«Tengo 57 años, pasé la menopausia a los 54 y te puedo garantizar que he tenido todos sus síntomas de forma severa y que no cambiaría este momento actual por ninguna otra etapa de mi vida». La farmacéutica Asun Arias lleva tiempo divulgando sobre la salud de la mujer, consciente de que muchos de los cambios que viven ellas a partir de los 40 años se han abordado de forma aislada, como problemas de cansancio, digestivos o del estado de ánimo , pero no desde su origen. Por eso lleva tiempo defendiendo una mirada más multidisciplinar. En cinco años ha formado a profesionales de más de 500 farmacias para que atiendan a las mujeres en esta etapa con más rigor científico y, a la vez, una visión holística. ABC habla con ella sobre el climaterio, que a menudo queda escondido tras la palabra menopausia, y los temores que suele despertar.—¿Qué es exactamente el climaterio?—El climaterio va desde los 40 años, que es cuando empieza el baile hormonal, hasta el fin de nuestros días. Comienzan a bajar los estrógenos ováricos, que son los más importantes y que tienen receptores en todo el organismo, y la sintomatología que eso provoca se va acrecentando. Es una gran etapa que en muchos casos supone la mitad de nuestra vida. Noticia relacionada general No No Gemma Parramon, psiquiatra «Lo hormonal se ha convertido en un cajón donde cabe cualquier cosa» Anna Cabeza—¿Qué síntomas hacen a una saber que se está entrando en esta fase?—En primer lugar, el síndrome vasomotor, es decir, los sofocos y sudores. Algunas tienen uno al mes y otras, como me ha ocurrido a mí, sufren 19 por hora. También baja la testosterona, que es la energía, la fuerza, la libido, y empiezas a encontrarte con peor ánimo o cambios de humor permanentes que ni tú misma entiendes. Además duermes peor. Hay que saber que esto tiene solución porque el sistema nervioso, endocrino y hormonal se acaban adaptando. El problema es que no nos preparan. —¿Cuál es la diferencia entre el climaterio y la menopausia?—La menopausia es solo un día en la vida de la mujer, cuando cumples 12 meses sin regla. Desde los 40 años con la caída de estrógenos hay cambios y éstos van a más: los calores de los 40 no tienen nada que ver con los de los 50 años. También se nota con la sequedad en los genitales y posibles infecciones, que van a más. Al final has perdido algo que para la mujer es esencial, que son los estrógenos ováricos. «Yo no he querido tener hijos pero no he elegido la menopausia. ¿Cuántos libros existen sobre la fertilidad? En cambio sobre esta etapa no hay»—¿Todavía hay mucho desconocimiento sobre esta etapa?—Yo no he querido tener hijos pero no he elegido la menopausia. ¿Cuántos libros existen para ser mamá o sobre la fertilidad? En cambio, no hay sobre una etapa que es importantísima y por la que vamos a pasar todas las mujeres. Históricamente esta etapa se ha escondido y encima la mujer ha sentido vergüenza de ella, porque se vincula al envejecimiento. —¿El cambio físico en el cuerpo que muchas temen es inevitable?—Sin duda. Cuando desaparecen los estrógenos pasamos a tener más andrógenos y esto hace que la grasa se deposite en la zona abdominal y que nos redondeemos. También pasamos a tener más hambre porque el metabolismo basal baja. Tus formas van a ser distintas y hay que hacer ejercicio. Yo lo odio y todos los días hago cardio y pesas por la cuenta que me trae. Y ojalá lo hubiera sabido antes. —¿Hay algún otro cambios de hábito que recomiende?—Revisar la alimentación. Yo recomiendo escribir en un papel lo que una come y cuánto gasta para ser consciente de lo que mucho que comemos. Es imposible no engordar si comes más de lo que gastas: no es culpa de la menopausia. Además, aunque a los españoles nos gusta cenar a las 22 horas hay que intentar hacerlo antes, siempre a la misma hora e ir a dormir mínimo dos horas más tarde. Yo ahora ceno a las 20 horas. Luego, el ejercicio es incuestionable y hay que hacer pilates y un poquito de cardio y pesas. No hace falta que una se vuelva culturista, solo mantener la masa muscular permite estar mejor. Y también es muy importante la meditación.—¿Qué papel pueden jugar los suplementos o la medicación en esta etapa?