Portugal, Hungría, Austria, República Checa, Irlanda, Lituania, Letonia, Croacia, Bosnia, Eslovaquia, Estonia, Dinamarca, Países Bajos, Suiza, Bélgica o Eslovenia: todos ellos son territorios más pequeños que Castilla y León, la comunidad más extensa de Europa. Explicar cómo vota Castilla y León es tan complejo como explicar cómo vota Bélgica —país al que triplica en tamaño—. Pero hay algo que funciona bien como punto de partida: no existe una identidad castellana y leonesa, como no existe una identidad madrileña . Existe una identidad española y un sentimiento provincial, algo que, por otra parte, no solo no supone ningún problema, sino que, en todo caso, llevamos con el orgullo del que sabe que su identidad es la hispanidad, la cristiandad y la civilización. Y el resto es limitador .Así que la gente de Burgos es muy de Burgos y la gente de Salamanca es muy de Salamanca. Además de españoles por los cuatro costados. Podemos hacer una salvedad con León, donde existe un fuerte sentimiento identitario, como contraposición a Valladolid. En cualquier caso, los datos muestran que ni siquiera así UPL ha logrado crecer. Y, de hecho, pierde votos. De modo que ese ‘autonomismo’ se queda en sentimiento, sin reflejo en lo político. Los incendios de este verano habrían podido ser un catalizador de ese descontento, en el caso de existir. Y, sin embargo, en la mayor parte de los lugares especialmente azotados por los incendios, el PP no solo no obtiene ningún castigo, sino que además ve incrementado el apoyo. Esto puede que resulte extraño en Madrid, pero no en el terreno: son las personas más cercanas a los incendios los que saben que la culpa es de los pirómanos —también de los simbólicos, como Puente—. Y no de Mañueco.Pero hay más claves para entender cómo vota Castilla y León. La región es una potencia europea a nivel educativo. Los datos de PISA muestran que la comunidad se sitúa a la cabeza de España y muy por encima de las medias europea y de la OCDE. Si fuera un país, sería de los tres mejores, superando a gigantes como Alemania o Francia. Es decir, es una enorme cantera de profesionales cualificados. Y, a pesar de que la comunidad es la quinta más industrial de España y una de las más exportadoras, no crea el suficiente empleo para retener al talento que produce. Por eso, los jóvenes se van a Madrid, lo que hace que la comunidad se encuentre especialmente envejecida. ¿Y qué le interesa a una sociedad envejecida? Pues sanidad y dependencia. Y en esos parámetros Castilla y León también destaca: líder en dependencia y segundo en sanidad. Si juntamos todo, entenderemos que se valore especialmente la buena gestión. Bien, pues Mañueco ha logrado que la campaña se centrara en esos asuntos, los importantes, los aburridos y los sosos, huyendo premeditadamente de los temas nacionales y polarizadores. Y le ha salido bien.Noticia relacionada general No No Los barones del PP dudan sobre si los de Abascal querrán realmente entrar en sus gobiernos Paloma EstebanTambién le ha venido bien que Vox se haya olvidado de esos asuntos locales para refugiarse en la inmigración y en Mercosur. El resultado es que el campo vota masivamente al PP y las ciudades también. El campo castellano es minifundista y, por lo tanto, formados por propietarios. Y un propietario es conservador, algo que, en principio, lo aleja de discursos revolucionarios. Y en cuanto a la inmigración, en Castilla y León no se cita entre los principales problemas. Por ello Vox ha visto limitado su crecimiento a los barrios y municipios con más gente joven —por un lado—, y a los barrios más pobres —feudos del PSOE—, por otro. Porque los inmigrantes problemáticos, como los españoles problemáticos, viven en barrios problemáticos. De modo que el problema de Vox no ha sido tanto de resultados como de expectativas. Al igual que Podemos, quisieron tomar el cielo por asalto, pero el cielo les ha dicho que su lugar es otro. Una dosis de humildad que confirma que, cuando Vox infla sus expectativas, los votantes del centro derecha se movilizan para evitarlo.En cuanto al PSOE, no debemos caer en la trampa: su exiguo aumento de dos procuradores no se debe a un crecimiento de votos sino a una carambola en Soria —Martínez parece ser un buen alcalde— y al partido de Alvise, que roba a Vox tres diputados para entregárselos al PSOE. Sin SALF, el PSOE habría perdido un procurador y Vox habría subido cuatro. Y la interpretación sería muy diferente, con los mismos votos.Las lecciones para Andalucía son claras: funciona la llamada al voto útil de un PP que planta cara a Vox y que se aleja de la polarización nacional para refugiarse en la gestión; al PSOE le funciona lo contrario, polarizar con temas nacionales e internacionales para huir de la gestión y aglutinar todo el voto de la izquierda ideologizada. Y Vox tiene un problema: si se muestra responsable, sube Alvise; pero si se muestra irresponsable, sube el PP. Son buenas noticias para Juanma Moreno: sin duda, lo más parecido a la comunidad más grande, es la segunda comunidad más