El 84% del alumnado considera útil la experiencia y el 98% asegura que seguirá cuidando activamente su bienestar emocional. Entre el profesorado, el porcentaje alcanza el 99,5%, mientras que el 79,1% de las familias considera que el programa beneficia a sus hijos.
Para Cristina Molina, referente del ámbito de Salud Mental Provincial de la Orden de San Juan de Dios España, estos resultados muestran la eficacia de Henka y su potencial como modelo universal de promoción de la salud mental.
Beneficia también a los docentes
La iniciativa no se dirige únicamente a los alumnos, sino que incorpora también a los profesionales de la educación, las familias y el ámbito sanitario. Durante el último curso, cerca de 4.300 profesionales de la educación y 750 sanitarios participaron en el programa, junto con casi 2.500 familias. La dimensión alcanzada permite, según sus impulsores, consolidar una red de prevención que trasciende la intervención individual y busca generar entornos educativos más preparados para detectar y afrontar situaciones de riesgo.
La experiencia se desarrolla en un contexto de creciente preocupación por la salud mental de niños y adolescentes. Frente a un modelo centrado exclusivamente en la atención cuando aparece el trastorno, Henka apuesta por reforzar previamente los factores de protección, entre ellos la resiliencia y las redes de apoyo.
La metodología de Henka se fundamenta en recomendaciones de organismos internacionales y está alineada con la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022-2026. El programa toma como referencia las recomendaciones de la Unión Europea y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como la guía ‘Helping Adolescents Thrive Initiative de Unicef’.
Su expansión por once comunidades autónomas ha contado con el apoyo de las Consejerías de Educación y Salud y se ha articulado mediante un modelo de colaboración público-privada. Esta red ha permitido ampliar progresivamente el número de centros participantes y consolidar una estructura de colaboración entre los ámbitos educativo, sanitario y social.
Vicente Cancio, CEO del Grupo Zurich en España y miembro del Consejo de Administración de la Z Zurich Foundation, destaca precisamente la importancia de invertir en prevención desde edades tempranas. Según señala, la iniciativa busca fortalecer la resiliencia de los adolescentes, mejorar la convivencia escolar, reforzar el papel de las familias y facilitar la detección precoz de situaciones de riesgo.
Unicef se suma
El balance de estos cuatro primeros cursos abre ahora una nueva etapa para el programa. Los resultados obtenidos y su capacidad de extensión han favorecido la incorporación de nuevos socios institucionales que permitirán ampliar su implantación durante los próximos tres cursos académicos.
Unicef España se suma a Henka a través de la alianza ‘NTP: Coméntalo’, con el objetivo de contribuir a una nueva fase de crecimiento y facilitar que el programa llegue a un mayor número de centros educativos. La segunda incorporación es la de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario La Paz, que participará como socio de implementación en la Comunidad de Madrid. La Fundación actuará como nodo de gestión descentralizado y coordinará su trabajo con el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, que continuará como centro coordinador del programa.
La incorporación permitirá reforzar el despliegue territorial de Henka en Madrid junto con el programa Enlace Clínico en Salud Mental para centros escolares. La intención es mantener una metodología, unos recursos y unos estándares de calidad comunes entre los centros participantes.
Para Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental y jefe del Servicio de Psiquiatría Infantil y Adolescente del Hospital Universitario La Paz, la coordinación entre los ámbitos sanitario, científico y educativo resulta esencial para fortalecer el bienestar emocional de los adolescentes, evaluar los resultados y avanzar hacia un modelo sostenible y escalable.
Con esta nueva fase, Henka afronta el reto de ampliar una experiencia que, tras cuatro cursos, ya ha alcanzado a más de 82.000 estudiantes. El balance preliminar apunta a que trabajar la resiliencia en el propio entorno escolar puede contribuir a mejorar el bienestar emocional y reducir indicadores como la ansiedad, el malestar emocional y los síntomas depresivos. El siguiente objetivo será extender este modelo a más centros y comunidades, manteniendo una evaluación que permita medir su impacto.
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