—De 0 a 10 tienen un 15 de importancia. Yo, de hecho, estoy con terapia hormonal para la menopausia, porque con un suplemento no era capaz de controlar los sofocos. Pero antes de llegar al fármaco hay suplementos muy bien formulados, y también otros que merecen ir directamente a la basura. La cuestión está en discernir entre los que sí y los que no.—¿Cuáles serían los suplementos a tener en cuenta?—Para el síndrome vasomotor y los sofocos hay dos activos con evidencia científica, la cimicífuga racemosa y una patente del lúpulo que se llama luprenol, pero hay que tomarlos en las dosis adecuadas y tienen que estar titulados en el principio activo. No me vale pensar que como algo tiene lúpulo ya sirve. Estamos en un ‘boom’ en que cada momento aparecen suplementos pero la realidad es que se tarda meses a formular un producto.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los seis hábitos para un estilo de vida saludable noticia Si Laura Falces y Uli Moreno Montana: «Los ejercicios de fuerza son el mejor seguro de vida» noticia Si El proceso físico de la menopausia que antes se vivía ‘en silencio’ y que tiene solución—¿Y para el estado de ánimo?—Los adaptógenos, que son los que equilibran el cortisol. Me encantan la rodiola y la teanina y otro imprescindible es el azafrán, pero no el que ponemos en la paella sino uno titulado en dos activos, crocinas y safranal, que mejoran el estado de ánimo y el sueño. Con estos activos he podido quitar muchos ansiolíticos. El problema es que si vas al médico y dices que no pegas ojo, que tienes cambios terribles de humor y que estás muy triste te recetan ansiolíticos o antidepresivos. Yo no digo que no se necesiten, pero hay que ver a nivel integrativo qué pasa. «Con suplementos se pueden quitar muchos ansiolíticos. No digo que no se necesiten pero hay que ver a nivel integrativo qué pasa»—¿Es normal que haya tanto temor a que llegue la menopausia?—La mujer tiene miedo de que le cambie el cuerpo igual que la niña tiene miedo cuando espera la primera regla. Date cuenta de que en el siglo pasado casi no se hablaba de la menopausia, pero ahora se habla de ella porque ya no se teme tanto lo que ocurre. Mírame a mí: el orden mental que tengo no lo he tenido nunca en mi vida. La madurez no compite con la juventud, la trasciende. Ahora sé lo que quiero y lo que no quiero, sé elegir, sé a qué renunciar y esto no lo ve igual una persona de 25 años. Es una etapa espectacular.—¿Diría que la mejor de su vida?—Si conoces y te preparas para los cambios que llegan es, sin duda, la mejor etapa de la mujer. La mejor. Solo hay que hacer pequeños cambios alineados con nuestros gustos, valores y personalidad. Si nunca has hecho deporte no puedes ir a CrossFit y levantar 20 kilos, pero entre esto y no hacer nada hay un término medio. Entre tomar solo comida procesada o nada puede haber hueco para de vez en cuando algún capricho. Merece la pena ponerte en manos de alguien que sepa orientarte para convertir esta etapa en la mejor, porque vamos a vivir media vida en ella. «Tengo 57 años, pasé la menopausia a los 54 y te puedo garantizar que he tenido todos sus síntomas de forma severa y que no cambiaría este momento actual por ninguna otra etapa de mi vida». La farmacéutica Asun Arias lleva tiempo divulgando sobre la salud de la mujer, consciente de que muchos de los cambios que viven ellas a partir de los 40 años se han abordado de forma aislada, como problemas de cansancio, digestivos o del estado de ánimo , pero no desde su origen. Por eso lleva tiempo defendiendo una mirada más multidisciplinar. En cinco años ha formado a profesionales de más de 500 farmacias para que atiendan a las mujeres en esta etapa con más rigor científico y, a la vez, una visión holística. ABC habla con ella sobre el climaterio, que a menudo queda escondido tras la palabra menopausia, y los temores que suele despertar.—¿Qué es exactamente el climaterio?—El climaterio va desde los 40 años, que es cuando empieza el baile hormonal, hasta el fin de nuestros días. Comienzan a bajar los estrógenos ováricos, que son los más importantes y que tienen receptores en todo el organismo, y la sintomatología que eso provoca se va acrecentando. Es una gran etapa que en muchos casos supone la mitad de nuestra vida. Noticia relacionada general No No Gemma Parramon, psiquiatra «Lo hormonal se ha convertido en un cajón donde cabe cualquier cosa» Anna Cabeza—¿Qué síntomas hacen a una saber que se está entrando en esta fase?