Santiago Abascal (Bilbao, 1976) recibe a ABC en plenas negociaciones con el PP. Confirma que habrá coaliciones en las tres autonomías, a pesar de que los planes iniciales eran distintos: «La dirección del PP ha forzado que sea así». Se respira mucha desconfianza entre supuestos socios. Las crisis internas también se le acumulan estos días. —Hasta que no ha pasado Castilla y León las negociaciones no se han retomado. ¿Había bloqueo por tacticismo político como dice el PP?—Es una absoluta falsedad de la calle Génova, que es quien más dificultades está poniendo en las negociaciones. Tanto en Extremadura, Aragón y Castilla y León pueden llegar a buen puerto si Génova deja de poner zancadillas. Estos días hemos llegado a un acuerdo en Baleares para retirar las ayudas sociales a los inmigrantes ilegales. El problema es cuando la dirección del PP se mete de cualquier manera en las conversaciones para hacer un relato político.—Habla siempre del acuerdo programático antes de cerrar las coaliciones. ¿Qué medida concreta lo impide?—No voy a hacer la negociación en los medios. Lo que hemos pedido es hablar con calma, medida a medida. No vamos a señalar las dificultades. Espero que todos nos esforcemos en superarlas. Las negociaciones han estado paradas por Génova y ahora espero que puedan continuar sin interferencias, filtraciones interesadas, sin mentiras y sin intento de imponer un relato. Evidentemente las urnas han hablado y han dicho que debemos entendernos y que Vox es más fuerte que antes. Los temas que nos preocupan son evidentes: el campo, las consecuencias del pacto verde, las políticas migratorias, las rebajas fiscales, el gasto ideológico excesivo, la vivienda. —¿Vox va a tener consejeros en las tres comunidades?—No es nuestra prioridad, pero hemos dicho que sí, que entramos. Entre otras cosas porque el señor Feijóo se ha hartado de decir que no nos atrevemos a gobernar, que no queremos ese desgaste. Por supuesto que queremos terminar con ese debate y esa falacia. Y por eso decimos que sí, que no se preocupe, que entramos en los gobiernos. Igual algunos dirigentes regionales no querían, pues que se lo agradezcan a Feijóo. No hablaremos de puestos políticos hasta tener un programa de gobierno.—¿La misma decisión para las tres autonomías?—Sí. Porque en las tres han dicho que no nos atrevemos a gobernar. No vamos a pasarlo por alto. Quizá no habría sido necesaria la misma decisión en todas partes, pero la dirección nacional del PP ha forzado que las cosas sean ahora como van a ser.PACTOS «Entraremos en los tres gobiernos. No vamos a pasar por alto la falacia de Feijóo de que no nos atrevemos a gobernar»—¿Todos los pactos antes de las andaluzas?—No pensamos en llegar antes de una fecha. No es nuestra prioridad. No nos asusta ir a las andaluzas con o sin acuerdo. Las cosas han de hacerse bien con plazos y garantías. —¿Cuál es la primera exigencia que le harían a Juanma Moreno si les necesita para gobernar?—Primero tendrá que renunciar a su deseo de pactar con el PSOE. No creo que esté muy dispuesto a pactar con el partido que represento. El PP, de hecho, debería aclarar sus posiciones. Azcón, Pérez Llorca, Guardiola y Mañueco no tienen nada que ver con Juanma Moreno, que aspira a entenderse con el PSOE. Francamente, creo que igual que Feijóo.«Me siento absolutamente orgulloso del legado español en América»—¿Piensa que Feijóo intentaría otra vía antes que pactar con usted?—No me invento nada. En 2023 lo dijo claramente ante un Sánchez que ya presidía una mafia. Fueron unas elecciones en las que contribuyó a la demonización de Vox y, por tanto, a movilizar el voto de la izquierda. Entonces le ofreció pactos por televisión. Solo eso explica la demonización que hacen dirigentes del PP a Vox. El ejemplo ha sido Mañueco en estas elecciones diciendo que Vox quiere tirar a seres humanos al mar. Además de ser falso es bastante estúpido políticamente, porque luego tienes que pactar con esos salvajes.—¿Lo que ocurrió en 2023 se puede volver a repetir?— Para mí absolutamente. Por eso quiero lanzar una voz de alerta. Porque el problema es la capacidad que tiene el PP en estos momentos de destruir la alternativa a Sánchez. Podemos discutir sobre muchas cuestiones políticas, pero demonizar a Vox con el mismo argumentario de la izquierda o hacer campañas sucias pueden debilitarnos. Por ahora, se ve en las elecciones, no lo están logrando. Pero podría llegar a ocurrir que no se produjera la suma o que Sánchez acabe ganando las elecciones. El PP ha vuelto por sus fueros, por su nerviosismo, porque no soporta un Vox fuerte y porque no acepta la realidad de que la sociología electoral ha cambiado en España. Están más empeñados en dañarnos que en ganar al PSOE. Y eso puede ser letal. INMIGRACIÓN «Voy a combatir las opiniones de la Conferencia Episcopal que promocionan la invasión migratoria. Creo que muchos feligreses están de acuerdo»—El PP exige acuerdos para cuatro años. ¿Lo aceptan?—Los primeros interesados en que haya gobiernos estables somos nosotros. Los que han demostrado que son incapaces de garantizarlos porque no respetan a sus socios son ellos. Ahora bien, lo de que haya acuerdos de presupuestos para cuatro años… Me parece que al Parlamento hay que respetarlo y los acuerdos presupuestarios serán distintos por año. Parece una ocurrencia más propia de sanchistas.—¿Quieren que Génova deje de estar en las negociaciones autonómicas?