El paso del tiempo se mira desde distinta óptica según se avanza en edad. Para muchas personas cumplir años supone una gran inquietud, sobre todo cuando se atraviesa la barrera de los 50 y se es más consciente de que el cuerpo y la mente ‘ya no responden igual’ y que el deterioro es progresivo. Sin embargo, basta con observar a nuestro alrededor para comprobar que no siempre es así y que cada vez hay más referentes que, pasados los 50 años, cuentan con un estado físico, mental y energético muy superior, incluso, al de personas de 20 o 30. No es casualidad. En realidad, el paso del tiempo no afecta igual a todos. Lo que marca la diferencia no es la edad cronológica, sino los hábitos acumulados a lo largo de los años.Cuando la edad no es el problema, sí el estilo de vidaSegún matiza José Ruiz (@malagaentrena), entrenador personal y CEO de Malagaentrena , el envejecimiento no empieza a los 50. Comienza mucho antes, cuando se normalizan el sedentarismo, el estrés crónico, la mala alimentación, la falta de descanso y la desconexión del propio cuerpo. «Por eso no resulta extraño ver a jóvenes con dolores persistentes, fatiga constante o poca capacidad física; mientras otras, con edad más avanzada, mantienen fuerza, movilidad y energía. Estas personas suelen compartir algo en común: han cuidado ‘la base’ durante mucho tiempo. No han buscado atajos, ni soluciones mágicas, ni han confiado su salud a modas pasajeras. Han entendido que el cuerpo responde a cómo se le trata día tras día», asegura.El tiempo a favor«Existe una idea muy acertada que solemos usar en Malagaentrena: algunas personas, como el buen vino, mejoran con el tiempo. No porque el cuerpo no envejezca, sino porque han sabido acompañar ese proceso con inteligencia y respeto. Han aprendido a entrenar mejor , no necesariamente más. A comer con más criterio, no con más restricciones. A escuchar al cuerpo, ajustar el ritmo y priorizar la recuperación. Con los años, lejos de deteriorarse, se vuelven más eficientes, más conscientes y más equilibradas. Eso es, en esencia, el verdadero ‘antiaging’».Noticia relacionada No No Claves para seguir ¿Te vas a borrar ya del gimnasio al que te apuntaste en enero? Laura PeraitaCuando menciona que ‘han cuidado la base’ se refiere a los pilares que sostienen la salud a largo plazo:• Entrenamiento de fuerza para preservar masa muscular, densidad ósea yautonomía funcional.• Movimiento regular para mantener articulaciones, circulación y capacidadcardiovascular.• Alimentación coherente, suficiente y nutritiva, sin caer en extremos ni castigos.• Descanso y recuperación, entendidos como parte del progreso, no como tiempoperdido.• Gestión del estrés, porque el desgaste mental envejece tanto o más que el físico.Explica que cuanto antes se integran estos hábitos, mejor envejece el cuerpo. Pero incluso cuando se empieza más tarde, los beneficios son notables. «Nunca es tarde para cuidarse, pero cuanto antes se empiece, más fácil resulta», afirma.Tratarse con cariño como estrategia de saludEn opinión de este entrenador personal, uno de los grandes errores al hablar de ‘antiaging’ es enfocarlo desde la lucha contra el cuerpo: «corregir», «eliminar», «rejuvenecer a toda costa». Puntualiza que ese enfoque suele generar ansiedad, obsesión y frustración . «Cuidarse no debería ser una guerra contra el paso del tiempo, sino una forma de acompañarlo. Tratarse con cariño implica respetar los ritmos, aceptar los cambios y actuar con conocimiento, no con miedo. El cuerpo agradece mucho más la constancia y el respeto que la exigencia extrema. Lo vemos en clientes que llevan con nosotros años y, por supuesto, en nosotros mismos: el sentirnos exactamente igual que hace 10 o 15 años, mientras que otras personas que no se cuidan han envejecido muchísimo»A partir de cierta edad, asegura que la clave no está en hacer más, sino en hacerlo mejor:• Entrenamientos bien estructurados, adaptados al nivel y al momento vital.• Nutrición que sostenga el cuerpo, no que lo castigue.• Rutinas de descanso que permitan recuperarse de verdad.No se trata de vivir con una disciplina rígida, sino de construir un estilo de vida que sea compatible con el bienestar y la longevidad. n los últimos años han proliferado los centros ‘antiaging’, tratamientos estéticos y soluciones externas prometiendo frenar el envejecimiento. Pueden tener su lugar, «pero conviene no perder de vista lo esencial: el mejor antiaging es el que se construye cada día -prosigue-. Es el que nace del movimiento, de la alimentación consciente , del descanso, del conocimiento del propio cuerpo y del respeto hacia uno mismo. Ese no se compra, se cultiva».Y es precisamente ese enfoque el que defienden y desarrollan: «educar, acompañar y ayudar a las personas a construir hábitos reales, sostenibles y duraderos , que les permitan llegar a los 50, 60 o 70 con un cuerpo funcional, una mente activa y una buena calidad de vida. Porque envejecer es inevitable. Hacerlo mal no», concluye. El