A escasos kilómetros de la frontera con Portugal, en un pequeño rincón de la geografía extremeña, se ubica el municipio pacense de La Codosera. No llegan a ser 2.000 los vecinos que viven en el pueblo. Sin embargo, allí, justo allí, puso su mirada, no mucho antes de fallecer, el Papa Francisco , que creyó que la historia de Chandavila reunía todo aquello que merecía ser exaltado en un contexto de conflicto permanente: oración, sacrificio, conversión, perdón y, sobre todo, paz. Allí, ahora, está puesta la mirada de miles de peregrinos procedentes de todo el mundo.Para entender el porqué de ese interés del Papa hay que retrotraerse a 1945. La Extremadura de entonces era una tierra humilde, eminentemente rural y marcada aún por las heridas de la Guerra Civil. Con ese contexto, en 1945, dos jóvenes aseguraron haber visto a la Virgen de los Dolores. Marcelina, de diez años, contó que se le presentó sobre un castaño y le dio indicaciones para que recorriese, de rodillas, un tramo cubierto de piedras, erizos de castaño y espinas sin sufrir herida alguna. Afra, de 17, también aseguró haber tenido experiencias sobrenaturales. La Iglesia siempre trató con cautela aquellas apariciones hasta que en agosto de 2024, la Santa Sede dio su conformidad, el ‘nihil obstat’, para la promoción de la experiencia espiritual vinculada al santuario. El documento, aprobado por el Papa Francisco, reconocía la riqueza espiritual de Chandavila y destacaba los frutos de conversión, oración y caridad asociados al lugar. No suponía declarar sobrenaturales las apariciones, pero sí abría la puerta a una nueva etapa para una devoción que hasta entonces había permanecido fundamentalmente ligada a Extremadura y Portugal.La virgen de Chandavila AbcTras conocerse aquel documento, titulado «Una luz en España», el propio Pontífice se interesó, más aún, por la historia. El arzobispo de Mérida-Badajoz, don José Rodríguez Carballo, explicó que al Papa le había llamado la atención aquella experiencia nacida en un pequeño rincón de España y, especialmente, el mensaje de paz y perdón que la rodeaba. Es, a partir de aquí, cuando Chandavila adquiere una nueva dimensión. El arzobispo de Mérida-Badajoz explicó que al Papa le había llamado la atención el mensaje de paz y perdón que rodeaba a esa experienciaApenas un mes después del pronunciamiento de Roma, la archidiócesis de Mérida-Badajoz dio otro paso: Chandavila fue declarado santuario diocesano. La Iglesia extremeña empezaba así a preparar el terreno para una aspiración mayor: que aquel lugar pudiese convertirse en un foco de peregrinación de dimensión internacional.El interés de todo el mundoPoco después, durante el Jubileo ordinario de 2025, el arzobispo designó ocho santuarios jubilares en la archidiócesis de Mérida-Badajoz. Por ellos, pasaron más de 60.000 peregrinos. Más de la mitad, unos 32.000, lo hicieron por Chandavila. Un dato que permite medir el peso que ha adquirido este pequeño santuario dentro de la geografía religiosa. Lo más llamativo es que, en el último año, han peregrinado hasta el santuario grupos procedentes de Corea del Sur -cinco peregrinaciones-, Estados Unidos, México y países de Europa. La devoción que, durante décadas, creció al abrigo de La Codosera y de las localidades portuguesas más fronterizas, empieza ahora a ir mucho más lejos. Además, Chandavila empieza a ser también un punto de partida. Una parroquia de San Fernando (Cádiz) ha elegido el santuario extremeño para comenzar su Camino de Santiago. Y varias parroquias portuguesas han hecho lo mismo para iniciar, desde allí, su peregrinación hacia Fátima, cuya cercanía es otra de las grandes claves que explican el enorme interés que tiene La Codosera. De hecho, la archidiócesis está poniendo el foco en Portugal, estrechando relaciones con el santuario de Fátima, con la intención de reforzar los vínculos entre ambos lugares. Está prevista próximamente la vista a Chandavila del rector del santuario portugués.Chandavila empieza a ser también un punto de partida: una parroquia de Cádiz ha elegido el santuario para comenzar su Camino de Santiago El proyecto no consiste, eso sí, en recibir visitantes únicamente. Se está trabajando en la construcción de una casa para peregrinos, pensada para quienes llegan desde lugares lejanos y necesitan permanecer en el santuario. También se ha reforzado la presencia permanente en el lugar: desde finales de 2025, religiosas de la Congregación de Marta y María asumieron el cuidado de santuario y su atención cotidiana. La gran paradoja es que Chandavila no ha necesitado alardes de ningún tipo para atraer la atención de los peregrinos de todo el mundo o, incluso, del propio Papa Francisco. Su historia sigue comenzando, como al principio, en 1945, pero lo importante no es únicamente lo que relataron aquellas dos niñas, sino el poso que ha dejado, que no es otro que el de todo un santuario levantado en una tierra humilde, fronteriza y marcada por una historia que habla, sobre todo, de paz y perdón. No sobra en estos tiempos. A