—Nosotros no elegimos a los interlocutores del PP. Lo que sí decimos es que nuestro interlocutor principal es el dirigente regional de turno que necesita la investidura. Y que convendría que Génova deje de hacer filtraciones, de hacer que se publiquen mentiras y de entorpecer la relación con una guerra sucia permanente como la de las últimas tres campañas electorales.—Vox centraliza las negociaciones y no las delega en sus autonomías.—Porque Vox es un partido nacional y el PP, una suma de partidos autonómicos.—¿Los electores de la derecha pueden contar con que vaya a haber una coalición PP-Vox para España cuando haya generales? Escuchándole no está muy claro.—Yo creo que no pueden contar eso. No porque yo no quiera o no esté dispuesto. Nosotros tenemos claro quién es el único partido con el que podemos entendernos. Pero el PP no. Estoy convencido de que Feijóo todavía aspira a algún tipo de pacto con el Partido Socialista o lo que quede de él. Y si no es así, que lo demuestre presentando una moción de censura contra Sánchez en vez de dedicarse a la guerra sucia contra Vox.ELECCIONES GENERALES «Génova debería dejar de filtrar, de hacer que se publiquen mentiras y de entorpecer nuestra relación con una guerra sucia»—¿Usted se ve como vicepresidente de un Gobierno de Feijóo?—No. Yo me presento a la Presidencia del Gobierno. Los españoles dirán y entonces tomaremos las decisiones que correspondan, que no vamos a adelantarlas. —¿Cuál es la reforma más urgente que tendría que acometer en un hipotético gobierno con el PP?—Sin ninguna duda la migratoria. Porque creo que el colapso del sistema político está asociado a la inmigración masiva; el de los servicios públicos, las ayudas sociales, la atención sanitaria, el mercado de la vivienda y la inseguridad. Los grandes problemas de la sociedad española están asociados a la promoción de la invasión migratoria que se ha acelerado en los últimos tiempos con Sánchez y con el anuncio de la regularización masiva, que busca la nacionalización a toda pastilla para cambiar el cuerpo electoral. Esto, que parece una conspiración, ya es una cosa aceptada por todos porque la han reconocido hasta en Podemos.—¿Cree que Sánchez tiene un horizonte penal cuando deje la presidencia? —Creo que ningún español con un mínimo de sentido común es capaz de creer que tres de los cuatro ocupantes del Peugeot estén en la cárcel; que estén contando que la gasolina del coche se llenaba con las saunas de prostitución, que estén contando que robaron las primarias del Partido Socialista; que tanto el hermano como la señora del presidente del Gobierno estén en procesos penales y que Sánchez no supiera nada de todo eso. Nadie se lo cree. Lo único que le protege de una investigación es que es el presidente. —Si llegan al gobierno con el PP, ¿promoverán investigar esa responsabilidad penal?—Por supuesto. No puede volver a haber un gobierno que diga pelillos a la mar con la corrupción de los anteriores. El Gobierno que llegue tendrá que ajustar cuentas penales, tendrá que hacer una auditoría y si las cuentas públicas están falseadas, tendrá que haber consecuencias. Ese gobierno deberá tirar de la manta y permitir las investigaciones que han sido entorpecidas con la intervención de Sánchez y de Marlaska.—Ha señalado como principal urgencia la política migratoria. ¿Qué le parece la visita del Papa, que va a estar en Canarias? La Iglesia, lo sabe, apoya la regularización.—Me parece muy bien como católico que el Papa visite España y que trate de interesarse por todos los problemas que hay en España. En cuanto a las opiniones de la Conferencia Episcopal, las voy a combatir como líder político que quiere proteger a su pueblo de la invasión migratoria, del efecto llamada que se está produciendo y porque muchas de esas posiciones de una parte de la jerarquía eclesiástica se deben a la financiación pública que obtienen de promocionar esa invasión migratoria. —¿Cree que la Conferencia Episcopal, con su postura, contribuye a una invasión migratoria y es cómplice de las políticas del Gobierno?—Sin ninguna duda. Y además estoy convencido que lo piensan la mayor parte de sus feligreses.SOCIOS INTERNACIONALES «Nosotros no somos partidarios de todas las políticas de Trump, Orbán, Meloni o Milei. Pero creo que es bueno para España que Vox tenga estas alianzas»—¿Dice que piensa que los católicos comparten esa opinión?—Creo que la inmensa mayoría de los católicos la comparten. Y, entre otras razones, porque no solo no quieren una invasión migratoria que destruya y colapse los servicios públicos, sino porque no queremos que nuestra sociedad se islamice. No creo que los católicos, entre los que me encuentro, queramos ser sustituidos por una islamización agresiva que no va a tolerar la libertad religiosa, que persigue a la mujer, que provoca matrimonios forzosos en masa.—Europa está endureciendo su política migratoria. ¿Vox sigue defendiendo las deportaciones masivas como solución?—Nosotros ponemos encima de la mesa la repatriación inmediata de todos los ilegales, las deportaciones de todos los que están aquí legalmente o ilegalmente pero cometiendo delitos; y la reemigración de todos los que están aquí y están viviendo de las ayudas sociales. Todos esos tienen que irse. No puede haber medio millón de inmigrantes cobrando el ingreso mínimo vital y españoles que lo están pasando mal.—Sobre las palabras del Rey y «los abusos» en la Conquista de América. ¿Las comparte?