Cuesta abajo y sin frenos. El Córdoba CF atraviesa su particular descenso a los infiernos fruto de una autodestrucción que se ha visto reflejada en las seis derrotas consecutivas que arrastra. Sin reacción ni respuestas ante una crisis tan palpable como dolorosa, el conjunto blanquiverde se ha alejado drásticamente -por no decir de forma definitiva- de los puestos de ascenso. Ahora, el horizonte se reduce a un solo objetivo: afianzar la categoría y subsanar todos los frentes que tiene abiertos para evitar que la caída se convierta en tragedia. Sobre la posición de los de Iván Ania en la clasificación, el Córdoba se encuentra en una desilusionante duodécima posición con 41 puntos. Dentro de los puestos referenciales, el último billete para la eliminatoria por el ascenso lo ocupa el Castellón con 49 puntos, es decir, 8 más que los blanquiverdes. Sin embargo, el conjunto orellut deberá jugar en el día de hoy ante la Cultural Leonesa –colista de la competición- para cerrar la trigésimo primera jornada. En caso de triunfo blanquinegro, el play off pasaría a estar a diez puntos para la entidad cordobesista. Curiosamente, esa misma distancia es la que guarda con el Huesca, último equipo que descendería a Primera Federación. Respecto al calendario que le resta al Córdoba, los pupilos de Iván Ania tendrán que realizar once partidos más para concluir la temporada, es decir, 33 puntos en juego. Dentro de esta renta, solo 9 unidades bastarían para lograr la permanencia de manera virtual al alcanzar la famosa meta de los 50 puntos.Noticia relacionada general No No Crónica Un Córdoba CF sin honor toca fondo con una derrota humillante en Burgos Daniel AragónPara lograr este primer objetivo, El Arcángel recibirá a Mirandés (21ª clasificado) y Zaragoza (20ª clasificado), Sporting de Gijón (9ª clasificado), Granada (14ª clasificado), Albacete (11ª clasificado) y Huesca (19ª clasificado). Sobre los duelos a domicilio, el club cordobesista visitará a Cádiz (16ª clasificado), Deportivo (2ª clasificado), Cultural Leonesa (22ª clasificado), Castellón (6ª clasificado) y Eibar (8ª clasificado). Inoperancia ofensiva y defensivaCon esta breve contextualización, son varios los factores que han lastrado a los pupilos de Iván Ania en este periodo. Dentro de los lunares más notorios de esta racha negativa se encuentra la fragilidad defensiva. En primer lugar, la constante variación del sistema de presión no ha calado en un Córdoba que, pese a los ajustes jornada tras jornada, sigue sin encontrar el equilibrio. Lejos de ser efectiva, la presión alta ha permitido a los rivales salir con el balón jugado con demasiada comodidad. Por ello, adelantar todas las líneas ha dejado al descubierto unas espaldas que equipos como el Burgos han sabido aprovechar a la perfección. A ello se suman los errores individuales, la apatía en los balones divididos y la pérdida sistemática de los duelos defensivos, un cóctel que sitúa el foco sobre una zaga desbordada y sin respuestas. Esta debilidad atrás ha tenido también su reflejo en el plano mental . Aquel orgullo que hacía al Córdoba crecerse ante la adversidad parece haber desaparecido. Ahora, cualquier golpe rival parece derrumbar a un conjunto blanquiverde que se disuelve como un azucarillo cada vez que encaja. Precisamente, en los últimos seis partidos, el cuadro cordobesista solo ha sido capaz de estar por delante en el marcador ante el Racing, un momento que duró apenas segundos tras la igualada de Andrés Martín.Un equipo fácil de predecirSin alma y a contracorriente, el Córdoba ha mostrado una preocupante falta de fe incluso para aspirar al empate. Esa carencia anímica también se ha trasladado a la parcela ofensiva, donde el conjunto ha perdido frescura e incisividad. Aunque suele imponerse en la posesión -como ocurrió en el último encuentro-, el dominio del balón