escasos kilómetros de la frontera con Portugal, en un pequeño rincón de la geografía extremeña, se ubica el municipio pacense de La Codosera. No llegan a ser 2.000 los vecinos que viven en el pueblo. Sin embargo, allí, justo allí, puso su mirada, no mucho antes de fallecer, el Papa Francisco , que creyó que la historia de Chandavila reunía todo aquello que merecía ser exaltado en un contexto de conflicto permanente: oración, sacrificio, conversión, perdón y, sobre todo, paz. Allí, ahora, está puesta la mirada de miles de peregrinos procedentes de todo el mundo.Para entender el porqué de ese interés del Papa hay que retrotraerse a 1945. La Extremadura de entonces era una tierra humilde, eminentemente rural y marcada aún por las heridas de la Guerra Civil. Con ese contexto, en 1945, dos jóvenes aseguraron haber visto a la Virgen de los Dolores. Marcelina, de diez años, contó que se le presentó sobre un castaño y le dio indicaciones para que recorriese, de rodillas, un tramo cubierto de piedras, erizos de castaño y espinas sin sufrir herida alguna. Afra, de 17, también aseguró haber tenido experiencias sobrenaturales. La Iglesia siempre trató con cautela aquellas apariciones hasta que en agosto de 2024, la Santa Sede dio su conformidad, el ‘nihil obstat’, para la promoción de la experiencia espiritual vinculada al santuario. El documento, aprobado por el Papa Francisco, reconocía la riqueza espiritual de Chandavila y destacaba los frutos de conversión, oración y caridad asociados al lugar. No suponía declarar sobrenaturales las apariciones, pero sí abría la puerta a una nueva etapa para una devoción que hasta entonces había permanecido fundamentalmente ligada a Extremadura y Portugal.La virgen de Chandavila AbcTras conocerse aquel documento, titulado «Una luz en España», el propio Pontífice se interesó, más aún, por la historia. El arzobispo de Mérida-Badajoz, don José Rodríguez Carballo, explicó que al Papa le había llamado la atención aquella experiencia nacida en un pequeño rincón de España y, especialmente, el mensaje de paz y perdón que la rodeaba. Es, a partir de aquí, cuando Chandavila adquiere una nueva dimensión. El arzobispo de Mérida-Badajoz explicó que al Papa le había llamado la atención el mensaje de paz y perdón que rodeaba a esa experienciaApenas un mes después del pronunciamiento de Roma, la archidiócesis de Mérida-Badajoz dio otro paso: Chandavila fue declarado santuario diocesano. La Iglesia extremeña empezaba así a preparar el terreno para una aspiración mayor: que aquel lugar pudiese convertirse en un foco de peregrinación de dimensión internacional.El interés de todo el mundoPoco después, durante el Jubileo ordinario de 2025, el arzobispo designó ocho santuarios jubilares en la archidiócesis de Mérida-Badajoz. Por ellos, pasaron más de 60.000 peregrinos. Más de la mitad, unos 32.000, lo hicieron por Chandavila. Un dato que permite medir el peso que ha adquirido este pequeño santuario dentro de la geografía religiosa. Lo más llamativo es que, en el último año, han peregrinado hasta el santuario grupos procedentes de Corea del Sur -cinco peregrinaciones-, Estados Unidos, México y países de Europa. La devoción que, durante décadas, creció al abrigo de La Codosera y de las localidades portuguesas más fronterizas, empieza ahora a ir mucho más lejos. Además, Chandavila empieza a ser también un punto de partida. Una parroquia de San Fernando (Cádiz) ha elegido el santuario extremeño para comenzar su Camino de Santiago. Y varias parroquias portuguesas han hecho lo mismo para iniciar, desde allí, su peregrinación hacia Fátima, cuya cercanía es otra de las grandes claves que explican el enorme interés que tiene La Codosera. De hecho, la archidiócesis está poniendo el foco en Portugal, estrechando relaciones con el santuario de Fátima, con la intención de reforzar los vínculos entre ambos lugares. Está prevista próximamente la vista a Chandavila del rector del santuario portugués.Chandavila empieza a ser también un punto de partida: una parroquia de Cádiz ha elegido el santuario para comenzar su Camino de Santiago El proyecto no consiste, eso sí, en recibir visitantes únicamente. Se está trabajando en la construcción de una casa para peregrinos, pensada para quienes llegan desde lugares lejanos y necesitan permanecer en el santuario. También se ha reforzado la presencia permanente en el lugar: desde finales de 2025, religiosas de la Congregación de Marta y María asumieron el cuidado de santuario y su atención cotidiana. La gran paradoja es que Chandavila no ha necesitado alardes de ningún tipo para atraer la atención de los peregrinos de todo el mundo o, incluso, del propio Papa Francisco. Su historia sigue comenzando, como al principio, en 1945, pero lo importante no es únicamente lo que relataron aquellas dos niñas, sino el poso que ha dejado, que no es otro que el de todo un santuario levantado en una tierra humilde, fronteriza y marcada por una historia que habla, sobre todo, de paz y perdón. No sobra en estos tiempos.
