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El caso es real y corresponde a un pequeño bar restaurante de Madrid. Su propietario contaba recientemente que ha pasado de tener dos cocineros contratados a cuatro. La decisión la tomó después de quedarse sin poder servir comidas porque ninguno de los dos se presentó a trabajar. El caso no fue aislado. En alguna ocasión se trató de una baja por enfermedad y en alguna otra el profesional renunció a su puesto sin previo aviso y tuvo que reemplazarlo a toda prisa.
El absentismo laboral es un fenómeno postpandémico, pero en España es más elevado que en la media europea. La literatura académica atribuye el elemento diferencial a la reforma laboral de 2019, ya que introdujo más certidumbre en la contratación indefinida y redujo, aunque no del todo, las tasas de temporalidad. Pero la persistencia de las incapacidades temporales y las ausencias del trabajo, especialmente en el sector servicios, están llevando a que ejemplos como el que abre este texto se conviertan en categorías y estén provocando movimientos de fondo en la economía.
Por un lado, sobre la inflación. El diferencial de España sobre la zona euro es muy elevado. En concreto, se situó en un 4,9 en septiembre frente al 3,8 de la Eurozona. Un elemento que contribuye a ello es la manera inmediata en que los hogares españoles registran el encarecimiento de la electricidad a través de los contadores más eficientes. No obstante, es una cuestión de decalaje, porque al final la inflación por energía llega a todas partes.
El elemento más característico de España se refiere a la persistencia de la inflación sobre el sector servicios, que es el que más peso tiene en la economía. En un escenario de fuerte demanda es normal que los precios sean más elevados, pero lo son aun más con el absentismo disparado. Con cuatro cocineros en lugar de dos, el propietario del bar tiene que subir el margen de la caña para no quedarse sin él.
Ello plantea, además, dudas sobre cómo se está midiendo la productividad. El parámetro favorito del Gobierno y de muchos economistas es la productividad por hora, porque es más homogénea y aumenta en los últimos años. En el caso de nuestro bar, apenas afecta si uno u otro profesional está en los fogones.
Pero otros expertos defienden que la productividad por ocupado es más precisa. Ésta sigue sin repuntar y los cocineros arrojan una buena pista. El absentismo no sólo daña los márgenes y eleva los precios, sino que merma la productividad. Dos cocinan lo mismo que cuatro.
Actualidad Económica // elmundo
