En el hospital Gemelli de Roma esperaban no volver a ver cámaras de televisión, fotógrafos y periodistas durante unos cuantos años, por lo menos. Pero la pequeña colina frente al hospital católico vuelve a estar llena de objetivos. En el ambiente flota inevitablemente el recuerdo de los días tristes y angustiosos de la última hospitalización del papa Francisco, aunque esta vez la situación es muy diferente.
La operación se realizará esta misma tarde o mañana miércoles. El Pontífice permanecerá hospitalizado alrededor de una semana
En el hospital Gemelli de Roma esperaban no volver a ver cámaras de televisión, fotógrafos y periodistas durante unos cuantos años, por lo menos. Pero la pequeña colina frente al hospital católico vuelve a estar llena de objetivos. En el ambiente flota inevitablemente el recuerdo de los días tristes y angustiosos de la última hospitalización del papa Francisco, aunque esta vez la situación es muy diferente.
León XIV, de 71 años, ha llegado este martes al hospital romano para someterse a una operación destinada a extirparle un nódulo pulmonar detectado recientemente. El Pontífice, que hasta ahora ha mostrado una excelente forma física, anunció personalmente la intervención el domingo, con una serenidad que contribuyó a tranquilizar a los fieles.
La operación se realizará esta tarde, según las previsiones que se manejan en estas horas. El Vaticano calcula que la hospitalización posterior durará aproximadamente una semana, aunque los tiempos dependerán de la evolución del paciente.
El hospital ha reforzado las medidas de seguridad para proteger la intimidad del Papa y evitar filtraciones de sus datos médicos
Todo está preparado en la décima planta del Gemelli, tradicionalmente reservada a los pontífices y donde también estuvo ingresado Francisco. El piso ha sido aislado del resto del hospital y los accesos están sometidos a estrictos controles. El dispositivo de seguridad implica a la Gendarmería Vaticana, la policía italiana y el personal de vigilancia del centro sanitario.
También se han reforzado las medidas de protección de la intimidad del Papa. El acceso a los informes médicos, los análisis y las muestras biológicas estará especialmente restringido para evitar filtraciones de información sobre su estado de salud. Los controles se extienden al perímetro del hospital y al espacio aéreo, ante la posible presencia de drones no autorizados. Todo ello sin interferir en la actividad habitual de uno de los mayores hospitales de Roma.

Fue el propio León XIV quien sorprendió el domingo a los fieles congregados en la plaza de San Pedro al anunciar, al término del Ángelus, que los médicos le habían encontrado un nódulo pulmonar durante unas revisiones rutinarias. «Se ha detectado en una fase muy inicial y está bien localizado», explicó. «Los médicos consideran conveniente intervenir y, siguiendo sus consejos, he decidido operarme para extirparlo».
Por el momento, el Vaticano no ha precisado la naturaleza de la lesión ni si es benigna o maligna y no ha precisado qué tipo de intervención se practicará. En casos de nódulos pulmonares pequeños y bien localizados, los cirujanos pueden recurrir a técnicas mínimamente invasivas, mediante pequeñas incisiones, para extirpar la lesión junto con una porción de tejido pulmonar. Dependiendo de sus características, puede ser necesario retirar un segmento o incluso un lóbulo del pulmón. El análisis posterior del tejido permitirá determinar la naturaleza del nódulo y establecer si son necesarios otros tratamientos.
La operación podría realizarse mediante técnicas mínimamente invasivas
La noticia causó una enorme sorpresa dentro y fuera de la Santa Sede. En sus 17 meses de pontificado, el Papa estadounidense ha mantenido una agenda intensa y ha proyectado una imagen de fortaleza física. Aficionado al tenis, suele reservarse una jornada semanal en Castel Gandolfo para descansar y practicar deporte.
El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, ha reconocido su preocupación por la salud del Pontífice. “Estoy preocupado porque no me esperaba algo así”, ha admitido ante los periodistas, al margen de un congreso en Roma. Parolin ha explicado que el anuncio sorprendió incluso a los colaboradores más cercanos del Papa, aunque ha destacado la serenidad con la que afronta la situación. “Lo vi ayer por la tarde y habló con mucha tranquilidad. Es un gran ejemplo”, ha asegurado. El cardenal se ha mostrado confiado en que el problema pueda resolverse gracias a su detección precoz.
Sus compromisos públicos han quedado suspendidos hasta el 20 de octubre. Por ahora, en cambio, se mantiene el viaje a Uruguay, Argentina y Perú previsto del 6 al 17 de noviembre, aunque su realización dependerá de la recuperación del Pontífice.
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