paso del tiempo se mira desde distinta óptica según se avanza en edad. Para muchas personas cumplir años supone una gran inquietud, sobre todo cuando se atraviesa la barrera de los 50 y se es más consciente de que el cuerpo y la mente ‘ya no responden igual’ y que el deterioro es progresivo. Sin embargo, basta con observar a nuestro alrededor para comprobar que no siempre es así y que cada vez hay más referentes que, pasados los 50 años, cuentan con un estado físico, mental y energético muy superior, incluso, al de personas de 20 o 30. No es casualidad. En realidad, el paso del tiempo no afecta igual a todos. Lo que marca la diferencia no es la edad cronológica, sino los hábitos acumulados a lo largo de los años.Cuando la edad no es el problema, sí el estilo de vidaSegún matiza José Ruiz (@malagaentrena), entrenador personal y CEO de Malagaentrena , el envejecimiento no empieza a los 50. Comienza mucho antes, cuando se normalizan el sedentarismo, el estrés crónico, la mala alimentación, la falta de descanso y la desconexión del propio cuerpo. «Por eso no resulta extraño ver a jóvenes con dolores persistentes, fatiga constante o poca capacidad física; mientras otras, con edad más avanzada, mantienen fuerza, movilidad y energía. Estas personas suelen compartir algo en común: han cuidado ‘la base’ durante mucho tiempo. No han buscado atajos, ni soluciones mágicas, ni han confiado su salud a modas pasajeras. Han entendido que el cuerpo responde a cómo se le trata día tras día», asegura.El tiempo a favor«Existe una idea muy acertada que solemos usar en Malagaentrena: algunas personas, como el buen vino, mejoran con el tiempo. No porque el cuerpo no envejezca, sino porque han sabido acompañar ese proceso con inteligencia y respeto. Han aprendido a entrenar mejor , no necesariamente más. A comer con más criterio, no con más restricciones. A escuchar al cuerpo, ajustar el ritmo y priorizar la recuperación. Con los años, lejos de deteriorarse, se vuelven más eficientes, más conscientes y más equilibradas. Eso es, en esencia, el verdadero ‘antiaging’».Noticia relacionada No No Claves para seguir ¿Te vas a borrar ya del gimnasio al que te apuntaste en enero? Laura PeraitaCuando menciona que ‘han cuidado la base’ se refiere a los pilares que sostienen la salud a largo plazo:• Entrenamiento de fuerza para preservar masa muscular, densidad ósea yautonomía funcional.• Movimiento regular para mantener articulaciones, circulación y capacidadcardiovascular.• Alimentación coherente, suficiente y nutritiva, sin caer en extremos ni castigos.• Descanso y recuperación, entendidos como parte del progreso, no como tiempoperdido.• Gestión del estrés, porque el desgaste mental envejece tanto o más que el físico.Explica que cuanto antes se integran estos hábitos, mejor envejece el cuerpo. Pero incluso cuando se empieza más tarde, los beneficios son notables. «Nunca es tarde para cuidarse, pero cuanto antes se empiece, más fácil resulta», afirma.Tratarse con cariño como estrategia de saludEn opinión de este entrenador personal, uno de los grandes errores al hablar de ‘antiaging’ es enfocarlo desde la lucha contra el cuerpo: «corregir», «eliminar», «rejuvenecer a toda costa». Puntualiza que ese enfoque suele generar ansiedad, obsesión y frustración . «Cuidarse no debería ser una guerra contra el paso del tiempo, sino una forma de acompañarlo. Tratarse con cariño implica respetar los ritmos, aceptar los cambios y actuar con conocimiento, no con miedo. El cuerpo agradece mucho más la constancia y el respeto que la exigencia extrema. Lo vemos en clientes que llevan con nosotros años y, por supuesto, en nosotros mismos: el sentirnos exactamente igual que hace 10 o 15 años, mientras que otras personas que no se cuidan han envejecido muchísimo»A partir de cierta edad, asegura que la clave no está en hacer más, sino en hacerlo mejor:• Entrenamientos bien estructurados, adaptados al nivel y al momento vital.• Nutrición que sostenga el cuerpo, no que lo castigue.• Rutinas de descanso que permitan recuperarse de verdad.No se trata de vivir con una disciplina rígida, sino de construir un estilo de vida que sea compatible con el bienestar y la longevidad. n los últimos años han proliferado los centros ‘antiaging’, tratamientos estéticos y soluciones externas prometiendo frenar el envejecimiento. Pueden tener su lugar, «pero conviene no perder de vista lo esencial: el mejor antiaging es el que se construye cada día -prosigue-. Es el que nace del movimiento, de la alimentación consciente , del descanso, del conocimiento del propio cuerpo y del respeto hacia uno mismo. Ese no se compra, se cultiva».Y es precisamente ese enfoque el que defienden y desarrollan: «educar, acompañar y ayudar a las personas a construir hábitos reales, sostenibles y duraderos , que les permitan llegar a los 50, 60 o 70 con un cuerpo funcional, una mente activa y una buena calidad de vida. Porque envejecer es inevitable. Hacerlo mal no», concluye.