—No voy a valorar, no lo hago desde hace mucho tiempo, las palabras de Su Majestad el Rey. Lo que sí valoro es que encarna la unidad y la permanencia de España. Yo me siento absolutamente orgulloso del legado español en América, de la obra de la Corona española en América, que es una obra de evangelización, de hermanamiento y civilización. Tiene sus claroscuros, evidentemente, como cualquier obra humana.—Vox se ha ausentado de muchos actos institucionales con Felipe VI.—No es que faltemos a esos actos porque está el Rey, sino porque está el Gobierno. Ya hemos dicho que no estaremos coincidiendo con esta mafia hasta que acabe la legislatura. No sé si habrá alguna excepción, pero vamos a intentar mantenerlo.—Hay un movimiento juvenil antimonárquico. Vox triunfa en ese sector de la población. ¿Le preocupa que se lo achaquen?—Cualquier día nos dirán que somos el toro que mató a Manolete. A mí me preocupa cumplir con mi obligación y hacer lo que creo que es correcto hacer. Si efectivamente se está produciendo un alejamiento de una parte de la sociedad española respecto de la Corona, creo que es algo que debe valorarse y debe intentarse arreglar.—Usted es el principal aliado de la administración Trump. ¿Comparte su política de abrir conflictos en medio mundo después de haber prometido a sus votantes que iba a evitarlos?—No creo que se esté abriendo un conflicto en Irán, un país en el que está muriendo la población a manos de los ayatolás. No se puede decir que se está abriendo un conflicto en Venezuela, donde había una dictadura que tenía encarcelada a toda la oposición y un pueblo absolutamente empobrecido. En el caso de Cuba, eso llega a niveles insoportables. Yo no sé cuáles son los compromisos del señor Trump con sus electores. Lo que sí digo es que estoy convencido de que todos nuestros aliados internacionales —Meloni, Trump, Orbán, Le Pen, Kast, Milei— a veces tienen políticas contradictorias, pero estoy convencido de que todos ellos intentan defender el interés nacional. Y creo que no podemos decir lo mismo en Europa y España, donde tenemos un presidente del Gobierno que haga lo que haga respecto a una guerra y otras cosas, defiende sus propios intereses.—En Venezuela cayó Maduro, pero no ha llegado la democracia. En Irán, el líder de los ayatolás y nada indica que la guerra vaya a terminar. Los efectos de la crisis energética ya se están viendo. ¿Está de acuerdo con haber iniciado esta guerra?—Es irrelevante que yo esté de acuerdo o no. Lo que digo es que quien ha iniciado esta guerra defiende sus intereses y también los intereses de muchos iraníes, por cierto, que estaban siendo masacrados por una teocracia criminal. Es verdad que las guerras tienen consecuencias. Ojalá no las tenga y termine cuanto antes. —¿Le preocupa la nueva relación de EEUU con Europa?—Sobre todo me preocupa que Europa no tenga un proyecto, que se niegue a sí misma, que se ataque la libertad de expresión y se pretenda censurar las redes sociales. Creo que eso dificulta las relaciones, porque la nueva Administración norteamericana trae un gran cambio político en muchos aspectos. Contra la agenda woke, contra la Agenda 2030, el fanatismo climático. Y creo que las tensiones se producen por eso, porque la burocracia de Bruselas y la vieja dirigencia europea se resiste a cambiar el rumbo.—Es decir, usted sigue alineándose con Trump después de las políticas que está desplegando.—Que nosotros tengamos aliados no significa que estemos de acuerdo con todo lo que hacen. De hecho, Milei está también en el acuerdo de Mercosur porque defiende sus intereses. Le entendemos. El problema es que los políticos españoles no defienden los intereses de su propio pueblo. Nosotros no somos partidarios de todas las políticas de Trump, ni de las de Orbán o las de Meloni. Tenemos nuestro propio modelo y es el de los intereses de los españoles. Y creo que es bueno para España que un partido como Vox tenga estas alianzas internacionales. Santiago Abascal (Bilbao, 1976) recibe a ABC en plenas negociaciones con el PP. Confirma que habrá coaliciones en las tres autonomías, a pesar de que los planes iniciales eran distintos: «La dirección del PP ha forzado que sea así». Se respira mucha desconfianza entre supuestos socios. Las crisis internas también se le acumulan estos días. —Hasta que no ha pasado Castilla y León las negociaciones no se han retomado. ¿Había bloqueo por tacticismo político como dice el PP?—Es una absoluta falsedad de la calle Génova, que es quien más dificultades está poniendo en las negociaciones. Tanto en Extremadura, Aragón y Castilla y León pueden llegar a buen puerto si Génova deja de poner zancadillas. Estos días hemos llegado a un acuerdo en Baleares para retirar las ayudas sociales a los inmigrantes ilegales. El problema es cuando la dirección del PP se mete de cualquier manera en las conversaciones para hacer un relato político.—Habla siempre del acuerdo programático antes de cerrar las coaliciones. ¿Qué medida concreta lo impide?—No voy a hacer la negociación en los medios. Lo que hemos pedido es hablar con calma, medida a medida. No vamos a señalar las dificultades. Espero que todos nos esforcemos en superarlas. Las negociaciones han estado paradas por Génova y ahora espero que puedan continuar sin interferencias, filtraciones interesadas, sin mentiras y sin intento de imponer un relato. Evidentemente las urnas han hablado y han dicho que debemos entendernos y que Vox es más fuerte que antes. Los temas que nos preocupan son evidentes: el campo, las consecuencias del pacto verde, las políticas migratorias, las rebajas fiscales, el gasto ideológico excesivo, la vivienda. —¿Vox va a tener consejeros en las tres comunidades?