Aún con la resaca de unas fracasadas negociaciones que se llevaron hasta el último minuto, los partidos de izquierdas han lanzado este sábado sus candidaturas para las elecciones generales. Y aunque han asegurado tener claro que su «enemigo» a combatir es el «fascismo» y la posibilidad de que PP y Vox lleguen al Palacio de la Moncloa, las heridas que ha dejado la falta de unidad todavía están abiertas. Y duelen.Los ciudadanos se encontrarán el próximo 29 de noviembre con más de una papeleta a la izquierda del PSOE, una opción que todos dicen que no era la deseable pero de la que ninguno se hace responsable. La unión solo ha fraguado en la Comunidad Valenciana y en las islas Canarias.Según Podemos, estuvo a punto de ser posible en otras regiones pero los miembros del Frente Amplio priorizaron llegar a un acuerdo con el PSOE para compartir candidaturas al Senado. Primer reproche, que ha llegado de la mano de la candidata morada, Irene Montero. «Llegamos a acuerdos avanzados o incluso hechos en muchos territorios, pero fueron bloqueados por los partidos del Frente Amplio mientras negociaban PSOE», ha censurado poniendo el balón en el tejado de los otros.Esos otros —integrados por 15 organizaciones lideradas por Movimiento Sumar, Comuns, IU o Más Madrid— celebraban prácticamente al mismo tiempo un acto de presentación de candidaturas en Madrid. La respuesta más directa la ha articulado su candidata al 29-N, Ada Colau. «Se ofreció todo con extrema generosidad. Pero si alguien no se quiere sentar a una mesa, no se le puede obligar». Nuevo reproche de vuelta.Y a partir de ahí, un cruce de acusaciones pese a que todos dicen que su prioridad es mirar al horizonte. Colau ha reconocido que los últimos días han sido «difíciles» y ha agradecido a las fuerzas que sí se han integrado en el Frente Amplio. «Gracias por no fallarle a la gente», ha reconocido asumiendo esa petición social de su espectro político para acabar con la división de la izquierda.«Hoy yo sé que habrá gente decepcionada y lo siento», ha continuado, pero ha alejado a sus socios de cualquier responsabilidad: «Toda la gente que estuvo trabajando para impulsar este Frente Amplio hasta último minuto lo ha dado todo, no ha bajado los brazos, se ofreció todo con extrema generosidad».No ‘more’ dramasLa puesta de largo del movimiento la ha encabezado Colau acompañada de ministros como Pablo Bustinduy o Ernest Urtasun. También el cabeza de lista por Madrid, Emilio Delgado, que ha inventado un lema para pasar página de unas negociaciones que no han fructificado: «No ‘more’ dramas».Mientras, Podemos celebraba su Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano entre asambleas en el que Irene Montero hacía suyas las disculpas por la falta de acuerdo que ya verbalizó el candidato de ERC, Gabriel Rufián, a cuya imagen se han agarrado los morados recurrentemente.Montero ha desligado la desunión del reparto de puestos en las listas y ha asegurado que se debe a «años de discrepancias serias» con los partidos que conforman el Frente Amplio. «Somos muy críticos con su forma de gobernar y su cercanía al PSOE», ha dicho tras una legislatura en la que Podemos se quedó fuera del Gobierno.Mensaje similar ha articulado la líder del partido, Ione Belarra, que ha insistido en su trabajo «incansable» para lograr la unidad y ha acusado al Frente Amplio de negarse a celebrar primarias abiertas para confeccionar las listas. «Lamentamos que hayan rechazado un proyecto transformador y apostado por candidaturas unitarias con el PSOE al Senado».Reproches de uno y otro lado con los que ambas partes se han comprometido a poner fin a este «culebrón» que «aburre hasta a las cabras», según ha definido Emilio Delgado. «Tenemos 43 días para movilizar a la clase trabajadora y derrotar a la reacción que se cierne sobre España. Nos quieren desmovilizados, con los brazos caídos y van a encontrar lo contrario», ha adelantado Bustinduy. Aún