El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Berja ha decretado prisión provisional, comunicada y sin fianza para los cinco detenidos , uno de ellos permanece hospitalizado, por embestir el pasado domingo una patrullera de la Guardia Civil. El incidente se produjo frente a la costa de Adra durante una huida en una narcolancha cargada con 500 litros de combustible.El instructor investiga a los arrestados por presuntos delitos de piratería, atentado contra agentes de la autoridad, desobediencia y suministro irregular de combustibles líquidos, conocido como ‘petaqueo’ , según han informado fuentes judiciales. Aunque en esta fase de la investigación no ha podido determinarse cuál de los cinco tripulantes pilotaba la embarcación, el juez considera que existen «indicios más que suficientes» de la participación de todos ellos en los hechos, tanto en la tenencia del combustible destinado presuntamente al abastecimiento de otras embarcaciones como en la huida para eludir la actuación policial.La investigación sitúa a los detenidos a bordo de una embarcación semirrígida de 13 metros de eslora, equipada con cuatro motores fueraborda y valorada en más de 230.000 euros , cuando navegaban a unas seis millas náuticas de la costa de Adra sobre las 8.00 horas del 13 de septiembre. La narcolancha transportaba alrededor de 500 litros de combustible distribuidos en unas veinte garrafas cuando fue interceptada por la patrullera ‘Río Odiel’. Los agentes realizaron señales acústicas y luminosas para ordenar el alto, pero los ocupantes hicieron caso omiso e iniciaron una huida a gran velocidad. Según el auto judicial, la embarcación alcanzó unos 50 nudos mediante una navegación «brusca» y «peligrosa» que puso en riesgo a los guardias civiles. Durante la persecución, los investigados también habrían arrojado piedras contra los agentes , tal y como recoge un vídeo incorporado a la causa.En el transcurso de la huida, la semirrígida realizó un «fuerte viraje» hacia estribor y cruzó la proa de la patrullera para cortarle la trayectoria, provocando la colisión pese a la maniobra evasiva de los agentes. El choque causó daños en ambas embarcaciones y dejó heridos a tres de los investigados.El juez sostiene de forma provisional que los hechos podrían constituir un delito de piratería, ya que la embestida provocó daños de entidad en la patrullera de la Guardia Civil, que sufrió una vía de agua de unos siete centímetros de diámetro y quedó inutilizada para el servicio a la espera de su tasación.Además, el instructor señala que las características de la embarcación y su elevado valor podrían hacer que fuera considerada «género prohibido», lo que abriría la puerta a un posible delito de contrabando , al que se suma el transporte de la elevada cantidad de combustible y la fuga para evitar la acción policial. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Berja ha decretado prisión provisional, comunicada y sin fianza para los cinco detenidos , uno de ellos permanece hospitalizado, por embestir el pasado domingo una patrullera de la Guardia Civil. El incidente se produjo frente a la costa de Adra durante una huida en una narcolancha cargada con 500 litros de combustible.El instructor investiga a los arrestados por presuntos delitos de piratería, atentado contra agentes de la autoridad, desobediencia y suministro irregular de combustibles líquidos, conocido como ‘petaqueo’ , según han informado fuentes judiciales. Aunque en esta fase de la investigación no ha podido determinarse cuál de los cinco tripulantes pilotaba la embarcación, el juez considera que existen «indicios más que suficientes» de la participación de todos ellos en los hechos, tanto en la tenencia del combustible destinado presuntamente al abastecimiento de otras embarcaciones como en la huida para eludir la actuación policial.La investigación sitúa a los detenidos a bordo de una embarcación semirrígida de 13 metros de eslora, equipada con cuatro motores fueraborda y valorada en más de 230.000 euros , cuando navegaban a unas seis millas náuticas de la costa de Adra sobre las 8.00 horas del 13 de septiembre. La narcolancha transportaba alrededor de 500 litros de combustible distribuidos en unas veinte garrafas cuando fue interceptada por la patrullera ‘Río Odiel’. Los agentes realizaron señales acústicas y