—No es nuestra prioridad, pero hemos dicho que sí, que entramos. Entre otras cosas porque el señor Feijóo se ha hartado de decir que no nos atrevemos a gobernar, que no queremos ese desgaste. Por supuesto que queremos terminar con ese debate y esa falacia. Y por eso decimos que sí, que no se preocupe, que entramos en los gobiernos. Igual algunos dirigentes regionales no querían, pues que se lo agradezcan a Feijóo. No hablaremos de puestos políticos hasta tener un programa de gobierno.—¿La misma decisión para las tres autonomías?—Sí. Porque en las tres han dicho que no nos atrevemos a gobernar. No vamos a pasarlo por alto. Quizá no habría sido necesaria la misma decisión en todas partes, pero la dirección nacional del PP ha forzado que las cosas sean ahora como van a ser.PACTOS «Entraremos en los tres gobiernos. No vamos a pasar por alto la falacia de Feijóo de que no nos atrevemos a gobernar»—¿Todos los pactos antes de las andaluzas?—No pensamos en llegar antes de una fecha. No es nuestra prioridad. No nos asusta ir a las andaluzas con o sin acuerdo. Las cosas han de hacerse bien con plazos y garantías. —¿Cuál es la primera exigencia que le harían a Juanma Moreno si les necesita para gobernar?—Primero tendrá que renunciar a su deseo de pactar con el PSOE. No creo que esté muy dispuesto a pactar con el partido que represento. El PP, de hecho, debería aclarar sus posiciones. Azcón, Pérez Llorca, Guardiola y Mañueco no tienen nada que ver con Juanma Moreno, que aspira a entenderse con el PSOE. Francamente, creo que igual que Feijóo.«Me siento absolutamente orgulloso del legado español en América»—¿Piensa que Feijóo intentaría otra vía antes que pactar con usted?—No me invento nada. En 2023 lo dijo claramente ante un Sánchez que ya presidía una mafia. Fueron unas elecciones en las que contribuyó a la demonización de Vox y, por tanto, a movilizar el voto de la izquierda. Entonces le ofreció pactos por televisión. Solo eso explica la demonización que hacen dirigentes del PP a Vox. El ejemplo ha sido Mañueco en estas elecciones diciendo que Vox quiere tirar a seres humanos al mar. Además de ser falso es bastante estúpido políticamente, porque luego tienes que pactar con esos salvajes.—¿Lo que ocurrió en 2023 se puede volver a repetir?— Para mí absolutamente. Por eso quiero lanzar una voz de alerta. Porque el problema es la capacidad que tiene el PP en estos momentos de destruir la alternativa a Sánchez. Podemos discutir sobre muchas cuestiones políticas, pero demonizar a Vox con el mismo argumentario de la izquierda o hacer campañas sucias pueden debilitarnos. Por ahora, se ve en las elecciones, no lo están logrando. Pero podría llegar a ocurrir que no se produjera la suma o que Sánchez acabe ganando las elecciones. El PP ha vuelto por sus fueros, por su nerviosismo, porque no soporta un Vox fuerte y porque no acepta la realidad de que la sociología electoral ha cambiado en España. Están más empeñados en dañarnos que en ganar al PSOE. Y eso puede ser letal. INMIGRACIÓN «Voy a combatir las opiniones de la Conferencia Episcopal que promocionan la invasión migratoria. Creo que muchos feligreses están de acuerdo»—El PP exige acuerdos para cuatro años. ¿Lo aceptan?—Los primeros interesados en que haya gobiernos estables somos nosotros. Los que han demostrado que son incapaces de garantizarlos porque no respetan a sus socios son ellos. Ahora bien, lo de que haya acuerdos de presupuestos para cuatro años… Me parece que al Parlamento hay que respetarlo y los acuerdos presupuestarios serán distintos por año. Parece una ocurrencia más propia de sanchistas.—¿Quieren que Génova deje de estar en las negociaciones autonómicas?—Nosotros no elegimos a los interlocutores del PP. Lo que sí decimos es que nuestro interlocutor principal es el dirigente regional de turno que necesita la investidura. Y que convendría que Génova deje de hacer filtraciones, de hacer que se publiquen mentiras y de entorpecer la relación con una guerra sucia permanente como la de las últimas tres campañas electorales.—Vox centraliza las negociaciones y no las delega en sus autonomías.—Porque Vox es un partido nacional y el PP, una suma de partidos autonómicos.—¿Los electores de la derecha pueden contar con que vaya a haber una coalición PP-Vox para España cuando haya generales? Escuchándole no está muy claro.—Yo creo que no pueden contar eso. No porque yo no quiera o no esté dispuesto. Nosotros tenemos claro quién es el único partido con el que podemos entendernos. Pero el PP no. Estoy convencido de que Feijóo todavía aspira a algún tipo de pacto con el Partido Socialista o lo que quede de él. Y si no es así, que lo demuestre presentando una moción de censura contra Sánchez en vez de dedicarse a la guerra sucia contra Vox.ELECCIONES GENERALES «Génova debería dejar de filtrar, de hacer que se publiquen mentiras y de entorpecer nuestra relación con una guerra sucia»—¿Usted se ve como vicepresidente de un Gobierno de Feijóo?—No. Yo me presento a la Presidencia del Gobierno. Los españoles dirán y entonces tomaremos las decisiones que correspondan, que no vamos a adelantarlas. —¿Cuál es la reforma más urgente que tendría que acometer en un hipotético gobierno con el PP?