Almería hace frente al inicio de otro invierno con sus reservas de agua bajo mínimos y varias infraestructuras estratégicas que están pendientes de finalizar. Las lluvias del último año hidrológico y la recuperación de los trasvases han dado un respiro a la provincia. Sin embargo, los embalses almerienses apenas almacenan el 11% de su capacidad de media, la disponibilidad de nuevos recursos sigue condicionada por unas desaladoras que acumulan retrasos y por la dependencia de las aportaciones procedentes de otras cuencas.El pantano de Benínar se encuentra al 16,25% de su capacidad, con 10,22 hectómetros cúbicos almacenados frente a los 7,39 de hace un año. La situación es más ajustada en el embalse de Cuevas del Almanzora, que registra un 9,37%, con 14,80 hectómetros cúbicos frente a los diez que tenía en el mismo periodo del año anterior. La mejora de las reservas respecto a 2025 no evita que la provincia continúe en una situación de vulnerabilidad hídrica.«El problema hídrico de Almería no está resuelto», advierte José Antonio Fernández, portavoz de la Mesa del Agua, que considera que el alivio de los últimos meses responde principalmente a unas condiciones meteorológicas favorables y a la recuperación de los recursos transferidos desde otras cuencas , más que a una solución estructural de las necesidades de abastecimiento y regadío.«Este año hidrológico pasado ha sido muy bueno, ha llovido mucho. Ha habido un cambio grande, ya que hacía años que no contábamos con caudal del Negratín. También el Tajo-Segura ha aportado más agua y, lógicamente, ha sido un muy buen año hídrico en la provincia », ha señalado recientemente. La desaladora de Villaricos lleva inutilizada desde 2012 en el Levante almeriense ABCDependencia el NegratínEl trasvase Negratín-Almanzora se ha convertido de nuevo en una pieza fundamental para el Levante almeriense. Después de permanecer interrumpida la transferencia ordinaria desde julio de 2021 por el descenso de las reservas, las condiciones legales volvieron a cumplirse el 7 de febrero de 2026. La Comisión de Gestión Técnica autorizó entonces un trasvase de 45 hectómetros cúbicos para los meses siguientes, con una reserva de hasta siete hectómetros cúbicos para abastecimiento.El Gobierno central ha anunciado que propondrá fijar en 50 hectómetros cúbicos el volumen máximo anual transferible durante los últimos meses de 2026, el límite establecido por la normativa. La evolución reciente refleja la importancia de esta conexión para la comarca: tras los 5,04 hectómetros cúbicos transferidos en 2022 y los 5,68 de 2023, el volumen aumentó hasta los 18,23 en 2024 y los 24,46 en 2025.Uno de los ejemplos más significativos de los problemas pendientes en el Levante de Almería es la desaladora del Bajo Almanzora I, situada en Villaricos, en Cuevas del Almanzora. La planta quedó inutilizada por las inundaciones del 28 de septiembre de 2012 , durante la riada de San Wenceslao, y todavía no ha recuperado su actividad.La reparación, que debía devolver al Levante almeriense una producción de 15 hectómetros cúbicos de agua al año, acumula modificaciones, sobrecostes y sucesivos cambios de calendario . El último modificado aprobado por Acuamed en junio elevó el presupuesto de 16,35 a 19,49 millones de euros y desplazó la finalización de los trabajos hasta el 20 de junio de 2027.La previsión de plena operatividad apunta, no obstante, a junio de 2029 , una vez superado el periodo de pruebas y completada la recepción de la infraestructura. Aunque se contempla que la planta pueda comenzar a producir agua con un bastidor en abril de 2027, su recuperación definitiva continúa lejos de ser una realidad.A esta instalación pendiente se sumaría la futura desaladora del Bajo Almanzora II , diseñada para aportar otros 30 hectómetros cúbicos anuales. Ambas actuaciones están llamadas a reforzar la seguridad hídrica de una comarca que continúa dependiendo de las transferencias de agua, pero ninguna de las dos está operativa. Cortes de suministro y retrasosLos problemas no se limitan al Levante. Fernández alerta de cortes intermitentes en el Bajo Andarax y Níjar, donde confluyen recursos procedentes de la depuradora de Almería y de la desaladora de Carboneras. Esta última continúa con los