El jeque Al-Thani fue una especie de trampantojo. Durante años pareció un ‘mago de oriente’, que venía a regar de felicidad la ciudad desde el palco de La Rosaleda. Sin embargo, resultó que aquel árabe poderoso traía los bolsillos vacíos o la cartera encogida. No era el millonario inversor que parecía y muestra de ello es que se acaba de dictar en su contra una orden de detención internacional por varios delitos en la administración de sociedad propietaria del Málaga Club Fútbol. La Audiencia de Málaga dispuso que se procediera por parte del juzgado a dictar una orden de detención nacional e internacional contra el jeque Al-Thani y tres de sus hijos. Están acusados por los delitos continuados de apropiación indebida , administración desleal e imposición de acuerdos abusivos.De esta forma, la Audiencia estimó el recurso del fiscal. Por tanto, revocó la decisión de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga 14 de rechazar el dictado de esa orden contra estas cuatro personas. La Fiscalía pide 14 años y medio de prisión, así como la inhabilitación para administrar sociedades durante 18 años. Esta petición de busca y captura fue formulada por BlueBay , empresa con la que Al-Thani ha tenido una larga disputa por la propiedad de las acciones del club. En 2025, fue rechazada por la jueza hasta en dos ocasiones. Estas decisiones fueron recurridas tanto por la parte solicitante como por la Fiscalía, cuyo recurso de apelación ahora ha sido estimado.Según la Audiencia, hay «una deliberada pasividad vinculada a la idea de una estrategia procesal fraudulenta y una nula voluntad de colaboración efectiva con la justicia española». Explica que se debe dictar la orden porque el jeque y sus hijos «han venido utilizando su derecho de defensa y su situación de residencia en el extranjero con fines dilatorios y de entorpecimiento de la marcha del procedimiento».El Tribunal señala en su resolución que estos procesados carecen de representación y defensa, así como que el auxilio judicial internacional con Qatar a lo largo del procedimiento «ha sido infructuoso». Además de que «no han tenido éxito» los intentos de comunicación a través del correo electrónico que facilitaron, ni en la dirección de residencia.La Audiencia de Málaga estima que «hay una nula voluntad de colaboración con la justicia española»Por esto se dicta la orden, ya que es necesario asegurar la presencia física de los acusados, ante el riesgo de que la lentitud de la comisión rogatoria permita su incomparecencia en proceso.Son los últimos coletazos de una historia de amor quebrada por el engaño. En 2012 el espejismo árabe había levantado la euforia. El Málaga Club de Fútbol acababa de clasificarse para jugar la Champions League. El equipo estaba entre los mejores del mundo, Abdullah Al-Thani prometía el cielo a base de millones , iba a construir puertos de lujo en Marbella e inversiones de todo tipo. Al-Thani compró el club por 36 millones de euros en 2010. Sacó el talonario para fichar a jugadores como Joaquín, Cazorla, Monreal, Baptista o Toulalan. Repescó del Valencia a un joven Isco, que se destapó como un mago y vendió en 2013 al Real Madrid casi por la misma cantidad por la que había comprado el club. En sólo dos años, el equipo estaba en Champions. Eso fue la debacle. En la temporada 2013-2014, la entidad acumuló 100 millones de deuda. Los jugadores no cobraban . Según Joaquín, uno de los líderes de aquel vestuario, hasta les prometió que les pagaría cuando vendiera unos terrenos. Las estrellas se marcharon . El proyecto no era viable, pero los Al-Thani seguían viviendo a cuerpo de rey en la Costa del Sol .Y una querella de los accionistas minoritarios hizo saltar todo por los aires. Según la denuncia, el jeque y sus hijos habrían sacado créditos por valor de 4,3 millones de euros , que nunca devolvieron. También habrían sumado cobros por la asistencia al consejo de administración por valor de 1,44 millones. En este sentido, se investigan cargos a las arcas del Málaga en alquileres de inmuebles, vehículos de alta gama o viajes sin aparente justificación laboral. Les investigan los posibles delitos de administración desleal, apropiación indebida y blanqueo de capitales. La juez exigió una fianza de 5,4 millones de euros, que no abonaron y el club acabó intervenido. Así sigue, pese a que sueñe con jugar en Primera división. El club está intervenido y varias empresas del jeque están en el punto de mira de la justiciaEl juzgado