—Sin ninguna duda la migratoria. Porque creo que el colapso del sistema político está asociado a la inmigración masiva; el de los servicios públicos, las ayudas sociales, la atención sanitaria, el mercado de la vivienda y la inseguridad. Los grandes problemas de la sociedad española están asociados a la promoción de la invasión migratoria que se ha acelerado en los últimos tiempos con Sánchez y con el anuncio de la regularización masiva, que busca la nacionalización a toda pastilla para cambiar el cuerpo electoral. Esto, que parece una conspiración, ya es una cosa aceptada por todos porque la han reconocido hasta en Podemos.—¿Cree que Sánchez tiene un horizonte penal cuando deje la presidencia? —Creo que ningún español con un mínimo de sentido común es capaz de creer que tres de los cuatro ocupantes del Peugeot estén en la cárcel; que estén contando que la gasolina del coche se llenaba con las saunas de prostitución, que estén contando que robaron las primarias del Partido Socialista; que tanto el hermano como la señora del presidente del Gobierno estén en procesos penales y que Sánchez no supiera nada de todo eso. Nadie se lo cree. Lo único que le protege de una investigación es que es el presidente. —Si llegan al gobierno con el PP, ¿promoverán investigar esa responsabilidad penal?—Por supuesto. No puede volver a haber un gobierno que diga pelillos a la mar con la corrupción de los anteriores. El Gobierno que llegue tendrá que ajustar cuentas penales, tendrá que hacer una auditoría y si las cuentas públicas están falseadas, tendrá que haber consecuencias. Ese gobierno deberá tirar de la manta y permitir las investigaciones que han sido entorpecidas con la intervención de Sánchez y de Marlaska.—Ha señalado como principal urgencia la política migratoria. ¿Qué le parece la visita del Papa, que va a estar en Canarias? La Iglesia, lo sabe, apoya la regularización.—Me parece muy bien como católico que el Papa visite España y que trate de interesarse por todos los problemas que hay en España. En cuanto a las opiniones de la Conferencia Episcopal, las voy a combatir como líder político que quiere proteger a su pueblo de la invasión migratoria, del efecto llamada que se está produciendo y porque muchas de esas posiciones de una parte de la jerarquía eclesiástica se deben a la financiación pública que obtienen de promocionar esa invasión migratoria. —¿Cree que la Conferencia Episcopal, con su postura, contribuye a una invasión migratoria y es cómplice de las políticas del Gobierno?—Sin ninguna duda. Y además estoy convencido que lo piensan la mayor parte de sus feligreses.SOCIOS INTERNACIONALES «Nosotros no somos partidarios de todas las políticas de Trump, Orbán, Meloni o Milei. Pero creo que es bueno para España que Vox tenga estas alianzas»—¿Dice que piensa que los católicos comparten esa opinión?—Creo que la inmensa mayoría de los católicos la comparten. Y, entre otras razones, porque no solo no quieren una invasión migratoria que destruya y colapse los servicios públicos, sino porque no queremos que nuestra sociedad se islamice. No creo que los católicos, entre los que me encuentro, queramos ser sustituidos por una islamización agresiva que no va a tolerar la libertad religiosa, que persigue a la mujer, que provoca matrimonios forzosos en masa.—Europa está endureciendo su política migratoria. ¿Vox sigue defendiendo las deportaciones masivas como solución?—Nosotros ponemos encima de la mesa la repatriación inmediata de todos los ilegales, las deportaciones de todos los que están aquí legalmente o ilegalmente pero cometiendo delitos; y la reemigración de todos los que están aquí y están viviendo de las ayudas sociales. Todos esos tienen que irse. No puede haber medio millón de inmigrantes cobrando el ingreso mínimo vital y españoles que lo están pasando mal.—Sobre las palabras del Rey y «los abusos» en la Conquista de América. ¿Las comparte?—No voy a valorar, no lo hago desde hace mucho tiempo, las palabras de Su Majestad el Rey. Lo que sí valoro es que encarna la unidad y la permanencia de España. Yo me siento absolutamente orgulloso del legado español en América, de la obra de la Corona española en América, que es una obra de evangelización, de hermanamiento y civilización. Tiene sus claroscuros, evidentemente, como cualquier obra humana.—Vox se ha ausentado de muchos actos institucionales con Felipe VI.—No es que faltemos a esos actos porque está el Rey, sino porque está el Gobierno. Ya hemos dicho que no estaremos coincidiendo con esta mafia hasta que acabe la legislatura. No sé si habrá alguna excepción, pero vamos a intentar mantenerlo.—Hay un movimiento juvenil antimonárquico. Vox triunfa en ese sector de la población. ¿Le preocupa que se lo achaquen?—Cualquier día nos dirán que somos el toro que mató a Manolete. A mí me preocupa cumplir con mi obligación y hacer lo que creo que es correcto hacer. Si efectivamente se está produciendo un alejamiento de una parte de la sociedad española respecto de la Corona, creo que es algo que debe valorarse y debe intentarse arreglar.—Usted es el principal aliado de la administración Trump. ¿Comparte su política de abrir conflictos en medio mundo después de haber prometido a sus votantes que iba a evitarlos?—No creo que se esté abriendo un conflicto en Irán, un país en el que está muriendo la población a manos de los ayatolás. No se puede decir que se está abriendo un conflicto en Venezuela, donde había una dictadura que tenía encarcelada a toda la oposición y un pueblo absolutamente empobrecido. En el caso de Cuba, eso llega a niveles insoportables. Yo no sé cuáles son los compromisos del señor Trump con sus electores. Lo que sí digo es que estoy convencido de que todos nuestros aliados internacionales —Meloni, Trump, Orbán, Le Pen, Kast, Milei— a veces tienen políticas contradictorias, pero estoy convencido de que todos ellos intentan defender el interés nacional. Y creo que no podemos decir lo mismo en Europa y España, donde tenemos un presidente del Gobierno que haga lo que haga respecto a una guerra y otras cosas, defiende sus propios intereses.