grande. Portugal, Hungría, Austria, República Checa, Irlanda, Lituania, Letonia, Croacia, Bosnia, Eslovaquia, Estonia, Dinamarca, Países Bajos, Suiza, Bélgica o Eslovenia: todos ellos son territorios más pequeños que Castilla y León, la comunidad más extensa de Europa. Explicar cómo vota Castilla y León es tan complejo como explicar cómo vota Bélgica —país al que triplica en tamaño—. Pero hay algo que funciona bien como punto de partida: no existe una identidad castellana y leonesa, como no existe una identidad madrileña . Existe una identidad española y un sentimiento provincial, algo que, por otra parte, no solo no supone ningún problema, sino que, en todo caso, llevamos con el orgullo del que sabe que su identidad es la hispanidad, la cristiandad y la civilización. Y el resto es limitador .Así que la gente de Burgos es muy de Burgos y la gente de Salamanca es muy de Salamanca. Además de españoles por los cuatro costados. Podemos hacer una salvedad con León, donde existe un fuerte sentimiento identitario, como contraposición a Valladolid. En cualquier caso, los datos muestran que ni siquiera así UPL ha logrado crecer. Y, de hecho, pierde votos. De modo que ese ‘autonomismo’ se queda en sentimiento, sin reflejo en lo político. Los incendios de este verano habrían podido ser un catalizador de ese descontento, en el caso de existir. Y, sin embargo, en la mayor parte de los lugares especialmente azotados por los incendios, el PP no solo no obtiene ningún castigo, sino que además ve incrementado el apoyo. Esto puede que resulte extraño en Madrid, pero no en el terreno: son las personas más cercanas a los incendios los que saben que la culpa es de los pirómanos —también de los simbólicos, como Puente—. Y no de Mañueco.Pero hay más claves para entender cómo vota Castilla y León. La región es una potencia europea a nivel educativo. Los datos de PISA muestran que la comunidad se sitúa a la cabeza de España y muy por encima de las medias europea y de la OCDE. Si fuera un país, sería de los tres mejores, superando a gigantes como Alemania o Francia. Es decir, es una enorme cantera de profesionales cualificados. Y, a pesar de que la comunidad es la quinta más industrial de España y una de las más exportadoras, no crea el suficiente empleo para retener al talento que produce. Por eso, los jóvenes se van a Madrid, lo que hace que la comunidad se encuentre especialmente envejecida. ¿Y qué le interesa a una sociedad envejecida? Pues sanidad y dependencia. Y en esos parámetros Castilla y León también destaca: líder en dependencia y segundo en sanidad. Si juntamos todo, entenderemos que se valore especialmente la buena gestión. Bien, pues Mañueco ha logrado que la campaña se centrara en esos asuntos, los importantes, los aburridos y los sosos, huyendo premeditadamente de los temas nacionales y polarizadores. Y le ha salido bien.Noticia relacionada general No No Los barones del PP dudan sobre si los de Abascal querrán realmente entrar en sus gobiernos Paloma EstebanTambién le ha venido bien que Vox se haya olvidado de esos asuntos locales para refugiarse en la inmigración y en Mercosur. El resultado es que el campo vota masivamente al PP y las ciudades también. El campo castellano es minifundista y, por lo tanto, formados por propietarios. Y un propietario es conservador, algo que, en principio, lo aleja de discursos revolucionarios. Y en cuanto a la inmigración, en Castilla y León no se cita entre los principales problemas. Por ello Vox ha visto limitado su crecimiento a los barrios y municipios con más gente joven —por un lado—, y a los barrios más pobres —feudos del PSOE—, por otro. Porque los inmigrantes problemáticos, como los españoles problemáticos, viven en barrios problemáticos. De modo que el problema de Vox no ha sido tanto de resultados como de expectativas. Al igual que Podemos, quisieron tomar el cielo por asalto, pero el cielo les ha dicho que su lugar es otro. Una dosis de humildad que confirma que, cuando Vox infla sus expectativas, los votantes del centro derecha se movilizan para evitarlo.En cuanto al PSOE, no debemos caer en la trampa: su exiguo aumento de dos procuradores no se debe a un crecimiento de votos sino a una carambola en Soria —Martínez parece ser un buen alcalde— y al partido de Alvise, que roba a Vox tres diputados para entregárselos al PSOE. Sin SALF, el PSOE habría perdido un procurador y Vox habría subido cuatro. Y la interpretación sería muy diferente, con los mismos votos.Las lecciones para Andalucía son claras: funciona la llamada al voto útil de un PP que planta cara a Vox y que se aleja de la polarización nacional para refugiarse en la gestión; al PSOE le funciona lo contrario, polarizar con temas nacionales e internacionales para huir de la gestión y aglutinar todo el voto de la izquierda ideologizada. Y Vox tiene un problema: si se muestra responsable, sube Alvise; pero si se muestra irresponsable, sube el PP. Son buenas noticias para Juanma Moreno: sin duda, lo más parecido a la comunidad más grande, es la segunda comunidad más grande.