luminosas para ordenar el alto, pero los ocupantes hicieron caso omiso e iniciaron una huida a gran velocidad. Según el auto judicial, la embarcación alcanzó unos 50 nudos mediante una navegación «brusca» y «peligrosa» que puso en riesgo a los guardias civiles. Durante la persecución, los investigados también habrían arrojado piedras contra los agentes , tal y como recoge un vídeo incorporado a la causa.En el transcurso de la huida, la semirrígida realizó un «fuerte viraje» hacia estribor y cruzó la proa de la patrullera para cortarle la trayectoria, provocando la colisión pese a la maniobra evasiva de los agentes. El choque causó daños en ambas embarcaciones y dejó heridos a tres de los investigados.El juez sostiene de forma provisional que los hechos podrían constituir un delito de piratería, ya que la embestida provocó daños de entidad en la patrullera de la Guardia Civil, que sufrió una vía de agua de unos siete centímetros de diámetro y quedó inutilizada para el servicio a la espera de su tasación.Además, el instructor señala que las características de la embarcación y su elevado valor podrían hacer que fuera considerada «género prohibido», lo que abriría la puerta a un posible delito de contrabando , al que se suma el transporte de la elevada cantidad de combustible y la fuga para evitar la acción policial.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Berja ha decretado prisión provisional, comunicada y sin fianza para los cinco detenidos, uno de ellos permanece hospitalizado, por embestir el pasado domingo una patrullera de la Guardia Civil. El incidente se produjo frente a la … costa de Adra durante una huida en una narcolancha cargada con 500 litros de combustible.
El instructor investiga a los arrestados por presuntos delitos de piratería, atentado contra agentes de la autoridad, desobediencia y suministro irregular de combustibles líquidos, conocido como ‘petaqueo’, según han informado fuentes judiciales. Aunque en esta fase de la investigación no ha podido determinarse cuál de los cinco tripulantes pilotaba la embarcación, el juez considera que existen «indicios más que suficientes» de la participación de todos ellos en los hechos, tanto en la tenencia del combustible destinado presuntamente al abastecimiento de otras embarcaciones como en la huida para eludir la actuación policial.
La investigación sitúa a los detenidos a bordo de una embarcación semirrígida de 13 metros de eslora, equipada con cuatro motores fueraborda y valorada en más de 230.000 euros, cuando navegaban a unas seis millas náuticas de la costa de Adra sobre las 8.00 horas del 13 de septiembre. La narcolancha transportaba alrededor de 500 litros de combustible distribuidos en unas veinte garrafas cuando fue interceptada por la patrullera ‘Río Odiel’.
Los agentes realizaron señales acústicas y luminosas para ordenar el alto, pero los ocupantes hicieron caso omiso e iniciaron una huida a gran velocidad. Según el auto judicial, la embarcación alcanzó unos 50 nudos mediante una navegación «brusca» y «peligrosa» que puso en riesgo a los guardias civiles. Durante la persecución, los investigados también habrían arrojado piedras contra los agentes, tal y como recoge un vídeo incorporado a la causa.
En el transcurso de la huida, la semirrígida realizó un «fuerte viraje» hacia estribor y cruzó la proa de la patrullera para cortarle la trayectoria, provocando la colisión pese a la maniobra evasiva de los agentes. El choque causó daños en ambas embarcaciones y dejó heridos a tres de los investigados.
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El juez sostiene de forma provisional que los hechos podrían constituir un delito de piratería, ya que la embestida provocó daños de entidad en la patrullera de la Guardia Civil, que sufrió una vía de agua de unos siete centímetros de diámetro y quedó inutilizada para el servicio a la espera de su tasación.
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Además, el instructor señala que las características de la embarcación y su elevado valor podrían hacer que fuera considerada «género prohibido», lo que abriría la puerta a un posible delito de contrabando, al que se suma el transporte de la elevada cantidad de combustible y la fuga para evitar la acción policial.
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