trabajos de renovación de sus bastidores, que están generando dificultades en el suministro . A ello se suma la incertidumbre sobre la puesta en marcha de la desaladora Mar de Alborán, pendiente de completar las actuaciones vinculadas a su conexión eléctrica.En el Poniente, la preocupación se centra tanto en la calidad del agua de los acuíferos en las zonas más cercanas al mar como en la ampliación de la desaladora del Campo de Dalías . El proyecto prevé elevar su capacidad de 30 a 40 hectómetros cúbicos anuales, pero la puesta en servicio, inicialmente prevista para 2027, se retrasa al menos hasta 2029, según ha explicado recientemente el presidente de la Mesa del Agua de Almería.El Gobierno, por su parte, ha cifrado en más de 250 millones de euros las actuaciones que Acuamed ejecuta en la provincia hasta 2030. Además de las desaladoras del Bajo Almanzora y la ampliación del Campo de Dalías, el programa incluye mejoras de eficiencia energética en Carboneras y actuaciones para reforzar la distribución y el almacenamiento de agua.Pese a estas inversiones anunciadas, la Mesa del Agua considera que los plazos administrativos y de ejecución siguen siendo demasiado lentos para las necesidades de la provincia. «El año hidrológico ya está empezando con problemas» , advierte su portavoz. La agricultura, uno de los principales motores económicos de Almería, continúa expuesta a la escasez de recursos y al encarecimiento de los costes. Almería hace frente al inicio de otro invierno con sus reservas de agua bajo mínimos y varias infraestructuras estratégicas que están pendientes de finalizar. Las lluvias del último año hidrológico y la recuperación de los trasvases han dado un respiro a la provincia. Sin embargo, los embalses almerienses apenas almacenan el 11% de su capacidad de media, la disponibilidad de nuevos recursos sigue condicionada por unas desaladoras que acumulan retrasos y por la dependencia de las aportaciones procedentes de otras cuencas.El pantano de Benínar se encuentra al 16,25% de su capacidad, con 10,22 hectómetros cúbicos almacenados frente a los 7,39 de hace un año. La situación es más ajustada en el embalse de Cuevas del Almanzora, que registra un 9,37%, con 14,80 hectómetros cúbicos frente a los diez que tenía en el mismo periodo del año anterior. La mejora de las reservas respecto a 2025 no evita que la provincia continúe en una situación de vulnerabilidad hídrica.«El problema hídrico de Almería no está resuelto», advierte José Antonio Fernández, portavoz de la Mesa del Agua, que considera que el alivio de los últimos meses responde principalmente a unas condiciones meteorológicas favorables y a la recuperación de los recursos transferidos desde otras cuencas , más que a una solución estructural de las necesidades de abastecimiento y regadío.«Este año hidrológico pasado ha sido muy bueno, ha llovido mucho. Ha habido un cambio grande, ya que hacía años que no contábamos con caudal del Negratín. También el Tajo-Segura ha aportado más agua y, lógicamente, ha sido un muy buen año hídrico en la provincia », ha señalado recientemente. La desaladora de Villaricos lleva inutilizada desde 2012 en el Levante almeriense ABCDependencia el NegratínEl trasvase Negratín-Almanzora se ha convertido de nuevo en una pieza fundamental para el Levante almeriense. Después de permanecer interrumpida la transferencia ordinaria desde julio de 2021 por el descenso de las reservas, las condiciones legales volvieron a cumplirse el 7 de febrero de 2026. La Comisión de Gestión Técnica autorizó entonces un trasvase de 45 hectómetros cúbicos para los meses siguientes, con una reserva de hasta siete hectómetros cúbicos para abastecimiento.El Gobierno central ha anunciado que propondrá fijar en 50 hectómetros cúbicos el volumen máximo anual transferible durante los últimos meses de 2026, el límite establecido por la normativa. La evolución reciente refleja la importancia de esta conexión para la comarca: tras los 5,04 hectómetros cúbicos transferidos en 2022 y los 5,68 de 2023, el volumen aumentó hasta los 18,23 en 2024 y los 24,46 en 2025.Uno de los ejemplos más significativos de los problemas pendientes en el Levante de Almería es la desaladora del Bajo Almanzora I, situada en Villaricos, en Cuevas