El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado la espalda a Ucrania en su guerra de resistencia contra Rusia, país que invadió su territorio hace cuatro años y medio. El viernes anunció un acuerdo con su homólogo, Vladímir Putin, por el que Moscú liberará en los mercados internacionales hasta cuatro millones de toneladas de diésel, lo que permitirá aumentar la financiación de su maquinaria de guerra. Ayer fue más allá y culpó al líder ucraniano, Volodímir Zelenski, de los máximos históricos en el precio del diésel y reclamó a los ucranianos que lo destituyan.
El presidente ucraniano ha ironizado sobre el acuerdo por el diésel entre EE.UU. y Rusia afirmando que las cinco bombas lanzadas por Putin sobre su territorio son una muestra de su “agradecimiento”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado la espalda a Ucrania en su guerra de resistencia contra Rusia, país que invadió su territorio hace cuatro años y medio. El viernes anunció un acuerdo con su homólogo, Vladímir Putin, por el que Moscú liberará en los mercados internacionales hasta cuatro millones de toneladas de diésel, lo que permitirá aumentar la financiación de su maquinaria de guerra. Ayer fue más allá y culpó al líder ucraniano, Volodímir Zelenski, de los máximos históricos en el precio del diésel y reclamó a los ucranianos que lo destituyan.
“Sugiero que busquen un nuevo líder que pueda llegar a un acuerdo” para parar la guerra con Rusia, dijo Trump a la prensa desde la Casa Blanca momentos antes de viajar a Clarksville (Tennessee), donde participó en un mitin de campaña. “Podría haber alcanzado muchos acuerdos y, por alguna razón, nunca los alcanza”. Estas declaraciones, tras su llamada con Putin, recordaron al cambio de postura que también tuvo Trump en verano del año pasado tras poner la alfombra con el líder ruso para su reunión en Anchorage (Alaska), tras la cual culpó a Zelenski de la invasión de su propio país y compró las tesis rusas sobre la guerra.
En esta ocasión, sus críticas a Zelenski llegan a poco menos de un mes para las elecciones de medio mandato, en las que su partido no puede ofrecer grandes victorias geopolíticas a la ciudadanía, con una guerra en Irán todavía estancada, y en las que pesa mucho el elevado precio de la gasolina. El presidente quiere hacer creer a su pueblo que la situación no tiene nada que ver con el bloqueo del estrecho de Ormuz, consecuencia de su conflicto en Oriente Medio, y culpa a Kyiv por contratacar ante la agresión rusa.
“Quiere crear problemas al mundo. Quiere crear problemas a nuestros agricultores, a nuestros ganaderos, con el combustible diésel”, dijo Trump sobre Zelenski, a quien ya ha criticado en el pasado por sus ataques contra refinerías rusas. Además, afirmó que, si él hubiera sido presidente de Estados Unidos en el 2022, “esa guerra nunca habría empezado. No había ninguna razón para que comenzara, fue incompetencia”. Sin embargo, el presidente no ha sido capaz de ponerle fin tras un año y medio en el poder, a pesar de que prometió que iba a terminarla 48 horas después de ser elegido.
Al contrario: el intercambio de ataques se recrudeció ayer después de una serie de ataques con drones ucranianos contra instalaciones petroleras de Novoshájtinsk, que están siendo usadas para surtir combustible para el ejército en su ofensiva en el Donbass, en el este de Ucrania. Como represalia, el Kremlin bombardeó Zaporiyia, donde murieron al menos 20 personas, entre ellas tres niños, y otras 18 fueron heridas, según informó el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.

“Hoy Rusia ha expresado su agradecimiento por el levantamiento de las sanciones a las exportaciones de diésel lanzando cinco bombas planeadoras contra edificios residenciales en Zaporiyia”, lamentó el presidente ucraniano, Zelenski, a través de la red social X. Según dijo, Moscú interpreta “cualquier relajación de la presión como una señal de que puede seguir combatiendo y lanzando bombas sobre las ciudades” y su elección “es la guerra”.
El viernes Trump anunció a través de su plataforma, Truth Social, que había alcanzado un importante acuerdo con Putin. “Rusia suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense y mundial, otras 500.000 toneladas en noviembre y un millón de toneladas inmediatamente después”, dijo. “Además, en función del estado de sus refinerías de diésel, Rusia entregará otros tres millones de toneladas en un breve plazo”. “Bajar los precios para los estadounidenses, especialmente para nuestros grandes agricultores, ganaderos y camioneros, es mi máxima prioridad”, insistió el presidente.
“Hoy Rusia ha expresado su agradecimiento por el levantamiento de las sanciones lanzando cinco bombas”
El anuncio es contradictorio con la política exterior de EE.UU. desde la invasión rusa de Ucrania, y especialmente con una ley aprobada el mes pasado por el Congreso de EE.UU., promovida por el difunto senador y consejero de Trump Lindsey Graham, que daba a la Casa Blanca competencias para implantar sanciones comerciales contra Rusia e Irán.
Además, según informaron ayer medios estatales rusos, durante la llamada Putin transmitió a Trump la visión de Teherán sobre un posible fin de la guerra en Irán. La agencia de noticias Interfax citó al portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, quien afirmó que el líder del Kremlin había transmitido un mensaje “de acuerdo con el presidente iraní, Masud Pezeshkian”, con quien se reunió en Turkmenistán. Sin embargo, no trascendieron detalles sobre la posible salida de la guerra, que comenzó el 28 de febrero
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