ha seguido la pista de varias sociedades del árabe en España. Por un lado, se investiga Nasir bin Abdullah & Sons. Esta sociedad es la que tiene suscrito el crédito de 4,2 millones, que el jeque propuso como aval para la fianza impuesta. Es lo que consignó en 2011 para que el consorcio NAS Marbella pudiera quedarse con la concesión de las obras de reforma del Puerto de la Bajadilla de Marbella, que la Junta de Andalucía tuvo que rescatar tras un pufo de 400 millones.A estas se suman dos empresas más, que tampoco están exentas de polémicas. Se trata de NAS Football y NAS Spain. Tras la temporada en Champions, para pagar la deuda, Al-Thani buscó a la cadena hotelera Blue Bay de Jamal Satli para salvar el club. Se constituyó NAS Spain a la que transfirieron las acciones. La entrada de la cadena de hoteles era a cambio de asumir la gestión del Málaga. BlueBay se negó a seguir con el proyecto millonario y decidió pagar sólo los gastos urgentes. Así, Al Thani maniobró para volver a quedarse con el poder absoluto. Deshizo de forma unilateral el acuerdo con la hotelera y transfirió todas las acciones a NAS Football, en la que sólo estaba la familia Al-Thani. El Juzgado de Instrucción 12 de Málaga dictaminó que BlueBay debía recuperar aquel paquete accionarial del 49 por ciento, que compró por el precio simbólico de un euro. Luego pidió la orden de detención del jeque para responder por su gestión, que tras negarse dos veces ahora es efectiva y convierte al jeque en un fugitivo. El jeque Al-Thani fue una especie de trampantojo. Durante años pareció un ‘mago de oriente’, que venía a regar de felicidad la ciudad desde el palco de La Rosaleda. Sin embargo, resultó que aquel árabe poderoso traía los bolsillos vacíos o la cartera encogida. No era el millonario inversor que parecía y muestra de ello es que se acaba de dictar en su contra una orden de detención internacional por varios delitos en la administración de sociedad propietaria del Málaga Club Fútbol. La Audiencia de Málaga dispuso que se procediera por parte del juzgado a dictar una orden de detención nacional e internacional contra el jeque Al-Thani y tres de sus hijos. Están acusados por los delitos continuados de apropiación indebida , administración desleal e imposición de acuerdos abusivos.De esta forma, la Audiencia estimó el recurso del fiscal. Por tanto, revocó la decisión de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga 14 de rechazar el dictado de esa orden contra estas cuatro personas. La Fiscalía pide 14 años y medio de prisión, así como la inhabilitación para administrar sociedades durante 18 años. Esta petición de busca y captura fue formulada por BlueBay , empresa con la que Al-Thani ha tenido una larga disputa por la propiedad de las acciones del club. En 2025, fue rechazada por la jueza hasta en dos ocasiones. Estas decisiones fueron recurridas tanto por la parte solicitante como por la Fiscalía, cuyo recurso de apelación ahora ha sido estimado.Según la Audiencia, hay «una deliberada pasividad vinculada a la idea de una estrategia procesal fraudulenta y una nula voluntad de colaboración efectiva con la justicia española». Explica que se debe dictar la orden porque el jeque y sus hijos «han venido utilizando su derecho de defensa y su situación de residencia en el extranjero con fines dilatorios y de entorpecimiento de la marcha del procedimiento».El Tribunal señala en su resolución que estos procesados carecen de representación y defensa, así como que el auxilio judicial internacional con Qatar a lo largo del procedimiento «ha sido infructuoso». Además de que «no han tenido éxito» los intentos de comunicación a través del correo electrónico que facilitaron, ni en la dirección de residencia.La Audiencia de Málaga estima que «hay una nula voluntad de colaboración con la justicia española»Por esto se dicta la orden, ya que es necesario asegurar la presencia física de los acusados, ante el riesgo de que la lentitud de la comisión rogatoria permita su incomparecencia en proceso.Son los últimos coletazos de una historia de amor quebrada por el engaño. En 2012 el espejismo árabe había levantado la euforia. El Málaga Club de Fútbol acababa de clasificarse para jugar la Champions League. El equipo estaba entre los mejores del mundo, Abdullah Al-Thani prometía el cielo a base de millones , iba a construir puertos de lujo en Marbella e inversiones de todo tipo. Al-Thani compró el club por 36 millones de euros en 2010. Sacó