Las borrascas pueden tener consecuencias a medio plazo en forma de plagas. «La lluvia, a la larga, va a traer más mosquitos», explican fuentes de la Consejería de Sanidad, que este pasado lunes presentó un plan contra estos insectos con el objetivo de monitorizar sus comportamientos y evitar que propaguen enfermedades. El principal objetivo de la Junta de Andalucía es atajar el mosquito tigre, que ya ha integrado dentro del plan contra el virus del Nilo. Preocupa que con el aumento de la población de mosquitos aumenten los casos de dengue, chikungunya y zika. Según la Junta de Andalucía estos insectos pueden transmisores y, aunque la enfermedad no está en la región, el año pasado ya se dieron casos de importación de estos males. En 2025 ya se diagnosticaron en Andalucía 17 casos de dengue, otros 14 de chikungunya y siete más de zika, pero estos no acabaron por ser confirmados. «Todos eran casos importados, personas que habían viajado a países del Centro y Sur de América. Pero estos casos introducen el virus en nuestra tierra, por lo que debemos estar en alerta para evitar que se propague el virus», subrayó el consejero Antonio Sanz.El problema es que en Andalucía coexisten, en determinadas zonas, todos los elementos necesarios para que pueda aparecer un caso autóctono . En esos lugares el principal propagador es el mosquito tigre. «Es transmisor de estos virus cuando se dan las condiciones ambientales favorables con los casos importados, que son los que introducen el virus», añadió Sanz.El motivo es evitar que estas enfermedades causen una alarma como la de la fiebre del nilo, que en el 2024 costó al vida a once personas. Y atajarlo con programas de control como el que hizo que en 2025 esta misma patología no provocara ninguna muerte. El Programa de Vigilancia y Control Integral de Vectores transmisores del Virus del Nilo tiene desde 2025 una periodicidad anual. En concreto, 117 municipios andaluces inician la temporada de alta circulación en nivel alto, mientras que 302 en nivel medio y 366 en nivel bajo. Esto supone que 13 localidades más que el año pasado están en nivel alto.Congreso de expertos Sevilla acogerá las Jornadas de Vectores del Suroeste, organizadas por la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, como comunidad anfitriona, junto al Ministerio de Sanidad, entre el 10 y 12 marzo. Más de 150 profesionales de Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Canarias y Ceuta, además de Andalucía, participarán en este encuentro en el que Andalucía presentará su programa de seguimiento y control de vectores, que «servirá como modelo al resto de las comunidades autónomas». «La mejor forma de protegernos de la fiebre del Nilo es evitando la picadura del mosquito. Para lograrlo, además de las medidas que adoptamos las administraciones, los ciudadanos debemos tomar también medidas de autoprotección: como el uso de repelente, ropa clara que cubra la mayor parte del cuerpo, usar mosquiteras y evitar cualquier forma de agua estancada».Por otro lado, seis de estos pueblos están en la provincia de Almería (Almería capital, Benahadux, Carboneras, Mojácar, Pulpí y Zurgena), mientras que otros dos en la provincia de Cádiz (La Línea de la Concepción y Chiclana), dos en Córdoba (Iznájar y Guadalcázar), uno en Jaén (Baeza) y tres más en Sevilla (Burguillos, Castilblanco de los Arroyos y Benacazón).Por su parte, Cantillana (Sevilla), que empezó la temporada pasada en nivel alto ha sido el único municipio andaluz en bajar a nivel medio.«Nuestro objetivo con el establecimiento de los niveles de riesgo es reforzar la anticipación y la capacidad de respuesta de ayuntamientos y diputaciones, facilitar el control de los vectores, identificar de forma precoz la llegada del virus, movilizar a los distintos agentes implicados en salud pública y mejorar la comunicación y el acompañamiento a la población en caso de situaciones de alerta», ha explicado el consejero, con el fin último de «reducir al mínimo el riesgo de infección para la población andaluza, proteger a los andaluces».El Programa para 2026 tiene un «seguimiento estrecho» de los municipios colindantes con un área en alerta. Esto se hace porque se ha detectado que los mosquitos pueden compartir un hábitat de unos 10 kilómetros cuadrados. Sin embargo, hasta ahora, en ninguna de las 40 trampas que se han mantenido durante el invierno (desde noviembre al 28 de febrero) en las ocho provincias se ha detectado virus.Durante los meses de marzo y abril el seguimiento se hace con 38 trampas centinelas, situadas en los municipios que estuvieron en situación de área en alerta la pasada temporada, con un control quincenal. Este control pasará a ser semanal y 120 trampas distribuidas a partir del 1 de mayo, con otras tres trampas móviles. En este sentido, en 2025 fueron 31 municipios los que estuvieron en situación en el área de alerta, así como que se diagnosticaron cuatro casos en humanos de fiebre del Nilo occidental. También se detectó circulación del virus de mosquitos adultos en más de 60 trampas y se registraron siete casos positivos en équidos y tres en aves. Las