resulta estéril . Al equipo se le atraganta el juego, reducido a ataques superfluos y centros erráticos al corazón del área. La ausencia de verticalidad y desborde en los hombres de ataque ha convertido el sistema ofensivo en un mecanismo inoperante, víctima de la falta de ideas y de confianza.Por último, y no menos importante, la figura de Iván Ania se ha visto superada en el planteamiento táctico de cada partido. Pese a que su estilo de juego le ha brindado grandes éxitos al Córdoba, los rivales ya saben perfectamente como cogerle la cintura al conjunto cordobesista. «Sabíamos dónde estaba su debilidad y la hemos aprovechado», aseguró Iván Ramis, entrenador del Burgos, tras la victoria en el día de ayer. Sobre esta línea, Ania ha lamentado en repetidas ocasiones que las sesiones de vídeo y análisis resultan inservibles. El ovetense sostiene que los rivales presentan durante el partido una versión muy distinta a la que se estudia previamente. Y es precisamente ahí donde se evidencia una de las mayores grietas blanquiverdes: su identidad, tan marcada como inamovible. Los equipos han aprendido a encontrarle las costuras a un conjunto ribereño que, aferrado a un plan de juego cada vez más vulnerable navega sin rumbo mientras su propuesta se desmorona con el paso de las jornadas. Cuesta abajo y sin frenos. El Córdoba CF atraviesa su particular descenso a los infiernos fruto de una autodestrucción que se ha visto reflejada en las seis derrotas consecutivas que arrastra. Sin reacción ni respuestas ante una crisis tan palpable como dolorosa, el conjunto blanquiverde se ha alejado drásticamente -por no decir de forma definitiva- de los puestos de ascenso. Ahora, el horizonte se reduce a un solo objetivo: afianzar la categoría y subsanar todos los frentes que tiene abiertos para evitar que la caída se convierta en tragedia. Sobre la posición de los de Iván Ania en la clasificación, el Córdoba se encuentra en una desilusionante duodécima posición con 41 puntos. Dentro de los puestos referenciales, el último billete para la eliminatoria por el ascenso lo ocupa el Castellón con 49 puntos, es decir, 8 más que los blanquiverdes. Sin embargo, el conjunto orellut deberá jugar en el día de hoy ante la Cultural Leonesa –colista de la competición- para cerrar la trigésimo primera jornada. En caso de triunfo blanquinegro, el play off pasaría a estar a diez puntos para la entidad cordobesista. Curiosamente, esa misma distancia es la que guarda con el Huesca, último equipo que descendería a Primera Federación. Respecto al calendario que le resta al Córdoba, los pupilos de Iván Ania tendrán que realizar once partidos más para concluir la temporada, es decir, 33 puntos en juego. Dentro de esta renta, solo 9 unidades bastarían para lograr la permanencia de manera virtual al alcanzar la famosa meta de los 50 puntos.Noticia relacionada general No No Crónica Un Córdoba CF sin honor toca fondo con una derrota humillante en Burgos Daniel AragónPara lograr este primer objetivo, El Arcángel recibirá a Mirandés (21ª clasificado) y Zaragoza (20ª clasificado), Sporting de Gijón (9ª clasificado), Granada (14ª clasificado), Albacete (11ª clasificado) y Huesca (19ª clasificado). Sobre los duelos a domicilio, el club cordobesista visitará a Cádiz (16ª clasificado), Deportivo (2ª clasificado), Cultural Leonesa (22ª clasificado), Castellón (6ª clasificado) y Eibar (8ª clasificado). Inoperancia ofensiva y defensivaCon esta breve contextualización, son varios los factores que han lastrado a los pupilos de Iván Ania en este periodo. Dentro de los lunares más notorios de esta racha negativa se encuentra la fragilidad defensiva. En primer lugar, la constante variación del sistema de presión no ha calado en un Córdoba que, pese a los ajustes jornada tras jornada, sigue sin encontrar el equilibrio. Lejos de ser