con la resaca de unas fracasadas negociaciones que se llevaron hasta el último minuto, los partidos de izquierdas han lanzado este sábado sus candidaturas para las elecciones generales. Y aunque han asegurado tener claro que su «enemigo» a combatir es el «fascismo» y la posibilidad de que PP y Vox lleguen al Palacio de la Moncloa, las heridas que ha dejado la falta de unidad todavía están abiertas. Y duelen.Los ciudadanos se encontrarán el próximo 29 de noviembre con más de una papeleta a la izquierda del PSOE, una opción que todos dicen que no era la deseable pero de la que ninguno se hace responsable. La unión solo ha fraguado en la Comunidad Valenciana y en las islas Canarias.Según Podemos, estuvo a punto de ser posible en otras regiones pero los miembros del Frente Amplio priorizaron llegar a un acuerdo con el PSOE para compartir candidaturas al Senado. Primer reproche, que ha llegado de la mano de la candidata morada, Irene Montero. «Llegamos a acuerdos avanzados o incluso hechos en muchos territorios, pero fueron bloqueados por los partidos del Frente Amplio mientras negociaban PSOE», ha censurado poniendo el balón en el tejado de los otros.Esos otros —integrados por 15 organizaciones lideradas por Movimiento Sumar, Comuns, IU o Más Madrid— celebraban prácticamente al mismo tiempo un acto de presentación de candidaturas en Madrid. La respuesta más directa la ha articulado su candidata al 29-N, Ada Colau. «Se ofreció todo con extrema generosidad. Pero si alguien no se quiere sentar a una mesa, no se le puede obligar». Nuevo reproche de vuelta.Y a partir de ahí, un cruce de acusaciones pese a que todos dicen que su prioridad es mirar al horizonte. Colau ha reconocido que los últimos días han sido «difíciles» y ha agradecido a las fuerzas que sí se han integrado en el Frente Amplio. «Gracias por no fallarle a la gente», ha reconocido asumiendo esa petición social de su espectro político para acabar con la división de la izquierda.«Hoy yo sé que habrá gente decepcionada y lo siento», ha continuado, pero ha alejado a sus socios de cualquier responsabilidad: «Toda la gente que estuvo trabajando para impulsar este Frente Amplio hasta último minuto lo ha dado todo, no ha bajado los brazos, se ofreció todo con extrema generosidad».No ‘more’ dramasLa puesta de largo del movimiento la ha encabezado Colau acompañada de ministros como Pablo Bustinduy o Ernest Urtasun. También el cabeza de lista por Madrid, Emilio Delgado, que ha inventado un lema para pasar página de unas negociaciones que no han fructificado: «No ‘more’ dramas».Mientras, Podemos celebraba su Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano entre asambleas en el que Irene Montero hacía suyas las disculpas por la falta de acuerdo que ya verbalizó el candidato de ERC, Gabriel Rufián, a cuya imagen se han agarrado los morados recurrentemente.Montero ha desligado la desunión del reparto de puestos en las listas y ha asegurado que se debe a «años de discrepancias serias» con los partidos que conforman el Frente Amplio. «Somos muy críticos con su forma de gobernar y su cercanía al PSOE», ha dicho tras una legislatura en la que Podemos se quedó fuera del Gobierno.Mensaje similar ha articulado la líder del partido, Ione Belarra, que ha insistido en su trabajo «incansable» para lograr la unidad y ha acusado al Frente Amplio de negarse a celebrar primarias abiertas para confeccionar las listas. «Lamentamos que hayan rechazado un proyecto transformador y apostado por candidaturas unitarias con el PSOE al Senado».Reproches de uno y otro lado con los que ambas partes se han comprometido a poner fin a este «culebrón» que «aburre hasta a las cabras», según ha definido Emilio Delgado. «Tenemos 43 días para movilizar a la clase trabajadora y derrotar a la reacción que se cierne sobre España. Nos quieren desmovilizados, con los brazos caídos y van a encontrar lo contrario», ha adelantado Bustinduy.