—En Venezuela cayó Maduro, pero no ha llegado la democracia. En Irán, el líder de los ayatolás y nada indica que la guerra vaya a terminar. Los efectos de la crisis energética ya se están viendo. ¿Está de acuerdo con haber iniciado esta guerra?—Es irrelevante que yo esté de acuerdo o no. Lo que digo es que quien ha iniciado esta guerra defiende sus intereses y también los intereses de muchos iraníes, por cierto, que estaban siendo masacrados por una teocracia criminal. Es verdad que las guerras tienen consecuencias. Ojalá no las tenga y termine cuanto antes. —¿Le preocupa la nueva relación de EEUU con Europa?—Sobre todo me preocupa que Europa no tenga un proyecto, que se niegue a sí misma, que se ataque la libertad de expresión y se pretenda censurar las redes sociales. Creo que eso dificulta las relaciones, porque la nueva Administración norteamericana trae un gran cambio político en muchos aspectos. Contra la agenda woke, contra la Agenda 2030, el fanatismo climático. Y creo que las tensiones se producen por eso, porque la burocracia de Bruselas y la vieja dirigencia europea se resiste a cambiar el rumbo.—Es decir, usted sigue alineándose con Trump después de las políticas que está desplegando.—Que nosotros tengamos aliados no significa que estemos de acuerdo con todo lo que hacen. De hecho, Milei está también en el acuerdo de Mercosur porque defiende sus intereses. Le entendemos. El problema es que los políticos españoles no defienden los intereses de su propio pueblo. Nosotros no somos partidarios de todas las políticas de Trump, ni de las de Orbán o las de Meloni. Tenemos nuestro propio modelo y es el de los intereses de los españoles. Y creo que es bueno para España que un partido como Vox tenga estas alianzas internacionales.
Santiago Abascal (Bilbao, 1976) recibe a ABC en plenas negociaciones con el PP. Confirma que habrá coaliciones en las tres autonomías, a pesar de que los planes iniciales eran distintos: «La dirección del PP ha forzado que sea así». Se respira mucha desconfianza entre supuestos … socios. Las crisis internas también se le acumulan estos días.
—Hasta que no ha pasado Castilla y León las negociaciones no se han retomado. ¿Había bloqueo por tacticismo político como dice el PP?
—Es una absoluta falsedad de la calle Génova, que es quien más dificultades está poniendo en las negociaciones. Tanto en Extremadura, Aragón y Castilla y León pueden llegar a buen puerto si Génova deja de poner zancadillas. Estos días hemos llegado a un acuerdo en Baleares para retirar las ayudas sociales a los inmigrantes ilegales. El problema es cuando la dirección del PP se mete de cualquier manera en las conversaciones para hacer un relato político.
—Habla siempre del acuerdo programático antes de cerrar las coaliciones. ¿Qué medida concreta lo impide?
—No voy a hacer la negociación en los medios. Lo que hemos pedido es hablar con calma, medida a medida. No vamos a señalar las dificultades. Espero que todos nos esforcemos en superarlas. Las negociaciones han estado paradas por Génova y ahora espero que puedan continuar sin interferencias, filtraciones interesadas, sin mentiras y sin intento de imponer un relato. Evidentemente las urnas han hablado y han dicho que debemos entendernos y que Vox es más fuerte que antes. Los temas que nos preocupan son evidentes: el campo, las consecuencias del pacto verde, las políticas migratorias, las rebajas fiscales, el gasto ideológico excesivo, la vivienda.
—¿Vox va a tener consejeros en las tres comunidades?
—No es nuestra prioridad, pero hemos dicho que sí, que entramos. Entre otras cosas porque el señor Feijóo se ha hartado de decir que no nos atrevemos a gobernar, que no queremos ese desgaste. Por supuesto que queremos terminar con ese debate y esa falacia. Y por eso decimos que sí, que no se preocupe, que entramos en los gobiernos. Igual algunos dirigentes regionales no querían, pues que se lo agradezcan a Feijóo. No hablaremos de puestos políticos hasta tener un programa de gobierno.
—¿La misma decisión para las tres autonomías?
—Sí. Porque en las tres han dicho que no nos atrevemos a gobernar. No vamos a pasarlo por alto. Quizá no habría sido necesaria la misma decisión en todas partes, pero la dirección nacional del PP ha forzado que las cosas sean ahora como van a ser.
PACTOS
«Entraremos en los tres gobiernos. No vamos a pasar por alto la falacia de Feijóo de que no nos atrevemos a gobernar»
—¿Todos los pactos antes de las andaluzas?
—No pensamos en llegar antes de una fecha. No es nuestra prioridad. No nos asusta ir a las andaluzas con o sin acuerdo. Las cosas han de hacerse bien con plazos y garantías.
—¿Cuál es la primera exigencia que le harían a Juanma Moreno si les necesita para gobernar?
—Primero tendrá que renunciar a su deseo de pactar con el PSOE. No creo que esté muy dispuesto a pactar con el partido que represento. El PP, de hecho, debería aclarar sus posiciones. Azcón, Pérez Llorca, Guardiola y Mañueco no tienen nada que ver con Juanma Moreno, que aspira a entenderse con el PSOE. Francamente, creo que igual que Feijóo.
«Me siento absolutamente orgulloso del legado español en América»
—¿Piensa que Feijóo intentaría otra vía antes que pactar con usted?
