Desde que nacemos, nos dicen lo que tenemos que hacer, nos enseñan a obedecer, a complacer, a exigirnos para convertirnos en esa pieza que debe que encajar en el puzzle social de una determinada manera. «Que nos dirijan de esa manera hace que nos escuchemos poco a nosotros mismos y provoca que nos desconectemos de nuestra verdadera voz interior», apunta la psicóloga Ana León, directora de ‘En Madrid Psicólogos’ y autora de ‘Habita tu piel’ . Este es uno de los motivos por los que con frecuencia nos cuesta estar solos y darnos cuenta de quiénes somos. En su libro -del que habló de manera minuciosa en el Círculo de Bienestar de Kitaeru – invita al lector a realizar un viaje a su interior para volver a sentirse a sí mismo «porque hay muchos aspectos que nos van configurando a lo largo de la vida y a veces no sabemos en quién nos hemos convertido. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo?«Asegura que después de 19 años realizando encuentros terapéuticos ha mezclado «mucha ciencia y experiencia» para ayudar a realizar este viaje hacia uno mismo y poder explorar la verdadera autenticidad. «Esta palabra tiene un antónimo muy significativo: la falsedad . ¿Será que no somos del todo verdaderos? -cuestiona-. Yo diría que no lo somos, no; al menos con nosotros mismos y muchas veces con el mundo que nos rodea. Pero no es porque no queramos«. Noticia relacionada general No No Ciara Molina, psicóloga «Para amar sin cicatrices hay que curar las heridas emocionales» Laura PeraitaAñade que nos cuesta definirnos, aceptarnos, hablarnos sin tanta crítica, movernos en la flexibilidad. «Por lo general , buscamos la aprobación externa y somos verdaderos maestros en encontrar las formas de esconder lo que creemos que está mal dentro de nosotros. Además, nos culpamos por cosas que no tienen nada que ver con nosotros. Rechazamos partes nuestras con tal de encajar, al tiempo que dibujamos una visión de nosotros mismos que se nos atraganta, alimentando, de este modo, nuestros miedos a la hora de vivir con confianza y seguridad«.Y es que matiza que nos han vendido que tenemos que ser nuestra mejor versión. «Vivimos rodeados de mensajes que nos empujan a tener que ser siempre mejores, a mostrar una imagen impoluta lejos de errores, fracasos y emociones desagradables. El problema -añade- es que cuando aceptamos y verbalizamos que tenemos que ser nuestra mejor versión estamos reconociendo que la que tenemos ahora no es válida ni suficiente; es decir, hay que mejorarla, hay que dejar de ser lo que somos». Para Ana León, uno de sus objetivos es que cada persona pueda crear un compromiso con su autenticidad, con su ser humano real. Esto se traduce en «hacer un viaje de fuera hacia dentro y aprender quién soy ya y quién soy yo». Ana León durante la jornada ‘Círculo del Bienestar de Kitaeru’, en la que habló de su libroPara lograrlo, propone reflexionar sobre cómo hemos aprendido a vincularnos, por qué nos exigimos tanto, por qué nos criticamos en exceso a nosotros mismos, qué hace que queramos la aprobación de los demás (aunque no nos conozcan), por qué no entendemos nuestras emociones… «Vivimos en una sociedad que nos empuja a anular nuestras propias opiniones, deseos y necesidades»Asegura que para lograrlo, es necesario partir de la premisa de que cada individuo es la suma de una gran cantidad de partes que habitan en él y «no hay nada más honorable que descubrirlas, darlas espacio y permitirlas ser ». El problema es que puntualiza que vivimos en una sociedad que nos ha enseñado primero a complacer a los demás, pero que después nos pide que separemos quiénes somos y qué queremos. «Es decir, nos empuja a anular nuestras propias opiniones, deseos y necesidades. Nos estimula a creer que somos egoístas cuando pensamos en nosotros mismos, que no somos buenas personas cuando anteponemos nuestras necesidades a las de los demás, que somos malos profesionales por no ir a trabajar cuando estamos enfermos y a sentir culpa cuando no llegamos a todo».En definitiva, explica que cargamos mochilas que nos impiden caminar ligeros por la vida, y máscaras para presentarnos al mundo que nos rodea, de tal manera que aprendemos a sonreír cuando estamos tristes, a tragarnos nuestros enfados por evitar un conflicto o impedir que otra persona se sienta mal. «Aunque eso implique que yo cargue con el malestar y me pese». MÁS INFORMACIÓN noticia No Daniel Lumera, biólogo: «Nuestra mente maneja 79 gigas diarios: meditar nos ayudaría a vivir más» noticia Si «Para amar sin cicatrices hay que curar las heridas emocionales»Se trata de comportamientos -insiste- que se aprenden desde pequeños. «Cuando nos caemos de niños y nos hacemos daño nos dicen ‘vamos levanta, que no te has hecho nada’. Ante este tipo de aprendizajes desde la infancia es difícil saber qué nos gusta realmente y cómo somos de verdad. Por eso es tan importante volver la mirada a nuestro interior y descubrir nuestra verdadera esencia«, concluye. Desde