Aún con la resaca de unas fracasadas negociaciones que se llevaron hasta el último minuto, los partidos de izquierdas han lanzado este sábado sus candidaturas para las elecciones generales. Y aunque han asegurado tener claro que su «enemigo» a combatir es el «fascismo» y … la posibilidad de que PP y Vox lleguen al Palacio de la Moncloa, las heridas que ha dejado la falta de unidad todavía están abiertas. Y duelen.
Los ciudadanos se encontrarán el próximo 29 de noviembre con más de una papeleta a la izquierda del PSOE, una opción que todos dicen que no era la deseable pero de la que ninguno se hace responsable. La unión solo ha fraguado en la Comunidad Valenciana y en las islas Canarias.
Según Podemos, estuvo a punto de ser posible en otras regiones pero los miembros del Frente Amplio priorizaron llegar a un acuerdo con el PSOE para compartir candidaturas al Senado. Primer reproche, que ha llegado de la mano de la candidata morada, Irene Montero. «Llegamos a acuerdos avanzados o incluso hechos en muchos territorios, pero fueron bloqueados por los partidos del Frente Amplio mientras negociaban PSOE», ha censurado poniendo el balón en el tejado de los otros.
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Esos otros —integrados por 15 organizaciones lideradas por Movimiento Sumar, Comuns, IU o Más Madrid— celebraban prácticamente al mismo tiempo un acto de presentación de candidaturas en Madrid. La respuesta más directa la ha articulado su candidata al 29-N, Ada Colau. «Se ofreció todo con extrema generosidad. Pero si alguien no se quiere sentar a una mesa, no se le puede obligar». Nuevo reproche de vuelta.
Y a partir de ahí, un cruce de acusaciones pese a que todos dicen que su prioridad es mirar al horizonte. Colau ha reconocido que los últimos días han sido «difíciles» y ha agradecido a las fuerzas que sí se han integrado en el Frente Amplio. «Gracias por no fallarle a la gente», ha reconocido asumiendo esa petición social de su espectro político para acabar con la división de la izquierda.
«Hoy yo sé que habrá gente decepcionada y lo siento», ha continuado, pero ha alejado a sus socios de cualquier responsabilidad: «Toda la gente que estuvo trabajando para impulsar este Frente Amplio hasta último minuto lo ha dado todo, no ha bajado los brazos, se ofreció todo con extrema generosidad».
No ‘more’ dramas
La puesta de largo del movimiento la ha encabezado Colau acompañada de ministros como Pablo Bustinduy o Ernest Urtasun. También el cabeza de lista por Madrid, Emilio Delgado, que ha inventado un lema para pasar página de unas negociaciones que no han fructificado: «No ‘more’ dramas».
Mientras, Podemos celebraba su Consejo Ciudadano Estatal, máximo órgano entre asambleas en el que Irene Montero hacía suyas las disculpas por la falta de acuerdo que ya verbalizó el candidato de ERC, Gabriel Rufián, a cuya imagen se han agarrado los morados recurrentemente.
Montero ha desligado la desunión del reparto de puestos en las listas y ha asegurado que se debe a «años de discrepancias serias» con los partidos que conforman el Frente Amplio. «Somos muy críticos con su forma de gobernar y su cercanía al PSOE», ha dicho tras una legislatura en la que Podemos se quedó fuera del Gobierno.
Mensaje similar ha articulado la líder del partido, Ione Belarra, que ha insistido en su trabajo «incansable» para lograr la unidad y ha acusado al Frente Amplio de negarse a celebrar primarias abiertas para confeccionar las listas. «Lamentamos que hayan rechazado un proyecto transformador y apostado por candidaturas unitarias con el PSOE al Senado».
Reproches de uno y otro lado con los que ambas partes se han comprometido a poner fin a este «culebrón» que «aburre hasta a las cabras», según ha definido Emilio Delgado. «Tenemos 43 días para movilizar a la clase trabajadora y derrotar a la reacción que se cierne sobre España. Nos quieren desmovilizados, con los brazos caídos y van a encontrar lo contrario», ha adelantado Bustinduy.
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