La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a una pena que suma diez años de prisión a un acusado de violar brutalmente a una mujer , con la que había quedado a través de una red social, y dejarla luego sobre un charco de sangre e inconsciente en plena calle.El fallo, al que ha tenido acceso ABC, considera probado que el día 10 de julio de 2024, el procesado contactó por medio de una red social con. «Ambos trabaron conversación y amistad y se facilitaron sus teléfonos para seguir conversando» por medio de WhatsApp.Según prosigue el relato del tribunal, concertaron una cita para conocerse en un local de ocio del centro de la capital. Una vez allí, estuvieron consumiendo vino y cerveza, y en un momento dado, la mujer comenzó a sentirse mareada, «llegando a no saber dónde estaba ni qué hacía. Se sintió extraña, como si hubiese tomado una gran cantidad de alcohol, lo que hizo que el procesado la sacara fuera del establecimiento».El inculpado cogió el coche de la víctima y la llevó a su piso. «Ya en la vivienda, la mujer no sabía cómo había llegado y solo recuerda despertarse con gran dolor en su zona genital , viendo al procesado penetrándola vaginalmente». Ella estaba sangrando de forma abundante y pidió al acusado que parase, sin que este le hiciera caso. La víctima llegó a perder el conocimiento a consecuencia del dolor que estaba experimentando. Según prosigue la sentencia, al volver en sí, la perjudicada vio que ya estaba vestida en el pasillo y que tenía una hemorragia abundante. «Lejos de auxiliarla, el procesado la empujó fuera de la vivienda , cerrando la puerta». Un ciclista encontró a la mujer tirada en la calle sobre un charco de sangre y pensaba que la habían apuñaladoLa mujer no recuerda cómo llegó a la calle, pero fue encontrada tirada en la acera por un ciclista que pasaba por allí y que llegó a preguntarle, ante el extenso sangrado que le caía por las piernas, si había sido apuñalada . Le dijo que no recordaba nada, que se quería marchar y que necesitaba encontrar su vehículo. Acudió una patrulla de Policía Local que la trasladó al Hospital Reina Sofía.Como consecuencia de la agresión, la mujer sufrió múltiples lesiones y desgarro del fondo de saco vaginal. Debido a la hemorragia tuvo que ser intervenida de urgencia, sangrado que, de no haber sido frenado a tiempo, habría puesto en serio peligro su vida . La víctima presenta estrés postraumático cronificado (fundamentalmente pensamientos intrusivos, conductas de evitación y de ansiedad social), que precisan tratamiento psiquiátrico-psicológico.PenaEl tribunal ha condenado al acusado a ocho años de prisión por un delito de agresión sexual, además de imponerle la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 300 metros o de comunicarse con ella durante 11 años.Una vez cumplida la pena de prisión, deberá someterse durante cinco años a libertad vigilada, en los términos que se concreten durante la ejecución de la sentencia. Asimismo, durante cinco años tendrá prohibido realizar actividades, profesiones u oficios que impliquen un contacto habitual y directo con menores de edad.El condenado también deberá cumplir dos años de prisión por un delito de lesiones, junto con la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 300 metros o comunicarse con ella durante tres años.En concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizar a la víctima con 12.000 euros por los daños morales derivados de la violencia sexual y con otros 14.430 euros por las lesiones sufridas, lo que supone una indemnización total de 26.430 euros . La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a una pena que suma diez años de prisión a un acusado de violar brutalmente a una mujer , con la que había quedado a través de una red social, y dejarla luego sobre un charco de sangre e inconsciente en plena calle.El fallo, al que ha tenido acceso ABC, considera probado que el día 10 de julio de 2024, el procesado contactó por medio de una red social con. «Ambos trabaron conversación y amistad y se facilitaron sus teléfonos para seguir conversando» por medio de WhatsApp.Según prosigue el relato del tribunal, concertaron una cita para conocerse en un local de ocio del centro de la capital. Una vez allí, estuvieron consumiendo vino y cerveza, y en un momento dado, la mujer comenzó a sentirse mareada, «llegando a no saber dónde estaba ni qué hacía. Se sintió extraña, como si hubiese tomado una gran cantidad de alcohol, lo que hizo que el procesado la sacara fuera del establecimiento».El inculpado cogió el coche de la víctima y la llevó a su piso. «Ya en la vivienda, la mujer no sabía cómo había llegado y solo recuerda despertarse con gran dolor en su zona genital , viendo al procesado penetrándola vaginalmente». Ella estaba sangrando de forma abundante y pidió al acusado que parase, sin que este le hiciera caso. La víctima llegó a perder el conocimiento a consecuencia del dolor que estaba experimentando. Según prosigue la sentencia, al volver en sí, la perjudicada vio que ya estaba vestida en el pasillo y que tenía una hemorragia abundante. «Lejos de auxiliarla, el procesado la empujó fuera de la vivienda , cerrando la puerta». Un ciclista encontró a la mujer tirada en la calle sobre un charco de sangre y pensaba que la habían apuñaladoLa mujer no recuerda cómo llegó a la calle, pero fue encontrada tirada en la acera por un ciclista que pasaba por allí y