«No sé como voy a llegar a Marruecos otra vez, pero hay que irse». Amir tiene 21 años y estudia Informática en Tánger. Lleva un bañador Nike, unas chanclas Adidas, una camiseta del Barcelona y un flotador. Ha pasado la noche en un callejón del barrrio de Príncipe en esta Ceuta invadida desde este jueves por más de 40.000 magrebíes, según las estimaciones. Ahora, cientos de ellos emprenden el regreso a su país.«El cielo dirá cómo llego a casa. Reza por mí», dice junto a la verja. No es el único, son muchos los grupos de inmigrantes que están siguiendo ese camino. «A Marruecos, vamos a Marruecos», gritan algunos. Y se escucha a alguno añadir: «Aquí hay racismo». Otros regresan de otra manera, alzan la voz para decir «Viva España, Viva España ¡Hasta la próxima!»Amina, 19 años y empleada de una tienda de móviles en Tetuán, regresa con su novio a Marruecos. «Teniamos que hacer esto, nos unimos al grupo. Ya terminó», explica.Cruzan la verja de vuelta tranquilos, sin dar problemas al Ejército que organiza la comitiva. En su caminar, siguen pidiendo agua y el móvil a quién se lo ven para poder llamar a su casa.Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información «No sé como voy a llegar a Marruecos otra vez, pero hay que irse». Amir tiene 21 años y estudia Informática en Tánger. Lleva un bañador Nike, unas chanclas Adidas, una camiseta del Barcelona y un flotador. Ha pasado la noche en un callejón del barrrio de Príncipe en esta Ceuta invadida desde este jueves por más de 40.000 magrebíes, según las estimaciones. Ahora, cientos de ellos emprenden el regreso a su país.«El cielo dirá cómo llego a casa. Reza por mí», dice junto a la verja. No es el único, son muchos los grupos de inmigrantes que están siguiendo ese camino. «A Marruecos, vamos a Marruecos», gritan algunos. Y se escucha a alguno añadir: «Aquí hay racismo». Otros regresan de otra manera, alzan la voz para decir «Viva España, Viva España ¡Hasta la próxima!»Amina, 19 años y empleada de una tienda de móviles en Tetuán, regresa con su novio a Marruecos. «Teniamos que hacer esto, nos unimos al grupo. Ya terminó», explica.Cruzan la verja de vuelta tranquilos, sin dar problemas al Ejército que organiza la comitiva. En su caminar, siguen pidiendo agua y el móvil a quién se lo ven para poder llamar a su casa.Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información
«No sé como voy a llegar a Marruecos otra vez, pero hay que irse». Amir tiene 21 años y estudia Informática en Tánger. Lleva un bañador Nike, unas chanclas Adidas, una camiseta del Barcelona y un flotador. Ha pasado la noche en un callejón … del barrrio de Príncipe en esta Ceuta invadida desde este jueves por más de 40.000 magrebíes, según las estimaciones. Ahora, cientos de ellos emprenden el regreso a su país.
«El cielo dirá cómo llego a casa. Reza por mí», dice junto a la verja. No es el único, son muchos los grupos de inmigrantes que están siguiendo ese camino. «A Marruecos, vamos a Marruecos», gritan algunos. Y se escucha a alguno añadir: «Aquí hay racismo». Otros regresan de otra manera, alzan la voz para decir «Viva España, Viva España ¡Hasta la próxima!»
Amina, 19 años y empleada de una tienda de móviles en Tetuán, regresa con su novio a Marruecos. «Teniamos que hacer esto, nos unimos al grupo. Ya terminó», explica.
Así ha sido la entrada
masiva a Ceuta
Playa El Tarajal
MARRUECOS
Han logado romper la puerta y huir a pie en dirección al Barrio del Príncipe
Los interceptados han sido trasladados al parking del
puesto fronterizo
Valla
española
En la mañana del jueves, un millar de migrantes cruzan a nado el espigón de la playa del Tarajal
Zona
neutral
El éxito de los asaltantes ha producido un efecto llamada y cientos de personas más han bordeado la valla marroquí
Valla
marroquí
Fuente:Elaboración propia/ ABC
Así ha sido la entrada masiva a Ceuta
Playa El Tarajal
MARRUECOS
Han logado romper la puerta y huir a pie en dirección al Barrio del Príncipe
Los interceptados han sido trasladados al parking del
puesto fronterizo
Valla
española
En la mañana del jueves, un millar de migrantes cruzan a nado el espigón de la playa del Tarajal
Zona
neutral
El éxito de los asaltantes ha producido un efecto llamada y cientos de personas más han bordeado la valla marroquí
Valla
marroquí
Fuente:Elaboración propia/ ABC


Cruzan la verja de vuelta tranquilos, sin dar problemas al Ejército que organiza la comitiva. En su caminar, siguen pidiendo agua y el móvil a quién se lo ven para poder llamar a su casa.
La imagen contrasta, los pocos que todavía siguen llegando a estas horas, con los muchos que regresan.
RSS de noticias de espana