—No me invento nada. En 2023 lo dijo claramente ante un Sánchez que ya presidía una mafia. Fueron unas elecciones en las que contribuyó a la demonización de Vox y, por tanto, a movilizar el voto de la izquierda. Entonces le ofreció pactos por televisión. Solo eso explica la demonización que hacen dirigentes del PP a Vox. El ejemplo ha sido Mañueco en estas elecciones diciendo que Vox quiere tirar a seres humanos al mar. Además de ser falso es bastante estúpido políticamente, porque luego tienes que pactar con esos salvajes.
—¿Lo que ocurrió en 2023 se puede volver a repetir?
— Para mí absolutamente. Por eso quiero lanzar una voz de alerta. Porque el problema es la capacidad que tiene el PP en estos momentos de destruir la alternativa a Sánchez. Podemos discutir sobre muchas cuestiones políticas, pero demonizar a Vox con el mismo argumentario de la izquierda o hacer campañas sucias pueden debilitarnos. Por ahora, se ve en las elecciones, no lo están logrando. Pero podría llegar a ocurrir que no se produjera la suma o que Sánchez acabe ganando las elecciones. El PP ha vuelto por sus fueros, por su nerviosismo, porque no soporta un Vox fuerte y porque no acepta la realidad de que la sociología electoral ha cambiado en España. Están más empeñados en dañarnos que en ganar al PSOE. Y eso puede ser letal.
INMIGRACIÓN
«Voy a combatir las opiniones de la Conferencia Episcopal que promocionan la invasión migratoria. Creo que muchos feligreses están de acuerdo»
—El PP exige acuerdos para cuatro años. ¿Lo aceptan?
—Los primeros interesados en que haya gobiernos estables somos nosotros. Los que han demostrado que son incapaces de garantizarlos porque no respetan a sus socios son ellos. Ahora bien, lo de que haya acuerdos de presupuestos para cuatro años… Me parece que al Parlamento hay que respetarlo y los acuerdos presupuestarios serán distintos por año. Parece una ocurrencia más propia de sanchistas.
—¿Quieren que Génova deje de estar en las negociaciones autonómicas?
—Nosotros no elegimos a los interlocutores del PP. Lo que sí decimos es que nuestro interlocutor principal es el dirigente regional de turno que necesita la investidura. Y que convendría que Génova deje de hacer filtraciones, de hacer que se publiquen mentiras y de entorpecer la relación con una guerra sucia permanente como la de las últimas tres campañas electorales.
—Vox centraliza las negociaciones y no las delega en sus autonomías.
—Porque Vox es un partido nacional y el PP, una suma de partidos autonómicos.
—¿Los electores de la derecha pueden contar con que vaya a haber una coalición PP-Vox para España cuando haya generales? Escuchándole no está muy claro.
—Yo creo que no pueden contar eso. No porque yo no quiera o no esté dispuesto. Nosotros tenemos claro quién es el único partido con el que podemos entendernos. Pero el PP no. Estoy convencido de que Feijóo todavía aspira a algún tipo de pacto con el Partido Socialista o lo que quede de él. Y si no es así, que lo demuestre presentando una moción de censura contra Sánchez en vez de dedicarse a la guerra sucia contra Vox.
ELECCIONES GENERALES
«Génova debería dejar de filtrar, de hacer que se publiquen mentiras y de entorpecer nuestra relación con una guerra sucia»
—¿Usted se ve como vicepresidente de un Gobierno de Feijóo?
—No. Yo me presento a la Presidencia del Gobierno. Los españoles dirán y entonces tomaremos las decisiones que correspondan, que no vamos a adelantarlas.
—¿Cuál es la reforma más urgente que tendría que acometer en un hipotético gobierno con el PP?
—Sin ninguna duda la migratoria. Porque creo que el colapso del sistema político está asociado a la inmigración masiva; el de los servicios públicos, las ayudas sociales, la atención sanitaria, el mercado de la vivienda y la inseguridad. Los grandes problemas de la sociedad española están asociados a la promoción de la invasión migratoria que se ha acelerado en los últimos tiempos con Sánchez y con el anuncio de la regularización masiva, que busca la nacionalización a toda pastilla para cambiar el cuerpo electoral. Esto, que parece una conspiración, ya es una cosa aceptada por todos porque la han reconocido hasta en Podemos.
—¿Cree que Sánchez tiene un horizonte penal cuando deje la presidencia?
—Creo que ningún español con un mínimo de sentido común es capaz de creer que tres de los cuatro ocupantes del Peugeot estén en la cárcel; que estén contando que la gasolina del coche se llenaba con las saunas de prostitución, que estén contando que robaron las primarias del Partido Socialista; que tanto el hermano como la señora del presidente del Gobierno estén en procesos penales y que Sánchez no supiera nada de todo eso. Nadie se lo cree. Lo único que le protege de una investigación es que es el presidente.
—Si llegan al gobierno con el PP, ¿promoverán investigar esa responsabilidad penal?
—Por supuesto. No puede volver a haber un gobierno que diga pelillos a la mar con la corrupción de los anteriores. El Gobierno que llegue tendrá que ajustar cuentas penales, tendrá que hacer una auditoría y si las cuentas públicas están falseadas, tendrá que haber consecuencias. Ese gobierno deberá tirar de la manta y permitir las investigaciones que han sido entorpecidas con la intervención de Sánchez y de Marlaska.
—Ha señalado como principal urgencia la política migratoria. ¿Qué le parece la visita del Papa, que va a estar en Canarias? La Iglesia, lo sabe, apoya la regularización.
—Me parece muy bien como católico que el Papa visite España y que trate de interesarse por todos los problemas que hay en España. En cuanto a las opiniones de la Conferencia Episcopal, las voy a combatir como líder político que quiere proteger a su pueblo de la invasión migratoria, del efecto llamada que se está produciendo y porque muchas de esas posiciones de una parte de la jerarquía eclesiástica se deben a la financiación pública que obtienen de promocionar esa invasión migratoria.