que llegó a preguntarle, ante el extenso sangrado que le caía por las piernas, si había sido apuñalada . Le dijo que no recordaba nada, que se quería marchar y que necesitaba encontrar su vehículo. Acudió una patrulla de Policía Local que la trasladó al Hospital Reina Sofía.Como consecuencia de la agresión, la mujer sufrió múltiples lesiones y desgarro del fondo de saco vaginal. Debido a la hemorragia tuvo que ser intervenida de urgencia, sangrado que, de no haber sido frenado a tiempo, habría puesto en serio peligro su vida . La víctima presenta estrés postraumático cronificado (fundamentalmente pensamientos intrusivos, conductas de evitación y de ansiedad social), que precisan tratamiento psiquiátrico-psicológico.PenaEl tribunal ha condenado al acusado a ocho años de prisión por un delito de agresión sexual, además de imponerle la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 300 metros o de comunicarse con ella durante 11 años.Una vez cumplida la pena de prisión, deberá someterse durante cinco años a libertad vigilada, en los términos que se concreten durante la ejecución de la sentencia. Asimismo, durante cinco años tendrá prohibido realizar actividades, profesiones u oficios que impliquen un contacto habitual y directo con menores de edad.El condenado también deberá cumplir dos años de prisión por un delito de lesiones, junto con la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 300 metros o comunicarse con ella durante tres años.En concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizar a la víctima con 12.000 euros por los daños morales derivados de la violencia sexual y con otros 14.430 euros por las lesiones sufridas, lo que supone una indemnización total de 26.430 euros .
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a una pena que suma diez años de prisión a un acusado de violar brutalmente a una mujer, con la que había quedado a través de una red social, y dejarla luego … sobre un charco de sangre e inconsciente en plena calle.
El fallo, al que ha tenido acceso ABC, considera probado que el día 10 de julio de 2024, el procesado contactó por medio de una red social con. «Ambos trabaron conversación y amistad y se facilitaron sus teléfonos para seguir conversando» por medio de WhatsApp.
Según prosigue el relato del tribunal, concertaron una cita para conocerse en un local de ocio del centro de la capital. Una vez allí, estuvieron consumiendo vino y cerveza, y en un momento dado, la mujer comenzó a sentirse mareada, «llegando a no saber dónde estaba ni qué hacía. Se sintió extraña, como si hubiese tomado una gran cantidad de alcohol, lo que hizo que el procesado la sacara fuera del establecimiento».
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El inculpado cogió el coche de la víctima y la llevó a su piso. «Ya en la vivienda, la mujer no sabía cómo había llegado y solo recuerda despertarse con gran dolor en su zona genital, viendo al procesado penetrándola vaginalmente».
Ella estaba sangrando de forma abundante y pidió al acusado que parase, sin que este le hiciera caso. La víctima llegó a perder el conocimiento a consecuencia del dolor que estaba experimentando.
Según prosigue la sentencia, al volver en sí, la perjudicada vio que ya estaba vestida en el pasillo y que tenía una hemorragia abundante. «Lejos de auxiliarla, el procesado la empujó fuera de la vivienda, cerrando la puerta».
Un ciclista encontró a la mujer tirada en la calle sobre un charco de sangre y pensaba que la habían apuñalado
La mujer no recuerda cómo llegó a la calle, pero fue encontrada tirada en la acera por un ciclista que pasaba por allí y que llegó a preguntarle, ante el extenso sangrado que le caía por las piernas, si había sido apuñalada. Le dijo que no recordaba nada, que se quería marchar y que necesitaba encontrar su vehículo. Acudió una patrulla de Policía Local que la trasladó al Hospital Reina Sofía.
Como consecuencia de la agresión, la mujer sufrió múltiples lesiones y desgarro del fondo de saco vaginal. Debido a la hemorragia tuvo que ser intervenida de urgencia, sangrado que, de no haber sido frenado a tiempo, habría puesto en serio peligro su vida.
La víctima presenta estrés postraumático cronificado (fundamentalmente pensamientos intrusivos, conductas de evitación y de ansiedad social), que precisan tratamiento psiquiátrico-psicológico.
Pena
El tribunal ha condenado al acusado a ocho años de prisión por un delito de agresión sexual, además de imponerle la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 300 metros o de comunicarse con ella durante 11 años.
Una vez cumplida la pena de prisión, deberá someterse durante cinco años a libertad vigilada, en los términos que se concreten durante la ejecución de la sentencia. Asimismo, durante cinco años tendrá prohibido realizar actividades, profesiones u oficios que impliquen un contacto habitual y directo con menores de edad.
El condenado también deberá cumplir dos años de prisión por un delito de lesiones, junto con la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 300 metros o comunicarse con ella durante tres años.
En concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizar a la víctima con 12.000 euros por los daños morales derivados de la violencia sexual y con otros 14.430 euros por las lesiones sufridas, lo que supone una indemnización total de 26.430 euros.
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