que nacemos, nos dicen lo que tenemos que hacer, nos enseñan a obedecer, a complacer, a exigirnos para convertirnos en esa pieza que debe que encajar en el puzzle social de una determinada manera. «Que nos dirijan de esa manera hace que nos escuchemos poco a nosotros mismos y provoca que nos desconectemos de nuestra verdadera voz interior», apunta la psicóloga Ana León, directora de ‘En Madrid Psicólogos’ y autora de ‘Habita tu piel’ . Este es uno de los motivos por los que con frecuencia nos cuesta estar solos y darnos cuenta de quiénes somos. En su libro -del que habló de manera minuciosa en el Círculo de Bienestar de Kitaeru – invita al lector a realizar un viaje a su interior para volver a sentirse a sí mismo «porque hay muchos aspectos que nos van configurando a lo largo de la vida y a veces no sabemos en quién nos hemos convertido. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo?«Asegura que después de 19 años realizando encuentros terapéuticos ha mezclado «mucha ciencia y experiencia» para ayudar a realizar este viaje hacia uno mismo y poder explorar la verdadera autenticidad. «Esta palabra tiene un antónimo muy significativo: la falsedad . ¿Será que no somos del todo verdaderos? -cuestiona-. Yo diría que no lo somos, no; al menos con nosotros mismos y muchas veces con el mundo que nos rodea. Pero no es porque no queramos«. Noticia relacionada general No No Ciara Molina, psicóloga «Para amar sin cicatrices hay que curar las heridas emocionales» Laura PeraitaAñade que nos cuesta definirnos, aceptarnos, hablarnos sin tanta crítica, movernos en la flexibilidad. «Por lo general , buscamos la aprobación externa y somos verdaderos maestros en encontrar las formas de esconder lo que creemos que está mal dentro de nosotros. Además, nos culpamos por cosas que no tienen nada que ver con nosotros. Rechazamos partes nuestras con tal de encajar, al tiempo que dibujamos una visión de nosotros mismos que se nos atraganta, alimentando, de este modo, nuestros miedos a la hora de vivir con confianza y seguridad«.Y es que matiza que nos han vendido que tenemos que ser nuestra mejor versión. «Vivimos rodeados de mensajes que nos empujan a tener que ser siempre mejores, a mostrar una imagen impoluta lejos de errores, fracasos y emociones desagradables. El problema -añade- es que cuando aceptamos y verbalizamos que tenemos que ser nuestra mejor versión estamos reconociendo que la que tenemos ahora no es válida ni suficiente; es decir, hay que mejorarla, hay que dejar de ser lo que somos». Para Ana León, uno de sus objetivos es que cada persona pueda crear un compromiso con su autenticidad, con su ser humano real. Esto se traduce en «hacer un viaje de fuera hacia dentro y aprender quién soy ya y quién soy yo». Ana León durante la jornada ‘Círculo del Bienestar de Kitaeru’, en la que habló de su libroPara lograrlo, propone reflexionar sobre cómo hemos aprendido a vincularnos, por qué nos exigimos tanto, por qué nos criticamos en exceso a nosotros mismos, qué hace que queramos la aprobación de los demás (aunque no nos conozcan), por qué no entendemos nuestras emociones… «Vivimos en una sociedad que nos empuja a anular nuestras propias opiniones, deseos y necesidades»Asegura que para lograrlo, es necesario partir de la premisa de que cada individuo es la suma de una gran cantidad de partes que habitan en él y «no hay nada más honorable que descubrirlas, darlas espacio y permitirlas ser ». El problema es que puntualiza que vivimos en una sociedad que nos ha enseñado primero a complacer a los demás, pero que después nos pide que separemos quiénes somos y qué queremos. «Es decir, nos empuja a anular nuestras propias opiniones, deseos y necesidades. Nos estimula a creer que somos egoístas cuando pensamos en nosotros mismos, que no somos buenas personas cuando anteponemos nuestras necesidades a las de los demás, que somos malos profesionales por no ir a trabajar cuando estamos enfermos y a sentir culpa cuando no llegamos a todo».En definitiva, explica que cargamos mochilas que nos impiden caminar ligeros por la vida, y máscaras para presentarnos al mundo que nos rodea, de tal manera que aprendemos a sonreír cuando estamos tristes, a tragarnos nuestros enfados por evitar un conflicto o impedir que otra persona se sienta mal. «Aunque eso implique que yo cargue con el malestar y me pese». MÁS INFORMACIÓN noticia No Daniel Lumera, biólogo: «Nuestra mente maneja 79 gigas diarios: meditar nos ayudaría a vivir más» noticia Si «Para amar sin cicatrices hay que curar las heridas emocionales»Se trata de comportamientos -insiste- que se aprenden desde pequeños. «Cuando nos caemos de niños y nos hacemos daño nos dicen ‘vamos levanta, que no te has hecho nada’. Ante este tipo de aprendizajes desde la infancia es difícil saber qué nos gusta realmente y cómo somos de verdad. Por eso es tan importante volver la mirada a nuestro interior y descubrir nuestra verdadera esencia«, concluye.