efectiva, la presión alta ha permitido a los rivales salir con el balón jugado con demasiada comodidad. Por ello, adelantar todas las líneas ha dejado al descubierto unas espaldas que equipos como el Burgos han sabido aprovechar a la perfección. A ello se suman los errores individuales, la apatía en los balones divididos y la pérdida sistemática de los duelos defensivos, un cóctel que sitúa el foco sobre una zaga desbordada y sin respuestas. Esta debilidad atrás ha tenido también su reflejo en el plano mental . Aquel orgullo que hacía al Córdoba crecerse ante la adversidad parece haber desaparecido. Ahora, cualquier golpe rival parece derrumbar a un conjunto blanquiverde que se disuelve como un azucarillo cada vez que encaja. Precisamente, en los últimos seis partidos, el cuadro cordobesista solo ha sido capaz de estar por delante en el marcador ante el Racing, un momento que duró apenas segundos tras la igualada de Andrés Martín.Un equipo fácil de predecirSin alma y a contracorriente, el Córdoba ha mostrado una preocupante falta de fe incluso para aspirar al empate. Esa carencia anímica también se ha trasladado a la parcela ofensiva, donde el conjunto ha perdido frescura e incisividad. Aunque suele imponerse en la posesión -como ocurrió en el último encuentro-, el dominio del balón resulta estéril . Al equipo se le atraganta el juego, reducido a ataques superfluos y centros erráticos al corazón del área. La ausencia de verticalidad y desborde en los hombres de ataque ha convertido el sistema ofensivo en un mecanismo inoperante, víctima de la falta de ideas y de confianza.Por último, y no menos importante, la figura de Iván Ania se ha visto superada en el planteamiento táctico de cada partido. Pese a que su estilo de juego le ha brindado grandes éxitos al Córdoba, los rivales ya saben perfectamente como cogerle la cintura al conjunto cordobesista. «Sabíamos dónde estaba su debilidad y la hemos aprovechado», aseguró Iván Ramis, entrenador del Burgos, tras la victoria en el día de ayer. Sobre esta línea, Ania ha lamentado en repetidas ocasiones que las sesiones de vídeo y análisis resultan inservibles. El ovetense sostiene que los rivales presentan durante el partido una versión muy distinta a la que se estudia previamente. Y es precisamente ahí donde se evidencia una de las mayores grietas blanquiverdes: su identidad, tan marcada como inamovible. Los equipos han aprendido a encontrarle las costuras a un conjunto ribereño que, aferrado a un plan de juego cada vez más vulnerable navega sin rumbo mientras su propuesta se desmorona con el paso de las jornadas.
Cuesta abajo y sin frenos. El Córdoba CF atraviesa su particular descenso a los infiernos fruto de una autodestrucción que se ha visto reflejada en las seis derrotas consecutivas que arrastra. Sin reacción ni respuestas ante una crisis tan palpable como dolorosa, el conjunto … blanquiverde se ha alejado drásticamente -por no decir de forma definitiva- de los puestos de ascenso. Ahora, el horizonte se reduce a un solo objetivo: afianzar la categoría y subsanar todos los frentes que tiene abiertos para evitar que la caída se convierta en tragedia.
Sobre la posición de los de Iván Ania en la clasificación, el Córdoba se encuentra en una desilusionante duodécima posición con 41 puntos. Dentro de los puestos referenciales, el último billete para la eliminatoria por el ascenso lo ocupa el Castellón con 49 puntos, es decir, 8 más que los blanquiverdes. Sin embargo, el conjunto orellut deberá jugar en el día de hoy ante la Cultural Leonesa –colista de la competición- para cerrar la trigésimo primera jornada. En caso de triunfo blanquinegro, el play off pasaría a estar a diez puntos para la entidad cordobesista. Curiosamente, esa misma distancia es la que guarda con el Huesca, último equipo que descendería a Primera Federación.