borrascas pueden tener consecuencias a medio plazo en forma de plagas. «La lluvia, a la larga, va a traer más mosquitos», explican fuentes de la Consejería de Sanidad, que este pasado lunes presentó un plan contra estos insectos con el objetivo de monitorizar sus comportamientos y evitar que propaguen enfermedades. El principal objetivo de la Junta de Andalucía es atajar el mosquito tigre, que ya ha integrado dentro del plan contra el virus del Nilo. Preocupa que con el aumento de la población de mosquitos aumenten los casos de dengue, chikungunya y zika. Según la Junta de Andalucía estos insectos pueden transmisores y, aunque la enfermedad no está en la región, el año pasado ya se dieron casos de importación de estos males. En 2025 ya se diagnosticaron en Andalucía 17 casos de dengue, otros 14 de chikungunya y siete más de zika, pero estos no acabaron por ser confirmados. «Todos eran casos importados, personas que habían viajado a países del Centro y Sur de América. Pero estos casos introducen el virus en nuestra tierra, por lo que debemos estar en alerta para evitar que se propague el virus», subrayó el consejero Antonio Sanz.El problema es que en Andalucía coexisten, en determinadas zonas, todos los elementos necesarios para que pueda aparecer un caso autóctono . En esos lugares el principal propagador es el mosquito tigre. «Es transmisor de estos virus cuando se dan las condiciones ambientales favorables con los casos importados, que son los que introducen el virus», añadió Sanz.El motivo es evitar que estas enfermedades causen una alarma como la de la fiebre del nilo, que en el 2024 costó al vida a once personas. Y atajarlo con programas de control como el que hizo que en 2025 esta misma patología no provocara ninguna muerte. El Programa de Vigilancia y Control Integral de Vectores transmisores del Virus del Nilo tiene desde 2025 una periodicidad anual. En concreto, 117 municipios andaluces inician la temporada de alta circulación en nivel alto, mientras que 302 en nivel medio y 366 en nivel bajo. Esto supone que 13 localidades más que el año pasado están en nivel alto.Congreso de expertos Sevilla acogerá las Jornadas de Vectores del Suroeste, organizadas por la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, como comunidad anfitriona, junto al Ministerio de Sanidad, entre el 10 y 12 marzo. Más de 150 profesionales de Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Canarias y Ceuta, además de Andalucía, participarán en este encuentro en el que Andalucía presentará su programa de seguimiento y control de vectores, que «servirá como modelo al resto de las comunidades autónomas». «La mejor forma de protegernos de la fiebre del Nilo es evitando la picadura del mosquito. Para lograrlo, además de las medidas que adoptamos las administraciones, los ciudadanos debemos tomar también medidas de autoprotección: como el uso de repelente, ropa clara que cubra la mayor parte del cuerpo, usar mosquiteras y evitar cualquier forma de agua estancada».Por otro lado, seis de estos pueblos están en la provincia de Almería (Almería capital, Benahadux, Carboneras, Mojácar, Pulpí y Zurgena), mientras que otros dos en la provincia de Cádiz (La Línea de la Concepción y Chiclana), dos en Córdoba (Iznájar y Guadalcázar), uno en Jaén (Baeza) y tres más en Sevilla (Burguillos, Castilblanco de los Arroyos y Benacazón).Por su parte, Cantillana (Sevilla), que empezó la temporada pasada en nivel alto ha sido el único municipio andaluz en bajar a nivel medio.«Nuestro objetivo con el establecimiento de los niveles de riesgo es reforzar la anticipación y la capacidad de respuesta de ayuntamientos y diputaciones, facilitar el control de los vectores, identificar de forma precoz la llegada del virus, movilizar a los distintos agentes implicados en salud pública y mejorar la comunicación y el acompañamiento a la población en caso de situaciones de alerta», ha explicado el consejero, con el fin último de «reducir al mínimo el riesgo de infección para la población andaluza, proteger a los andaluces».El Programa para 2026 tiene un «seguimiento estrecho» de los municipios colindantes con un área en alerta. Esto se hace porque se ha detectado que los mosquitos pueden compartir un hábitat de unos 10 kilómetros cuadrados. Sin embargo, hasta ahora, en ninguna de las 40 trampas que se han mantenido durante el invierno (desde noviembre al 28 de febrero) en las ocho provincias se ha detectado virus.Durante los meses de marzo y abril el seguimiento se hace con 38 trampas centinelas, situadas en los municipios que estuvieron en situación de área en alerta la pasada temporada, con un control quincenal. Este control pasará a ser semanal y 120 trampas distribuidas a partir del 1 de mayo, con otras tres trampas móviles. En este sentido, en 2025 fueron 31 municipios los que estuvieron en situación en el área de alerta, así como que se diagnosticaron cuatro casos en humanos de fiebre del Nilo occidental. También se detectó circulación del virus de mosquitos adultos en más de 60 trampas y se registraron siete casos positivos en équidos y tres en aves.