—En primer lugar, el síndrome vasomotor, es decir, los sofocos y sudores. Algunas tienen uno al mes y otras, como me ha ocurrido a mí, sufren 19 por hora. También baja la testosterona, que es la energía, la fuerza, la libido, y empiezas a encontrarte con peor ánimo o cambios de humor permanentes que ni tú misma entiendes. Además duermes peor. Hay que saber que esto tiene solución porque el sistema nervioso, endocrino y hormonal se acaban adaptando. El problema es que no nos preparan. —¿Cuál es la diferencia entre el climaterio y la menopausia?—La menopausia es solo un día en la vida de la mujer, cuando cumples 12 meses sin regla. Desde los 40 años con la caída de estrógenos hay cambios y éstos van a más: los calores de los 40 no tienen nada que ver con los de los 50 años. También se nota con la sequedad en los genitales y posibles infecciones, que van a más. Al final has perdido algo que para la mujer es esencial, que son los estrógenos ováricos. «Yo no he querido tener hijos pero no he elegido la menopausia. ¿Cuántos libros existen sobre la fertilidad? En cambio sobre esta etapa no hay»—¿Todavía hay mucho desconocimiento sobre esta etapa?—Yo no he querido tener hijos pero no he elegido la menopausia. ¿Cuántos libros existen para ser mamá o sobre la fertilidad? En cambio, no hay sobre una etapa que es importantísima y por la que vamos a pasar todas las mujeres. Históricamente esta etapa se ha escondido y encima la mujer ha sentido vergüenza de ella, porque se vincula al envejecimiento. —¿El cambio físico en el cuerpo que muchas temen es inevitable?—Sin duda. Cuando desaparecen los estrógenos pasamos a tener más andrógenos y esto hace que la grasa se deposite en la zona abdominal y que nos redondeemos. También pasamos a tener más hambre porque el metabolismo basal baja. Tus formas van a ser distintas y hay que hacer ejercicio. Yo lo odio y todos los días hago cardio y pesas por la cuenta que me trae. Y ojalá lo hubiera sabido antes. —¿Hay algún otro cambios de hábito que recomiende?—Revisar la alimentación. Yo recomiendo escribir en un papel lo que una come y cuánto gasta para ser consciente de lo que mucho que comemos. Es imposible no engordar si comes más de lo que gastas: no es culpa de la menopausia. Además, aunque a los españoles nos gusta cenar a las 22 horas hay que intentar hacerlo antes, siempre a la misma hora e ir a dormir mínimo dos horas más tarde. Yo ahora ceno a las 20 horas. Luego, el ejercicio es incuestionable y hay que hacer pilates y un poquito de cardio y pesas. No hace falta que una se vuelva culturista, solo mantener la masa muscular permite estar mejor. Y también es muy importante la meditación.—¿Qué papel pueden jugar los suplementos o la medicación en esta etapa?—De 0 a 10 tienen un 15 de importancia. Yo, de hecho, estoy con terapia hormonal para la menopausia, porque con un suplemento no era capaz de controlar los sofocos. Pero antes de llegar al fármaco hay suplementos muy bien formulados, y también otros que merecen ir directamente a la basura. La cuestión está en discernir entre los que sí y los que no.—¿Cuáles serían los suplementos a tener en cuenta?—Para el síndrome vasomotor y los sofocos hay dos activos con evidencia científica, la cimicífuga racemosa y una patente del lúpulo que se llama luprenol, pero hay que tomarlos en las dosis adecuadas y tienen que estar titulados en el principio activo. No me vale pensar que como algo tiene lúpulo ya sirve. Estamos en un ‘boom’ en que cada momento aparecen suplementos pero la realidad es que se tarda meses a formular un producto.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los seis hábitos para un estilo de vida saludable noticia Si Laura Falces y Uli Moreno Montana: «Los ejercicios de fuerza son el mejor seguro de vida» noticia Si El proceso físico de la menopausia que antes se vivía ‘en silencio’ y que tiene solución—¿Y para el estado de ánimo?