Al finalizar una misión de Star Fox, los cuatro pilotos del escuadrón que da nombre al juego vuelan en sus naves mientras intercambian comentarios por radio. Es una situación curiosa. Un zorro, una rana, un conejo y un pájaro hablando sobre cómo les ha ido la misión, sintiéndose aliviados por haber sobrevivido, recordando viejas batallas y preocupándose los unos por los otros. Envueltas en una música triunfal y emotiva, estas escenas alejadas completamente de la acción se convirtieron en uno de los momentos más memorables de Star Fox 64. Casi treinta años después, el remake que este jueves sale a la venta para Nintendo Switch 2 sigue causando esa misma impresión.
Casi tres décadas después de su lanzamiento original, Switch 2 recibe una espectacular puesta al día del clásico de Nintendo 64
Al finalizar una misión de Star Fox, los cuatro pilotos del escuadrón que da nombre al juego vuelan en sus naves mientras intercambian comentarios por radio. Es una situación curiosa. Un zorro, una rana, un conejo y un pájaro hablando sobre cómo les ha ido la misión, sintiéndose aliviados por haber sobrevivido, recordando viejas batallas y preocupándose los unos por los otros. Envueltas en una música triunfal y emotiva, estas escenas alejadas completamente de la acción se convirtieron en uno de los más momentos más memorables de Star Fox 64. Casi treinta años después, el remake de este título que este jueves sale a la venta para Nintendo Switch 2, sigue causando esa misma impresión.
Lylat Wars —como así se llamó el título original Europa— no tan solo sumergía al jugador en épicas batallas a lo largo de diferentes planetas, también contaba con un por entonces revolucionario sistema de vibración. Asimismo, y aunque solamente estuviesen en inglés, las conversaciones constantes entre Fox, Slippy, Peppy y Falco estaban locutadas, algo que era muy difícil de ver en un juego de cartucho, y que amenizaba la partida haciendo que uno se sintiese parte de ese escuadrón de pilotos mercenarios. Cómo olvidar frases como ese mítico, ‘Do a barrel roll!’.
La campaña principal, con sus quince planetas y sus diferentes rutas, sigue siendo el centro de la experiencia
Todos estos elementos hicieron que Star Fox 64 permaneciera en la memoria de quienes lo jugaron, y es precisamente a partir de ese recuerdo y —por qué no decirlo— de esa nostalgia que Velan Studios ha construido una puesta al día muy respetuosa. La compañía norteamericana ha mantenido la campaña principal en el centro de la experiencia y ha añadido una considerable cantidad de nuevas funciones a su alrededor. Derrotar al malvado Andross y “pasarse el juego” sigue pudiéndose hacer en menos de una hora, pero la posibilidad de hacerlo recorriendo diferentes rutas y desbloqueando nuevos niveles —hasta un total de quince— continúa dotando al juego de una gran rejugabilidad.
A diferencia de otros títulos de Nintendo que sorprenden al jugador con nuevos niveles una vez se llega al final, esta nueva versión de Star Fox es muy conservadora y no ofrece más destinos que los que se podían visitar en el cartucho para Nintendo 64. Lo que sí cambia es la presentación, y aquí sí se puede hablar de un salto considerable. El motor gráfico Viper, propiedad de Velan Studios, recrea el sistema Lylat y todas sus localizaciones con un gran nivel de detalle. Asimismo, es de agradecer que todo se muevan en pantalla a unos siempre agradecidos 60 frames por segundo.

El renovado apartado visual contribuye a la sensación de que ‘Star Fox’ no deja de ser una suerte ‘Star Wars’ a la Nintendo
El renovado apartado visual contribuye a la sensación de que Star Fox no deja de ser una suerte de Star Wars pasada por el filtro de Nintendo y, en este sentido, también tiene gran parte de culpa la reorquestación que se ha hecho de la banda sonora compuesta originalmente por Koji Kondo y Hajime Kawai. La música sigue siendo parte fundamental de la experiencia y encaja a la perfección dentro de un shooter sobre raíles en el que cada explosión y oleada de enemigos está perfectamente coreografiada.
La verdadera novedad dentro de la campaña son las secuencias cinemáticas que se han añadido entre misión y misión. Estas escenas de entre uno y tres minutos no sorprenden por aquello que cuentan, pues no dejan de ser interludios entre niveles, pero sí enriquecen la historia y el universo del juego. Además, permiten ver en detalle el fantástico trabajo de diseño artístico con el que se han actualizado unos personajes que desprenden carisma. Puede parece exagerado, pero pocas veces se ha visto un título de Nintendo con esta factura técnica.

Ya no se hacen videojuegos como ‘Star Fox’ y, por esa razón, incluso una actualización conservadora puede ser refrescante
Más allá de la campaña principal —y conscientes de que hoy en día existe una gran presión para que los juegos duren cuantas más horas mejor—, esta nueva versión de Star Fox incorpora un modo desafío que añade objetivos específicos a los niveles, un modo cooperativo que permite a dos jugadores manejar un Arwing utilizando cada uno un Joy-Con y, finalmente, un modo multijugador que, como es natural, ofrece bastantes más opciones que en el original de Nintendo 64, pero que no deja de ser un extra a la campaña principal. Mención aparte para el simpático añadido de la función GameChat, que en este caso sustituye nuestras caras por las de los personajes del juego.
La inclusión de los nuevos modos se agradece, pero ninguno de ellos desplaza a la campaña como núcleo central de la experiencia. Volviendo a ella, es sorprendente cómo treinta años después se sigue sintiendo como una aventura vigente, una historia de batallas espaciales y compañerismo a la que le sienta muy bien esta puesta al día. Ya no se hacen videojuegos como Star Fox y, por esa razón, incluso una actualización conservadora puede ser refrescante. Queda por ver si eso bastará para despertar el interés de una nueva generación de jugadores.
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