Ametller Origen ha decidido hacer del sabor algo más que una cualidad de sus frutas, verduras y platos preparados. La compañía familiar del Penedès lo convierte ahora en territorio propio, en declaración de principios y en eje de su estrategia de futuro con el lanzamiento del eslogan «El gust és nostre» (El sabor es nuestro) . Una afirmación rotunda con la que pretende diferenciarse en un mercado alimentario donde la proximidad, la frescura y la trazabilidad compiten cada vez más por ganarse la confianza del consumidor.La nueva campaña se ha presentado alrededor de una larga y calurosa comida de verano en el jardín de Torre Amat, convertido para la ocasión en escenario gastronómico y escaparate social. Entre los invitados se encontraban chefs como Nandu Jubany, Eugeni de Diego, Tomás Abellán y Raül Balam Ruscalleda, además de rostros conocidos como el actor Carlos Cuevas. Una puesta en escena que estuvo ambientada con un juego en el que se implicó a los asistentes para que «descubrir» a ciegas olores y sabores, como el de distintas texturas de tomate : en gelatina, un cherry completo y otro confitado. Un entretenimiento coherente con la intención de la marca de reivindicar que el sabor no solo se cultiva y se cocina, sino que también se comparte alrededor de una mesa. 25 años de expansión empresarialLa ofensiva publicitaria llega cuando Ametller Origen cumple 25 años y ha alcanzado una dimensión empresarial que supera ampliamente la de aquella iniciativa agrícola familiar nacida en el Alt Penedès. La compañía acaba de llegar a las 150 tiendas en Cataluña y Andorra . Salvo su presencia en el Principado pirenaico, la totalidad de su red física se concentra en Cataluña, una política de implantación territorial que busca ganar densidad antes que emprender una expansión indiscriminada. El contexto económico explica también la ambición del nuevo relato de marca. El grupo cerró su último ejercicio con una cifra de negocio de 802 millones de euros, un 18% más, después de incrementar sus ventas más de un 40% en apenas dos años. Las tiendas aportan alrededor del 89% de los ingresos , mientras que la actividad agrícola y el obrador completan el negocio. Con una cuota próxima al 4% de la distribución alimentaria catalana y una plantilla de más de 4.700 trabajadores, Ametller Origen ha dejado de ser únicamente una cadena especializada para convertirse en uno de los actores relevantes del comercio alimentario catalán. Del campo a la mesaLa apropiación conceptual del sabor está respaldada por un modelo vertical que la empresa presenta como su principal elemento diferencial . La compañía controla buena parte del recorrido del producto, desde la semilla y el cultivo hasta el obrador, la logística y la venta final. El gusto se convierte así, según la nueva campaña, en la prueba definitiva de todo el trabajo previo realizado en el campo, en las cocinas y en las tiendas.«El gusto excelente no es una casualidad; es la consecuencia directa de nuestra manera de hacer las cosas », sostiene el cofundador y consejero delegado, Josep Ametller. La estrategia se apoya en cuatro valores: respeto por el origen y el fruto, autenticidad, curiosidad para descubrir nuevas formas de producir y disfrute entendido como motor hedonista de la vida. El mensaje empresarial se resume en otro propósito deliberadamente ambicioso: « Empoderar al mundo a guiarse por el gusto ». Frente a una alimentación cada vez más condicionada por etiquetas, alegaciones nutricionales, precios y conveniencia, Ametller Origen quiere recuperar el paladar como criterio de decisión. La idea es que el consumidor vuelva a confiar en sus sentidos para distinguir cuándo un producto merece realmente la pena.El argumento encuentra apoyo en el primer Termómetro del Gusto elaborado por la compañía junto con Appinio a partir de una encuesta a 800 personas. El estudio refleja que el 90% de los consultados estaría dispuesto a pagar más por una fruta con mayor sabor . También revela que el 81% considera cada vez más difícil encontrar frutas con el gusto que recuerda de la infancia, mientras que el 95% reconoce que el aspecto visual influye en la compra. La nostalgia gustativa se transforma así en una oportunidad comercial a través de ofrecer alimentos capaces de recuperar sabores que muchos consumidores creen perdidos. La actual campaña tendrá un despliegue de 360 grados , con un anuncio televisivo, una página digital específica, presencia en redes sociales, medios escritos y radio, además de materiales en los establecimientos. Ha sido desarrollada junto a la agencia &Rosàs. Una marca con vocación agroindustrialLa reivindicación del sabor coincide, además, con una etapa de fuertes inversiones. La prioridad de Ametller Origen pasa por densificar su red comercial y avanzar en el Agroparc del Alt Penedès , un complejo agroindustrial sostenible presupuestado en unos 180 millones de euros y concebido para abastecer las tiendas a partir del año 2027. El proyecto, situado entre Gelida y Sant Llorenç d’Hortons, ocupará alrededor de 110 hectáreas y funcionará como espacio de experimentación en robótica agrícola, digitalización, agricultura regenerativa y nuevas soluciones para reducir el impacto ambiental. En un sector afectado por la falta de mano de obra, el relevo generacional y los efectos del cambio climático, la compañía apuesta por una agricultura de mayor valor añadido . Invernaderos capaces de controlar temperatura y humedad, robots que eliminan malas hierbas mediante láser o herramientas de inteligencia artificial forman parte del horizonte tecnológico que el grupo quiere incorporar al campo. «El sabor es nuestro» funciona, por tanto, como una campaña gastronómica, pero también como una declaración económica. Ametller Origen intenta convertir el gusto en una marca reconocible, justificar el valor añadido de sus productos y reforzar la coherencia de un modelo que integra agricultura, producción y distribución. En el jardín de Torre Amat, chefs, actores, periodistas y empresarios pusieron rostro a esa reivindicación. Pero la verdadera batalla se librará en las tiendas , cuando el consumidor decida si el sabor todavía puede imponerse al precio como principal criterio de compra. Ametller Origen ha decidido hacer del sabor algo más que una cualidad de sus frutas, verduras y platos preparados. La compañía familiar del Penedès lo convierte ahora en territorio propio, en declaración de principios y en eje de su estrategia de futuro con el lanzamiento del eslogan «El gust és nostre» (El sabor es nuestro) . Una afirmación rotunda con la que pretende diferenciarse en un mercado alimentario donde la proximidad, la frescura y la trazabilidad compiten cada vez más por ganarse la confianza del consumidor.La nueva campaña se ha presentado alrededor de una larga y calurosa comida de verano en el jardín de Torre Amat, convertido para la ocasión en escenario gastronómico y escaparate social. Entre los invitados se encontraban chefs como Nandu Jubany, Eugeni de Diego, Tomás Abellán y Raül Balam Ruscalleda, además de rostros conocidos como el actor Carlos Cuevas. Una puesta en escena que estuvo ambientada con un juego en el que se implicó a los asistentes para que «descubrir» a ciegas olores y sabores, como el de distintas texturas de tomate : en gelatina, un cherry completo y otro confitado. Un entretenimiento coherente con la intención de la marca de reivindicar que el sabor no solo se cultiva y se cocina, sino que también se comparte alrededor de una mesa. 25 años de expansión empresarialLa ofensiva publicitaria llega cuando Ametller Origen cumple 25 años y ha alcanzado una dimensión empresarial que supera ampliamente la de aquella iniciativa agrícola familiar nacida en el Alt Penedès. La compañía acaba de llegar a las 150 tiendas en Cataluña y Andorra . Salvo su presencia en el Principado pirenaico, la totalidad de su red física se concentra en Cataluña, una política de implantación territorial que busca ganar densidad antes que emprender una expansión indiscriminada. El contexto económico explica también la ambición del nuevo relato de marca. El grupo cerró su último ejercicio con una cifra de negocio de 802 millones de euros, un 18% más, después de incrementar sus ventas más de un 40% en apenas dos años. Las tiendas aportan alrededor del 89% de los ingresos , mientras que la actividad agrícola y el obrador completan el negocio. Con una cuota próxima al 4% de la distribución alimentaria catalana y una plantilla de más de 4.700 trabajadores, Ametller Origen ha dejado de ser únicamente una cadena especializada para convertirse en uno de los actores relevantes del comercio alimentario catalán. Del campo a la mesaLa apropiación conceptual del sabor está respaldada por un modelo vertical que la empresa presenta como su principal elemento diferencial . La compañía controla buena parte del recorrido del producto, desde la semilla y el cultivo hasta el obrador, la logística y la venta final. El gusto se convierte así, según la nueva campaña, en la prueba definitiva de todo el trabajo previo realizado en el campo, en las cocinas y en las tiendas.