—¿Cree que la Conferencia Episcopal, con su postura, contribuye a una invasión migratoria y es cómplice de las políticas del Gobierno?
—Sin ninguna duda. Y además estoy convencido que lo piensan la mayor parte de sus feligreses.
SOCIOS INTERNACIONALES
«Nosotros no somos partidarios de todas las políticas de Trump, Orbán, Meloni o Milei. Pero creo que es bueno para España que Vox tenga estas alianzas»
—¿Dice que piensa que los católicos comparten esa opinión?
—Creo que la inmensa mayoría de los católicos la comparten. Y, entre otras razones, porque no solo no quieren una invasión migratoria que destruya y colapse los servicios públicos, sino porque no queremos que nuestra sociedad se islamice. No creo que los católicos, entre los que me encuentro, queramos ser sustituidos por una islamización agresiva que no va a tolerar la libertad religiosa, que persigue a la mujer, que provoca matrimonios forzosos en masa.
—Europa está endureciendo su política migratoria. ¿Vox sigue defendiendo las deportaciones masivas como solución?
—Nosotros ponemos encima de la mesa la repatriación inmediata de todos los ilegales, las deportaciones de todos los que están aquí legalmente o ilegalmente pero cometiendo delitos; y la reemigración de todos los que están aquí y están viviendo de las ayudas sociales. Todos esos tienen que irse. No puede haber medio millón de inmigrantes cobrando el ingreso mínimo vital y españoles que lo están pasando mal.
—Sobre las palabras del Rey y «los abusos» en la Conquista de América. ¿Las comparte?
—No voy a valorar, no lo hago desde hace mucho tiempo, las palabras de Su Majestad el Rey. Lo que sí valoro es que encarna la unidad y la permanencia de España. Yo me siento absolutamente orgulloso del legado español en América, de la obra de la Corona española en América, que es una obra de evangelización, de hermanamiento y civilización. Tiene sus claroscuros, evidentemente, como cualquier obra humana.
—Vox se ha ausentado de muchos actos institucionales con Felipe VI.
—No es que faltemos a esos actos porque está el Rey, sino porque está el Gobierno. Ya hemos dicho que no estaremos coincidiendo con esta mafia hasta que acabe la legislatura. No sé si habrá alguna excepción, pero vamos a intentar mantenerlo.
—Hay un movimiento juvenil antimonárquico. Vox triunfa en ese sector de la población. ¿Le preocupa que se lo achaquen?
—Cualquier día nos dirán que somos el toro que mató a Manolete. A mí me preocupa cumplir con mi obligación y hacer lo que creo que es correcto hacer. Si efectivamente se está produciendo un alejamiento de una parte de la sociedad española respecto de la Corona, creo que es algo que debe valorarse y debe intentarse arreglar.
—Usted es el principal aliado de la administración Trump. ¿Comparte su política de abrir conflictos en medio mundo después de haber prometido a sus votantes que iba a evitarlos?
—No creo que se esté abriendo un conflicto en Irán, un país en el que está muriendo la población a manos de los ayatolás. No se puede decir que se está abriendo un conflicto en Venezuela, donde había una dictadura que tenía encarcelada a toda la oposición y un pueblo absolutamente empobrecido. En el caso de Cuba, eso llega a niveles insoportables. Yo no sé cuáles son los compromisos del señor Trump con sus electores. Lo que sí digo es que estoy convencido de que todos nuestros aliados internacionales —Meloni, Trump, Orbán, Le Pen, Kast, Milei— a veces tienen políticas contradictorias, pero estoy convencido de que todos ellos intentan defender el interés nacional. Y creo que no podemos decir lo mismo en Europa y España, donde tenemos un presidente del Gobierno que haga lo que haga respecto a una guerra y otras cosas, defiende sus propios intereses.
—En Venezuela cayó Maduro, pero no ha llegado la democracia. En Irán, el líder de los ayatolás y nada indica que la guerra vaya a terminar. Los efectos de la crisis energética ya se están viendo. ¿Está de acuerdo con haber iniciado esta guerra?
—Es irrelevante que yo esté de acuerdo o no. Lo que digo es que quien ha iniciado esta guerra defiende sus intereses y también los intereses de muchos iraníes, por cierto, que estaban siendo masacrados por una teocracia criminal. Es verdad que las guerras tienen consecuencias. Ojalá no las tenga y termine cuanto antes.
—¿Le preocupa la nueva relación de EEUU con Europa?
—Sobre todo me preocupa que Europa no tenga un proyecto, que se niegue a sí misma, que se ataque la libertad de expresión y se pretenda censurar las redes sociales. Creo que eso dificulta las relaciones, porque la nueva Administración norteamericana trae un gran cambio político en muchos aspectos. Contra la agenda woke, contra la Agenda 2030, el fanatismo climático. Y creo que las tensiones se producen por eso, porque la burocracia de Bruselas y la vieja dirigencia europea se resiste a cambiar el rumbo.
—Es decir, usted sigue alineándose con Trump después de las políticas que está desplegando.
—Que nosotros tengamos aliados no significa que estemos de acuerdo con todo lo que hacen. De hecho, Milei está también en el acuerdo de Mercosur porque defiende sus intereses. Le entendemos. El problema es que los políticos españoles no defienden los intereses de su propio pueblo. Nosotros no somos partidarios de todas las políticas de Trump, ni de las de Orbán o las de Meloni. Tenemos nuestro propio modelo y es el de los intereses de los españoles. Y creo que es bueno para España que un partido como Vox tenga estas alianzas internacionales.
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