A escasos kilómetros de la frontera con Portugal, en un pequeño rincón de la geografía extremeña, se ubica el municipio pacense de La Codosera. No llegan a ser 2.000 los vecinos que viven en el pueblo. Sin embargo, allí, justo allí, puso su mirada, … no mucho antes de fallecer, el Papa Francisco, que creyó que la historia de Chandavila reunía todo aquello que merecía ser exaltado en un contexto de conflicto permanente: oración, sacrificio, conversión, perdón y, sobre todo, paz. Allí, ahora, está puesta la mirada de miles de peregrinos procedentes de todo el mundo.
Para entender el porqué de ese interés del Papa hay que retrotraerse a 1945. La Extremadura de entonces era una tierra humilde, eminentemente rural y marcada aún por las heridas de la Guerra Civil. Con ese contexto, en 1945, dos jóvenes aseguraron haber visto a la Virgen de los Dolores. Marcelina, de diez años, contó que se le presentó sobre un castaño y le dio indicaciones para que recorriese, de rodillas, un tramo cubierto de piedras, erizos de castaño y espinas sin sufrir herida alguna. Afra, de 17, también aseguró haber tenido experiencias sobrenaturales.
La Iglesia siempre trató con cautela aquellas apariciones hasta que en agosto de 2024, la Santa Sede dio su conformidad, el ‘nihil obstat’, para la promoción de la experiencia espiritual vinculada al santuario. El documento, aprobado por el Papa Francisco, reconocía la riqueza espiritual de Chandavila y destacaba los frutos de conversión, oración y caridad asociados al lugar. No suponía declarar sobrenaturales las apariciones, pero sí abría la puerta a una nueva etapa para una devoción que hasta entonces había permanecido fundamentalmente ligada a Extremadura y Portugal.
(Abc)
Tras conocerse aquel documento, titulado «Una luz en España», el propio Pontífice se interesó, más aún, por la historia. El arzobispo de Mérida-Badajoz, don José Rodríguez Carballo, explicó que al Papa le había llamado la atención aquella experiencia nacida en un pequeño rincón de España y, especialmente, el mensaje de paz y perdón que la rodeaba. Es, a partir de aquí, cuando Chandavila adquiere una nueva dimensión.
El arzobispo de Mérida-Badajoz explicó que al Papa le había llamado la atención el mensaje de paz y perdón que rodeaba a esa experiencia
Apenas un mes después del pronunciamiento de Roma, la archidiócesis de Mérida-Badajoz dio otro paso: Chandavila fue declarado santuario diocesano. La Iglesia extremeña empezaba así a preparar el terreno para una aspiración mayor: que aquel lugar pudiese convertirse en un foco de peregrinación de dimensión internacional.
El interés de todo el mundo
Poco después, durante el Jubileo ordinario de 2025, el arzobispo designó ocho santuarios jubilares en la archidiócesis de Mérida-Badajoz. Por ellos, pasaron más de 60.000 peregrinos. Más de la mitad, unos 32.000, lo hicieron por Chandavila. Un dato que permite medir el peso que ha adquirido este pequeño santuario dentro de la geografía religiosa. Lo más llamativo es que, en el último año, han peregrinado hasta el santuario grupos procedentes de Corea del Sur -cinco peregrinaciones-, Estados Unidos, México y países de Europa. La devoción que, durante décadas, creció al abrigo de La Codosera y de las localidades portuguesas más fronterizas, empieza ahora a ir mucho más lejos.
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Además, Chandavila empieza a ser también un punto de partida. Una parroquia de San Fernando (Cádiz) ha elegido el santuario extremeño para comenzar su Camino de Santiago. Y varias parroquias portuguesas han hecho lo mismo para iniciar, desde allí, su peregrinación hacia Fátima, cuya cercanía es otra de las grandes claves que explican el enorme interés que tiene La Codosera. De hecho, la archidiócesis está poniendo el foco en Portugal, estrechando relaciones con el santuario de Fátima, con la intención de reforzar los vínculos entre ambos lugares. Está prevista próximamente la vista a Chandavila del rector del santuario portugués.
Chandavila empieza a ser también un punto de partida: una parroquia de Cádiz ha elegido el santuario para comenzar su Camino de Santiago
El proyecto no consiste, eso sí, en recibir visitantes únicamente. Se está trabajando en la construcción de una casa para peregrinos, pensada para quienes llegan desde lugares lejanos y necesitan permanecer en el santuario. También se ha reforzado la presencia permanente en el lugar: desde finales de 2025, religiosas de la Congregación de Marta y María asumieron el cuidado de santuario y su atención cotidiana.
La gran paradoja es que Chandavila no ha necesitado alardes de ningún tipo para atraer la atención de los peregrinos de todo el mundo o, incluso, del propio Papa Francisco. Su historia sigue comenzando, como al principio, en 1945, pero lo importante no es únicamente lo que relataron aquellas dos niñas, sino el poso que ha dejado, que no es otro que el de todo un santuario levantado en una tierra humilde, fronteriza y marcada por una historia que habla, sobre todo, de paz y perdón. No sobra en estos tiempos.
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