La pandemia del coronavirus, el volcán de La Palma, la dana de Valencia, el temporal ‘Filomena’, el gran apagón y dos guerras: la de Ucrania y la de Irán. El recuento lo hacen en el propio Ejecutivo como enumeración de las situaciones extremas a las que Pedro Sánchez y sus ministros se han tenido que enfrentar en los casi ocho años que llevan en el poder. «Salvo una invasión zombi , este Gobierno ha tenido que afrontar situaciones absolutamente inéditas», bromeaba el propio presidente en una entrevista.El Gabinete de las mil crisis que, sin embargo, exhiben como un valor añadido. Lo consideran una muestra de su capacidad para gestionar la excepcionalidad. La adversidad convertida en oportunidad electoral, pero también en excusa. La última, escudarse en lo acuciante del conflicto en Oriente Próximo para retrasar la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Unas cuentas públicas que tendrían que haber visto la luz el pasado mes de septiembre. En el Ejecutivo creen que este contexto de crisis les ha servido para desterrar una percepción que había calado en la opinión pública: que solo la derecha es capaz de gestionar los ciclos adversos. Dar la vuelta a este pensamiento era uno de los objetivos de Sánchez cuando llegó a La Moncloa y en su entorno creen que lo han conseguido. Es más, lo han utilizado como uno de sus puntales estratégicos en la pugna con el PP, alimentando la confrontación de modelos para explicitar la diferencia de prioridades que tienen los gobiernos de uno u otro signo.Noticia relacionada general No No Montero afirma que el decreto ley por la guerra de Irán «retrasará unas semanas» los Presupuestos David LojiEste cálculo operará también en lo relativo al paquete de medidas que aprobará hoy el Consejo de Ministros en una sesión extraordinaria. Después de la reunión será Sánchez quien ponga cara a las ayudas a las familias, empresas y sectores más afectados por los primeros coletazos del conflicto en Oriente Próximo. El presidente tiene prevista una comparecencia sobre esta cuestión el próximo miércoles en el Congreso, pero la urgencia por impulsar ya las primeras medidas ha forzado que se multiplique su exposición. La negociación se ha dilatado hasta el final y, salvo movimiento efectista de última hora -algo que nunca se puede descartar con Sánchez-, la previsión que manejan todas las fuentes consultadas es que el decreto de respuesta contra los efectos de la guerra no incluya medidas extemporáneas. Esto es, iniciativas que no sean susceptibles de generar un consenso suficiente en el Congreso para superar su convalidación el próximo jueves. En concreto, todo lo que tenga que ver con vivienda y que no cuente con el aval de Junts.El decreto de medidas contra la guerra no incluirá nada en materia de vivienda que comprometa su aprobación Más allá de dejar en evidencia las diferencias dentro de la coalición, en Moncloa también quieren poner en un compromiso al principal partido de la oposición, quien consideran, «tendrá muy complicado oponerse» a la norma, que se ha diseñado como un texto blanco y «honesto» para que no genere anticuerpos en el espectro de la derecha. «¿Qué van a hacer ustedes? ¿Sí a la guerra y no a las ayudas?», le interpeló Sánchez a Feijóo en la sesión de control este miércoles, anticipando la estrategia.En el Gobierno aseguran que en este «primer paquete» -apreciación que indica que auguran que no será el último- se incluirá una respuesta «proporcional» y «perimetrada» a las áreas que han sufrido un mayor castigo en estas tres semanas de ofensiva bélica. Además, también se aprovechará la coyuntura para afianzar algunas de las reformas estructurales, en materia energética, que ya se han puesto en marcha en crisis precedentes y que permitirán seguir apuntalando la autonomía estratégica para el futuro. La pandemia del coronavirus, el volcán de La Palma, la dana de Valencia, el temporal ‘Filomena’, el gran apagón y dos guerras: la de Ucrania y la de Irán. El recuento lo hacen en el propio Ejecutivo como enumeración de las situaciones extremas a las que Pedro Sánchez y sus ministros se han tenido que enfrentar en los casi ocho años que llevan en el poder. «Salvo una invasión zombi , este Gobierno ha tenido que afrontar situaciones absolutamente inéditas», bromeaba el propio presidente en una entrevista.El Gabinete de las mil crisis que, sin embargo, exhiben como un valor añadido. Lo consideran una muestra de su capacidad para gestionar la excepcionalidad. La adversidad convertida en oportunidad electoral, pero también en excusa. La última, escudarse en lo acuciante del conflicto en Oriente Próximo para retrasar la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Unas cuentas públicas que tendrían que haber visto la luz el pasado mes de septiembre. En el Ejecutivo creen que este contexto de crisis les ha servido para desterrar una percepción que había calado en la opinión pública: que solo la derecha es capaz de gestionar los ciclos adversos. Dar la vuelta a este pensamiento era uno de los objetivos de Sánchez cuando llegó a La Moncloa y en su entorno creen que lo han conseguido. Es más, lo han utilizado como uno de sus puntales estratégicos en la pugna con el PP, alimentando la confrontación de modelos para explicitar la diferencia de prioridades que tienen los gobiernos de uno u otro signo.Noticia relacionada general No No Montero afirma que el decreto ley por la guerra de Irán «retrasará unas semanas» los Presupuestos David LojiEste cálculo operará también en lo relativo al paquete de medidas que aprobará hoy el Consejo de Ministros en una sesión extraordinaria. Después de la reunión será Sánchez quien ponga cara a las ayudas a las familias, empresas y