Sin Rafael Nadal, como inicialmente se había comunicado , pero con Teresa Perales y Carolina Marín, dos iconos del deporte español. El acto ‘Tejer redes con la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, presidido por el Papa León XIV en el Movistar Arena, congregó a diferentes personalidades.Los rostros del deporte fueron los de dos deportistas con un palmarés envidiable. Carolina Marín, campeona olímpica y tres veces campeona mundial, entre otros logros, y Teresa Perales, que igualó en París 2024 el récord de medallas de Michael Phelps (28).SiEn primer lugar tomó la palabra Teresa Perales, que destacó el valor de «la resiliencia». «En la piscina, como en la vida misma, hay días amargos en los que el agua pesa, las lesiones duelen o el cuerpo simplemente no responde como quisiéramos».Más tarde le recogió el guante la exjugadora de bádminton, lastrada por sus lesiones (una de ellas, de gravedad durante París 2024, ha acabado con su carrera).«El deporte también nos exige la humildad en el éxito» Teresa Perales«Esa resiliencia se complementa con la autodisciplina, ese esfuerzo silencioso de entrenar cada día cuando nadie nos está mirando. Pero la disciplina necesita del respeto. Las reglas del juego no son una limitación; son las líneas que hacen posible que nos encontremos de forma limpia en la pista. Bajo esas reglas, competir no significa destruir al rival. El adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro», pronunció la onubense Marín.El Papa, con la raqueta de bádminton que recibió de Carolina Marín. AFPAmbas pueden hablar muy bien del éxito en sus carreras. Aunque, como asegura Perales, «el deporte también nos exige la humildad en el éxito» y «mirar al rival a los ojos con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras propias victorias».El acto en el Movistar Arena estuvo presidido por el Papa, que saludó a ambas deportistas y recibió de manos de Carolina Marín una raqueta de bádminton. Sin Rafael Nadal, como inicialmente se había comunicado , pero con Teresa Perales y Carolina Marín, dos iconos del deporte español. El acto ‘Tejer redes con la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, presidido por el Papa León XIV en el Movistar Arena, congregó a diferentes personalidades.Los rostros del deporte fueron los de dos deportistas con un palmarés envidiable. Carolina Marín, campeona olímpica y tres veces campeona mundial, entre otros logros, y Teresa Perales, que igualó en París 2024 el récord de medallas de Michael Phelps (28).SiEn primer lugar tomó la palabra Teresa Perales, que destacó el valor de «la resiliencia». «En la piscina, como en la vida misma, hay días amargos en los que el agua pesa, las lesiones duelen o el cuerpo simplemente no responde como quisiéramos».Más tarde le recogió el guante la exjugadora de bádminton, lastrada por sus lesiones (una de ellas, de gravedad durante París 2024, ha acabado con su carrera).«El deporte también nos exige la humildad en el éxito» Teresa Perales«Esa resiliencia se complementa con la autodisciplina, ese esfuerzo silencioso de entrenar cada día cuando nadie nos está mirando. Pero la disciplina necesita del respeto. Las reglas del juego no son una limitación; son las líneas que hacen posible que nos encontremos de forma limpia en la pista. Bajo esas reglas, competir no significa destruir al rival. El adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro», pronunció la onubense Marín.El Papa, con la raqueta de bádminton que recibió de Carolina Marín. AFPAmbas pueden hablar muy bien del éxito en sus carreras. Aunque, como asegura Perales, «el deporte también nos exige la humildad en el éxito» y «mirar al rival a los ojos con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras propias victorias».El acto en el Movistar Arena estuvo presidido por el Papa, que saludó a ambas deportistas y recibió de manos de Carolina Marín una raqueta de bádminton.
Sin Rafael Nadal, como inicialmente se había comunicado, pero con Teresa Perales y Carolina Marín, dos iconos del deporte español. El acto ‘Tejer redes con la cultura, la educación, la empresa y el deporte’, presidido por el Papa León XIV en el Movistar Arena, … congregó a diferentes personalidades.
Los rostros del deporte fueron los de dos deportistas con un palmarés envidiable. Carolina Marín, campeona olímpica y tres veces campeona mundial, entre otros logros, y Teresa Perales, que igualó en París 2024 el récord de medallas de Michael Phelps (28).
En primer lugar tomó la palabra Teresa Perales, que destacó el valor de «la resiliencia». «En la piscina, como en la vida misma, hay días amargos en los que el agua pesa, las lesiones duelen o el cuerpo simplemente no responde como quisiéramos».
Más tarde le recogió el guante la exjugadora de bádminton, lastrada por sus lesiones (una de ellas, de gravedad durante París 2024, ha acabado con su carrera).
«El deporte también nos exige la humildad en el éxito»
Teresa Perales
«Esa resiliencia se complementa con la autodisciplina, ese esfuerzo silencioso de entrenar cada día cuando nadie nos está mirando. Pero la disciplina necesita del respeto. Las reglas del juego no son una limitación; son las líneas que hacen posible que nos encontremos de forma limpia en la pista. Bajo esas reglas, competir no significa destruir al rival. El adversario no es un enemigo; es un compañero de viaje indispensable que, al dar lo mejor de sí, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos. Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro», pronunció la onubense Marín.

(AFP)
Ambas pueden hablar muy bien del éxito en sus carreras. Aunque, como asegura Perales, «el deporte también nos exige la humildad en el éxito» y «mirar al rival a los ojos con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras propias victorias».
El acto en el Movistar Arena estuvo presidido por el Papa, que saludó a ambas deportistas y recibió de manos de Carolina Marín una raqueta de bádminton.
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