del Almanzora. La planta quedó inutilizada por las inundaciones del 28 de septiembre de 2012 , durante la riada de San Wenceslao, y todavía no ha recuperado su actividad.La reparación, que debía devolver al Levante almeriense una producción de 15 hectómetros cúbicos de agua al año, acumula modificaciones, sobrecostes y sucesivos cambios de calendario . El último modificado aprobado por Acuamed en junio elevó el presupuesto de 16,35 a 19,49 millones de euros y desplazó la finalización de los trabajos hasta el 20 de junio de 2027.La previsión de plena operatividad apunta, no obstante, a junio de 2029 , una vez superado el periodo de pruebas y completada la recepción de la infraestructura. Aunque se contempla que la planta pueda comenzar a producir agua con un bastidor en abril de 2027, su recuperación definitiva continúa lejos de ser una realidad.A esta instalación pendiente se sumaría la futura desaladora del Bajo Almanzora II , diseñada para aportar otros 30 hectómetros cúbicos anuales. Ambas actuaciones están llamadas a reforzar la seguridad hídrica de una comarca que continúa dependiendo de las transferencias de agua, pero ninguna de las dos está operativa. Cortes de suministro y retrasosLos problemas no se limitan al Levante. Fernández alerta de cortes intermitentes en el Bajo Andarax y Níjar, donde confluyen recursos procedentes de la depuradora de Almería y de la desaladora de Carboneras. Esta última continúa con los trabajos de renovación de sus bastidores, que están generando dificultades en el suministro . A ello se suma la incertidumbre sobre la puesta en marcha de la desaladora Mar de Alborán, pendiente de completar las actuaciones vinculadas a su conexión eléctrica.En el Poniente, la preocupación se centra tanto en la calidad del agua de los acuíferos en las zonas más cercanas al mar como en la ampliación de la desaladora del Campo de Dalías . El proyecto prevé elevar su capacidad de 30 a 40 hectómetros cúbicos anuales, pero la puesta en servicio, inicialmente prevista para 2027, se retrasa al menos hasta 2029, según ha explicado recientemente el presidente de la Mesa del Agua de Almería.El Gobierno, por su parte, ha cifrado en más de 250 millones de euros las actuaciones que Acuamed ejecuta en la provincia hasta 2030. Además de las desaladoras del Bajo Almanzora y la ampliación del Campo de Dalías, el programa incluye mejoras de eficiencia energética en Carboneras y actuaciones para reforzar la distribución y el almacenamiento de agua.Pese a estas inversiones anunciadas, la Mesa del Agua considera que los plazos administrativos y de ejecución siguen siendo demasiado lentos para las necesidades de la provincia. «El año hidrológico ya está empezando con problemas» , advierte su portavoz. La agricultura, uno de los principales motores económicos de Almería, continúa expuesta a la escasez de recursos y al encarecimiento de los costes.
Almería hace frente al inicio de otro invierno con sus reservas de agua bajo mínimos y varias infraestructuras estratégicas que están pendientes de finalizar. Las lluvias del último año hidrológico y la recuperación de los trasvases han dado un respiro a la provincia. Sin embargo, … los embalses almerienses apenas almacenan el 11% de su capacidad de media, la disponibilidad de nuevos recursos sigue condicionada por unas desaladoras que acumulan retrasos y por la dependencia de las aportaciones procedentes de otras cuencas.
El pantano de Benínar se encuentra al 16,25% de su capacidad, con 10,22 hectómetros cúbicos almacenados frente a los 7,39 de hace un año. La situación es más ajustada en el embalse de Cuevas del Almanzora, que registra un 9,37%, con 14,80 hectómetros cúbicos frente a los diez que tenía en el mismo periodo del año anterior. La mejora de las reservas respecto a 2025 no evita que la provincia continúe en una situación de vulnerabilidad hídrica.
«El problema hídrico de Almería no está resuelto», advierte José Antonio Fernández, portavoz de la Mesa del Agua, que considera que el alivio de los últimos meses responde principalmente a unas condiciones meteorológicas favorables y a la recuperación de los recursos transferidos desde otras cuencas, más que a una solución estructural de las necesidades de abastecimiento y regadío.
