La ola de calor ha agravado en los últimos días una de las quejas más repetidas entre los usuarios de Cercanías en época estival: la circulación de trenes sin aire acondicionado en varias líneas de la red. La Asociación de Consumidores y Usuarios de Valdemoro (Acusval) denuncia que numerosos convoyes se encuentran prestando servicio con la climatización averiada o, directamente, apagada, convirtiendo los vagones en «auténticos hornos» y exponiendo a los viajeros a una situación de «riesgo extremo». A los retrasos, las averías y los trenes abarrotados, el Cercanías madrileño suma un nuevo motivo de indignación entre sus usuarios. Acusval califica la situación de «desamparo e inseguridad», después de recibir durante las últimas semanas un aluvión de quejas de viajeros habituales del servicio. La denuncia, remitida este lunes en forma de nota de prensa, pone el foco en convoyes de distintas líneas, entre ellas la C-3, la C-4, la C-5 y la C-10, que estarían circulando en plena ola de calor sin aire acondicionado.«Viajar en estas condiciones transforma los vagones en auténticos hornos, alcanzando temperaturas insoportables», sostienen desde la asociación, advirtiendo asimismo del «riesgo extremo» al que se enfrentan especialmente los usuarios más vulnerables: ciudadanos con patologías respiratorias o cardiovasculares crónicas, personas mayores, embarazadas y niños, puesto que se enfrentan «a un peligro real de sufrir golpes de calor y desmayos». La entidad considera que la falta de climatización en un transporte público masivo no puede despacharse como una mera incidencia técnica en un momento en el que las temperaturas superan ampliamente los 40 grados en la región.Noticia relacionada general No No Retrasos en varias líneas de Cercanías por el robo de cable entre Torrejón y Alcalá ABCComo se ha mencionado anteriormente, el malestar no se limita a una sola línea. Según explica a este periódico Jesús Paniagua, presidente de Acusval, las averías en la climatización se están produciendo «de forma transversal», en distintos trayectos y en diferentes momentos del día. «Estamos hablando de un riesgo altísimo. No se puede jugar así con la salud ni con la seguridad de las personas», resume.Acusval afirma haber recibido desde la semana pasada alrededor de 25 llamadas, además de correos electrónicos y mensajes en redes sociales de usuarios desesperados. «Y hay mucha gente que no llega a reclamar formalmente, pero eso no significa que no lo esté sufriendo», apuntan. En muchos casos, añaden, se trata de trabajadores que llegan tarde a sus puestos tras trayectos interminables, además de empapados en sudor; también de universitarios o alumnos en prácticas que dependen a diario de este medio de transporte para desplazarse. Según denuncian, por megafonía «en muchas ocasiones no se dice nada» y las respuestas a las reclamaciones formales son poco más que «un corta y pega» administrativo.«El acceso a un transporte público digno y seguro es un derecho fundamental, no un lujo»Entre los testimonios que ha recabado la asociación está el de Gonzalo, un joven madrileño de 20 años que utiliza la red para desplazarse desde Valdemoro al instituto donde realiza un grado superior. «Hace una semana cogí la C-3 para bajarme en Nuevos Ministerios. Fue terrible. Aparte del retraso, que ya me lo esperaba, cada vez que se abrían las puertas del tren sentía un latigazo de calor. Dentro, la situación era horrible», relata a este diario. El joven recuerda especialmente el trayecto del pasado 9 de junio, cuando salió de casa a las ocho de la mañana rumbo a Madrid. «No había aire. Se me ponía la cara amarilla. Para alguien como yo, que viene desde tan lejos y tiene que hacer muchas paradas, es inviable ir en tren».Durante el recorrido llegó a plantearse bajarse en Villaverde para beber agua, respirar unos minutos y continuar después. «Me entraron hasta ganas de vomitar. Si no me bajé fue porque no podía perder tiempo», explica. Asegura que el convoy iba «muy lleno» y que las incidencias son habituales: «Ayer, por ejemplo, paró unas cuatro veces antes de llegar a Atocha. Estoy harto. Porque no me toca volver más, que si no iría en autobús o me buscaría la vida». Su caso no es aislado. «Hasta los asientos quemaban», trasladó a la asociación otro de los usuarios que se puso en contacto con ella. «Una irresponsabilidad política»Desde la asociación recuerdan que «el acceso a un transporte público digno y seguro es un derecho fundamental, no un lujo». En su nota de prensa, Acusval señala directamente al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, como «responsable directo de cualquier consecuencia grave que puedan sufrir los pasajeros a causa de esta negligencia». «No podemos esperar a que ocurra una desgracia para que el ministerio reaccione. Mantener trenes circulando en estas condiciones extremas es una irresponsabilidad política y de gestión intolerable», sostienen desde la asociación.Este mismo lunes, apuntan, han recibido llamadas desde la estación de Chamartín. «El ministerio nos deja tirados en unas condiciones muy peligrosas», insisten. Por ello, la organización exige la retirada inmediata de la circulación de cualquier convoy que no disponga de un sistema de climatización operativo, así como la puesta en marcha de un plan de contingencia urgente que garantice unas condiciones mínimas de seguridad y bienestar para los usuarios. La