—Los adaptógenos, que son los que equilibran el cortisol. Me encantan la rodiola y la teanina y otro imprescindible es el azafrán, pero no el que ponemos en la paella sino uno titulado en dos activos, crocinas y safranal, que mejoran el estado de ánimo y el sueño. Con estos activos he podido quitar muchos ansiolíticos. El problema es que si vas al médico y dices que no pegas ojo, que tienes cambios terribles de humor y que estás muy triste te recetan ansiolíticos o antidepresivos. Yo no digo que no se necesiten, pero hay que ver a nivel integrativo qué pasa. «Con suplementos se pueden quitar muchos ansiolíticos. No digo que no se necesiten pero hay que ver a nivel integrativo qué pasa»—¿Es normal que haya tanto temor a que llegue la menopausia?—La mujer tiene miedo de que le cambie el cuerpo igual que la niña tiene miedo cuando espera la primera regla. Date cuenta de que en el siglo pasado casi no se hablaba de la menopausia, pero ahora se habla de ella porque ya no se teme tanto lo que ocurre. Mírame a mí: el orden mental que tengo no lo he tenido nunca en mi vida. La madurez no compite con la juventud, la trasciende. Ahora sé lo que quiero y lo que no quiero, sé elegir, sé a qué renunciar y esto no lo ve igual una persona de 25 años. Es una etapa espectacular.—¿Diría que la mejor de su vida?—Si conoces y te preparas para los cambios que llegan es, sin duda, la mejor etapa de la mujer. La mejor. Solo hay que hacer pequeños cambios alineados con nuestros gustos, valores y personalidad. Si nunca has hecho deporte no puedes ir a CrossFit y levantar 20 kilos, pero entre esto y no hacer nada hay un término medio. Entre tomar solo comida procesada o nada puede haber hueco para de vez en cuando algún capricho. Merece la pena ponerte en manos de alguien que sepa orientarte para convertir esta etapa en la mejor, porque vamos a vivir media vida en ella.
«Tengo 57 años, pasé la menopausia a los 54 y te puedo garantizar que he tenido todos sus síntomas de forma severa y que no cambiaría este momento actual por ninguna otra etapa de mi vida». La farmacéutica Asun Arias lleva tiempo divulgando … sobre la salud de la mujer, consciente de que muchos de los cambios que viven ellas a partir de los 40 años se han abordado de forma aislada, como problemas de cansancio, digestivos o del estado de ánimo, pero no desde su origen.
Por eso lleva tiempo defendiendo una mirada más multidisciplinar. En cinco años ha formado a profesionales de más de 500 farmacias para que atiendan a las mujeres en esta etapa con más rigor científico y, a la vez, una visión holística. ABC habla con ella sobre el climaterio, que a menudo queda escondido tras la palabra menopausia, y los temores que suele despertar.
—¿Qué es exactamente el climaterio?
—El climaterio va desde los 40 años, que es cuando empieza el baile hormonal, hasta el fin de nuestros días. Comienzan a bajar los estrógenos ováricos, que son los más importantes y que tienen receptores en todo el organismo, y la sintomatología que eso provoca se va acrecentando. Es una gran etapa que en muchos casos supone la mitad de nuestra vida.
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Gemma Parramon, psiquiatra
Anna Cabeza
—¿Qué síntomas hacen a una saber que se está entrando en esta fase?
—En primer lugar, el síndrome vasomotor, es decir, los sofocos y sudores. Algunas tienen uno al mes y otras, como me ha ocurrido a mí, sufren 19 por hora. También baja la testosterona, que es la energía, la fuerza, la libido, y empiezas a encontrarte con peor ánimo o cambios de humor permanentes que ni tú misma entiendes. Además duermes peor. Hay que saber que esto tiene solución porque el sistema nervioso, endocrino y hormonal se acaban adaptando. El problema es que no nos preparan.
—¿Cuál es la diferencia entre el climaterio y la menopausia?
—La menopausia es solo un día en la vida de la mujer, cuando cumples 12 meses sin regla. Desde los 40 años con la caída de estrógenos hay cambios y éstos van a más: los calores de los 40 no tienen nada que ver con los de los 50 años. También se nota con la sequedad en los genitales y posibles infecciones, que van a más. Al final has perdido algo que para la mujer es esencial, que son los estrógenos ováricos.
«Yo no he querido tener hijos pero no he elegido la menopausia. ¿Cuántos libros existen sobre la fertilidad? En cambio sobre esta etapa no hay»
—¿Todavía hay mucho desconocimiento sobre esta etapa?