Respecto al calendario que le resta al Córdoba, los pupilos de Iván Ania tendrán que realizar once partidos más para concluir la temporada, es decir, 33 puntos en juego. Dentro de esta renta, solo 9 unidades bastarían para lograr la permanencia de manera virtual al alcanzar la famosa meta de los 50 puntos.
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Para lograr este primer objetivo, El Arcángel recibirá a Mirandés (21ª clasificado) y Zaragoza (20ª clasificado), Sporting de Gijón (9ª clasificado), Granada (14ª clasificado), Albacete (11ª clasificado) y Huesca (19ª clasificado). Sobre los duelos a domicilio, el club cordobesista visitará a Cádiz (16ª clasificado), Deportivo (2ª clasificado), Cultural Leonesa (22ª clasificado), Castellón (6ª clasificado) y Eibar (8ª clasificado).
Inoperancia ofensiva y defensiva
Con esta breve contextualización, son varios los factores que han lastrado a los pupilos de Iván Ania en este periodo. Dentro de los lunares más notorios de esta racha negativa se encuentra la fragilidad defensiva. En primer lugar, la constante variación del sistema de presión no ha calado en un Córdoba que, pese a los ajustes jornada tras jornada, sigue sin encontrar el equilibrio.
Lejos de ser efectiva, la presión alta ha permitido a los rivales salir con el balón jugado con demasiada comodidad. Por ello, adelantar todas las líneas ha dejado al descubierto unas espaldas que equipos como el Burgos han sabido aprovechar a la perfección. A ello se suman los errores individuales, la apatía en los balones divididos y la pérdida sistemática de los duelos defensivos, un cóctel que sitúa el foco sobre una zaga desbordada y sin respuestas.
Esta debilidad atrás ha tenido también su reflejo en el plano mental. Aquel orgullo que hacía al Córdoba crecerse ante la adversidad parece haber desaparecido. Ahora, cualquier golpe rival parece derrumbar a un conjunto blanquiverde que se disuelve como un azucarillo cada vez que encaja. Precisamente, en los últimos seis partidos, el cuadro cordobesista solo ha sido capaz de estar por delante en el marcador ante el Racing, un momento que duró apenas segundos tras la igualada de Andrés Martín.
Un equipo fácil de predecir
Sin alma y a contracorriente, el Córdoba ha mostrado una preocupante falta de fe incluso para aspirar al empate. Esa carencia anímica también se ha trasladado a la parcela ofensiva, donde el conjunto ha perdido frescura e incisividad. Aunque suele imponerse en la posesión -como ocurrió en el último encuentro-, el dominio del balón resulta estéril. Al equipo se le atraganta el juego, reducido a ataques superfluos y centros erráticos al corazón del área. La ausencia de verticalidad y desborde en los hombres de ataque ha convertido el sistema ofensivo en un mecanismo inoperante, víctima de la falta de ideas y de confianza.
Por último, y no menos importante, la figura de Iván Ania se ha visto superada en el planteamiento táctico de cada partido. Pese a que su estilo de juego le ha brindado grandes éxitos al Córdoba, los rivales ya saben perfectamente como cogerle la cintura al conjunto cordobesista. «Sabíamos dónde estaba su debilidad y la hemos aprovechado», aseguró Iván Ramis, entrenador del Burgos, tras la victoria en el día de ayer.
Sobre esta línea, Ania ha lamentado en repetidas ocasiones que las sesiones de vídeo y análisis resultan inservibles. El ovetense sostiene que los rivales presentan durante el partido una versión muy distinta a la que se estudia previamente. Y es precisamente ahí donde se evidencia una de las mayores grietas blanquiverdes: su identidad, tan marcada como inamovible. Los equipos han aprendido a encontrarle las costuras a un conjunto ribereño que, aferrado a un plan de juego cada vez más vulnerable navega sin rumbo mientras su propuesta se desmorona con el paso de las jornadas.
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