El paso del tiempo se mira desde distinta óptica según se avanza en edad. Para muchas personas cumplir años supone una gran inquietud, sobre todo cuando se atraviesa la barrera de los 50 y se es más consciente de que el cuerpo y la mente ‘ … ya no responden igual’ y que el deterioro es progresivo. Sin embargo, basta con observar a nuestro alrededor para comprobar que no siempre es así y que cada vez hay más referentes que, pasados los 50 años, cuentan con un estado físico, mental y energético muy superior, incluso, al de personas de 20 o 30. No es casualidad. En realidad, el paso del tiempo no afecta igual a todos. Lo que marca la diferencia no es la edad cronológica, sino los hábitos acumulados a lo largo de los años.
Cuando la edad no es el problema, sí el estilo de vida
Según matiza José Ruiz (@malagaentrena), entrenador personal y CEO de Malagaentrena, el envejecimiento no empieza a los 50. Comienza mucho antes, cuando se normalizan el sedentarismo, el estrés crónico, la mala alimentación, la falta de descanso y la desconexión del propio cuerpo. «Por eso no resulta extraño ver a jóvenes con dolores persistentes, fatiga constante o poca capacidad física; mientras otras, con edad más avanzada, mantienen fuerza, movilidad y energía. Estas personas suelen compartir algo en común: han cuidado ‘la base’ durante mucho tiempo. No han buscado atajos, ni soluciones mágicas, ni han confiado su salud a modas pasajeras. Han entendido que el cuerpo responde a cómo se le trata día tras día», asegura.
El tiempo a favor
«Existe una idea muy acertada que solemos usar en Malagaentrena: algunas personas, como el buen vino, mejoran con el tiempo. No porque el cuerpo no envejezca, sino porque han sabido acompañar ese proceso con inteligencia y respeto. Han aprendido a entrenar mejor, no necesariamente más. A comer con más criterio, no con más restricciones. A escuchar al cuerpo, ajustar el ritmo y priorizar la recuperación. Con los años, lejos de deteriorarse, se vuelven más eficientes, más conscientes y más equilibradas. Eso es, en esencia, el verdadero ‘antiaging’».
Cuando menciona que ‘han cuidado la base’ se refiere a los pilares que sostienen la salud a largo plazo:
• Entrenamiento de fuerza para preservar masa muscular, densidad ósea y
autonomía funcional.
• Movimiento regular para mantener articulaciones, circulación y capacidad
cardiovascular.
• Alimentación coherente, suficiente y nutritiva, sin caer en extremos ni castigos.
• Descanso y recuperación, entendidos como parte del progreso, no como tiempo
perdido.
• Gestión del estrés, porque el desgaste mental envejece tanto o más que el físico.
Explica que cuanto antes se integran estos hábitos, mejor envejece el cuerpo. Pero incluso cuando se empieza más tarde, los beneficios son notables. «Nunca es tarde para cuidarse, pero cuanto antes se empiece, más fácil resulta», afirma.
Tratarse con cariño como estrategia de salud
En opinión de este entrenador personal, uno de los grandes errores al hablar de ‘antiaging’ es enfocarlo desde la lucha contra el cuerpo: «corregir», «eliminar», «rejuvenecer a toda costa». Puntualiza que ese enfoque suele generar ansiedad, obsesión y frustración. «Cuidarse no debería ser una guerra contra el paso del tiempo, sino una forma de acompañarlo. Tratarse con cariño implica respetar los ritmos, aceptar los cambios y actuar con conocimiento, no con miedo. El cuerpo agradece mucho más la constancia y el respeto que la exigencia extrema. Lo vemos en clientes que llevan con nosotros años y, por supuesto, en nosotros mismos: el sentirnos exactamente igual que hace 10 o 15 años, mientras que otras personas que no se cuidan han envejecido muchísimo»
A partir de cierta edad, asegura que la clave no está en hacer más, sino en hacerlo mejor:
• Entrenamientos bien estructurados, adaptados al nivel y al momento vital.
• Nutrición que sostenga el cuerpo, no que lo castigue.
• Rutinas de descanso que permitan recuperarse de verdad.
No se trata de vivir con una disciplina rígida, sino de construir un estilo de vida que sea compatible con el bienestar y la longevidad. n los últimos años han proliferado los centros ‘antiaging’, tratamientos estéticos y soluciones externas prometiendo frenar el envejecimiento. Pueden tener su lugar, «pero conviene no perder de vista lo esencial: el mejor antiaging es el que se construye cada día -prosigue-. Es el que nace del movimiento, de la alimentación consciente, del descanso, del conocimiento del propio cuerpo y del respeto hacia uno mismo. Ese no se compra, se cultiva».
Y es precisamente ese enfoque el que defienden y desarrollan: «educar, acompañar y ayudar a las personas a construir hábitos reales, sostenibles y duraderos, que les permitan llegar a los 50, 60 o 70 con un cuerpo funcional, una mente activa y una buena calidad de vida. Porque envejecer es inevitable. Hacerlo mal no», concluye.
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