Las borrascas pueden tener consecuencias a medio plazo en forma de plagas. «La lluvia, a la larga, va a traer más mosquitos», explican fuentes de la Consejería de Sanidad, que este pasado lunes presentó un plan contra estos insectos con el objetivo de monitorizar sus … comportamientos y evitar que propaguen enfermedades. El principal objetivo de la Junta de Andalucía es atajar el mosquito tigre, que ya ha integrado dentro del plan contra el virus del Nilo. Preocupa que con el aumento de la población de mosquitos aumenten los casos de dengue, chikungunya y zika. Según la Junta de Andalucía estos insectos pueden transmisores y, aunque la enfermedad no está en la región, el año pasado ya se dieron casos de importación de estos males.
En 2025 ya se diagnosticaron en Andalucía 17 casos de dengue, otros 14 de chikungunya y siete más de zika, pero estos no acabaron por ser confirmados. «Todos eran casos importados, personas que habían viajado a países del Centro y Sur de América. Pero estos casos introducen el virus en nuestra tierra, por lo que debemos estar en alerta para evitar que se propague el virus», subrayó el consejero Antonio Sanz.
El problema es que en Andalucía coexisten, en determinadas zonas, todos los elementos necesarios para que pueda aparecer un caso autóctono. En esos lugares el principal propagador es el mosquito tigre. «Es transmisor de estos virus cuando se dan las condiciones ambientales favorables con los casos importados, que son los que introducen el virus», añadió Sanz.
El motivo es evitar que estas enfermedades causen una alarma como la de la fiebre del nilo, que en el 2024 costó al vida a once personas. Y atajarlo con programas de control como el que hizo que en 2025 esta misma patología no provocara ninguna muerte.
El Programa de Vigilancia y Control Integral de Vectores transmisores del Virus del Nilo tiene desde 2025 una periodicidad anual. En concreto, 117 municipios andaluces inician la temporada de alta circulación en nivel alto, mientras que 302 en nivel medio y 366 en nivel bajo. Esto supone que 13 localidades más que el año pasado están en nivel alto.
Congreso de expertos
Sevilla acogerá las Jornadas de Vectores del Suroeste, organizadas por la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, como comunidad anfitriona, junto al Ministerio de Sanidad, entre el 10 y 12 marzo. Más de 150 profesionales de Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Canarias y Ceuta, además de Andalucía, participarán en este encuentro en el que Andalucía presentará su programa de seguimiento y control de vectores, que «servirá como modelo al resto de las comunidades autónomas». «La mejor forma de protegernos de la fiebre del Nilo es evitando la picadura del mosquito. Para lograrlo, además de las medidas que adoptamos las administraciones, los ciudadanos debemos tomar también medidas de autoprotección: como el uso de repelente, ropa clara que cubra la mayor parte del cuerpo, usar mosquiteras y evitar cualquier forma de agua estancada».
Por otro lado, seis de estos pueblos están en la provincia de Almería (Almería capital, Benahadux, Carboneras, Mojácar, Pulpí y Zurgena), mientras que otros dos en la provincia de Cádiz (La Línea de la Concepción y Chiclana), dos en Córdoba (Iznájar y Guadalcázar), uno en Jaén (Baeza) y tres más en Sevilla (Burguillos, Castilblanco de los Arroyos y Benacazón).Por su parte, Cantillana (Sevilla), que empezó la temporada pasada en nivel alto ha sido el único municipio andaluz en bajar a nivel medio.
«Nuestro objetivo con el establecimiento de los niveles de riesgo es reforzar la anticipación y la capacidad de respuesta de ayuntamientos y diputaciones, facilitar el control de los vectores, identificar de forma precoz la llegada del virus, movilizar a los distintos agentes implicados en salud pública y mejorar la comunicación y el acompañamiento a la población en caso de situaciones de alerta», ha explicado el consejero, con el fin último de «reducir al mínimo el riesgo de infección para la población andaluza, proteger a los andaluces».
El Programa para 2026 tiene un «seguimiento estrecho» de los municipios colindantes con un área en alerta. Esto se hace porque se ha detectado que los mosquitos pueden compartir un hábitat de unos 10 kilómetros cuadrados. Sin embargo, hasta ahora, en ninguna de las 40 trampas que se han mantenido durante el invierno (desde noviembre al 28 de febrero) en las ocho provincias se ha detectado virus.
Durante los meses de marzo y abril el seguimiento se hace con 38 trampas centinelas, situadas en los municipios que estuvieron en situación de área en alerta la pasada temporada, con un control quincenal. Este control pasará a ser semanal y 120 trampas distribuidas a partir del 1 de mayo, con otras tres trampas móviles.
En este sentido, en 2025 fueron 31 municipios los que estuvieron en situación en el área de alerta, así como que se diagnosticaron cuatro casos en humanos de fiebre del Nilo occidental. También se detectó circulación del virus de mosquitos adultos en más de 60 trampas y se registraron siete casos positivos en équidos y tres en aves.
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