Portugal, Hungría, Austria, República Checa, Irlanda, Lituania, Letonia, Croacia, Bosnia, Eslovaquia, Estonia, Dinamarca, Países Bajos, Suiza, Bélgica o Eslovenia: todos ellos son territorios más pequeños que Castilla y León, la comunidad más extensa de Europa. Explicar cómo vota Castilla y León es tan complejo como … explicar cómo vota Bélgica —país al que triplica en tamaño—. Pero hay algo que funciona bien como punto de partida: no existe una identidad castellana y leonesa, como no existe una identidad madrileña. Existe una identidad española y un sentimiento provincial, algo que, por otra parte, no solo no supone ningún problema, sino que, en todo caso, llevamos con el orgullo del que sabe que su identidad es la hispanidad, la cristiandad y la civilización. Y el resto es limitador.
Así que la gente de Burgos es muy de Burgos y la gente de Salamanca es muy de Salamanca. Además de españoles por los cuatro costados. Podemos hacer una salvedad con León, donde existe un fuerte sentimiento identitario, como contraposición a Valladolid. En cualquier caso, los datos muestran que ni siquiera así UPL ha logrado crecer. Y, de hecho, pierde votos. De modo que ese ‘autonomismo’ se queda en sentimiento, sin reflejo en lo político. Los incendios de este verano habrían podido ser un catalizador de ese descontento, en el caso de existir. Y, sin embargo, en la mayor parte de los lugares especialmente azotados por los incendios, el PP no solo no obtiene ningún castigo, sino que además ve incrementado el apoyo. Esto puede que resulte extraño en Madrid, pero no en el terreno: son las personas más cercanas a los incendios los que saben que la culpa es de los pirómanos —también de los simbólicos, como Puente—. Y no de Mañueco.
Pero hay más claves para entender cómo vota Castilla y León. La región es una potencia europea a nivel educativo. Los datos de PISA muestran que la comunidad se sitúa a la cabeza de España y muy por encima de las medias europea y de la OCDE. Si fuera un país, sería de los tres mejores, superando a gigantes como Alemania o Francia. Es decir, es una enorme cantera de profesionales cualificados. Y, a pesar de que la comunidad es la quinta más industrial de España y una de las más exportadoras, no crea el suficiente empleo para retener al talento que produce. Por eso, los jóvenes se van a Madrid, lo que hace que la comunidad se encuentre especialmente envejecida. ¿Y qué le interesa a una sociedad envejecida? Pues sanidad y dependencia. Y en esos parámetros Castilla y León también destaca: líder en dependencia y segundo en sanidad. Si juntamos todo, entenderemos que se valore especialmente la buena gestión. Bien, pues Mañueco ha logrado que la campaña se centrara en esos asuntos, los importantes, los aburridos y los sosos, huyendo premeditadamente de los temas nacionales y polarizadores. Y le ha salido bien.
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También le ha venido bien que Vox se haya olvidado de esos asuntos locales para refugiarse en la inmigración y en Mercosur. El resultado es que el campo vota masivamente al PP y las ciudades también. El campo castellano es minifundista y, por lo tanto, formados por propietarios. Y un propietario es conservador, algo que, en principio, lo aleja de discursos revolucionarios. Y en cuanto a la inmigración, en Castilla y León no se cita entre los principales problemas. Por ello Vox ha visto limitado su crecimiento a los barrios y municipios con más gente joven —por un lado—, y a los barrios más pobres —feudos del PSOE—, por otro. Porque los inmigrantes problemáticos, como los españoles problemáticos, viven en barrios problemáticos. De modo que el problema de Vox no ha sido tanto de resultados como de expectativas. Al igual que Podemos, quisieron tomar el cielo por asalto, pero el cielo les ha dicho que su lugar es otro. Una dosis de humildad que confirma que, cuando Vox infla sus expectativas, los votantes del centro derecha se movilizan para evitarlo.
En cuanto al PSOE, no debemos caer en la trampa: su exiguo aumento de dos procuradores no se debe a un crecimiento de votos sino a una carambola en Soria —Martínez parece ser un buen alcalde— y al partido de Alvise, que roba a Vox tres diputados para entregárselos al PSOE. Sin SALF, el PSOE habría perdido un procurador y Vox habría subido cuatro. Y la interpretación sería muy diferente, con los mismos votos.
Las lecciones para Andalucía son claras: funciona la llamada al voto útil de un PP que planta cara a Vox y que se aleja de la polarización nacional para refugiarse en la gestión; al PSOE le funciona lo contrario, polarizar con temas nacionales e internacionales para huir de la gestión y aglutinar todo el voto de la izquierda ideologizada. Y Vox tiene un problema: si se muestra responsable, sube Alvise; pero si se muestra irresponsable, sube el PP. Son buenas noticias para Juanma Moreno: sin duda, lo más parecido a la comunidad más grande, es la segunda comunidad más grande.
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