Cada vez más personas buscan adoptar un estilo de vida saludable, y para ello la alimentación y el ejercicio físico son imprescindibles. Pero hay un tercer pilar que gana cada vez más protagonismo: el descanso. Pero ¿hasta qué punto es realmente determinante?Sobre este tema ha hablado el doctor Antonio Hernández, experto en longevidad, que recientemente ha visitado el podcast Fit Generation, donde ha abordado diferentes aspectos sobre bienestar y envejecimiento saludable. En uno de los momentos de la charla, el especialista fue preguntado por la importancia del sueño en la longevidad.El sueño REM vital para el cuerpoA partir de estudios recientes, Hernández explica que las personas con un sueño fragmentado, es decir, aquellas que no logran alcanzar fases profundas como la REM, pueden vivir hasta siete años menos. Según señala, en esas fases se produce una «neuroprotección y reparación» del organismo, por lo que cuando el descanso se interrumpe de forma constante, el cuerpo no completa bien esos procesos y eso puede acabar pasando factura a la salud.Preguntado por las causas de ese sueño fragmentado, Hernández apunta a varios factores cotidianos. Desde cenar demasiado tarde hasta la exposición a pantallas antes de dormir. «Puede ser que comas a las once y media y te acuestes haciendo la digestión», comenta, aludiendo a molestias como el reflujo o a problemas para respirar bien durante la noche.Cena entre tres y cuatro horas antes de dormirAdemás, incide en la importancia de lo que se conoce como higiene del sueño. «Tendríamos que cenar 3-4 horas antes de irnos a dormir para que la digestión esté hecha», advierte. También alerta sobre el efecto de las pantallas: «Te acuestas después de ver cómo han cortado diez cabezas los vikingos», ironiza. A ello suma otros elementos como la temperatura del dormitorio o la presencia de dispositivos electrónicos.Con todo, el especialista lanza un mensaje de cautela frente a la obsesión por dormir perfectamente. «No hay nada peor para el sueño que obsesionarse con dormir bien», advierte. Y concluye que conocer las pautas puede ayudar, pero llevarlas al extremo puede generar ansiedad y provocar justo el efecto contrario. Cada vez más personas buscan adoptar un estilo de vida saludable, y para ello la alimentación y el ejercicio físico son imprescindibles. Pero hay un tercer pilar que gana cada vez más protagonismo: el descanso. Pero ¿hasta qué punto es realmente determinante?Sobre este tema ha hablado el doctor Antonio Hernández, experto en longevidad, que recientemente ha visitado el podcast Fit Generation, donde ha abordado diferentes aspectos sobre bienestar y envejecimiento saludable. En uno de los momentos de la charla, el especialista fue preguntado por la importancia del sueño en la longevidad.El sueño REM vital para el cuerpoA partir de estudios recientes, Hernández explica que las personas con un sueño fragmentado, es decir, aquellas que no logran alcanzar fases profundas como la REM, pueden vivir hasta siete años menos. Según señala, en esas fases se produce una «neuroprotección y reparación» del organismo, por lo que cuando el descanso se interrumpe de forma constante, el cuerpo no completa bien esos procesos y eso puede acabar pasando factura a la salud.Preguntado por las causas de ese sueño fragmentado, Hernández apunta a varios factores cotidianos. Desde cenar demasiado tarde hasta la exposición a pantallas antes de dormir. «Puede ser que comas a las once y media y te acuestes haciendo la digestión», comenta, aludiendo a molestias como el reflujo o a problemas para respirar bien durante la noche.Cena entre tres y cuatro horas antes de dormirAdemás, incide en la importancia de lo que se conoce como higiene del sueño. «Tendríamos que cenar 3-4 horas antes de irnos a dormir para que la digestión esté hecha», advierte. También alerta sobre el efecto de las pantallas: «Te acuestas después de ver cómo han cortado diez cabezas los vikingos», ironiza. A ello suma otros elementos como la temperatura del dormitorio o la presencia de dispositivos electrónicos.Con todo, el especialista lanza un mensaje de cautela frente a la obsesión por dormir perfectamente. «No hay nada peor para el sueño que obsesionarse con dormir bien», advierte. Y concluye que conocer las pautas puede ayudar, pero llevarlas al extremo puede generar ansiedad y provocar justo el efecto contrario.
Cada vez más personas buscan adoptar un estilo de vida saludable, y para ello la alimentación y el ejercicio físico son imprescindibles. Pero hay un tercer pilar que gana cada vez más protagonismo: el descanso. Pero ¿hasta qué punto es realmente determinante?
Sobre este tema … ha hablado el doctor Antonio Hernández, experto en longevidad, que recientemente ha visitado el podcast Fit Generation, donde ha abordado diferentes aspectos sobre bienestar y envejecimiento saludable. En uno de los momentos de la charla, el especialista fue preguntado por la importancia del sueño en la longevidad.
El sueño REM vital para el cuerpo
A partir de estudios recientes, Hernández explica que las personas con un sueño fragmentado, es decir, aquellas que no logran alcanzar fases profundas como la REM, pueden vivir hasta siete años menos. Según señala, en esas fases se produce una «neuroprotección y reparación» del organismo, por lo que cuando el descanso se interrumpe de forma constante, el cuerpo no completa bien esos procesos y eso puede acabar pasando factura a la salud.
Preguntado por las causas de ese sueño fragmentado, Hernández apunta a varios factores cotidianos. Desde cenar demasiado tarde hasta la exposición a pantallas antes de dormir. «Puede ser que comas a las once y media y te acuestes haciendo la digestión», comenta, aludiendo a molestias como el reflujo o a problemas para respirar bien durante la noche.
Cena entre tres y cuatro horas antes de dormir
Además, incide en la importancia de lo que se conoce como higiene del sueño. «Tendríamos que cenar 3-4 horas antes de irnos a dormir para que la digestión esté hecha», advierte. También alerta sobre el efecto de las pantallas: «Te acuestas después de ver cómo han cortado diez cabezas los vikingos», ironiza. A ello suma otros elementos como la temperatura del dormitorio o la presencia de dispositivos electrónicos.
Con todo, el especialista lanza un mensaje de cautela frente a la obsesión por dormir perfectamente. «No hay nada peor para el sueño que obsesionarse con dormir bien», advierte. Y concluye que conocer las pautas puede ayudar, pero llevarlas al extremo puede generar ansiedad y provocar justo el efecto contrario.
RSS de noticias de bienestar