el talonario para fichar a jugadores como Joaquín, Cazorla, Monreal, Baptista o Toulalan. Repescó del Valencia a un joven Isco, que se destapó como un mago y vendió en 2013 al Real Madrid casi por la misma cantidad por la que había comprado el club. En sólo dos años, el equipo estaba en Champions. Eso fue la debacle. En la temporada 2013-2014, la entidad acumuló 100 millones de deuda. Los jugadores no cobraban . Según Joaquín, uno de los líderes de aquel vestuario, hasta les prometió que les pagaría cuando vendiera unos terrenos. Las estrellas se marcharon . El proyecto no era viable, pero los Al-Thani seguían viviendo a cuerpo de rey en la Costa del Sol .Y una querella de los accionistas minoritarios hizo saltar todo por los aires. Según la denuncia, el jeque y sus hijos habrían sacado créditos por valor de 4,3 millones de euros , que nunca devolvieron. También habrían sumado cobros por la asistencia al consejo de administración por valor de 1,44 millones. En este sentido, se investigan cargos a las arcas del Málaga en alquileres de inmuebles, vehículos de alta gama o viajes sin aparente justificación laboral. Les investigan los posibles delitos de administración desleal, apropiación indebida y blanqueo de capitales. La juez exigió una fianza de 5,4 millones de euros, que no abonaron y el club acabó intervenido. Así sigue, pese a que sueñe con jugar en Primera división. El club está intervenido y varias empresas del jeque están en el punto de mira de la justiciaEl juzgado ha seguido la pista de varias sociedades del árabe en España. Por un lado, se investiga Nasir bin Abdullah & Sons. Esta sociedad es la que tiene suscrito el crédito de 4,2 millones, que el jeque propuso como aval para la fianza impuesta. Es lo que consignó en 2011 para que el consorcio NAS Marbella pudiera quedarse con la concesión de las obras de reforma del Puerto de la Bajadilla de Marbella, que la Junta de Andalucía tuvo que rescatar tras un pufo de 400 millones.A estas se suman dos empresas más, que tampoco están exentas de polémicas. Se trata de NAS Football y NAS Spain. Tras la temporada en Champions, para pagar la deuda, Al-Thani buscó a la cadena hotelera Blue Bay de Jamal Satli para salvar el club. Se constituyó NAS Spain a la que transfirieron las acciones. La entrada de la cadena de hoteles era a cambio de asumir la gestión del Málaga. BlueBay se negó a seguir con el proyecto millonario y decidió pagar sólo los gastos urgentes. Así, Al Thani maniobró para volver a quedarse con el poder absoluto. Deshizo de forma unilateral el acuerdo con la hotelera y transfirió todas las acciones a NAS Football, en la que sólo estaba la familia Al-Thani. El Juzgado de Instrucción 12 de Málaga dictaminó que BlueBay debía recuperar aquel paquete accionarial del 49 por ciento, que compró por el precio simbólico de un euro. Luego pidió la orden de detención del jeque para responder por su gestión, que tras negarse dos veces ahora es efectiva y convierte al jeque en un fugitivo.
El jeque Al-Thani fue una especie de trampantojo. Durante años pareció un ‘mago de oriente’, que venía a regar de felicidad la ciudad desde el palco de La Rosaleda. Sin embargo, resultó que aquel árabe poderoso traía los bolsillos vacíos o la cartera encogida. … No era el millonario inversor que parecía y muestra de ello es que se acaba de dictar en su contra una orden de detención internacional por varios delitos en la administración de sociedad propietaria del Málaga Club Fútbol.
La Audiencia de Málaga dispuso que se procediera por parte del juzgado a dictar una orden de detención nacional e internacional contra el jeque Al-Thani y tres de sus hijos. Están acusados por los delitos continuados de apropiación indebida, administración desleal e imposición de acuerdos abusivos.
De esta forma, la Audiencia estimó el recurso del fiscal. Por tanto, revocó la decisión de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga 14 de rechazar el dictado de esa orden contra estas cuatro personas. La Fiscalía pide 14 años y medio de prisión, así como la inhabilitación para administrar sociedades durante 18 años.
Esta petición de busca y captura fue formulada por BlueBay, empresa con la Al-Thani ha tenido una larga disputa por la propiedad de las acciones del club. En 2025, fue rechazada por la jueza hasta en dos ocasiones. Estas decisiones fueron recurridas tanto por la parte solicitante como por la Fiscalía, cuyo recurso de apelación ahora ha sido estimado.