ola de calor ha agravado en los últimos días una de las quejas más repetidas entre los usuarios de Cercanías en época estival: la circulación de trenes sin aire acondicionado en varias líneas de la red. La Asociación de Consumidores y Usuarios de Valdemoro (Acusval) denuncia que numerosos convoyes se encuentran prestando servicio con la climatización averiada o, directamente, apagada, convirtiendo los vagones en «auténticos hornos» y exponiendo a los viajeros a una situación de «riesgo extremo». A los retrasos, las averías y los trenes abarrotados, el Cercanías madrileño suma un nuevo motivo de indignación entre sus usuarios. Acusval califica la situación de «desamparo e inseguridad», después de recibir durante las últimas semanas un aluvión de quejas de viajeros habituales del servicio. La denuncia, remitida este lunes en forma de nota de prensa, pone el foco en convoyes de distintas líneas, entre ellas la C-3, la C-4, la C-5 y la C-10, que estarían circulando en plena ola de calor sin aire acondicionado.«Viajar en estas condiciones transforma los vagones en auténticos hornos, alcanzando temperaturas insoportables», sostienen desde la asociación, advirtiendo asimismo del «riesgo extremo» al que se enfrentan especialmente los usuarios más vulnerables: ciudadanos con patologías respiratorias o cardiovasculares crónicas, personas mayores, embarazadas y niños, puesto que se enfrentan «a un peligro real de sufrir golpes de calor y desmayos». La entidad considera que la falta de climatización en un transporte público masivo no puede despacharse como una mera incidencia técnica en un momento en el que las temperaturas superan ampliamente los 40 grados en la región.Noticia relacionada general No No Retrasos en varias líneas de Cercanías por el robo de cable entre Torrejón y Alcalá ABCComo se ha mencionado anteriormente, el malestar no se limita a una sola línea. Según explica a este periódico Jesús Paniagua, presidente de Acusval, las averías en la climatización se están produciendo «de forma transversal», en distintos trayectos y en diferentes momentos del día. «Estamos hablando de un riesgo altísimo. No se puede jugar así con la salud ni con la seguridad de las personas», resume.Acusval afirma haber recibido desde la semana pasada alrededor de 25 llamadas, además de correos electrónicos y mensajes en redes sociales de usuarios desesperados. «Y hay mucha gente que no llega a reclamar formalmente, pero eso no significa que no lo esté sufriendo», apuntan. En muchos casos, añaden, se trata de trabajadores que llegan tarde a sus puestos tras trayectos interminables, además de empapados en sudor; también de universitarios o alumnos en prácticas que dependen a diario de este medio de transporte para desplazarse. Según denuncian, por megafonía «en muchas ocasiones no se dice nada» y las respuestas a las reclamaciones formales son poco más que «un corta y pega» administrativo.«El acceso a un transporte público digno y seguro es un derecho fundamental, no un lujo»Entre los testimonios que ha recabado la asociación está el de Gonzalo, un joven madrileño de 20 años que utiliza la red para desplazarse desde Valdemoro al instituto donde realiza un grado superior. «Hace una semana cogí la C-3 para bajarme en Nuevos Ministerios. Fue terrible. Aparte del retraso, que ya me lo esperaba, cada vez que se abrían las puertas del tren sentía un latigazo de calor. Dentro, la situación era horrible», relata a este diario. El joven recuerda especialmente el trayecto del pasado 9 de junio, cuando salió de casa a las ocho de la mañana rumbo a Madrid. «No había aire. Se me ponía la cara amarilla. Para alguien como yo, que viene desde tan lejos y tiene que hacer muchas paradas, es inviable ir en tren».Durante el recorrido llegó a plantearse bajarse en Villaverde para beber agua, respirar unos minutos y continuar después. «Me entraron hasta ganas de vomitar. Si no me bajé fue porque no podía perder tiempo», explica. Asegura que el convoy iba «muy lleno» y que las incidencias son habituales: «Ayer, por ejemplo, paró unas cuatro veces antes de llegar a Atocha. Estoy harto. Porque no me toca volver más, que si no iría en autobús o me buscaría la vida». Su caso no es aislado. «Hasta los asientos quemaban», trasladó a la asociación otro de los usuarios que se puso en contacto con ella. «Una irresponsabilidad política»Desde la asociación recuerdan que «el acceso a un transporte público digno y seguro es un derecho fundamental, no un lujo». En su nota de prensa, Acusval señala directamente al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, como «responsable directo de cualquier consecuencia grave que puedan sufrir los pasajeros a causa de esta negligencia». «No podemos esperar a que ocurra una desgracia para que el ministerio reaccione. Mantener trenes circulando en estas condiciones extremas es una irresponsabilidad política y de gestión intolerable», sostienen desde la asociación.Este mismo lunes, apuntan, han recibido llamadas desde la estación de Chamartín. «El ministerio nos deja tirados en unas condiciones muy peligrosas», insisten. Por ello, la organización exige la retirada inmediata de la circulación de cualquier convoy que no disponga de un sistema de climatización operativo, así como la puesta en marcha de un plan de contingencia urgente que garantice unas condiciones mínimas de seguridad y bienestar para los usuarios.