«Este año hidrológico pasado ha sido muy bueno, ha llovido mucho. Ha habido un cambio grande, ya que hacía años que no contábamos con caudal del Negratín. También el Tajo-Segura ha aportado más agua y, lógicamente, ha sido un muy buen año hídrico en la provincia», ha señalado recientemente.

(ABC)
Dependencia el Negratín
El trasvase Negratín-Almanzora se ha convertido de nuevo en una pieza fundamental para el Levante almeriense. Después de permanecer interrumpida la transferencia ordinaria desde julio de 2021 por el descenso de las reservas, las condiciones legales volvieron a cumplirse el 7 de febrero de 2026. La Comisión de Gestión Técnica autorizó entonces un trasvase de 45 hectómetros cúbicos para los meses siguientes, con una reserva de hasta siete hectómetros cúbicos para abastecimiento.
El Gobierno central ha anunciado que propondrá fijar en 50 hectómetros cúbicos el volumen máximo anual transferible durante los últimos meses de 2026, el límite establecido por la normativa. La evolución reciente refleja la importancia de esta conexión para la comarca: tras los 5,04 hectómetros cúbicos transferidos en 2022 y los 5,68 de 2023, el volumen aumentó hasta los 18,23 en 2024 y los 24,46 en 2025.
Uno de los ejemplos más significativos de los problemas pendientes en el Levante de Almería es la desaladora del Bajo Almanzora I, situada en Villaricos, en Cuevas del Almanzora. La planta quedó inutilizada por las inundaciones del 28 de septiembre de 2012, durante la riada de San Wenceslao, y todavía no ha recuperado su actividad.
La reparación, que debía devolver al Levante almeriense una producción de 15 hectómetros cúbicos de agua al año, acumula modificaciones, sobrecostes y sucesivos cambios de calendario. El último modificado aprobado por Acuamed en junio elevó el presupuesto de 16,35 a 19,49 millones de euros y desplazó la finalización de los trabajos hasta el 20 de junio de 2027.
La previsión de plena operatividad apunta, no obstante, a junio de 2029, una vez superado el periodo de pruebas y completada la recepción de la infraestructura. Aunque se contempla que la planta pueda comenzar a producir agua con un bastidor en abril de 2027, su recuperación definitiva continúa lejos de ser una realidad.
A esta instalación pendiente se sumaría la futura desaladora del Bajo Almanzora II, diseñada para aportar otros 30 hectómetros cúbicos anuales. Ambas actuaciones están llamadas a reforzar la seguridad hídrica de una comarca que continúa dependiendo de las transferencias de agua, pero ninguna de las dos está operativa.
Cortes de suministro y retrasos
Los problemas no se limitan al Levante. Fernández alerta de cortes intermitentes en el Bajo Andarax y Níjar, donde confluyen recursos procedentes de la depuradora de Almería y de la desaladora de Carboneras. Esta última continúa con los trabajos de renovación de sus bastidores, que están generando dificultades en el suministro. A ello se suma la incertidumbre sobre la puesta en marcha de la desaladora Mar de Alborán, pendiente de completar las actuaciones vinculadas a su conexión eléctrica.
En el Poniente, la preocupación se centra tanto en la calidad del agua de los acuíferos en las zonas más cercanas al mar como en la ampliación de la desaladora del Campo de Dalías. El proyecto prevé elevar su capacidad de 30 a 40 hectómetros cúbicos anuales, pero la puesta en servicio, inicialmente prevista para 2027, se retrasa al menos hasta 2029, según ha explicado recientemente el presidente de la Mesa del Agua de Almería.
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El Gobierno, por su parte, ha cifrado en más de 250 millones de euros las actuaciones que Acuamed ejecuta en la provincia hasta 2030. Además de las desaladoras del Bajo Almanzora y la ampliación del Campo de Dalías, el programa incluye mejoras de eficiencia energética en Carboneras y actuaciones para reforzar la distribución y el almacenamiento de agua.
Pese a estas inversiones anunciadas, la Mesa del Agua considera que los plazos administrativos y de ejecución siguen siendo demasiado lentos para las necesidades de la provincia. «El año hidrológico ya está empezando con problemas», advierte su portavoz. La agricultura, uno de los principales motores económicos de Almería, continúa expuesta a la escasez de recursos y al encarecimiento de los costes.
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