Según la Audiencia, hay «una deliberada pasividad vinculada a la idea de una estrategia procesal fraudulenta y una nula voluntad de colaboración efectiva con la justicia española». Explica que se debe dictar la orden porque el jeque y sus hijos «han venido utilizando su derecho de defensa y su situación de residencia en el extranjero con fines dilatorios y de entorpecimiento de la marcha del procedimiento».
El Tribunal señala en su resolución que estos procesados carecen de representación y defensa, así como que el auxilio judicial internacional con Qatar a lo largo del procedimiento «ha sido infructuoso». Además de que «no han tenido éxito» los intentos de comunicación a través del correo electrónico que facilitaron, ni en la dirección de residencia.
La Audiencia de Málaga estima que «hay una nula voluntad de colaboración con la justicia española»
Por esto se dicta la orden, ya que es necesario asegurar la presencia física de los acusados, ante el riesgo de que la lentitud de la comisión rogatoria permita su incomparecencia en proceso.
Son los últimos coletazos de una historia de amor quebrada por el engaño. En 2012 el espejismo árabe había levantado la euforia. El Málaga Club de Fútbol acababa de clasificarse para jugar la Champions League. El equipo estaba entre los mejores del mundo, Abdullah Al-Thani prometía el cielo a base de millones , iba a construir puertos de lujo en Marbella e inversiones de todo tipo.
Al-Thani compró el club por 36 millones de euros en 2010. Sacó el talonario para fichar a jugadores como Joaquín, Cazorla, Monreal, Baptista o Toulalan. Repescó del Valencia a un joven Isco, que se destapó como un mago y vendió en 2013 al Real Madrid casi por la misma cantidad por la que había comprado el club. En sólo dos años, el equipo estaba en Champions. Eso fue la debacle.
En la temporada 2013-2014, la entidad acumuló 100 millones de deuda . Los jugadores no cobraban. Según Joaquín, uno de los líderes de aquel vestuario, hasta les prometió que les pagaría cuando vendiera unos terrenos. Las estrellas se marcharon. El proyecto no era viable, pero los Al-Thani seguían viviendo a cuerpo de rey en la Costa del Sol .
Y una querella de los accionistas minoritarios hizo saltar todo por los aires. Según la denuncia, el jeque y sus hijos habrían sacado créditos por valor de 4,3 millones de euros , que nunca devolvieron. También habrían sumado cobros por la asistencia al consejo de administración por valor de 1,44 millones.
En este sentido, se investigan cargos a las arcas del Málaga en alquileres de inmuebles, vehículos de alta gama o viajes sin aparente justificación laboral. Les investigan los posibles delitos de administración desleal, apropiación indebida y blanqueo de capitales. La juez exigió una fianza de 5,4 millones de euros, que no abonaron y el club acabó intervenido. Así sigue, pese a que sueñe con jugar en Primera división.
El club está intervenido y varias empresas del jeque están en el punto de mira de la justicia
El juzgado ha seguido la pista de varias sociedades del árabe en España. Por un lado, se investiga Nasir bin Abdullah & Sons. Esta sociedad es la que tiene suscrito el crédito de 4,2 millones, que el jeque propuso como aval para la fianza impuesta. Es lo que consignó en 2011 para que el consorcio NAS Marbella pudiera quedarse con la concesión de las obras de reforma del Puerto de la Bajadilla de Marbella, que la Junta de Andalucía tuvo que rescatar tras un pufo de 400 millones.
A estas se suman dos empresas más, que tampoco están exentas de polémicas. Se trata de NAS Football y NAS Spain. Tras la temporada en Champions, para pagar la deuda, Al-Thani buscó a la cadena hotelera Blue Bay de Jamal Satli para salvar el club. Se constituyó NAS Spain a la que transfirieron las acciones. La entrada de la cadena de hoteles era a cambio de asumir la gestión del Málaga. BlueBay se negó a seguir con el proyecto millonario y decidió pagar sólo los gastos urgentes.
Así, Al Thani maniobró para volver a quedarse con el poder absoluto. Deshizo de forma unilateral el acuerdo con la hotelera y transfirió todas las acciones a NAS Football, en la que sólo estaba la familia Al-Thani. El Juzgado de Instrucción 12 de Málaga dictaminó que BlueBay debía recuperar aquel paquete accionarial del 49 por ciento, que compró por el precio simbólico de un euro. Luego pidió la orden de detención del jeque para responder por su gestión, que tras negarse dos veces ahora es efectiva y convierte al jeque en un fugitivo.
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