Mantener a un niño desde su nacimiento hasta su emancipación cuesta 346.586 euros, comprar una casa en las grandes ciudades puede costar un tercio más Leer Mantener a un niño desde su nacimiento hasta su emancipación cuesta 346.586 euros, comprar una casa en las grandes ciudades puede costar un tercio más Leer
En España conviven dos problemas estructurales que avanzan de la mano, la crisis de la vivienda y la de la natalidad. Los precios disparados, los salarios que no crecen al mismo ritmo y la falta de oferta han hecho que, para muchos, comprarse una casa sea casi imposible. Lo mismo ocurre con tener un hijo. Aunque en el último año los nacimientos han repuntado un tímido 1%, en 2024 se registró la cifra más baja desde 1941. Y una cosa lleva a la otra. La dificultad para acceder a una vivienda retrasa la emancipación, que ya supera los 30 años, frente a los 26,3 de media en la Unión Europea, y con ella la decisión de formar una familia.
En Madrid capital, comprar un piso ya cuesta más que criar a un hijo. Según la plataforma Raisin, sacarlo adelante hasta que se emancipa cuesta 346.586 euros, mientras que un piso medio (83 metros cuadrados, según el Ayuntamiento) ronda los 540.000 euros según los precios de oferta de idealista, un 56% más. En distritos como Retiro, Chamberí o Salamanca es el doble o más. Y Madrid no es una excepción. En Palma, una vivienda del mismo tamaño cuesta unos 461.000 euros, es decir, un 33% más que criar a un hijo, y en Barcelona, unos 454.000, un 31% más.
La comparación, eso sí, no se cumple en toda España. En Puertollano (Ciudad Real), la vivienda media cuesta 57.698 euros, según el INE, así que criar a un hijo sale seis veces más caro que comprar una casa. El dilema es, sobre todo, de las grandes ciudades y su entorno, donde se concentra buena parte del empleo.
La brecha no deja de abrirse. Según Fotocasa, el precio de la vivienda en venta se ha disparado un 69% en España desde enero de 2021, hasta rozar en octubre su máximo, con 3.158 euros por metro cuadrado. Un piso de 83 metros cuadrados cuesta hoy unos 106.000 euros más que hace cinco años. Los sueldos, en cambio, apenas avanzan. Entre 2021 y 2024, último año con datos del INE, el salario medio solo creció un 14%, unos 3.600 euros brutos al año.
El gran escollo es la entrada. Entre el ahorro previo y los gastos de compra, un piso medio en Madrid exige tener unos 162.000 euros. Según cálculos de este periódico, una pareja con dos salarios medios que ahorrara el 20% de sus ingresos tardaría casi 14 años en reunirlos.
«Dos salarios medios pueden permitir pagar una hipoteca, pero eso no significa que permitan acceder a ella», explica Francisco Rodríguez, catedrático de Economía de la Universidad de Granada y economista sénior de Funcas. «El gran obstáculo es reunir la entrada, afrontar los gastos de compra y conservar un colchón económico suficiente para criar a un hijo». Rodríguez lo resume como una paradoja. «Hay hogares que podrían pagar una cuota hipotecaria mensual, pero no pueden convertirse en propietarios. Y cuando finalmente lo consiguen, el esfuerzo financiero puede dejar muy poco margen para la crianza». Los números le dan la razón. Según el Banco de España, el esfuerzo para comprar una vivienda, es decir, la parte de la renta de un hogar que se va en las cuotas del primer año de hipoteca, supera ya el 35% que el propio supervisor considera umbral de riesgo, y el precio de una casa equivale a casi ocho años de renta bruta, algo que no ocurría desde 2011.
Macarena conoce bien ese dilema. A sus 39 años acaba de ser madre y, aunque hubiese querido serlo mucho antes, sus circunstancias no se lo permitieron. «Yo sabía que hasta que no tuviera cierta estabilidad que me diera una casa para mi pareja y para mí, un trabajo que, por lo menos, me cubriera lo básico con un sueldo y un contrato fijo… no iba a dar el paso». Aun así, confiesa que su ideal de maternidad no se ha dado del todo porque vive por su cuenta junto a su pareja, pero de alquiler. «Esperamos para ver si podíamos comprarnos un piso. Mi pareja recibió una herencia, pero ni con esas», lamenta. Su historia no es una excepción. Las madres tienen hoy su primer hijo a los 31,5 años de media, según el INE.
El esfuerzo empieza desde el primer momento. Solo el primer año de un bebé cuesta unos 12.000 euros, el 38% del sueldo medio anual de un hombre y el 45% del de una mujer, según el INE. Y la cifra podría ser mayor. El informe da por hecho que la familia consigue una plaza pública en el primer ciclo de Educación Infantil, algo que no está garantizado. En el curso 2025-2026, solo la mitad de los niños menores de tres años estaba escolarizada. Para quienes no obtienen plaza ni tengan familiares que les ayuden, el gasto se dispara.
La factura tampoco es solo económica, y la pagan sobre todo ellas. Cuando tienen hijos pequeños, los hombres trabajan más que los que no los tienen, mientras que el empleo de las mujeres cae casi ocho puntos al ser madres. Y más de ocho de cada diez excedencias para cuidar de los hijos o de un familiar las piden ellas.
Para Rodríguez, la vivienda se ha convertido en uno de los primeros frenos a la natalidad. «No estamos hablando solamente de parejas que deciden tener menos hijos, sino de personas que van aplazando esa decisión hasta que, en ocasiones, termina desapareciendo como posibilidad», advierte. Y lamenta que «estamos permitiendo que la capacidad de formar una familia dependa cada vez más del patrimonio de los padres que de los ingresos de los hijos».
El origen del problema, insiste, está en la oferta. «Llevamos años creando más hogares que viviendas nuevas en las zonas donde se concentra la demanda», recuerda. BBVA Research calcula un déficit cercano a las 800.000 viviendas en 2027. Y Rodríguez advierte de que facilitar más financiación no basta. «Sin aumentar la oferta efectiva de vivienda, podemos terminar financiando precios todavía más altos».
«España corre el riesgo de convertirse en un país donde tener un empleo ya no garantiza poder tener una casa, y tener una casa empieza a ser una condición para poder formar una familia», concluye.
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