—Yo no he querido tener hijos pero no he elegido la menopausia. ¿Cuántos libros existen para ser mamá o sobre la fertilidad? En cambio, no hay sobre una etapa que es importantísima y por la que vamos a pasar todas las mujeres. Históricamente esta etapa se ha escondido y encima la mujer ha sentido vergüenza de ella, porque se vincula al envejecimiento.
—¿El cambio físico en el cuerpo que muchas temen es inevitable?
—Sin duda. Cuando desaparecen los estrógenos pasamos a tener más andrógenos y esto hace que la grasa se deposite en la zona abdominal y que nos redondeemos. También pasamos a tener más hambre porque el metabolismo basal baja. Tus formas van a ser distintas y hay que hacer ejercicio. Yo lo odio y todos los días hago cardio y pesas por la cuenta que me trae. Y ojalá lo hubiera sabido antes.
—¿Hay algún otro cambios de hábito que recomiende?
—Revisar la alimentación. Yo recomiendo escribir en un papel lo que una come y cuánto gasta para ser consciente de lo que mucho que comemos. Es imposible no engordar si comes más de lo que gastas: no es culpa de la menopausia. Además, aunque a los españoles nos gusta cenar a las 22 horas hay que intentar hacerlo antes, siempre a la misma hora e ir a dormir mínimo dos horas más tarde. Yo ahora ceno a las 20 horas. Luego, el ejercicio es incuestionable y hay que hacer pilates y un poquito de cardio y pesas. No hace falta que una se vuelva culturista, solo mantener la masa muscular permite estar mejor. Y también es muy importante la meditación.
—¿Qué papel pueden jugar los suplementos o la medicación en esta etapa?
—De 0 a 10 tienen un 15 de importancia. Yo, de hecho, estoy con terapia hormonal para la menopausia, porque con un suplemento no era capaz de controlar los sofocos. Pero antes de llegar al fármaco hay suplementos muy bien formulados, y también otros que merecen ir directamente a la basura. La cuestión está en discernir entre los que sí y los que no.
—¿Cuáles serían los suplementos a tener en cuenta?
—Para el síndrome vasomotor y los sofocos hay dos activos con evidencia científica, la cimicífuga racemosa y una patente del lúpulo que se llama luprenol, pero hay que tomarlos en las dosis adecuadas y tienen que estar titulados en el principio activo. No me vale pensar que como algo tiene lúpulo ya sirve. Estamos en un ‘boom’ en que cada momento aparecen suplementos pero la realidad es que se tarda meses a formular un producto.
—¿Y para el estado de ánimo?
—Los adaptógenos, que son los que equilibran el cortisol. Me encantan la rodiola y la teanina y otro imprescindible es el azafrán, pero no el que ponemos en la paella sino uno titulado en dos activos, crocinas y safranal, que mejoran el estado de ánimo y el sueño. Con estos activos he podido quitar muchos ansiolíticos. El problema es que si vas al médico y dices que no pegas ojo, que tienes cambios terribles de humor y que estás muy triste te recetan ansiolíticos o antidepresivos. Yo no digo que no se necesiten, pero hay que ver a nivel integrativo qué pasa.
«Con suplementos se pueden quitar muchos ansiolíticos. No digo que no se necesiten pero hay que ver a nivel integrativo qué pasa»
—¿Es normal que haya tanto temor a que llegue la menopausia?
—La mujer tiene miedo de que le cambie el cuerpo igual que la niña tiene miedo cuando espera la primera regla. Date cuenta de que en el siglo pasado casi no se hablaba de la menopausia, pero ahora se habla de ella porque ya no se teme tanto lo que ocurre. Mírame a mí: el orden mental que tengo no lo he tenido nunca en mi vida. La madurez no compite con la juventud, la trasciende. Ahora sé lo que quiero y lo que no quiero, sé elegir, sé a qué renunciar y esto no lo ve igual una persona de 25 años. Es una etapa espectacular.
—¿Diría que la mejor de su vida?
—Si conoces y te preparas para los cambios que llegan es, sin duda, la mejor etapa de la mujer. La mejor. Solo hay que hacer pequeños cambios alineados con nuestros gustos, valores y personalidad. Si nunca has hecho deporte no puedes ir a CrossFit y levantar 20 kilos, pero entre esto y no hacer nada hay un término medio. Entre tomar solo comida procesada o nada puede haber hueco para de vez en cuando algún capricho. Merece la pena ponerte en manos de alguien que sepa orientarte para convertir esta etapa en la mejor, porque vamos a vivir media vida en ella.
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