Desde que nacemos, nos dicen lo que tenemos que hacer, nos enseñan a obedecer, a complacer, a exigirnos para convertirnos en esa pieza que debe que encajar en el puzzle social de una determinada manera. «Que nos dirijan de esa manera hace que nos escuchemos … poco a nosotros mismos y provoca que nos desconectemos de nuestra verdadera voz interior», apunta la psicóloga Ana León, directora de ‘En Madrid Psicólogos’ y autora de ‘Habita tu piel’.
Este es uno de los motivos por los que con frecuencia nos cuesta estar solos y darnos cuenta de quiénes somos. En su libro -del que habló de manera minuciosa en el Círculo de Bienestar de Kitaeru– invita al lector a realizar un viaje a su interior para volver a sentirse a sí mismo «porque hay muchos aspectos que nos van configurando a lo largo de la vida y a veces no sabemos en quién nos hemos convertido. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo?«
Asegura que después de 19 años realizando encuentros terapéuticos ha mezclado «mucha ciencia y experiencia» para ayudar a realizar este viaje hacia uno mismo y poder explorar la verdadera autenticidad. «Esta palabra tiene un antónimo muy significativo: la falsedad. ¿Será que no somos del todo verdaderos? -cuestiona-. Yo diría que no lo somos, no; al menos con nosotros mismos y muchas veces con el mundo que nos rodea. Pero no es porque no queramos«.
Noticia relacionada
-
Ciara Molina, psicóloga
Laura Peraita
Añade que nos cuesta definirnos, aceptarnos, hablarnos sin tanta crítica, movernos en la flexibilidad. «Por lo general, buscamos la aprobación externa y somos verdaderos maestros en encontrar las formas de esconder lo que creemos que está mal dentro de nosotros. Además, nos culpamos por cosas que no tienen nada que ver con nosotros. Rechazamos partes nuestras con tal de encajar, al tiempo que dibujamos una visión de nosotros mismos que se nos atraganta, alimentando, de este modo, nuestros miedos a la hora de vivir con confianza y seguridad«.
Y es que matiza que nos han vendido que tenemos que ser nuestra mejor versión. «Vivimos rodeados de mensajes que nos empujan a tener que ser siempre mejores, a mostrar una imagen impoluta lejos de errores, fracasos y emociones desagradables. El problema -añade- es que cuando aceptamos y verbalizamos que tenemos que ser nuestra mejor versión estamos reconociendo que la que tenemos ahora no es válida ni suficiente; es decir, hay que mejorarla, hay que dejar de ser lo que somos».
Para Ana León, uno de sus objetivos es que cada persona pueda crear un compromiso con su autenticidad, con su ser humano real. Esto se traduce en «hacer un viaje de fuera hacia dentro y aprender quién soy ya y quién soy yo».

Para lograrlo, propone reflexionar sobre cómo hemos aprendido a vincularnos, por qué nos exigimos tanto, por qué nos criticamos en exceso a nosotros mismos, qué hace que queramos la aprobación de los demás (aunque no nos conozcan), por qué no entendemos nuestras emociones…

«Vivimos en una sociedad que nos empuja a anular nuestras propias opiniones, deseos y necesidades»
Asegura que para lograrlo, es necesario partir de la premisa de que cada individuo es la suma de una gran cantidad de partes que habitan en él y «no hay nada más honorable que descubrirlas, darlas espacio y permitirlas ser». El problema es que puntualiza que vivimos en una sociedad que nos ha enseñado primero a complacer a los demás, pero que después nos pide que separemos quiénes somos y qué queremos. «Es decir, nos empuja a anular nuestras propias opiniones, deseos y necesidades. Nos estimula a creer que somos egoístas cuando pensamos en nosotros mismos, que no somos buenas personas cuando anteponemos nuestras necesidades a las de los demás, que somos malos profesionales por no ir a trabajar cuando estamos enfermos y a sentir culpa cuando no llegamos a todo».
En definitiva, explica que cargamos mochilas que nos impiden caminar ligeros por la vida, y máscaras para presentarnos al mundo que nos rodea, de tal manera que aprendemos a sonreír cuando estamos tristes, a tragarnos nuestros enfados por evitar un conflicto o impedir que otra persona se sienta mal. «Aunque eso implique que yo cargue con el malestar y me pese».
Se trata de comportamientos -insiste- que se aprenden desde pequeños. «Cuando nos caemos de niños y nos hacemos daño nos dicen ‘vamos levanta, que no te has hecho nada’. Ante este tipo de aprendizajes desde la infancia es difícil saber qué nos gusta realmente y cómo somos de verdad. Por eso es tan importante volver la mirada a nuestro interior y descubrir nuestra verdadera esencia«, concluye.
RSS de noticias de bienestar