«El gusto excelente no es una casualidad; es la consecuencia directa de nuestra manera de hacer las cosas », sostiene el cofundador y consejero delegado, Josep Ametller. La estrategia se apoya en cuatro valores: respeto por el origen y el fruto, autenticidad, curiosidad para descubrir nuevas formas de producir y disfrute entendido como motor hedonista de la vida. El mensaje empresarial se resume en otro propósito deliberadamente ambicioso: « Empoderar al mundo a guiarse por el gusto ». Frente a una alimentación cada vez más condicionada por etiquetas, alegaciones nutricionales, precios y conveniencia, Ametller Origen quiere recuperar el paladar como criterio de decisión. La idea es que el consumidor vuelva a confiar en sus sentidos para distinguir cuándo un producto merece realmente la pena.El argumento encuentra apoyo en el primer Termómetro del Gusto elaborado por la compañía junto con Appinio a partir de una encuesta a 800 personas. El estudio refleja que el 90% de los consultados estaría dispuesto a pagar más por una fruta con mayor sabor . También revela que el 81% considera cada vez más difícil encontrar frutas con el gusto que recuerda de la infancia, mientras que el 95% reconoce que el aspecto visual influye en la compra. La nostalgia gustativa se transforma así en una oportunidad comercial a través de ofrecer alimentos capaces de recuperar sabores que muchos consumidores creen perdidos. La actual campaña tendrá un despliegue de 360 grados , con un anuncio televisivo, una página digital específica, presencia en redes sociales, medios escritos y radio, además de materiales en los establecimientos. Ha sido desarrollada junto a la agencia &Rosàs. Una marca con vocación agroindustrialLa reivindicación del sabor coincide, además, con una etapa de fuertes inversiones. La prioridad de Ametller Origen pasa por densificar su red comercial y avanzar en el Agroparc del Alt Penedès , un complejo agroindustrial sostenible presupuestado en unos 180 millones de euros y concebido para abastecer las tiendas a partir del año 2027. El proyecto, situado entre Gelida y Sant Llorenç d’Hortons, ocupará alrededor de 110 hectáreas y funcionará como espacio de experimentación en robótica agrícola, digitalización, agricultura regenerativa y nuevas soluciones para reducir el impacto ambiental. En un sector afectado por la falta de mano de obra, el relevo generacional y los efectos del cambio climático, la compañía apuesta por una agricultura de mayor valor añadido . Invernaderos capaces de controlar temperatura y humedad, robots que eliminan malas hierbas mediante láser o herramientas de inteligencia artificial forman parte del horizonte tecnológico que el grupo quiere incorporar al campo. «El sabor es nuestro» funciona, por tanto, como una campaña gastronómica, pero también como una declaración económica. Ametller Origen intenta convertir el gusto en una marca reconocible, justificar el valor añadido de sus productos y reforzar la coherencia de un modelo que integra agricultura, producción y distribución. En el jardín de Torre Amat, chefs, actores, periodistas y empresarios pusieron rostro a esa reivindicación. Pero la verdadera batalla se librará en las tiendas , cuando el consumidor decida si el sabor todavía puede imponerse al precio como principal criterio de compra.
Ametller Origen ha decidido hacer del sabor algo más que una cualidad de sus frutas, verduras y platos preparados. La compañía familiar del Penedès lo convierte ahora en territorio propio, en declaración de principios y en eje de su estrategia de futuro con el lanzamiento … del eslogan «El gust és nostre» (El sabor es nuestro). Una afirmación rotunda con la que pretende diferenciarse en un mercado alimentario donde la proximidad, la frescura y la trazabilidad compiten cada vez más por ganarse la confianza del consumidor.
La nueva campaña se ha presentado alrededor de una larga y calurosa comida de verano en el jardín de Torre Amat, convertido para la ocasión en escenario gastronómico y escaparate social. Entre los invitados se encontraban chefs como Nandu Jubany, Eugeni de Diego, Tomás Abellán y Raül Balam Ruscalleda, además de rostros conocidos como el actor Carlos Cuevas. Una puesta en escena que estuvo ambientada con un juego en el que se implicó a los asistentes para que «descubrir» a ciegas olores y sabores, como el de distintas texturas de tomate: en gelatina, un cherry completo y otro confitado. Un entretenimiento coherente con la intención de la marca de reivindicar que el sabor no solo se cultiva y se cocina, sino que también se comparte alrededor de una mesa.