La ola de calor ha agravado en los últimos días una de las quejas más repetidas entre los usuarios de Cercanías en época estival: la circulación de trenes sin aire acondicionado en varias líneas de la red. La Asociación de Consumidores y Usuarios de … Valdemoro (Acusval) denuncia que numerosos convoyes se encuentran prestando servicio con la climatización averiada o, directamente, apagada, convirtiendo los vagones en «auténticos hornos» y exponiendo a los viajeros a una situación de «riesgo extremo».
Así, a los retrasos, las averías y los trenes abarrotados, el Cercanías madrileño suma un nuevo motivo de indignación entre sus usuarios. Acusval califica la situación de «desamparo e inseguridad», después de recibir durante las últimas semanas un aluvión de quejas de viajeros habituales del servicio. La denuncia, remitida este lunes en forma de nota de prensa, pone el foco en convoyes de distintas líneas, entre ellas la C-3, la C-4, la C-5 y la C-10, que estarían circulando en plena ola de calor sin aire acondicionado.
«Viajar en estas condiciones transforma los vagones en auténticos hornos, alcanzando temperaturas insoportables», sostienen desde la asociación, advirtiendo asimismo del «riesgo extremo» al que se enfrentan especialmente los usuarios más vulnerables: ciudadanos con patologías respiratorias o cardiovasculares crónicas, personas mayores, embarazadas y niños, puesto que se enfrentan «a un peligro real de sufrir golpes de calor y desmayos». La entidad considera que la falta de climatización en un transporte público masivo no puede despacharse como una mera incidencia técnica en un momento en el que las temperaturas superan los 40 grados en la región.
Como se ha mencionado anteriormente, el malestar no se limita a una sola línea. Según explica a este periódico Jesús Paniagua, presidente de Acusval, las averías en la climatización se están produciendo «de forma transversal», en distintos trayectos y en diferentes momentos del día. «Estamos hablando de un riesgo muy alto. No se puede jugar así con la salud ni con la seguridad de las personas», resume.
La organización afirma haber recibido desde la semana pasada alrededor de 25 llamadas, además de correos electrónicos y mensajes en redes sociales de usuarios desesperados. «Y hay mucha gente que no llega a reclamar formalmente, pero eso no significa que no lo esté sufriendo», apuntan. En muchos casos, añaden, se trata de trabajadores que llegan tarde a sus puestos tras trayectos interminables, además de empapados en sudor; también de universitarios o alumnos en prácticas que dependen a diario de este medio de transporte para desplazarse. Según denuncian, por megafonía «en muchas ocasiones no dan ningún tipo de explicación» y las respuestas a las reclamaciones formales son poco más que «un corta y pega» administrativo.
«El acceso a un transporte público digno y seguro es un derecho fundamental, no un lujo»
Entre los testimonios que ha recabado la asociación está el de Gonzalo, un madrileño de 20 años que utiliza la red para desplazarse desde Valdemoro al instituto donde cursa un grado superior. «Hace un par de semanas cogí la C-3 para bajarme en Nuevos Ministerios. Fue terrible. Aparte del retraso, que ya me lo esperaba, cada vez que se abrían las puertas del tren sentía un latigazo de calor muy desagradable. Dentro, la situación era horrible», relata a este diario. El joven recuerda especialmente el trayecto del pasado 9 de junio, cuando salió de casa a las ocho de la mañana rumbo a Madrid. «No había aire. Se me puso la cara amarilla. Para alguien como yo, que viene desde tan lejos y tiene que hacer muchas paradas, es inviable ir en tren».
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Durante el recorrido llegó a plantearse bajarse en Villaverde para beber agua, respirar unos minutos y continuar después: «Me entraron hasta ganas de vomitar. Si no me bajé fue porque no podía perder tiempo». Asegura que el convoy iba «muy lleno» y que las incidencias son habituales: «Ayer, por ejemplo, paró unas cuatro veces antes de llegar a Atocha. Estoy harto. Porque no me toca volver más, que si no iría en autobús o me buscaría la vida». Su caso no es aislado. «Hasta los asientos queman», trasladó a la asociación otro de los usuarios que se puso en contacto con ella.
«Una irresponsabilidad política»
Desde la asociación recuerdan que «el acceso a un transporte público digno y seguro es un derecho fundamental, no un lujo». En su nota de prensa, Acusval señala directamente al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, como «responsable directo de cualquier consecuencia grave que puedan sufrir los pasajeros a causa de esta negligencia». «No podemos esperar a que ocurra una desgracia para que el ministerio reaccione. Mantener trenes circulando en estas condiciones extremas es una irresponsabilidad política y de una gestión intolerable», sostienen desde la entidad.
Este mismo martes, apuntan, han recibido llamadas desde la estación de Chamartín. «El ministerio nos deja tirados en unas condiciones muy peligrosas», insisten. Por ello, la organización exige la retirada inmediata de la circulación de cualquier convoy que no disponga de un sistema de climatización operativo, así como la puesta en marcha de un plan de contingencia urgente que garantice unas condiciones mínimas de seguridad y bienestar para los usuarios.
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