sectores más afectados por los primeros coletazos del conflicto en Oriente Próximo. El presidente tiene prevista una comparecencia sobre esta cuestión el próximo miércoles en el Congreso, pero la urgencia por impulsar ya las primeras medidas ha forzado que se multiplique su exposición. La negociación se ha dilatado hasta el final y, salvo movimiento efectista de última hora -algo que nunca se puede descartar con Sánchez-, la previsión que manejan todas las fuentes consultadas es que el decreto de respuesta contra los efectos de la guerra no incluya medidas extemporáneas. Esto es, iniciativas que no sean susceptibles de generar un consenso suficiente en el Congreso para superar su convalidación el próximo jueves. En concreto, todo lo que tenga que ver con vivienda y que no cuente con el aval de Junts.El decreto de medidas contra la guerra no incluirá nada en materia de vivienda que comprometa su aprobación Más allá de dejar en evidencia las diferencias dentro de la coalición, en Moncloa también quieren poner en un compromiso al principal partido de la oposición, quien consideran, «tendrá muy complicado oponerse» a la norma, que se ha diseñado como un texto blanco y «honesto» para que no genere anticuerpos en el espectro de la derecha. «¿Qué van a hacer ustedes? ¿Sí a la guerra y no a las ayudas?», le interpeló Sánchez a Feijóo en la sesión de control este miércoles, anticipando la estrategia.En el Gobierno aseguran que en este «primer paquete» -apreciación que indica que auguran que no será el último- se incluirá una respuesta «proporcional» y «perimetrada» a las áreas que han sufrido un mayor castigo en estas tres semanas de ofensiva bélica. Además, también se aprovechará la coyuntura para afianzar algunas de las reformas estructurales, en materia energética, que ya se han puesto en marcha en crisis precedentes y que permitirán seguir apuntalando la autonomía estratégica para el futuro.
La pandemia del coronavirus, el volcán de La Palma, la dana de Valencia, el temporal ‘Filomena’, el gran apagón y dos guerras: la de Ucrania y la de Irán. El recuento lo hacen en el propio Ejecutivo como enumeración de las situaciones extremas a las … que Pedro Sánchez y sus ministros se han tenido que enfrentar en los casi ocho años que llevan en el poder. «Salvo una invasión zombi, este Gobierno ha tenido que afrontar situaciones absolutamente inéditas», bromeaba el propio presidente en una entrevista.
El Gabinete de las mil crisis que, sin embargo, exhiben como un valor añadido. Lo consideran una muestra de su capacidad para gestionar la excepcionalidad. La adversidad convertida en oportunidad electoral, pero también en excusa. La última, escudarse en lo acuciante del conflicto en Oriente Próximo para retrasar la presentación de los Presupuestos Generales del Estado. Unas cuentas públicas que tendrían que haber visto la luz el pasado mes de septiembre.
En el Ejecutivo creen que este contexto de crisis les ha servido para desterrar una percepción que había calado en la opinión pública: que solo la derecha es capaz de gestionar los ciclos adversos. Dar la vuelta a este pensamiento era uno de los objetivos de Sánchez cuando llegó a La Moncloa y en su entorno creen que lo han conseguido. Es más, lo han utilizado como uno de sus puntales estratégicos en la pugna con el PP, alimentando la confrontación de modelos para explicitar la diferencia de prioridades que tienen los gobiernos de uno u otro signo.
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Este cálculo operará también en lo relativo al paquete de medidas que aprobará hoy el Consejo de Ministros en una sesión extraordinaria. Después de la reunión será Sánchez quien ponga cara a las ayudas a las familias, empresas y sectores más afectados por los primeros coletazos del conflicto en Oriente Próximo. El presidente tiene prevista una comparecencia sobre esta cuestión el próximo miércoles en el Congreso, pero la urgencia por impulsar ya las primeras medidas ha forzado que se multiplique su exposición.
La negociación se ha dilatado hasta el final y, salvo movimiento efectista de última hora -algo que nunca se puede descartar con Sánchez-, la previsión que manejan todas las fuentes consultadas es que el decreto de respuesta contra los efectos de la guerra no incluya medidas extemporáneas. Esto es, iniciativas que no sean susceptibles de generar un consenso suficiente en el Congreso para superar su convalidación el próximo jueves. En concreto, todo lo que tenga que ver con vivienda y que no cuente con el aval de Junts.
El decreto de medidas contra la guerra no incluirá nada en materia de vivienda que comprometa su aprobación
Más allá de dejar en evidencia las diferencias dentro de la coalición, en Moncloa también quieren poner en un compromiso al principal partido de la oposición, quien consideran, «tendrá muy complicado oponerse» a la norma, que se ha diseñado como un texto blanco y «honesto» para que no genere anticuerpos en el espectro de la derecha. «¿Qué van a hacer ustedes? ¿Sí a la guerra y no a las ayudas?», le interpeló Sánchez a Feijóo en la sesión de control este miércoles, anticipando la estrategia.
En el Gobierno aseguran que en este «primer paquete» -apreciación que indica que auguran que no será el último- se incluirá una respuesta «proporcional» y «perimetrada» a las áreas que han sufrido un mayor castigo en estas tres semanas de ofensiva bélica. Además, también se aprovechará la coyuntura para afianzar algunas de las reformas estructurales, en materia energética, que ya se han puesto en marcha en crisis precedentes y que permitirán seguir apuntalando la autonomía estratégica para el futuro.
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