25 años de expansión empresarial
La ofensiva publicitaria llega cuando Ametller Origen cumple 25 años y ha alcanzado una dimensión empresarial que supera ampliamente la de aquella iniciativa agrícola familiar nacida en el Alt Penedès. La compañía acaba de llegar a las 150 tiendas en Cataluña y Andorra. Salvo su presencia en el Principado pirenaico, la totalidad de su red física se concentra en Cataluña, una política de implantación territorial que busca ganar densidad antes que emprender una expansión indiscriminada.
El contexto económico explica también la ambición del nuevo relato de marca. El grupo cerró su último ejercicio con una cifra de negocio de 802 millones de euros, un 18% más, después de incrementar sus ventas más de un 40% en apenas dos años. Las tiendas aportan alrededor del 89% de los ingresos, mientras que la actividad agrícola y el obrador completan el negocio. Con una cuota próxima al 4% de la distribución alimentaria catalana y una plantilla de más de 4.700 trabajadores, Ametller Origen ha dejado de ser únicamente una cadena especializada para convertirse en uno de los actores relevantes del comercio alimentario catalán.
Del campo a la mesa
La apropiación conceptual del sabor está respaldada por un modelo vertical que la empresa presenta como su principal elemento diferencial. La compañía controla buena parte del recorrido del producto, desde la semilla y el cultivo hasta el obrador, la logística y la venta final. El gusto se convierte así, según la nueva campaña, en la prueba definitiva de todo el trabajo previo realizado en el campo, en las cocinas y en las tiendas.
«El gusto excelente no es una casualidad; es la consecuencia directa de nuestra manera de hacer las cosas», sostiene el cofundador y consejero delegado, Josep Ametller. La estrategia se apoya en cuatro valores: respeto por el origen y el fruto, autenticidad, curiosidad para descubrir nuevas formas de producir y disfrute entendido como motor hedonista de la vida.
El mensaje empresarial se resume en otro propósito deliberadamente ambicioso: «Empoderar al mundo a guiarse por el gusto». Frente a una alimentación cada vez más condicionada por etiquetas, alegaciones nutricionales, precios y conveniencia, Ametller Origen quiere recuperar el paladar como criterio de decisión. La idea es que el consumidor vuelva a confiar en sus sentidos para distinguir cuándo un producto merece realmente la pena.
El argumento encuentra apoyo en el primer Termómetro del Gusto elaborado por la compañía junto con Appinio a partir de una encuesta a 800 personas. El estudio refleja que el 90% de los consultados estaría dispuesto a pagar más por una fruta con mayor sabor. También revela que el 81% considera cada vez más difícil encontrar frutas con el gusto que recuerda de la infancia, mientras que el 95% reconoce que el aspecto visual influye en la compra. La nostalgia gustativa se transforma así en una oportunidad comercial a través de ofrecer alimentos capaces de recuperar sabores que muchos consumidores creen perdidos.
La actual campaña tendrá un despliegue de 360 grados, con un anuncio televisivo, una página digital específica, presencia en redes sociales, medios escritos y radio, además de materiales en los establecimientos. Ha sido desarrollada junto a la agencia &Rosàs.
Una marca con vocación agroindustrial
La reivindicación del sabor coincide, además, con una etapa de fuertes inversiones. La prioridad de Ametller Origen pasa por densificar su red comercial y avanzar en el Agroparc del Alt Penedès, un complejo agroindustrial sostenible presupuestado en unos 180 millones de euros y concebido para abastecer las tiendas a partir del año 2027. El proyecto, situado entre Gelida y Sant Llorenç d’Hortons, ocupará alrededor de 110 hectáreas y funcionará como espacio de experimentación en robótica agrícola, digitalización, agricultura regenerativa y nuevas soluciones para reducir el impacto ambiental.
En un sector afectado por la falta de mano de obra, el relevo generacional y los efectos del cambio climático, la compañía apuesta por una agricultura de mayor valor añadido. Invernaderos capaces de controlar temperatura y humedad, robots que eliminan malas hierbas mediante láser o herramientas de inteligencia artificial forman parte del horizonte tecnológico que el grupo quiere incorporar al campo.
«El sabor es nuestro» funciona, por tanto, como una campaña gastronómica, pero también como una declaración económica. Ametller Origen intenta convertir el gusto en una marca reconocible, justificar el valor añadido de sus productos y reforzar la coherencia de un modelo que integra agricultura, producción y distribución. En el jardín de Torre Amat, chefs, actores, periodistas y empresarios pusieron rostro a esa reivindicación. Pero la verdadera batalla se librará en las tiendas, cuando el consumidor decida si el sabor todavía puede imponerse al precio como principal criterio de compra.
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